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| Pensando en la próxima foto de familia |
"La lucha entre las izquierdas es algo parecido a una riña sobre las tumbonas en un trasatlántico que se hunde". Esto decía AlvinToffler (1928-2016).
Lo decía en 1983, y también decía por entonces que "los términos derecha e izquierda son reliquias del periodo industrial, que ahora han pasado ya a la historia. Derecha e izquierda tienen que ver con quién consigue qué: cómo se dívidieron la riqueza y el poder del sistema industrial". (Avances y premisas, Plaza & Janés, Barcelona 1983).
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Mi tesis al respecto de las izquierdas actuales es que su tradicional desunión no es su principal problema. Y que en el contexto geopolítico contemporáneo, esta desunión hay que verla como el principal síntoma de la crisis sistémica general, o sea, del complejo y caótico mundo global que hoy vemos cómo se organiza y reorganiza constantemente, en bloques estatales de sociedades capitalistas obligadas por su propia dinámica depredadora y colonial a existir en un estado de permanente guerra mundial-total: comercial, cultural y militar.
Antes de seguir, he de precisar que cuando aquí me refiero a "la izquierda" en singular, incluyo a todas las izquierdas, sin excluir al partido socialdemócrata que sirve de referencia al resto, tal como sucede en el ámbito del estado español y, en general, en todos los Estados en los que esa izquierda alcanza a gobernar. Y aclaro también, que la dimensión global de la crisis es, sin duda, una gran novedad histórica, ya que nunca antes pudo darse la mínima "conciencia de especie" que ahora está surgiendo en consecuencia, y que por primera vez estamos experimentado "a escala de especie", como un trágico y común presentimiento que barrunta grandes e inminentes peligros.
La concentración y acumulación de capital en modo de propiedad (territorial y/o reproductiva), de conocimiento (religioso y/o científico) y de fuerza coercitiva (militar y/o normativa), hace del capitalismo una "forma de sociedad" y no sólo una forma de economía. Entiendo, pues, el capitalismo como un sistema de sociedad organizada jerárquicamente en modo "Estado". A día de hoy, tanto izquierdas como derechas siguen viendo al capitalismo como una modalidad de economía, y algunas izquierdas incluso han llegado a confundir sus propios conceptos de "democracia" y "estado". Entiendo que ambas facciones han desarrollado una visión desenfocada de la realidad histórica: con sesgo procapitalista o proestatista en cada caso.
De acertar en mi diagnóstico, el Sistema de sociedad estatal/capitalista que es heredero directo de la "modernidad industrial" iniciada en la Europa del siglo XVIII, podrá sostenerse y reproducirse perfectamente en ausencia de su parte izquierda, sin perder su forma estructural de Estado/Nación/Capitalista. Si esta "izquierda" tuvo justificación histórica como "representante" de la clase proletaria, eso deja de ser así cuando la misma clase proletaria carece de perfil propio y, además, comienza a ser perfectamente prescindible en un horizonte de máxima robotización del trabajo humano.
El sistema capitalista contemporáneo ya no necesita una clase trabajadora controlada e integrada al sistema, y menos aún necesita a su representación política (los partidos de la izquierda). En consecuencia, este sistema de sociedad capitalista solo puede evolucionar como lo está haciendo: hacia Estados neofascistas de partido único, mejor asociados en grandes bloques, como son actualmente las repúblicas capitalistas de China, Rusia y EEUU, o sea, hacia un sistema de sociedad capitalista en "estado puro", neofeudal/corporativo y totalitario sin complejos.
En ese proceso mutante estamos, en medio de una encrucijada que, según pienso, ha hecho creer a mucha gente que la crisis del Sistema era terminal, cuando en realidad es un "reset" anunciado y hasta previsible: si el Sistema fue viable gracias a la explotación del trabajo humano durante siglos, el Estado hipertecnológico del futuro en ciernes podrá reproducirse y ser viable una vez se vea liberado de su necesidad del trabajo humano. Por eso pienso que las sociedades capitalistas tenderán a reducir drásticamente sus poblaciones nacionales o estatales, hasta límites que la hagan "sostenible". Tengo la certeza de que para ese futuro hipertecnológico la clase dominante tiene prevista una mínima cantidad de trabajo asalariado o autónomo, solo mandos intermedios de policías-soldados, un ajustado cuerpo de tecnócratas y unos pocos sirvientes multioficio, mantenidos mediante una Renta Básica Universal. Básicamente, ese es el proyecto que se ve venir, a poco que se estudie el asunto.
Así, por ejemplo, podemos ver gestos de humanidad en animales no humanos, al tiempo que podemos estar completamente ciegos ante nuestra propia animalidad normalizada. Con esa óptica sesgada, resulta imposible ver cómo la sociedad capitalista reduce las democracias a su mínima expresión parlamentaria y meramente simbólica: de libertades, igualdades y justicias que, como la democracia, a la mayoría de la sociedad le parecen "realmente" imposibles.
Mayoritariamente, se piensa que el capitalismo es un sistema "moderno", surgido (naturalmente) de las grandes innovaciones de la sociedad industrial y burguesa del siglo XVIII europeo, pero se olvida el contexto histórico de esa "modernidad", cuyo origen no es otro que el sistemático expolio colonial practicado por las "estados-nación-modernos" en los siglos precedentes (XV, XVI y XVII).
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En el contexto del Estado español estamos ahora en plena ebullición de un debate en torno a la unidad de las izquierdas, un "dèjá vu" que lleva tiempo siendo recurrente tras cada nuevo fracaso electoral. Ahora es con Gabriel Rufián, el dirigente de ERC, en el ojo de una discusión que a mí me parece de besugos, porque se vuelve a pensar que “el problema" de las izquierdas es su desunión electoral, exhibiendo una patológica pulsión trágica: ¡unión o desaparición!...esa crónica pulsión fratricida de las izquierdas, una y otra vez es interpretada en sentido autodestructivo, como cómplice y causa directa de un auge de las ultraderechas que a estas alturas ya parece imparable. Ese error, monumental, no es solo estratégico.
Lo resumo:
-Las izquierdas desenfocan su crítica al "sistema capitalista" porque lo tienen mal identificado; las de inspiración marxista creen que es un sistema en esencia económico, y las izquierdas de inspiración libertaria (liberales y anarquistas) creen que es un sistema en esencia jerárquico y autoritario. De ahí que las primeras no cuestionen la existencia del Estado (no entienden que éste pueda ser la negación de la democracia), y que las otras no cuestionen el "derecho de propiedad" como matriz ideológica del orden estatal/capitalista. (Recuérdese que hasta los anarquistas más radicales reclaman el derecho de propiedad privada sobre el principal medio de producción humana: "la tierra para quien la trabaja").
-Las izquierdas no pueden seguir diciendo que son anticapitalistas y demócratas, o ecologistas y feministas, al mismo tiempo que comparten con las derechas una misma veneración religiosa por el Sistema estatal/capitalista, y unos mismos principios axiales, de propiedad y jerarquía, que constituyen la matriz ideológica del Sistema de dominación en todos sus órdenes: ecológico, patriarcal, social, económico, cultural y político. Su existencia como "partidos" del Sistema, les impide comprender su propia identidad ideológica, como "parte" funcional del mismo, con total ignorancia y desorientación ante el cambiante y convulso contexto histórico.
Por eso que a día de hoy todavía me sienta en absoluta soledad "política", básicamente: porque sigo considerando que tengo la obligación de respetar y tratar como "iguales" a todos mis semejantes, sin excepción. Y porque sigo defendiendo la necesidad de un Pacto Global del Común y lo Común, que junto al básico respeto por la dignidad humana, incluya una declaración unilateral de la Tierra y el Conocimiento como bienes comunales universales, y la organización autónoma y comunal de nuestras sociedades en democracia real, en modo directo de autogobierno ecosocial, comunal y simbioético. Porque sigo defendiendo que la democracia ha de ser un fín en sí misma y no solo un medio, porque sigue siendo la mejor prueba de excelencia evolutiva y condición necesaria de la "singularidad" humana: eso que nombramos como "humanidad" y experimentamos como necesidad existencial de comunidad, en con-vivencia amable, libre y responsable.
PD: Añado, no obstante, que respecto de la unión de las izquierdas, sí tengo algunas dudas; pero solo acerca de su necesidad táctica, vista la brutal animalidad de la parte derecha de esta sociedad capitalista en la que nos toca vivir.










