martes, 17 de marzo de 2026

LOS EQUÍVOCOS DEL COMÚN Y LO COMÚN

 


 "Nada sabemos de los seres que amamos, salvo la necesidad de su presencia" 

(Cristina Peri Rossi, 1984, La nave de los locos)

 

Entiendo el adjetivo "equívoco" referido a algo que puede interpretarse en varios sentidos, lo que acaba produciendo dudas, ambigüedad y confusión. Su antónimo "inequívoco" refiere a algo que tiene un significado único y evidente que produce claridad y certeza. 

No  confundo lo equívoco con la maldad, que en principio nada tienen que ver. Lo equívoco puede ser compatible con la ignorancia y también con la inocencia. Sin embargo, con frecuencia acabamos dando por ciertos algunos conceptos que son equívocos, intencionada o intrínsecamente; lo hacemos solo por razón de conveniencia, a veces por no discutir, para favorecer la convivencia y para no llegar a las manos, no pocas veces. 

Sucede, por ejemplo, con la cuestión religiosa, cuando tragamos el relato de la Creación  a sabiendas de que es Dios quien debe su existencia a la imaginación de homo sapiens...y sin que valgan justificaciones del tipo "como desconocíamos el origen de las cosas, tuvimos que inventarlo" (a Dios)...y ¡por Dios!, que no se moleste la buena gente que es creyente, quienes se toman muy en serio el mandato de "amarás al prójimo como a tí mismo", que a mí eso es lo que realmente me importa, y me da igual de donde proceda tal mandamiento, si de un dios o de una conciencia.

Pero tendrán que reconocerme la preexistencia de un bien y de un mal  que ya andaban a la gresca por todo el mundo, intuyo que mucho antes de la humana invención de Dios.  Y en ésto sí podemos tener alguna certeza, tal como que la idea del bien y del mal solo pudo darse entre simios humanos, no en otras especies; y que tuvo que ser a partir del momento en que una pequeña tribu de homo sapiens, conversando en torno al fuego llegaron a convenir un primer rudimento de ley moral, acerca del bien y del mal como formas opuestas de comportamiento; lo que sirve a la convivencia y a la reproducción de la vida, por un lado; y por otro, lo que sirve a impedirla, a modo de guerra, y cuyo fin primordial es el de hacer daño, incluso hasta llegar a matar a un prójimo de sangre si es tomado por "enemigo"...ay, esa pulsión cainita, casi siempre por razones de  envidia o celo, si no es -como veremos durante el correr de la historia- por causa de comercio y mercancía. Tal es la cara y cruz del simio que somos, por esa singularidad humana que consiste en tener conciencia de las consecuencias, trascendencia,  que nos hace tan libres como responsables. 

¿Cómo explicar, entonces, el predominio en nuestra especie de ese “irresponsable” individuo medio que puebla la Tierra, producto de las sociedades estatales y mercantiles...cómo, para que podamos tener localizado ese punto donde quedó truncada la evolución “racional” de nuestra especie?, ¿dónde fue que quedamos atascados, obligados como el resto de animales a seguir la salvaje ley "natural/estatal/mercantil" de la fuerza bruta, la misma que rige la vida de las bestias al interior de las selvas?

No obstante, mantengo a contracorriente mi radical tesis de la homofilia, esa tendencia de los animales de mi especie a establecer vínculos de proximidad con sus semejantes...a partir de ahí, como dijera el poeta asturiano Pablo Ardisana, "todo lo que no es amor es mercancía"...Amor, pues, podría ser el nombre genérico de esa tendencia al vínculo social, que no es sino ganas de proximidad, de conversación y de encuentro, ganas que pueden llevarnos, incluso, al apareamiento o cópula de los cuerpos.

En "El mal o el drama de la libertad" (1997), decía Rudger Safrinsky que "el mal no es ningún concepto, sino más bien es un nombre para lo amenazador, algo que sale al paso de la conciencia libre y que ella puede realizar. Le sale al paso en la naturaleza, allí donde ésta se cierra a la exigencia de sentido, en el caos, en la contingencia, en la entropía, en el devorar y en el ser devorado, en el vacío exterior, en el espacio cósmico, al igual que en la propia mismidad, en el agujero negro de la existencia. Y la conciencia puede elegir la crueldad, la destrucción por mor de ella misma. Los fundamentos para ello son el abismo que se abre en el hombre" . Aquí, sin duda, se refería Safrinsky al abismo de la libertad. 

Estando muy de acuerdo con Safrinsky, sin embargo me permito añadir que siendo inevitable el juego del bien y del mal en las relaciones personales, privadas o prepolíticas,  donde el mal juega con clara ventaja, dado que tiene de su lado el poderío físico de la fuerza bruta, sin embargo, hay un campo de lo social, el de la política o democracia, donde podríamos impedir que el mal campara a sus anchas ocupando el lugar del "soberano"...pero, claro, para eso necesitamos tener "el mal político" bien identificado y no metido en el oscuro limbo de "lo equívoco". 

Tal es el caso de la institución legal del  aparato “Estado” por las clases dominantes, como alianza de propietarios y gobernantes, y  organización social propiamente jerárquica e indemocrática;  o el flagrante caso del  "derecho" de impunidad para el delito de robo -en cualquiera de sus formas- de la Tierra Común y también del Conocimiento Humano, que juntos  son nuestros comunales universales, aunque solo fuera por una básica razón de conciencia ecoética. Y no hay justificación alguna para la permisividad con un delito social tan básico como la falsificación de la democracia, que impide "por sistema" el mínimo respeto por la igual dignidad de cada individuo. Sin ese  básico respeto por el prójimo, ¿cómo reclamarlo para nuestra propia dignidad personal?

Yo no lo veré, que por mi edad no estaré aquí para verlo, pero tengo la certeza de que en  dos o tres generaciones será "normalizada" la necesidad de abolición de las indemocracias, de todos los sistemas estatales  que tienen su fundamento en los instintos animales más salvajes, de propiedad territorial y reproductiva, de insaciable depredación y acumulación capitalista, de organización jerárquica, clasista, patriarcal e inequívocamente totalitaria...y también, en el mismo paquete,  resultará necesario un cambio radical en nuestro metabolismo social, otra forma de vivir acorde con el principio de racionalidad social, ética y ecológica, comenzando por un pacto comunal global a partir de la Declaración  de la Tierra y el Conocimiento como Bienes Comunales Universales.

Queda por delante, pues, acabar con esos equívocos que oscurecen la comprensión de "el Común" (como asamblea de iguales y sujeto soberano de la política o democracia), y "lo Común" como su objeto y materia prima, integrada por los bienes comunales al completo:  tanto los universales (Tierra y Conocimiento), como los producidos comunitariamente, mediante el trabajo personal y comunitario. 

Nada menos, éste es el reto para una "nueva ilustración" dedicada a esclarecer esos equívocos, a fin de acabar con la totalitaria ambigüedad del relativismo moral, grosero y cutre, que es tan del gusto de los Partidos apolíticos y de las Academias acientíficas. Y toca una reconversión radical de las "izquierdas", todas inequívocamente afines al Orden dominante del que forman su parte ilusoria,  con la imposible  pretensión de hacerlo compatible con su finalidad emancipatoria.

Denle, Partidos y Academias, todas las vueltas que quieran a este asunto, que siempre nos quedará el poso de certeza que sentenciara mi apreciado Pablo Ardisana, cuando decía con tanta rotundidad lo mal que se llevan el amor y la mercancía. Porque es inequívoco el amor como querencia propiamente humana hacia todo vínculo social  que ayude al  cuidado de la vida, a su reproducción y al gozo de la existencia, o sea y en resumen: querencia por todo aquello que constituye la versión concreta e  inequívoca del  "bien común".

 ***

 

PD: Valgan como ejemplo de nociones equívocas, términos como  "política", "nación", "democracia", "soberanía" y "ecología" :

*Política: concepto que a mi entender solo es inequívoco si refiere a los asuntos comunes de los habitantes convivientes en la "polis", que actualizada a las condiciones históricas actuales -necesariamente ecosociales-, no corresponde a la “ciudad”, ni al “municipio”, sino al “país” como “paisaje común” o espacio bioterritorial, de proximidad convivencial.  Con límites pactados por las propias comunidades que son convivientes en una misma geografía común, a partir del vínculo ecosocial y simbioético resultante de las relaciones sociales, personales y comunitarias (domésticas, vecinales y paisanas). Inequívocamente, entiendo el “país” como el ámbito ecosocial y propio de la política y, por tanto, de la democracia. A partir de ahí, caben múltiples formas de libre asociación, mancomunada o confederal, para el intercambio, la cooperación y la ayuda mutua en todas las escalas territoriales, con respeto a la plena autonomía/soberanía política de cada “comunidad paisana” (el Ayuntamiento Comunal, que yo digo).  

*Nación:  la expresión "nación sin Estado" es un oximorón, algo que no puede ser y que además es imposible, porque el Estado es, necesariamente, la condición previa, existencial, de toda "nación". Por algo se dice Estado-Nación y no Nación-Estado. Asistimos al predominio de un equívoco e ilusorio significado, de origen propiamente estatal, nación como “comunidad nacional” o "pueblo soberano", algo que carece de existencia propia, siendo solo producto de la voluntad de las clases dominantes que son titulares de cada Estado. No se sabe de ninguna "comunidad nacional que fuera constituyente de un Estado, más bien tenemos constancia de todo lo contrario. Y bien que lo siento por los nacionalistas, que la mayoría son buena gente, del tipo “Gabriel Rufíán”, o del tipo de mis amigos palestinos, a los que les deseo Democracia, pero nunca un Estado. (2)

*Democracia y Soberanía: su equívoco parte de una interpretación oscura y confusa del “demos” (pueblo): a la vez como sujeto y objeto de gobierno, lo que sabemos que es tan irracional como imposible, porque no puede ser al mismo tiempo. No puede ser más equívoco, ni más cínico, el concepto de soberanía en las democracias estatales o “representativas”, en las que ni los individuos, ni las comunidades son "constituyentes", y en las que ni siquiera pueden participar, aunque fuera simbólicamente, en la deliberación y toma de decisiones, algo que se pareciera mínimamente a una soberanía real y no fuera solo imaginaria o representativa. 

*Ecología: que tiene un uso  ordinario que no puede ser más equívoco, ni menos científico, cuando se emplea generalmente con burda ignorancia de la "propiedad de la Tierra" como factor determinante y sistémico del desequilibrio ecológico y la consiguiente devastación de la biodiversidad que está comprometiendo la sostenibilidad y viabilidad de nuestra especie. Porque, no es la Tierra como planeta lo que corre peligro, tal como dice la propaganda idiota...no, porque quien corre peligro de extinción es nuestra especie y todas las que pueden extinguirse arrastradas, de seguir esta deriva irracional, absurda, autodestructiva. 

 

Notas:

(1) Cuando ésto escribo, es día de elecciones en Castilla y León, esta región del Estado español, equívocamente incluida como  "comunidad autónoma". Momento bien oportuno para recordar lo que dijera Emma Goldman al respecto del voto:  "si el voto sirviera para algo, ya estaría prohibido".

(2) "No le deseo un Estado a nadie", tal como  reza el título de un libro colectivo firmado por Santiago López Petit, Tomás Ibáñez, Miguel Amorós y Corsino Vela, ...yo, además, lo suscribo con mis propias razones. No se lo deseamos a nadie, porque desde la fundación del primer Estado, allá por el año 3.200 antes de nuestra era, no se sabe de ningún Estado, aunque fuera como excepción,  que no fuera un sistema de dominio sobre las sociedades y sobre la naturaleza toda. Siempre, sin excepción, del Estado es titular inequívoco la misma alianza delictiva integrada por sacerdotes/propietarios/ mercenarios, actualizada a cada época, pero inequívocamente fraguada en las religiosas y jerárquicas sociedades campesinas  del Neolítico y luego del Medievo.

miércoles, 11 de marzo de 2026

MARX, BOOKCHIN, COMUNAS Y COMUNALISMOS

 



Acabo de traducir y editar un texto de Pierre Sauvetre, profesor de sociología de la Universidad de París-Nanterre, que me parece relevante para quienes seguimos la traza abierta por Murray Bookchin en torno a su paradigma de ecología social y comunalismo. Este texto tiene el interés de aportar un estudio comparativo entre los pensamientos de Bookchin y Marx respecto a las comunas y el comunalismo, más desconocido en el caso de Marx. Intenta el autor   una aproximación entre las tradiciones marxista y anarquista, que le permitan afirmar en sus conclusiones que "Marx y Bookchin tendían a la búsqueda de este comunalismo planetario, este universalismo de comunas cuyos vínculos pueden concebirse a través de la idea de una pluralidad de autonomías dentro de una interdendencia planetaria".
Personalmente, puedo comprender la buena intención de este esfuerzo de aproximacíón, si bien, y aunque yo me sienta más próximo a Bookchin (que, por cierto, acabó renegando de su militancia anarquista), entiendo que la realidad de los acontecimientos que están marcando nuestro tiempo desborda todas las premisas de ambas tradiciones de pensamiento, obligando a una redefinición y actualización del paradigma ecosocial y comunalista, cualquiera que sea la tradición de partida. para estar a la altura de  las circunstancias extremas  que condicionan el futuro de este  convulso y distópico mundo en que vivimos.  


Enlace al texto AQUÍ 





lunes, 2 de marzo de 2026

SIETE MAÑANAS PREVIAS AL MES DE MARZO


Fragmento de "La nieve", plumilla y tinta china sobre papel, blanco sobre blanco, obra de Nacho Zubelzu (1966), artista y vecino de Reinosa. Exposición SAL, NIEVE Y AZUCAR, febrero de 2026 (omito la parte de la Antártida y Groenlandia) 

El último lunes me propuse escribir un haiku cada mañana, era solo un pequeño reto de autodisciplina, solo un juego. Copio y pego: "La índole misma del haiku es favorable a un humor seco, nada sentimental. El haiku es una pequeña cápsula cargada de poesía, capaz de hacer saltar la realidad aparente. La poética del haiku generalmente se basa en el asombro y la emoción que le produce al poeta la contemplación de la realidad, tradicionalmente en un espacio de pura naturaleza".  Valgan estos tres ejemplos de los antíguos maestros:



1 Un viejo estanque / se zambulle una rana / ruido de agua 

2. Escribo, borro, reescribo / borrar de nuevo y luego / una amapola florece 

3. Quiero dormir / aplastar las moscas / suavemente por favor 

1. (Matsuo Basho, 1644-1694). 2. (Katsushika Hokusa,1760-1849).3. (Masahoka Shiki, 1867-1902)

He reunido lo escrito durante estas siete mañanas previas al mes de marzo:

Lunes, 

son las cumbres blancas 

y es el agua que producen, 

es donde vivo 


No son las cinco

y ya me duele todo

es esta artrosis


Martes,

es una caseta de aperos 

y herramientas campesinas, 

un monumento al olvido 


Quiere nacer

es un ecobionte

sabe quién es


Miércoles,

un talud descubre el tormento, 

la geología de los tiempos, 

carretera del Valle de Polaciones


Oigo ese ruido

sordo y metálico

de soledades


Jueves,

una calle peatonal de Avila, 

muy cerca de la catedral

y un voyer de madrugada


Ya huele a café

amanecen los cuerpos

nadie se asombra


Ciegos del todo

corazones que no ven

me están mirando


Viernes,

un museo asomado 

a la bahía de Santander, 

colgado, vacío 


Esta claridad

su propia performance

inhabitable


Sábado, 

es un balcón del Botín, 

no un mirador, 

que mirador es quien mira


En las honduras

sola mirando estaba

transatlánticos


Hora de siesta

se dice mi-ra-de-ro

no hay manera


Domingo, 

otro pueblo que cubre de colores 

sus tapias de adobe,

la comida estaba fría 


Tan iguales

señoras homo sapiens

del mes de marzo


Oceánicas

si no fuera por eso

dónde la vida


lunes






martes





 miércoles


 jueves


viernes


sábado


domingo



lunes, 16 de febrero de 2026

LA UNIDAD DE LAS IZQUIERDAS ES EL MENOR DE SUS PROBLEMAS

 

Pensando en la próxima foto de familia 


 "La lucha entre las izquierdas es algo parecido a una riña sobre las tumbonas en un trasatlántico que se hunde". Esto decía AlvinToffler (1928-2016).

Lo decía en 1983, y también decía por entonces que "los términos derecha e izquierda son reliquias del periodo industrial, que ahora han pasado ya a la historia. Derecha e izquierda tienen que ver con quién consigue qué: cómo se dívidieron la riqueza y el poder del sistema industrial".  (Avances y premisas, Plaza & Janés, Barcelona 1983).

* * *

Mi tesis al respecto de las izquierdas actuales es que su tradicional desunión no es su principal problema. Y que en el contexto geopolítico contemporáneo, esta desunión hay que verla como el principal síntoma de la crisis sistémica general, o sea, del complejo y caótico mundo global que hoy vemos cómo se organiza y reorganiza constantemente, en bloques estatales de sociedades capitalistas obligadas por su propia dinámica depredadora y colonial a existir en un estado de  permanente guerra mundial-total: comercial, cultural y militar.  

Antes de seguir, he de precisar que cuando aquí me refiero a "la izquierda" en singular, incluyo a todas las izquierdas, sin excluir al partido socialdemócrata que sirve de referencia al resto, tal como sucede en el ámbito del estado español y, en general, en todos los Estados en los que esa izquierda alcanza a gobernar. Y  aclaro también, que la dimensión global de la crisis es, sin duda, una gran novedad histórica, ya que nunca antes pudo darse la mínima "conciencia de especie" que ahora está surgiendo en consecuencia, y que por primera vez estamos experimentado  "a escala de especie", como un trágico y común presentimiento que barrunta grandes e inminentes peligros.  

La concentración y acumulación de capital en modo de propiedad (territorial y/o reproductiva), de conocimiento (religioso y/o científico) y de fuerza coercitiva (militar y/o normativa),  hace del capitalismo  una "forma de sociedad" y no sólo una forma de economía. Entiendo, pues, el capitalismo como un sistema de sociedad organizada jerárquicamente en modo "Estado". A día de hoy, tanto izquierdas como derechas siguen viendo al capitalismo como una modalidad de economía, y algunas izquierdas incluso han llegado a confundir sus propios conceptos de "democracia" y "estado". Entiendo que ambas facciones han desarrollado una visión desenfocada de la realidad histórica: con sesgo procapitalista o proestatista en cada caso. 

De acertar en mi diagnóstico, el Sistema  de sociedad estatal/capitalista que es heredero directo de la "modernidad industrial"  iniciada en la Europa del siglo XVIII,  podrá sostenerse y reproducirse perfectamente en ausencia de su parte izquierda, sin perder su forma estructural de Estado/Nación/Capitalista. Si esta "izquierda" tuvo justificación histórica como "representante" de la clase proletaria, eso deja de ser así cuando la misma clase proletaria carece de perfil propio y, además, comienza a ser perfectamente prescindible en un horizonte de máxima robotización del trabajo humano. 

El sistema capitalista contemporáneo ya no necesita una clase trabajadora controlada e integrada al sistema, y menos aún necesita a su representación política  (los partidos de la izquierda). En consecuencia, este sistema de sociedad capitalista  solo puede evolucionar como lo está haciendo: hacia Estados neofascistas de partido único, mejor asociados en grandes bloques, como son actualmente las  repúblicas capitalistas de  China, Rusia y EEUU,  o sea, hacia un sistema de sociedad capitalista en "estado puro",  neofeudal/corporativo y totalitario sin complejos. 

En ese proceso mutante estamos, en medio de una encrucijada que, según pienso, ha hecho creer a mucha gente que la crisis del Sistema era terminal, cuando en realidad es un "reset" anunciado y hasta previsible: si el Sistema fue viable gracias a la explotación del trabajo humano durante siglos, el  Estado hipertecnológico del futuro en ciernes podrá reproducirse y ser  viable una vez se vea liberado de su necesidad del trabajo humano. Por eso pienso que las sociedades capitalistas  tenderán a reducir drásticamente sus  poblaciones nacionales o estatales, hasta límites que la hagan "sostenible". Tengo la certeza de que para ese futuro hipertecnológico la clase dominante tiene prevista una mínima cantidad de trabajo asalariado o autónomo, solo mandos intermedios de policías-soldados, un ajustado cuerpo de tecnócratas y unos pocos sirvientes multioficio, mantenidos mediante una Renta Básica Universal. Básicamente, ese es el proyecto que se ve venir, a poco que se  estudie el asunto. 

* * *

Ahora miso, como en la espiral de un sinfín mecánico, se repite una y otra vez un mismo análisis al interior de todas las izquierdas, todas  residuales, que o no es  autocrítico o cuando lo es deviene en autodestructivo y directamente cainita. Cuando la óptica empleada es siempre la misma, lo que se ve a su través necesariamente vuelve siempre a ser lo mismo. A mi entender, esa defectuosa óptica  tradicional de las izquierdas es liberal y marxista en su mayoría, y minoritariamente libertaria. Y pienso, además, que  no es una crítica "radical", no, porque  ven  la naturaleza y  la cultura como entidades separadas, a modo de subsistemas. 

Así, por ejemplo, podemos ver gestos de humanidad en animales no humanos, al tiempo que podemos estar completamente ciegos ante nuestra propia animalidad normalizada. Con esa óptica sesgada, resulta imposible ver cómo la sociedad capitalista reduce las democracias a  su mínima expresión parlamentaria y meramente simbólica: de libertades, igualdades y justicias que, como la democracia, a la mayoría de la sociedad le  parecen "realmente" imposibles. 

Mayoritariamente, se piensa que el capitalismo es un sistema "moderno", surgido (naturalmente) de las grandes innovaciones de la sociedad industrial y burguesa del siglo XVIII europeo, pero se olvida  el contexto histórico de esa "modernidad", cuyo origen no es otro que el sistemático expolio colonial practicado por las "estados-nación-modernos" en los  siglos precedentes (XV, XVI y XVII). 

* * *

En el contexto del Estado español estamos ahora en plena ebullición de un debate en torno a la unidad de las izquierdas, un "dèjá vu" que lleva tiempo siendo recurrente tras cada nuevo fracaso electoral. Ahora es con Gabriel Rufián, el dirigente de ERC, en el ojo de una discusión que a mí me parece de besugos, porque se vuelve a pensar que “el problema" de las izquierdas es su desunión electoral, exhibiendo una patológica pulsión trágica: ¡unión o desaparición!...esa crónica pulsión fratricida de las izquierdas, una y otra vez  es interpretada en sentido autodestructivo, como cómplice y causa directa de un auge de las ultraderechas que a estas alturas ya parece imparable. Ese error, monumental, no es solo estratégico. 

Lo resumo: 

-Las izquierdas desenfocan su crítica al "sistema capitalista" porque lo tienen mal identificado; las de inspiración  marxista creen que es  un sistema en esencia económico, y las izquierdas de inspiración libertaria (liberales y anarquistas) creen que es un sistema en esencia jerárquico y autoritario.  De ahí que las primeras no cuestionen la existencia del Estado (no entienden que éste pueda ser la negación de la democracia),  y que las otras no cuestionen el "derecho de propiedad" como matriz ideológica del orden estatal/capitalista. (Recuérdese que hasta los anarquistas más radicales reclaman el derecho de propiedad privada sobre el principal medio de producción humana: "la tierra para quien la trabaja")

-Las izquierdas no pueden seguir diciendo que son anticapitalistas y demócratas, o ecologistas y feministas, al mismo tiempo que comparten con las derechas una misma veneración religiosa por el Sistema estatal/capitalista, y unos mismos principios axiales, de propiedad y jerarquía, que constituyen la matriz ideológica del Sistema de dominación en todos sus órdenes: ecológico, patriarcal, social, económico, cultural y político. Su existencia como "partidos" del Sistema, les impide comprender su propia identidad ideológica, como "parte" funcional del mismo, con total ignorancia y desorientación ante el  cambiante y convulso contexto histórico.  

Por eso que a día de hoy todavía me sienta en absoluta soledad "política",  básicamente: porque sigo considerando que tengo la obligación de respetar y tratar como "iguales" a todos mis semejantes, sin excepción. Y porque sigo defendiendo la necesidad de un Pacto Global del Común y lo Común, que junto al básico respeto por la dignidad humana, incluya una declaración unilateral de la Tierra y el Conocimiento como bienes comunales universales, y la organización autónoma y comunal de nuestras sociedades en democracia real, en  modo directo de autogobierno ecosocial, comunal y simbioético. Porque sigo defendiendo que la democracia ha de ser un fín en sí misma y no solo un medio, porque  sigue siendo la mejor prueba de excelencia evolutiva y condición necesaria de la "singularidad" humana: eso que nombramos como "humanidad" y experimentamos como necesidad existencial de comunidad, en con-vivencia amable, libre y responsable.


PD: Añado, no obstante, que respecto de la unión de las izquierdas, sí tengo  algunas dudas;  pero solo acerca de su  necesidad táctica, vista la brutal animalidad de la parte derecha de esta sociedad capitalista en la que nos toca vivir.