lunes, 13 de julio de 2026

UNA INFOGRAFÍA PARA REFLEXIONAR SOBRE EL CAMBIO DE PARADIGMA

El taller de ecología social y comunalismo "L'Adventice" es una corriente de pensamiento enfocada en la construcción de un nuevo paradigma alternativo, fundamentalmente inspirado en la propuesta original de Murray Bookchin, en la que "comunalismo" es la forma política de la teoría ecosocial de la que fuera precursor M.B. En su web se presentan así: 


"Procedentes de horizontes y experiencias vitales muy diferentes, sin sentirnos identificados con ningún partido político e incluso rechazando totalmente el principio, los miembros del Taller de Ecología Social y Comunalismo nos hemos reunido en torno a un proyecto a la vez político, social y ecológico, que es el de instaurar una organización social comunalista a escala planetaria.

Convencidos y convencidas de que el tipo de sociedad del «crecer o morir» en la que nos vemos obligados a vivir o sobrevivir actualmente, solo puede conducir al caos, que se opone fundamentalmente a las condiciones de una buena vida para todos y todas y conduce a la destrucción de todos los ecosistemas, creemos que solo un cambio radical de este modo de organización puede permitir a la humanidad, y al mundo vivo en su conjunto, escapar a la catástrofe. Un proyecto no es una ideología, parte de lo que es y apunta a lo que podría ser, es algo que hay que construir, elaborar pacientemente a pesar de la urgencia, pero también debido a ella, proponiendo un futuro diferente al de la extinción que nos amenaza cada vez más en este momento". 


Reconozco en su propuesta un pensamiento muy afín al paradigma  en el que vengo trabajando desde hace más de una década, igualmente ecosocial y comunalista, tanto en sus fuentes teóricas (Murray Bookchin principalmente), como en sus principios de partida, si bien con diferencias que siendo significativas  fundamentalmente refieren al planteamiento de lo estratégico: al qué y cómo hacer. Sigo los trabajos y publicaciones de esta corriente desde hace relativamente poco, apenas unos meses, pero hay que tener en cuenta que solo hace dos años que se constituyeron. No obstante, considero que estas diferencias no son insalvables y espero contribuir a una mejora de nuestras respectivas visiones. 


Me propongo hacer próximamente una comparativa de su propuesta con mi propio planteamiento de un pacto prepolítico y global, del común y lo común, junto con la pertinente reflexión acerca de las posibilidades de complementariedad entre ambas visiones. 

De momento, hoy publico esta infografía y el texto que la acompaña, recién publicado en su web, que quiere ser una especie de presentación sintética de su propuesta comunalista. 





Ecología Social Comunalista: de las instituciones impuestas a la autoinstitución de la sociedad.

Hoy estrenamos un nuevo formato de difusión: la infografía. Este primer soporte visual pretende ofrecer una introducción sintética al proyecto teórico y político del Atelier —la ecología social comunalista—, concebido como un cambio de paradigma, desde la heteronomía de las instituciones impuestas desde arriba hacia la autoinstitución democrática de la sociedad por sí misma.

Lo que muestra la infografía. El esquema se organiza en círculos concéntricos:


-La corona exterior recoge las grandes lógicas de dominación que estructuran y reproducen el sistema actual —estatización, colonialidad, patriarcado, valor, mercancía, trabajo abstracto, dinero, capital, acumulación ilimitada, crisis sistémicas, fetichismo— y dos cadenas laterales explican su derivación lógica, desde la separación inicial entre naturaleza y sociedad hasta las dominaciones generalizadas.


-El anillo intermedio y el círculo central presentan, a modo de espejo, las instituciones y prácticas que la ecología social comunalista propone para refundar la sociedad sobre otras bases: asambleas populares, mandatos imperativos, comunas libres confederadas, bienes comunes de uso, comunalización de la economía, democracia directa, ausencia de jerarquía, ética de la complementariedad. Una segunda cadena, simétrica a la primera, esboza lo que podría ser ese horizonte democrático abierto: desde la interdependencia hasta la emancipación individual y colectiva.


*Los principios transversales que atraviesan el conjunto —autonomía, solidaridad y ayuda mutua, ecología, prefiguración, convivencia— recuerdan que estas lógicas no son secuenciales ni jerárquicas entre sí: se entrelazan y se refuerzan mutuamente, al igual que las alternativas a las que responden.

*Los límites asumidos de un soporte de este tipo. Una infografía, por naturaleza, sintetiza; no demuestra. Cada categoría condensada aquí en unas pocas palabras clave responde a complejos debates teóricos, a genealogías conceptuales precisas (Bookchin, Castoriadis, la crítica del valor, los pensamientos descoloniales, las teorías de los comunes…) y a elecciones de vocabulario largamente discutidas entre nosotros. El formato visual, limitado por el espacio y por la exigencia de una legibilidad inmediata, no puede desarrollarlas, ni matizarlas, ni hacer justicia a los desacuerdos y tensiones internas que también atraviesan nuestra propia reflexión colectiva.


Por lo tanto, esta infografía no pretende zanjar una cuestión ni servir de exposición teórica: es un punto de partida, una invitación a la curiosidad más que una síntesis. Algunas simplificaciones son inevitables: una única categoría donde se necesitarían varios textos, una palabra clave donde merecería la pena establecer una distinción más precisa (como la diferencia entre confederación y federación, que se aclara en una nota, pero que por sí sola requeriría un artículo dedicado).

domingo, 5 de julio de 2026

POR SAN PEDRO DE CANSOLES


Ahora ya sabemos de donde vienen los grandes camiones cargados con troncos quemados que pasan todos los días por delante de nuestra casa. Lo sabemos porque estuvimos allí, en San Pedro de Cansoles, pedanía de Guardo, hace unos días, justo en la víspera de su fiesta mayor. 
Este pueblo apenas llega a tener veinte habitantes fijos, de los que vivan allí todo el año. A mí me llamó siempre la atención esta población, por ser un enclave de referencia en las grandes rutas  de la transhumancia,  paso obligado para pastores y ganados que seguían la Cañada Occidental Leonesa, en sus trasiegos entre los altos puertos de Valdeburón (León) y las dehesas de Montemolín, al sur de Badajoz. 


Le debo a un amigo abulense, que anduvo muchos años de transhumancias, mi curiosidad por los topónimos; me decía que en su pueblo de la Sierra de Gredos, todos los árboles grandes y piedras de más de un metro, todas las fuentes y casi todo lo que asoma en el paisaje, tiene nombre propio, como las personas. La wikipedia vincula el topónimo "cansoles" con la expresión latina "el campo de sol", donde desde el siglo X tuviera importantes posesiones el Monasterio de Sahagún, cuando el lugar es mencionado en documentos de la época como "Santo Pedro de Campo Solís”, vale, pero yo apunto otra posibilidad, la de un orígen catalán, a partir de "can" como contracción de "ca" (abreviatura de casa) y "en", que quedaría con el significado de "casa de", aunque solo sea porque me recuerda mucho a cómo mi abuela Rosa, toresana ella, para eso mismo decía "en cá":  en cá Juan, can Joan, can-Soles.

Se sabe que en el año 26 a.C. una de las columnas del emperador Octavio Augusto estableció  su campamento por aquí, antes de  adentrarse en la Liébana, pero poco más sabemos hasta que a mitad del siglo XIX, en el diccionario del ministro progresista Pascual Madoz (Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar) se dijera de San Pedro de Cansoles que "su clima es bastante frío en el invierno por la mucha nieve que cae durante esta estación; las casas que lo componen, son de mediana fábrica, entre las cuales se encuentra la iglesia parroquial (San Pedro) servida por un cura párroco". Y acerca del terreno, se decía que "el término confina por N. con Valderrueda, por E. con Guardo, por S. con Calaveras, y por O. con Valcuende. Su terreno es de inferior calidad, sin embargo de lo cual  ofrece gran ventaja al pueblo la corta de roble de que abunda el monte, pues sacan de ellos labias de muy buenas dimensiones, sirviéndoles también para otros usos, puon (?): centeno, y cría bastante ganado lanar, cabrío, vacuno y de cerda, y alguno caballar y mular. Como el terreno es montuoso abriga muchos lobos, corzos, jabalíes y rebecos". 

Aprendo así que en el siglo XIX  el monte era mayormente de roble y no de pino, como el que se quemó por aquí en el gran incendio del año pasado...y también aprendo que, por entonces, a las tablas de roble se las llamaba "labias", y enseguida se me ocurre que pudiera ser por eso  que a quien tiene "muchas tablas" se le atribuya una gran "labia" y viceversa, que según la RAE labia es "verbosidad persuasiva y gracia al hablar". Tabla y labia, qué curioso..."velahí", que diría mi abuela Rosa.

Por San Pedro de Cansoles pasa una etapa del Camino Olvidado a Santiago de Compostela (que a mí nunca se me ocurrió caminar, no sé por qué), aunque sí estuvimos caminando por aquí hace dos o tres años, buscando la Cueva del Hierro o del Erre, que estaba bien escondida, por cierto. Es una ruta de senderismo asociada a leyendas de  brujas que datan del siglo XVI. Jaime García Reyero, el escritor de Alar del Rey, relata una tradición local referida a un proceso judicial seguido contra una docena de mujeres de San Pedro de Cansoles, acusadas de brujería, que fueron condenadas a la hoguera  en un auto de fe, en Valladolid, en algún momento del siglo XVI.
No sé a qué obedece ese lío en los topónimos ("Cueva del Hierro y/o del Erro"), pero cierto es que nos costó dar con ese agujero en la tierra, donde no me extraña que se celebraran aquelarres y otros eventos festivos. 


Boca de la Cueva del Erro



Está algo chamuscada la talla en madera que hay cerca de la iglesia, la que representa al Santiago peregrino señalando la dirección del Camino Olvidado, que se salvó de las llamas, de milagro, igual que le pasó a la iglesia y a unas cuantas casas del pueblo. La magnífica fuente no ha parado de dar agua, pero, la verdad es que no apetece beberla, no sea que arrastre cenizas procedentes del terrible incendio que asoló todo el campo circundante, todos los páramos, vallejos y ribazos. Por encima de la fuente, en una de las calles vemos a un grupo de gente montando un tenderete y cuerdas con banderitas de colores, suponemos que para la fiesta de mañana, día grande del patrón del pueblo, 29 de junio, San Pedro, a pesar de todo. Un coche aparcado allí al lado, muestra una pegatina que reclama la necesidad de justicia, reparadora de aquel desastre, en aquel verano de 2025 que la vecindad del lugar nunca  podrá  olvidar.


          Mural en el Centro Joven de Guardo. Pintado por Sara M. Vargas


Parte del mural, que incluye la frase tópica de "El pueblo salva al pueblo".
Foto a principios del siglo XX (1), con vecinos de un pueblo de la Montaña Palentina.

En recuerdo del incendio hay un mural pintado en Guardo, capital del muncipio, por Sara M. Vargas, quien,  ante la duda, lo tituló de dos maneras: "El pueblo salva al pueblo" y "Los dioses en los que yo creo", porque, según manifestó en un periódico local: "muestra con corazón y mucho color, la esperanza frente a una desgracia que no ha podido acabar con esa naturaleza, ni con esas gentes que tras secarse las lágrimas han gritado bien alto que con ésto también podemos". 

Es el mural más grande que Sara ha realizado hasta el momento; está  inspirado en "El nacimiento de Venus" de Botticelli, y representa a Céfiro, dios del viento, y a Cloris, la diosa de la naturaleza,  tratando de salvar un paisaje al que amenazan las inmensas llamas de un incendio. No puedo por menos que averiguar por qué pudo elegir este motivo de la mitología griega y leo en el "Breve diccionario de mitología grecolatina" de Germán Flores, que "Céfiro y Cloris son dos divinidades de la mitología griega, cuyos nombres en la mitología romana eran Favonio y Flora. Forman la pareja mitológica que representa el florecimiento, la brisa suave y la llegada de la primavera. Cloris fue secuestrada por la divinidad de los vientos, Céfiro, quien la tomó por esposa y le entregó el imperio de las flores. Tuvieron dos hijos y Cloris se mantenía eternamente joven. En su honor se celebraban fiestas, en las que las mujeres jóvenes cantaban y bailaban. Cloris ayudó a Hera (diosa del matrimonio) a escapar del Olimpo y la albergó en uno de sus templos. Cuando Cloris le pidió a Hera que recogiera la flor más hermosa de su jardín, y Hera la tomó entre sus manos, la florecilla se transformó en Ares, el dios de la guerra"...¡vaya, cómo no iba a aparecer Ares y la guerra en esta historia del gran incendio de  San Pedro de Cansoles! 

Integrada en ese gran mural figura la frase "El pueblo salva al pueblo", así escrita, con omisión del adverbio "solo" que suele ir delante casi siempre. Se me ocurre que pudiera ser intencionada esta omisión, para dejar abierta la posibilidad de que alguien más, aparte del propio pueblo, pueda intervenir en la salvación de San Pedro de Cansoles. Ya fue bien polémica esta expresión con motivo de la tragedia que sucediera en Valencia, en 2024, durante aquellas inundaciones que causaron más de doscientos muertos, cuando los medios y partidos de la derecha recurrieron a esta frase para atacar al gobierno de Pedro Sánchez, y los correspondientes de la izquierda salieron enseguida a refutarla tajantemente: ¡no, no es el pueblo, es el Estado!...todo ello, para entrar en contradicción y volverle, una vez más, a regalarle la razón a las derechas, porque: ¿no habíamos quedado en que el Estado es el Pueblo y Hacienda somos Todos?...pues eso, que un año después, salgo a la puerta de casa y sigo viendo pasar reatas de camiones y camiones de árboles quemados, muertos, procedentes de San Pedro de Cansoles.   

Nota:

(*) Fragmento de una fotografia en blanco y negro, del blog de Froilán de Lózar www.origenes.blogspot.com. Tomada en una boda celebrada a principios del siglo XIX en un pueblo de la Pernía, comarca de la Montaña Palentina. Autor de la foto: César González, molinero y vecino del pueblo. 

miércoles, 1 de julio de 2026

ZOOFUTURISMO

Y cuando vieron que Dios no estaba, se repartieron equitativamente el Paraíso.

Para ver la luz de los dioses extinguieron la del hombre, y fue así la Tierra sombra, sepulcro, osario, pozo ciego, caverna sin salida, barahúnda ininteligible y estúpida de rogativas, plegarias e invocaciones.

¿En qué boca se posará la palabra cuando ya no estemos?

(Fragmentos de Aforismos del Pájaro, de Juan Carlos Pajares Iglesias)


Centro de creación contemporánea en Cerezales del Condado (León)
Fundación Cerezales-Antonino y Cinia)

 

No sabíamos qué exposición nos ibamos a encontrar. Fuimos porque teníamos ganas de volver a Cerezales del Condado y al centro de creación artística de la "Fundación Cerezales-Antonino y Cinia", para dejarnos sorprender una vez más por la elegante sencillez de un paisaje generado por una arquitectura  singular, como de nave agrícola, solo imaginable en algún futuro posible.  

Y nos encontramos que estaba llegando bastante gente a esa hora, cerca de las doce del mediodía, para lo que cabe esperar en un lugar como ese, localizado en una aldea de la montaña leonesa poblada por poco más de cien habitantes. 

Resulta que en unos minutos estaba previsto presentar la nueva exposición ("Zoofuturismo") que podrá verse en Cerezales hasta el mes de octubre, y que el acto contará con la presencia de los creadores, los artistas franceses Marion Laval y Benoit Mangin, que desde los años noventa conforman el grupo Art Orienté Objet, lo que viene a ser "arte orientado al objeto", lo que pude entender más tarde, cuando en su intervención aclararon su preferencia por lo concreto y tangible de los objetos y hechos, por delante de lo abstracto y conceptual, que es propio del pensamiento teórico y especulativo, casi siempre desvinculado  de la experiencia vital.

Acto de presentación en el auditorio, con Marion Laval y Benoit Mangin 

 

Marion Laval, con prótesis de caballo y gato



Esqueleto de uno de los miles de canguros atropellados en las carreteras de Australia




Esqueleto de una hydra de 5 cabezas, realizado con huesos de 29 animales diferentes.
Y esqueleto de un imaginario híbrido humano-caballo





Versión de la piedra de Rosetta y prótesis de patas de caballo para humanos

El término zoofuturismo es nuevo para mí. Leo en la hoja de sala que surge de los intercambios de Art Orienté Objet con el filósofo y etólogo Dominique Lestel, y que remite a la urgencia de revisar nuestra relación con los demás animales, teniendo en cuenta que tenemos con ellos una historia evolutiva común, forjada durante  milenios de cohabitación y domesticación mutua, que inevitablemente nos conduce a un destino compartido...hasta el punto que este experto en el comportamiento animal sentencia: “de la constatación del desastre de una sociedad artificializada y del deseo de reparar el vínculo roto con lo vivo, surge la reflexión sobre el futuro animal. Porque el animal es el porvenir humano, con o sin humanos”
A mí me parece que hay un fallo en la redacción (o en la traducción), porque sin humanos el porvenir podrá ser animal, pero no humano...(de cajón). 
Me pasa lo que a los dos artistas de AOO, Marion y Benoit, que me fío más de los fenómenos, hechos  y objetos que de los conceptos i nociones, más de la moral que refiere al comportamiento, relacional o social, que de la ética (que no pasa de ser un concepto, un mero pensamiento, siempre al interior de un individuo ensimismado. Como estas cosas son para digerirlas muy despacio, ya en casa,  me descargo el libro de Dominique Lestel "Nosotros somos los otros animales", donde se dice que "Marion Laval y Benoit Mangin son los que fueron más lejos en esa dirección del zoofuturísmo, con una representación pasmosa (lo que en el argot artístico se conoce por performance), con el título "El caballo que vive en mí", en cuyo  transcurso Marion se hizo inyectar sangre equina en un laboratorio de veterinaria. Tras esa transfusión, la imagen de Marion junto a un caballo, calzada con una prótesis de patas de caballo (que también están expuestas en Cerezales del Condado), es una imagen tan impactante como intrigante. 


Ai Hasegawa, la zoofuturista japonesa dispuesta a dar a luz a un feto de tiburón

Sin embargo, el mismo Dominique Lestel, en ese mismo libro, dice a continuación que quien concibió la forma más radical de fusión con otra especie animal fue la artista japonesa Ai Hasegawa con su proyecto de embarazo con un feto de tiburón...¡para después comérselo!, una vez alcance el tamaño adecuado. Me cuesta creerlo, pero en internet encuentro una entrevista en la que, con total naturalidad, esta artista explica y se reafirma en su proyecto: 

"Pronto tendremos que afrontar una crisis por escasez de alimentos. ¿Cómo vamos a alimentar a los nuevos humanos? Sin embargo, yo todavía quiero dar una vida. No quiero que 30 años de dolores menstruales hayan sido en vano. Y también quiero comer buena carne, como la de tiburón.../...¿Pero es técnicamente posible estar embarazada del feto de otra especie? He hablado con un ginecólogo sobre posibles maneras de agrandarlo. Creo que las hembras humanas podrían usar sus úteros como un acuario o una incubadora. ¿No habría problemas de compatibilidad entre la placenta de un humano y la de un tiburón? La placenta viene del feto, no de la madre, lo que significa que no hay necesidad de modificar el ADN de los humanos. Me han asegurado que debería ser posible crear placentas medio delfín y medio humanas, y lo mismo sirve para los tiburones, simplemente modificando el ADN del animal. Todavía lo estoy investigando, pero los tiburones parecen ser los más compatibles. Y, como especie, el tiburón cumple todos mis criterios: están en peligro de extinción, su esperanza de vida es casi tan larga como la de los seres humanos y, lo más importante de todo, su carne está deliciosa"...según leo, doy en pensar qué pensarán los veganos de todo ésto, esos a los que se les hiela la sangre si les dices que una lechuga también es un ser vivo, y les preguntas por qué se las comen sin el escrúpulo que exhiben, por ejemplo, respecto de la carne de un pollo. 

* * *

Vuelvo a la exposición de Marion y Benoit en  Cerezales del Condado, que ellos mismos explicaron como una selección de sus obras pertenecientes a la serie denominada Andachtsraum, que refiere al "espacio de contemplación" al que aludió  Aby Warburg, el historiador del arte y filósofo alemán, en una célebre conferencia que diera en 1923 y que tuvo una gran repercusión. Se titulaba "El ritual de la serpiente" y un extracto de ese texto está recogido en la hoja de sala; leo:

La serpiente de cascabel ya no causa temor al hombre contemporáneo: lejos de adorarla, trata de extinguirla. Lo único que hoy se le ofrece a la serpiente es su exterminio". 

En el libro, ese texto continua así: 

"El rayo apresado dentro del cable y la electricidad prisionera han creado una cultura que aniquila el paganismo. Pero ¿qué es lo que se ofrece a cambio? Las potencias naturales ya no son vistas como elementos antropomorfos o biomorfos, sino como una red de ondas infinitas que obedecen dócilmente a los mandatos del ser humano. De esta manera, la cultura de la máquina destruye aquello que el conocimiento de la naturaleza, derivado del mito, había conquistado con grandes esfuerzos: el espacio de contemplación, que deviene ahora en espacio de pensamiento”. 

Me interesa sobremanera esa explicación del "espacio de contemplación", perdido en el tránsito de la modernidad y convertido ahora en "espacio de pensamiento", que es como decir en objeto especulativo. 

En "Nosotros, los otros animales", Dominique Lestel aborda el fenómeno de la domesticación, la cuestión de las plantas y los hongos como seres complejos, el problema del antropomorfismo, la desaparición de las especies, la creación de animales artificiales y examina críticamente la postura vegana, acertando cuando observa que habitamos la Tierra vinculados con muchos otros individuos de otras especies y que "en esas cercanías, cohabitaciones y fricciones nos constituimos a la vez como humanos y como personas. Solo existimos en la existencia de los otros seres vivos".


Enfatiza la necesidad de recuperar la dimensión espiritual de la animalidad y de pasar de una postura moral a otra ontológica y animista. Y aquí yo tengo mis dudas...porque estoy muy convencido de que, precisamente, es la diferencia moral lo que hace tan singular la evolución de nuestra especie y lo que comporta un principio de responsabilidad de nuestra especie para con el conjunto de la biosfera. Entiendo la dificultad de comprenderlo así, cuando apenas está naciendo una mínima conciencia moral y ecosocial  a escala de especie...y eso, forzados ante las evidencias del inminente colapso del Orden dominante, que ya barruntamos.  

* * *

Se pregunta Domenique Lestel: "¿Estamos dispuestos a cambiar de civilización para reconectarnos con la animalidad, o hemos decidido, de una vez por todas, que solo queremos conformarnos con una postura compasiva y empática que no le hace ni mal ni bien a nadie (ni siquiera al animal)?". 

El espacio animal es de una complejidad intrigante, y reconozco que el deseo de comprenderlo es uno de los deseos más nobles a los que el ser humano pueda acceder, cierto, pero no por eso tenemos que liarnos con ensoñaciones de futuras híbridaciones, sea con máquinas o con bestias, ni con fantásticos viajes planetarios, a lo Elon Musk, huyendo de la responsabilidad que nos corresponde como especie animal adelantada y la única capaz de hacerle frente a la entropía que convierte en polvo a toda la materia, sea inerte o viva. 

La "diferencia moral" aún es muy corta, todavía  cargamos con la rémora de instintos tan primarios y bestiales como el de propiedad territorial y reproductiva, que mantienen estancada nuestra evolución, como atrancada en un eterno momento neolítico, recién inventada la vida urbana, la esclavitud, el Estado y un "derecho" de propiedad privada sobre la Tierra, el Conocimiento y el Trabajo humano, que han servido para sentar las bases del Sistema dominante que ahora cumple unos 10.000 años desde aquel día en que alguien dijo "esta tierra y esta hembra son míos".

Cada vez que asisto a un acto de artistas me pasa igual que cuando me topo con un acto de políticos, que no puedo por menos de pensar: ¡cuanto rodeo y gasto de energía, cuanto andarse por las ramas!...y todo "para evitar el hacer lo que hay que hacer", que básicamente consiste en compartir el Conocimiento con la gente de nuestra especie  y la Tierra con el conjunto de seres vivos, con todos sus reinos, especies y generaciones.




lunes, 22 de junio de 2026

PRIORIDAD RACIONAL (CON R)

 


Tengo muy claro que la dualidad bien/mal forma parte de la realidad sin cuestionar su existencia, tal como expresa este haiku:


Mientras el mal se hace presente,


en medio de la quietud de la noche


una nuez cae al lago y hace ¡pok!



* * *

No me aguanto las ganas de decir lo que pienso acerca  de esa prioridad nacional de la que tanto se habla en estos tiempos y  que, por lo que parece, de aquí en adelante convertirá al asunto migratorio en línea de frontera (la última)  entre izquierdas y derechas. Así queda, pues, el reparto ideológico/electoral de prioridades aparentes en el espectáculo mediático de la política: la nacionalidad como prioridad de las derechas y la clase social como prioridad de las izquierdas.

En general, se sabe que los grandes desplazamientos de poblaciones son connaturales a la historia de nuestra especie, como de otras muchas que durante cientos de miles de años han sido y siguen siendo nómadas, siempre por una de estas dos razones básicas (y a veces por las dos al mismo tiempo): para buscar alimento o para evitar a sus depredadores. Pues bien, sostengo que la actual problematización del fenómeno migratorio es  artificial y que está provocada por dos previas y muy arcaicas ideas, que marcaron el inicio y final del periodo Neolítico, me refiero a las ideas  de la "propiedad territorial" (originada por el proceso de sedentarización al inicio del Neolítico)  y la posterior idea del "Estado" como institución corporativa de las clases dominantes, de propietarios y gobernantes, responsables de institucionalizar el derecho de propiedad para su protección por el Estado (recuerdo al respecto que todo derecho es, en esencia, una concesión de privilegio dentro de una cadena jerárquica de poder). A mi entender, ambas ideas, la Propiedad territorial y el Estado jerárquico, han resultado ser muy malas ideas, quizá las peores desde que tenemos constancia y memoria histórica.

El núcleo del llamado "problema migratorio" no es la condición de migrantes, sino la  de  "nacionales"; tal problema tiene su origen en esa falsa idea de "comunidad nacional" (mejor estatal), a la que por costumbre denominamos "la nación", que  genera una división social, otra más, por razón de un supuesto derecho de "nacionalidad", o sea, por el hecho de ser  individuos "nacionales", nacidos en el territorio de un Estado, identificando éste con una idea de "comunidad" que es radicalmente falsa a la vez que perversa, en la que "lo común" o causa de comunidad, no es otra cosa que el propio aparato de la dominación, o sea, el Estado. 

La idea de un "natural" derecho de propiedad o de apropiación privada (en modo exclusivo y excluyente), sobre un trozo del planeta  Tierra, no tuvo nunca más legitimidad que el imperio de la fuerza como ley superior en el reino "natural". Ese instinto de propiedad territorial es uno de los más primarios que compartimos con otras muchas especies animales y, de todas formas, es hasta comprensible que los primeros humanos sedentarios, dedicados a la agricultura y el pastoreo, desde el comienzo del Neolítico entendieran como "natural"  un derecho de propiedad o apropiación en un mundo que les parecía infinito y cuyos habitantes humanos no llegaban a 5 millones...no podían imaginar que en tan solo tres mil años llegarían a ser 50 millones...y  10.000 millones (ahora) en un plazo de solo doce mil años...pero no es lógico, ni racional, para los humanos actuales, que sí tenemos conocimiento de la situación y conciencia de la historia.  

Ese inicial y natural derecho de propiedad territorial, desde el principio  se fue haciendo extensivo al conocimiento humano (religioso primero y luego científico), y  llegó a incluir a las vidas humanas, productivas y reproductivas, de hombres y mujeres pertenecientes a la  parte de la humanidad subordinada y desposeída. 

Como  derecho patriarcal y hereditario, desde el principio la propiedad operó como fuente de poder y jerarquía, haciendo que la división social del trabajo fuera  una simple división entre dos clases: una de propietarios y gobernantes y otra de gobernados y desposeídos. Tal derecho se ha significado a lo largo de la historia humana como el principal obstáculo para la evolución de nuestra especie en sentido plenamente racional, que yo entiendo como inteligencia ecológica y moral,  que muy bien podría ser la simbioética propuesta por el marxista Jorge Riechman, a salvo de la querencia  por la autoridad y el Estado, que es mayoritaria entre los marxistas (contraviniendo  el  pensamiento de Carlos Marx).  

Como directa causa para la privación sistemática de la autonomía  y dignidad que es atribuible a todo individuo humano sin excepción, la historia del derecho de propiedad nos lleva a concluir que  las relaciones de esclavitud y servilismo nunca hubieran sido posibles en ausencia de este perverso derecho; ni tampoco la precariedad y sufrimiento que su institución por el Estado arcaico ha comportado para la mayor parte de individuos y generaciones de nuestra especie, durante los últimos años de nuestra historia: nada menos que doce milenios de Propiedad, siete milenios de Estado y casi tres siglos de Nacionalidad. 

El Estado no tuvo la necesidad de inventar la Nación, como  simulacro de "comunidad", hasta llegar a la época de la revolución industrial, cuando entraron en crisis total las sociedades urbanas y campesinas, propiamente neolíticas, surgiendo de ellas una nueva clase social, industrial, obrera y proletaria.  En esa misma eṕoca, las renovadas clases  burguesas, dominantes y  titulares del nuevo Estado Moderno, se reconvertían también, hacia un modo empresarial, industrial, comercial y financiero,  y consiguieron neutralizar todas las rebeliones sociales debidas a la profunda crisis que experimentó aquella antigua sociedad campesina transmutada en industrial y proletaria.  La burguesía titular del Estado-Nación-Capitalista-Moderno hábilmente supo sustituir la relación de servilismo y esclavitud por un simulacro de "libre contrato", mediante trabajo asalariado. El desarrollo tecnológico que diera lugar al uso energético/industrial del carbón, la electricidad, el gas y el petróleo,  permitieron la aceleración de un desarrollo económico que en las sociedades más industrializadas favoreció  la aparición de una nueva clase media de trabajadores  asalariados con un notable incremento en su capacidad de consumo, y también de un Estado renovado y fortalecido, con más ingresos provenientes de impuestos, y cada vez más complejo en su estructura organizativa, que mediante la apertura de múltiples ministerios fue consiguiendo un control económico, cultural y social, que ha llegado a ser totalitario en la actualidad, en modo muy superior al de todos los Estados precedentes.

Podemos darle miles de vueltas al asunto migratorio, que siempre encontraremos a la Propiedad y al Estado metido en ésto, como en todo. A la altura de estos tiempos, el aparato de dominación que llamamos Estado, con sus más de siete milenios de antigüedad ha perfeccionado su hegemonía y omnipresencia en todas las sociedades humanas, de tal modo que  apenas queda algún íntimo y mínimo resquicio  en  nuestras vidas  que no esté, de alguna manera, intervenido por el Estado, pilotado por la clase propietaria. 

Considérese también que todos los territorios estatales son in-estables por definición, sujetos a cambios constantes, como demuestra la historia de todos ellos, sea por razones tan  azarosas como el resultado de guerras entre Estados, o por razones tan caprichosas como unos matrimoniales acuerdos de anexión territorial, mediante casamientos entre familias de reyes... incluso como resultado de acuerdos comerciales, o por simples transacciones de compra/venta. Por ejemplo, que me expliquen su nacionalidad, si pueden, la gente de esas generaciones  nacidas en la península de Crimea, que de jóvenes fueron rusos, ucranianos de mayores y que llegados a la vejez han vuelto a ser rusos...que me digan cuál es su verdadera "nación", si  Rusia, Ucrania o Crimea...o si no es la de quienes hablan su misma lengua materna. 

En contra de todos los nacionalismos, personalmente tengo mi propia idea de nación, que en sentido estricto es un concepto con significado cultural y prepolítico, que refiere a nuestra condición como individuos pertenecientes a  una misma comunidad de hablantes, la de todos los que se comunican mediante  el uso de una misma lengua aprendida de sus madres. Cada individuo es nativo o nacional de esa concreta comunidad, cultural y prepolítica, de la que comenzamos a formar parte desde el nacimiento, cualquiera que sea el territorio donde hayamos nacido. De ahí, por ejemplo que en el Estado Español se hable de la existencia de varias naciones y nacionalidades; y que la denominada "nacionalidad española" en realidad no concierna a todos los nacidos en el territorio de ese Estado;  por ejemplo,  no concierne a quienes no sean hablantes nativos de la lengua castellana (mal llamada española). El uso político de los términos "nación" o "nacionalidad" me parece a mí que es un abultado error conceptual, por mucho que la costumbre lo acabe disimulando. El sentido tradicional de nacionalidad como relación de pertenencia a una (presunta) "comunidad nacional"  es una completa falacia, con origen en un razonamiento defectuoso, que emplea el adjetivo nacional en lugar de "estatal", que es lo propio. Así, pues, tengo muy claro que los más de 500 millones de hablantes que nos entendemos mediante la lengua castellana como primera o materna lengua, pertenecemos a una misma nación cultural, que sí es  una comunidad real, y prepolítica. 

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Esta pasada noche, a través de la radio  escuché una frase de José Saramago que me quitó el sueño, dicha por Pilar del Río (la escritora y traductora que le acompañara  hasta su fallecimiento en 2010). Venía a decir que "donde hay una fábrica de armas, inmediatamente surge una fábrica de conflictos". 

Y eso me ha llevado a seguir indagando acerca de lo que yo considero como principio de prioridad moral, que a mi entender comporta, implícito,  el mismo principio de responsabilidad del que se ocupara en profundidad Hans Jonas y que ahora, en estos  hipertecnológicos tiempos que corren,  metidos de lleno en una crisis sistémica de dimensión global, cargada de grandes peligros y directas amenazas a la biodiversidad, y más concretamente, a la  reproducción de nuestra propia especie,  imperiosamente exige de nosotros una ética cuasi agónica, dedicada a extremar la prevención del mal y su evitación en lo posible. Se sabe que a su muerte, en 2010, José Saramago dejó escritas veinte cuartillas para una próxima novela para la que había pensado el título de "Alabardas". Gracias a esas notas rescatadas por una editorial para la publicación de esta inacabada novela, sabemos de las últimas  preocupaciones de Saramago, además de conocer cómo surgió la idea/origen de ese libro, a partir de la inquietud que le produjo este dato:  nunca ha existido una huelga en una fábrica de armas. 

Con eso y con la anécdota relatada por André Malraux -acerca de una bomba no explotada, durante la guerra civil española-  Saramago comenzó a escribir la historia de un tal Artur Paz Semedo, obrero en una fábrica de armas, y la de su esposa, una mujer pacifista. Yo no he leído ese libro, pero por las referencias que tengo,  lo que Saramago cuestiona en esas páginas es la ausencia de discernimiento y de conciencia,  que pone en evidencia la banalidad del mal. El personaje central de la novela, que lleva una vida cómoda y rutinaria, completamente ajeno al sufrimiento que el producto de su trabajo en la fábrica de armas causará a miles de kilómetros, experimenta una profunda crisis de conciencia en el momento en que le da por reflexionar el modo en que su trabajo contribuye a una inevitable y endiablada espiral  de guerra y pobreza, donde quienes reciben las balas casi siempre son gente pobre y trabajadora, como él. Leo en una reseña:

"Lo que le desasosegaba, era que un puñado de individuos anónimos, sin caras, sin nombres, o con el nombre que él decide dar a su protagonista póstumo, el de Artur Paz Semedo, fuesen capaces de levantarse cada mañana, tomarse su tostada, con aceite, con foie gras, pronunciado fuagrás, con mermelada, con mantequilla, o incluso con manteca colorá, beberse luego, a sorbitos o de un solo sorbo, según las prisas, el café, este también en consonancia con los gustos propios, con leche, manchado, solo, con o sin azúcar, e irse a trabajar a una fábrica de armas, un lugar en el que, por definición, se fabrican instrumentos que luego se usan, normalmente a cientos o miles de kilómetros, para matar a otros seres humanos, hombres, mujeres, niños, ancianos, algunos de los cuáles habrán desayunado su propia tostada, o su propio café, pero serán, seguramente, los menos, pues siendo la guerra causante de pobreza, o a veces consecuencia de ella, es probable que muchos de esos seres humanos, de esos hombres, de esas mujeres, de esos niños y ancianos, reciban la bala con el estómago vacío, pasando de una muerte a la siguiente".

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Mi conclusión (provisional) 

Donde haya un Estado, necesaria e inevitablemente, a su lado siempre crecerá una industria o fábrica de desigualdad y división social, de lucha de clases y guerra contínua. No soy tan ingenuo como para creer que sea posible una total erradicación del mal, ni pronta, ni definitiva, pero sí que está en nuestras manos evitar la institucionalización de algunos males, al menos los dos más principales y sistémicos: 1) el derecho de propiedad sobre los bienes comunales universales (Tierra y Conocimiento), que origina el sistema capitalista y, en consecuencia, la depredación y devastación sistemática de la biodiversidad; y 2) la institución indemocrática del Estado, responsable de generar  una desigualdad sistémica, con división social,  lucha de clases y un orden social jerárquico y totalitario perfectamente incompatible con la democracia, además de una generalización de la guerra, autodestructiva y total, entre proletarios, entre  capitalistas y entre estados. 

Y, dado que el mal cuenta con tantas ventajas y posibilidades, es un auténtico suicidio darle alas institucionales... ¡pero qué aberración es esa que admite como "natural" y hasta como "pluralidad democrática" la presencia y prioridad del mal... ese instinto salvaje de propiedad territorial y reproductiva, más propio de las bestias, respetado por encima de la inteligencia propiamente humana, racional, ecológica y moral; es una completa aberración que tengan  prioridad la jerarquía sobre la democracia, el principio de  competencia basado en la propiedad y la fuerza, sobre los principios de cooperación,  solidaridad y ayuda mutua; o la prioridad de la guerra sobre la diplomacia....¿a qué viene hacerle el juego y la cama a la ley de la Entropía, esas ganas de violencia autodestructiva, ese ansia por adelantar el fin de la Historia, por acabar con nuestra especie...a qué viene tanta prisa suicida?