lunes, 14 de enero de 2019

CUANDO EL MIEDO ES EL MEDIO


Cuando tenemos miedo “nos arrugamos”. Es nuestro más primario instinto de supervivencia el que se pone a funcionar cuando algo nos asusta; no experimentamos sólo una contracción física, ni sólo emocional, es todo nuestro ser quien se contrae, reduciendo nuestra capacidad de pensamiento y limitando nuestra conducta a una reacción estrictamente defensiva o de ataque, que no atiende a nada maś. Si durante cientos de miles de años hemos estado sobreviviendo a todo tipo de crisis, éste es el instinto más empleado y es natural que aparezca en momentos de crisis y peligros. Pero existe un instinto todavía muy desconocido para la mayoría de los humanos, porque es nuevo y emergente, es el instinto de evolución, una aspiración a ser más conscientes y a construirnos una vida más libre, más plena. Es un instinto que nos conviene desarrollar, no deberíamos dejar que sea anulado por el miedo, cada vez que nuestra supervivencia parece amenazada.

jueves, 10 de enero de 2019

COMO OVEJAS EN TORNO AL MASTIN CUANDO BARRUNTAN LA PRESENCIA DEL LOBO

Foto de www.cronicasdefauna.blogspot.com


 
Hay una minoría de marxistas que ni han falsificado ni han perdido la memoria histórica, y que todavía aplican las ideas de Marx al análisis del capitalismo, que sin duda es la faceta más acertada y valiosa del pensamiento marxista. En eso son todavía insuperables. Leo con frecuencia e interés los artículos que publican en un blog titulado “Nuevo Curso”, no tengo reparo alguno en reconocerlo ni en decir que coincido con muchos de sus análisis, sin que por ello experimente contradicción alguna con mis propias convicciones, tan alejadas de su ideología de clase (que en esencia yo creo que no es menos identitarista que los nacionalismos o el feminismo que ellos mismos combaten). Todo ello, sin menoscabo de su tradición revolucionaria...pero no se olvide que estos mismos marxistas le reconocen a la pequeña burguesía igual tradición revolucionaria desde la Comuna de París, por lo que podría afirmarse que el “revolucionarismo” por sí no tiene un único sentido, ni positivo ni “progresista”, como creen a pies juntillas las organizaciones del izquierdismo mayoritario. El fascismo fue revolucionario como lo fueran el estalinismo o el maoísmo, como ha sido y es revolucionario el liberalismo, ¿o. es que ya no vivimos en sociedades ordenadas a partir de los principios y valores triunfantes de una revolución, la liberal, ahora en su versión neoliberal y pronto en su versión neofascista? ...y sin embargo, nótese que nunca triunfó ninguna revolución anarquista, que no fuera de forma efímera y, en todo caso,carente de aparato estatal (sirva este dato para una básica reflexión acerca del significado histórico del concepto “revolución”).



Aclaro que mi uso del adjetivo “burgués” no es despreciativo sino descriptivo, nadie en este mundo de hoy puede decir que no esté -como poco- contaminado por el pensamiento liberal y burgués después de tres siglos de sistemático adoctrinamiento a cargo de los aparatos estatales surgidos de la revolución liberal. De esa realidad partimos, querámoslo o no, revolucionarios y no revolucionarios. La ideología liberal, antiestatal en origen, cuando tomó cuerpo se hizo capitalista y estatalista, al igual que le sucediera a la ideología comunista (en origen “emancipadora”) a lo largo de su deriva totalitaria. Estado y capitalismo apenas son distinguibles, su imbricación es tal que dejan al descubierto idénticos fines o, como poco, complementarios. Igual que cada vez cuesta más distinguir en la práctica el capitalismo “comunista” de China del capitalismo “liberal” de cualquier otro estado y de cualquier otro continente. Ninguno de los individuos que pueblan este mundo de hoy puede hablar del estado y el capitalismo como realidades extrañas, porque ambas nos constituyen, en ambas hemos sido educados y amaestrados.

lunes, 7 de enero de 2019

SALVAD AL CAPITALISMO NACIONAL: NEOFASCISMO GLOBAL

Jair Messias Bolsonaro y Hélio Negão, ambos diputados electos del PSL (Partido Social Liberal)
Jair Messias Bolsonaro asumió la presidencia de Brasil el 1 de enero de 2019. Anteriormente cumplía su séptimo mandato en la Cámara de Diputados, elegido por el Partido Progresista. En enero de 2018 se afilió al Partido Social Liberal, el noveno partido de su carrera política, desde que fuera elegido concejal en 1989.

 

SALVAD AL CAPITALISMO NACIONAL: NEOFASCISMO GLOBAL

Hay gente muy empeñada en darle una importancia que no tiene al partido de extrema derecha emergente en las elecciones andaluzas, como si lo que ese partido pudiera aportar de negativo al juego podrido de la democracia española no estuviera ya presente, como si no existieran ya unas derechas cuyos proyectos incluyen todo lo que dice ese partido, como si eso fuera una novedad. Esa actitud es corta de vista o muy interesada, es ignorancia o cinismo. El caso es que estamos entrando en una situación de alarma que por mucho que se quiera focalizar en lo pasado en Andalucía, tiene una dimensión y profundidad de mayor calado, que va mucho más allá y es mucho más grave que la irrupción de ese grupo en el parlamento andaluz y, muy probablemente, en las Cortes de Madrid. Con ese criterio no me extraña que se tergiversaran mis palabras en un comentario reciente, en el que decía que ese partido de extrema derecha era igual “en lo esencial” a los demás partidos que compiten en el lodazal de la democracia española. Lo esencial es aquello en lo que todos ellos coinciden: su mismo concepto económico del ser humano, su misma adoración al dinero y al Estado, su mismo respeto por el capitalismo, por la economía de mercado y por el sistema de explotación y esclavitud que es el trabajo asalariado, su misma práctica de las elecciones y la democracia como juego de propagandas en el que nada tiene que ver lo que se dice con lo que se hace,...pero ésto no debe parecerles esencial sino accesorio.

miércoles, 2 de enero de 2019

FRAGMENTAR LA REALIDAD Y ELIMINAR EL CONTEXTO: EL ORDEN POSMODERNO

 
FOTO: TOMÁS RAMÍREZ LABROUSSE
Hay un modo sencillo de alterar la comprensión de la realidad, sólo hay que tomar una parte de la misma, una imagen separada del contexto, de modo que el fragmento así aislado pierda todo su significado. En “El prejuicio psiquiátrico” lo explicaba muy bien Giorgio Antonucci (1933 Lucca – 2017 Florencia). Rompiendo la unidad del contexto, queda un fragmento mudo, incapaz de comunicar su historia. Es precisamente su relación con el contexto lo que justifica su existencia y sin esa relación la imagen se vuelve deformable y manipulable a voluntad del observador. Y ponía un ejemplo:

“...la foto de un hombre o una mujer lanzándose por una ventana será la imagen de una persona con problemas psiquiátricos que, de repente, cumple un gesto incomprensible, in-sensato, si encuadramos exclusivamente a la persona asomándose a la ventana, o de ella cayendo. Sin embargo, si ampliáramos el campo visual para alcanzar una visión de conjunto, incluyendo los elementos que rodean a la persona, podríamos ver, por ejemplo, una fila de furgonetas de la policía, en equipo de guerra, a punto de desahuciar a la persona en cuestión, que ya no puede pagar el alquiler debido a que el edificio ha sido comprado por un fondo de inversión, que seguramente no paga impuestos, o bien por un banco rescatado con dinero público: conocer el contexto, por lo tanto, devuelve sentido al acto. Le devuelve la palabra, la capacidad de comunicar, le restituye lo que no se le había permitido expresar, mutilándolo.
El motivo real que explica el acto, en el hipotético caso en cuestión, es la situación de desprotección en lo que concierne a los elementos básicos necesarios para la vida, por ejemplo un hogar, que muchas personas experimentan en nuestra época, así como el problema concreto de la creciente iniquidad en la distribución de los recursos: dos fundamentos de la economía neoliberal. El conocimiento de los hechos concretos, las partes faltantes de la imagen, hace que los supuestos problemas psiquiátricos se derritan como nieve al sol.
La psiquiatría es el acto de eliminar el contexto, el recorte manipulador que silencia el poder desestabilizador de la fotografía. La psiquiatría no escucha, no quiere escuchar, no quiere conocer. Considera el fragmento, en general un comportamiento en apariencia injustificado o una idea en abierto contraste con las convenciones sociales o el moralismo, y lo silencia, sin interés por el complejo entretejido de relaciones, emociones, silencios, sentimientos, vicisitudes, caídas, desvíos, disenso, rebelión, desorientación, a veces muy complejo y difícil de entender, que la fotografía proporciona a un atento observador. De esta manera impide la comprensión de la historia y elimina a la persona”.