domingo, 22 de marzo de 2026

PUNTADAS SIN HILO

 



Visitantes y vigilantes

Me intrigan mucho esas personas que trabajan en los museos, esparcidas por las salas, casi siempre sentados en una silla generalmente alta como un taburete, bien situadas en lugar visible a la entrada de cada sala, personas que se pasan la mañana ahí, solas o paseando de arriba abajo y que de vez en cuando te siguen (me mosquean sus pisadas a mi espalda), no sea que se te ocurra tocar algún cuadro o hacer fotos en caso de estar prohibido, ya ves, tú, anónimo visitante jubilado que tienes la entrada gratis...pero ¿quiénes son, me pregunto, estos seres discretos y silenciosos que se tiran horas y horas sin hablar apenas, que disponen de tanto tiempo para pensar o leer novelas o  escuchar música, qué misteriosa identidad ocultan...y también me pregunto qué pensarán de nosotros, de los visitantes? Hoy, un vigilante me ha llamado la atención, era un chico muy joven: caballero, disculpe, no se pueden hacer fotos, me dice, y yo me quejo inmediatamente: solo hago fotos de los textos, que me gusta leerlos luego, tranquilamente en casa, es que aquí me cansa mucho, sabes...no solo la vista, también las piernas...le comprendo, señor, pero son las normas. Pienso lo duro que sería el oficio de "visitante de museos"...si fuera un oficio, porque cansa tanto este mirar y mirar leyendo sin parar, de pie, durante tantas horas. 

El Museo de León ocupa un singular edificio de nombre Pallarés, construido en 1922 como almacén y comercio de ferretería  que durante cerca de sesenta años se mantuvo como grandes almacenes comerciales. Hoy es el museo más antiguo y nutrido de esa provincia y el único de titularidad estatal en la ciudad. Dice de sí mismo que "custodia, incrementa, investiga y difunde el patrimonio cultural mueble en manos públicas, el que nos pertenece a todos". En 1987 su gestión fue transferida a la Junta de Castilla y León y sus temas son la arqueología, artesanía, las bellas artes, la epigrafía y la numismática, organizado en siete áreas de conocimiento: Prehistoria, Romanización, el final del mundo antiguo, la Edad Media, la Edad Moderna, el Mundo Contemporáneo, a lo que hay que añadir las magnificas vistas que ofrecen sus grandes ventanales, asomados sobre buena parte del cogollo monumental de esta amable ciudad de León.


Al principio de los tiempos, donde estamos

"Os entrego  todas las plantas que existen sobre la tierra y tienen semilla para sembrar; y todos los árboles que producen fruto con semilla dentro os servirań de alimento; y a todos los animales del campo, a las aves del cielo y a todos los seres vivos que se mueven por la tierra les doy como alimento toda clase de hierba verde. (Génesis, 1, 29-30). 

Con el dominio de la agricultura surgen la ideas de propiedad y acumulación de capital, junto a los derechos de herencia y patriarcado que sentarán la base rústica del Estado-nación-capitalista-moderno. También la primera arquitectura monumental a base de menhires que marcan límites y caminos, y de dólmenes funerarios que sirven para enterrar a los muertos y señalar de paso a qué clan pertenece  la tierra circundante. Pronto, las primeras ciudades-estado, los primeros atisbos de democracias simuladas, y todo a base de trabajo esclavo, servil o asalariado...o sea, lo de siempre. Se dice en el panel correspondiente que: "más tarde, en plena Edad de los Metales, se construyen poblados fortificados, se extienden el cereal y la ganadería de pastoreo, aparecen los excedentes, los contactos mercantiles, la acumulación de riqueza y poder en aristocracias  y una organización social ligada al parentesco, con sistemas de jefaturas y frecuentes rivalidades".


El signum equitum de los equites

En el pueblo donde vivo, a orillas del Pisuerga, por encima del caserío del barrio de abajo tenemos un cerro que llamamos del Otero. Se sabe que en los siglos previos a la invasión romana ese alto fue un castro fortificado, donde habitaron los primeros paisanos del lugar, de cultura celta, cántabros para más señas. Allí fue  encontrado un magnífico ejemplar de signum equitum, un objeto con la forma de un caballo, hecho en bronce, que se empleaba como remate en los bastones de mando, cumpliendo una función distintiva de pertenencia a la clase social de los equites, los ricos propietarios de un caballo que constituían  la pequeña aristocracia guerrera de aquellos tiempos.

Digo ésto porque en el museo de León me fijé en una fíbula o alfiler de los que usaban los romanos, con la figura de un jinete y un caballo que me  recordaba al  encontrado en el Otero de mi pueblo...y ya se sabe que muchas veces una cosa lleva a otra: así que en otro lugar del museo me encontré con una acuarela enmarcada en un rústico marco, que estaba firmada por Juan Crisóstomo Torbado Flórez (1867-1947), dando cuenta de su adquisición en 1926. Despertó mi curiosidad y ya en casa pude averiguar cosas sobre este personaje, el arquitecto Torbado, nacido en Galleguillos de Campos, al parecer muy conocido como responsable de la restauración de la catedral de León.  Y lo más curioso de cuanto averigué, fue a través de una publicación del  Diario de León: resulta que a Juan Crisóstomo Torbado no le importaba cobrar sus honorarios de arquitecto en la restauración de la Catedral de León tomando algo artístico de valor, tal  como una tabla del retablo de Nicolás Francés. En las crónicas de aquel tiempo, de J.C.Torbado se decía que era "seco de carnes y enjuto de rostro, de mirada profunda, sabio y socarrón, ataviado con una poblada barba que fue blanqueando con el paso de los años". 


 

 

 

 De península a colonia, una mina de oro

"A partir de entonces fueron fieles y tuvieron una paz duradera, no sólo por su ingenio bien dispuesto para las artes propicias en una situación de paz, sino también por el buen entendimiento de César, quien recelando de la buena fe de quienes se escondían en los montes, les mandó habitar en la zona llana y trabajar la tierra" (Floro, II, 33,40-60, siglo II d.C). 

Mira que me lo estoy imaginando: un montón de gente cabizbaja, cántabros, habitantes del Monte Bernorio, bajando derrotados al llano de Aguilar de Campoo, donde había un gran destacamento militar, junto al que  comenzaron a construir sus nuevas cabañas urbanas, unos siglos antes de ponerse a levantar grandes naves de ladrillo y hormigón, donde se dedicaron, por los siglos de los siglos, a la fabricación de galletas. 

 

Emigrar al campo, digo yo: para que decaiga el imperio

"Qué villa, pues, es ésta, dijo, que no tiene ni los ornamentos de la ciudad ni las dependencias rústicas?, se preguntaba en el siglo I antes de Cristo un tal Varrón, considerado sabio y polígrafo, militar y funcionario romano que fuera también escritor, autor de "Las cosas del campo". 

En torno al siglo III de la era cristiana se produce un desplazamiento  de la ciudad al campo que marca la decadencia del imperio romano. La vida suntuosa y tranquila de los hacendados romanos deja a las ciudades sin ingresos por la merma de impuestos, y así, sin poder mantener a funcionarios, ni realizar obras, los municipios se empobrecen y deshabitan en consecuencia. Es el tiempo de la Hispania Vaciada.   

 


Que la vida terrenal no os seduzca

Una señora en silla de ruedas, acompañada por un hombre algo mayor que ella, está contemplando un epitafio primorosamente escrito en piedra blanca de mármol. Entonces, espero para poder hacer una foto. Y cuando se van, el señor que empuja la silla me mira y me parece que hace una seña con la cabeza indicando el epitafio, lo que entiendo a la primera. Esto dice el texto del epitafio musulmán primorosamente escrito en mármol, siglo X, hallado en Vega de Boñar:  

"En el nombre de Dios, el Clemente, el Misericordioso, oh hombres, la promesa de Dios es verdad. Que no os seduzca la vida terrenal, y que no os seduzca, ¡por Dios!, el Seductor. Esta es la sepultura de al-Husayn".



 Caminos de peregrinación y románico, más allá de lo visible 

Sobre el trazado de una vieja calzada romana que probablemente ya había sido senda prehistórica (ya se sabe que la Historia cumple la misma edad del Imperio) y que es un haz de arterias hacia el Occidente, la aparición -sin duda imaginaria- de la legendaria tumba  del apóstol Santiago revitalizó el camino que unía el Finis Terrae hispano con las tierras allende los Pirineos.

A propósito de las peregrinaciones, ya  puestas de moda siglos atrás, desde antes del cambio del milenio, en el siglo XIII decía Alfonso X, en sus Siete Partidas:  

"...por gusto de hacer esto extrañanse de sus linajes y de sus lugares, y de sus mujeres, y de sus casas y de todo lo que tienen, y van por tierras lejanas lastimando los cuerpos y gastando los haberes buscando los santuarios".  Cómo podría ese rey sabio imaginar que en pocos siglos ese lastimar de los cuerpos iba a convertirse en un negocio, turismo, como se dice hoy en día.

Cuando las imágenes eran menos abundantes, sin duda sus significados eran más profusos, y se servían de un rico lenguaje simbólico que remitía a textos (de ahí el término icono-grafía) de honda tradición cultural. 

Me detuve un buen rato delante de un grupo escultórico de arte románico, hecho en madera policromada, cuyo motivo es "El Calvario", que incluye tres figuras, de Cristo, María y Juan. Data de mediados del siglo XII y procede de la iglesia de San Miguel de Corullón. Me detuve, más que nada por el gesto de la niña que el escultor tuvo de modelo, mientras imaginaba aquella niña-madre atormentada por la pérdida de su hijo. Disculpo la falta de rigor en el relato (por ser imposible ser madre-niña de un muerto con edad de más de treinta años), eso me da igual, lo que me importa es el gesto de pesadumbre de esa niña-madre, el sostenerse la cabeza con una de sus manos, ese sentimiento de dolor contenido que  transmite, sereno, inmenso, más allá de lo visible.  


Hágase la luz en León y, de paso, una catedral francesa

Me cuesta imaginar un poblachón del medievo, como era León a principios del siglo XIII, cuando se comenzó la construcción de una  catedral altísima y tan grande, en medio de una mayoría de casas con techo de paja, con calles de tierra llenas de charcos, de hoyos y piedras, y con  apenas cinco mil habitantes, de un tamaño parecido a la actual villa de Aguilar de Campoo.

                   "Banquete de Herodes", pintura al temple y óleo sobre tabla, obra del Maestro de Palanquinos, de finales del siglo XV (Museo de León)


De seguida, un renacimiento

"Es tan poderosa la naturaleza y tan varía en sus cosas, y el mundo tan grande, que cada día vienen a nuestra noticia muchas novedades".  

Eso decía en 1570 Antonio de Torquemada, el escritor leonés y renacentista, autor del "Jardín de flores curiosas", quien nada tuvo que ver con el famoso inquisidor de su mismo apellido. Adquirió fama de pacífico y humanista, conocedor de la obra de sus contemporáneos Luis Vives, Nebrija  y Erasmo de Roterdam. Recordemos que unos años antes, en 1521, la derrota de las Comunidades ya había marcado una línea de distancia con la Edad Media. Imagino un cierto ambiente de euforia,   identificado como "humanismo" con el paso del tiempo. En esos años, por cierto, llegaron a la ciudad de León un grupo de escultores europeos para trabajar en el convento de San Marcos, el francés Juan de Juni entre ellos. En años precedentes, un enigmático artista anónimo pintaba cuadros tan coloridos como el que he puesto más arriba; se le considera autor de seis tablas halladas en la parroquia de la aldea de Palanquinos, situada al sur de la ciudad de León,  por eso recibe el nombre de "Maestro de Palanquinos". 



Un aparato barroco de apariencias

"El hermoso aparato de apariencias, de trajes el ornato, hoy prevenido quiero que, de alegre, liberal y lisonjero, fabriques apariencias que de dudas se pasen a evidencias" (Pedro Calderon de la Barca, "El gran Teatro del Mundo", 1635). 

Dice uno de los textos del museo de León, acerca del Barroco, que "el gusto conventual por el naturalismo costumbrista es el retrato de una sociedad agazapada tras la imagen que quiere dar de sí misma".

Disfruto escuchando la música del Barroco, pero me repelen los excesos escultóricos de esa época, esa horrorosa proliferación de retablos brillantes, pretenciosos, poblados de santos y árboles retorcidos. No obstante, de lo visto en el museo de León salvo la talla de una magnífica cabeza, la de San Francisco de Asís (siglo XVIII) , obra de Luis Salvador Carmona, tallada en madera y policromada, que llama la atención por su "verismo", potenciado al ponerle al santo dientes de hueso y ojos de cristal. 


 

Urraca I de León, reina ella,  primera mujer soberana por derecho propio

Había mucha gente ese día en el museo, para ser un día laborable. Se explica porque hay una exposición temporal sobre la reina Urraca I de León, que reclama la atención sobre la primera mujer que  en Europa fuera soberana "por derecho y ejercicio propio".  Llama mi atención el mapa del reino que heredara Urraca de su padre Sancho VI en calidad de primogénita: casi media península ibérica, incluyendo tierras de Galicia, Castilla, Portugal, Extremadura y Aragón. Su reinado duró 17 años, entre 1109 y 1126, y como nació en 1080 deduzco que fue reina a la edad de 29 años, hasta su muerte, que  la sobrevino estando de visita en Saldaña.

Cubierta mi curiosidad histórica, paso de largo por esta exposición, porque la verdad es que  me interesa muy poco ese feminismo oficial que reclama la igualdad con los machos de clase alta, que quiere más mujeres poderosas, gobernantes, más empresarias, policías  y militares...y ya puestos, por qué no más "verdugas", como la bestia aquella de nombre Lynndye England, la militar del ejército USA que pasó a la historia como maltratadora de prisioneros iraquíes desnudos, tratados como perros, durante la guerra de Iraq, entre 2003 y 2011, si mal no recuerdo. 

Ya en casa, me entretuve en averiguar la correspondencia etimológica entre la Urraca-reina y la Urraca-pájaro: parece ser que la raíz urra, indoeuropea,  existente en el euskera actual, refiere al significado de "oro" o, al menos, a cosas brillantes. Y precisamente por eso es conocida la urraca-pájara, porque le gusta acumular en el nido cosas brillantes, como trozos de cristal y hasta discos DVD que recoge en los basureros. Sea como sea, no me queda nada claro si el nombre Urraca  se debe, o no, a esa querencia por lo brillante.

martes, 17 de marzo de 2026

LOS EQUÍVOCOS DEL COMÚN Y LO COMÚN

 


 "Nada sabemos de los seres que amamos, salvo la necesidad de su presencia" 

(Cristina Peri Rossi, 1984, La nave de los locos)

 

Entiendo el adjetivo "equívoco" referido a algo que puede interpretarse en varios sentidos, lo que acaba produciendo dudas, ambigüedad y confusión. Su antónimo "inequívoco" refiere a algo que tiene un significado único y evidente que produce claridad y certeza. 

No  confundo lo equívoco con la maldad, que en principio nada tienen que ver. Lo equívoco puede ser compatible con la ignorancia y también con la inocencia. Sin embargo, con frecuencia acabamos dando por ciertos algunos conceptos que son equívocos, intencionada o intrínsecamente; lo hacemos solo por razón de conveniencia, a veces por no discutir, para favorecer la convivencia y para no llegar a las manos, no pocas veces. 

Sucede, por ejemplo, con la cuestión religiosa, cuando tragamos el relato de la Creación  a sabiendas de que es Dios quien debe su existencia a la imaginación de homo sapiens...y sin que valgan justificaciones del tipo "como desconocíamos el origen de las cosas, tuvimos que inventarlo" (a Dios)...y ¡por Dios!, que no se moleste la buena gente que es creyente, quienes se toman muy en serio el mandato de "amarás al prójimo como a tí mismo", que a mí eso es lo que realmente me importa, y me da igual de donde proceda tal mandamiento, si de un dios o de una conciencia.

Pero tendrán que reconocerme la preexistencia de un bien y de un mal  que ya andaban a la gresca por todo el mundo, intuyo que mucho antes de la humana invención de Dios.  Y en ésto sí podemos tener alguna certeza, tal como que la idea del bien y del mal solo pudo darse entre simios humanos, no en otras especies; y que tuvo que ser a partir del momento en que una pequeña tribu de homo sapiens, conversando en torno al fuego llegaron a convenir un primer rudimento de ley moral, acerca del bien y del mal como formas opuestas de comportamiento; lo que sirve a la convivencia y a la reproducción de la vida, por un lado; y por otro, lo que sirve a impedirla, a modo de guerra, y cuyo fin primordial es el de hacer daño, incluso hasta llegar a matar a un prójimo de sangre si es tomado por "enemigo"...ay, esa pulsión cainita, casi siempre por razones de  envidia o celo, si no es -como veremos durante el correr de la historia- por causa de comercio y mercancía. Tal es la cara y cruz del simio que somos, por esa singularidad humana que consiste en tener conciencia de las consecuencias, trascendencia,  que nos hace tan libres como responsables. 

¿Cómo explicar, entonces, el predominio en nuestra especie de ese “irresponsable” individuo medio que puebla la Tierra, producto de las sociedades estatales y mercantiles...cómo, para que podamos tener localizado ese punto donde quedó truncada la evolución “racional” de nuestra especie?, ¿dónde fue que quedamos atascados, obligados como el resto de animales a seguir la salvaje ley "natural/estatal/mercantil" de la fuerza bruta, la misma que rige la vida de las bestias al interior de las selvas?

No obstante, mantengo a contracorriente mi radical tesis de la homofilia, esa tendencia de los animales de mi especie a establecer vínculos de proximidad con sus semejantes...a partir de ahí, como dijera el poeta asturiano Pablo Ardisana, "todo lo que no es amor es mercancía"...Amor, pues, podría ser el nombre genérico de esa tendencia al vínculo social, que no es sino ganas de proximidad, de conversación y de encuentro, ganas que pueden llevarnos, incluso, al apareamiento o cópula de los cuerpos.

En "El mal o el drama de la libertad" (1997), decía Rudger Safrinsky que "el mal no es ningún concepto, sino más bien es un nombre para lo amenazador, algo que sale al paso de la conciencia libre y que ella puede realizar. Le sale al paso en la naturaleza, allí donde ésta se cierra a la exigencia de sentido, en el caos, en la contingencia, en la entropía, en el devorar y en el ser devorado, en el vacío exterior, en el espacio cósmico, al igual que en la propia mismidad, en el agujero negro de la existencia. Y la conciencia puede elegir la crueldad, la destrucción por mor de ella misma. Los fundamentos para ello son el abismo que se abre en el hombre" . Aquí, sin duda, se refería Safrinsky al abismo de la libertad. 

Estando muy de acuerdo con Safrinsky, sin embargo me permito añadir que siendo inevitable el juego del bien y del mal en las relaciones personales, privadas o prepolíticas,  donde el mal juega con clara ventaja, dado que tiene de su lado el poderío físico de la fuerza bruta, sin embargo, hay un campo de lo social, el de la política o democracia, donde podríamos impedir que el mal campara a sus anchas ocupando el lugar del "soberano"...pero, claro, para eso necesitamos tener "el mal político" bien identificado y no metido en el oscuro limbo de "lo equívoco". 

Tal es el caso de la institución legal del  aparato “Estado” por las clases dominantes, como alianza de propietarios y gobernantes, y  organización social propiamente jerárquica e indemocrática;  o el flagrante caso del  "derecho" de impunidad para el delito de robo -en cualquiera de sus formas- de la Tierra Común y también del Conocimiento Humano, que juntos  son nuestros comunales universales, aunque solo fuera por una básica razón de conciencia ecoética. Y no hay justificación alguna para la permisividad con un delito social tan básico como la falsificación de la democracia, que impide "por sistema" el mínimo respeto por la igual dignidad de cada individuo. Sin ese  básico respeto por el prójimo, ¿cómo reclamarlo para nuestra propia dignidad personal?

Yo no lo veré, que por mi edad no estaré aquí para verlo, pero tengo la certeza de que en  dos o tres generaciones será "normalizada" la necesidad de abolición de las indemocracias, de todos los sistemas estatales  que tienen su fundamento en los instintos animales más salvajes, de propiedad territorial y reproductiva, de insaciable depredación y acumulación capitalista, de organización jerárquica, clasista, patriarcal e inequívocamente totalitaria...y también, en el mismo paquete,  resultará necesario un cambio radical en nuestro metabolismo social, otra forma de vivir acorde con el principio de racionalidad social, ética y ecológica, comenzando por un pacto comunal global a partir de la Declaración  de la Tierra y el Conocimiento como Bienes Comunales Universales.

Queda por delante, pues, acabar con esos equívocos que oscurecen la comprensión de "el Común" (como asamblea de iguales y sujeto soberano de la política o democracia), y "lo Común" como su objeto y materia prima, integrada por los bienes comunales al completo:  tanto los universales (Tierra y Conocimiento), como los producidos comunitariamente, mediante el trabajo personal y comunitario. 

Nada menos, éste es el reto para una "nueva ilustración" dedicada a esclarecer esos equívocos, a fin de acabar con la totalitaria ambigüedad del relativismo moral, grosero y cutre, que es tan del gusto de los Partidos apolíticos y de las Academias acientíficas. Y toca una reconversión radical de las "izquierdas", todas inequívocamente afines al Orden dominante del que forman su parte ilusoria,  con la imposible  pretensión de hacerlo compatible con su finalidad emancipatoria.

Denle, Partidos y Academias, todas las vueltas que quieran a este asunto, que siempre nos quedará el poso de certeza que sentenciara mi apreciado Pablo Ardisana, cuando decía con tanta rotundidad lo mal que se llevan el amor y la mercancía. Porque es inequívoco el amor como querencia propiamente humana hacia todo vínculo social  que ayude al  cuidado de la vida, a su reproducción y al gozo de la existencia, o sea y en resumen: querencia por todo aquello que constituye la versión concreta e  inequívoca del  "bien común".

 ***

 

PD: Valgan como ejemplo de nociones equívocas, términos como  "política", "nación", "democracia", "soberanía" y "ecología" :

*Política: concepto que a mi entender solo es inequívoco si refiere a los asuntos comunes de los habitantes convivientes en la "polis", que actualizada a las condiciones históricas actuales -necesariamente ecosociales-, no corresponde a la “ciudad”, ni al “municipio”, sino al “país” como “paisaje común” o espacio bioterritorial, de proximidad convivencial.  Con límites pactados por las propias comunidades que son convivientes en una misma geografía común, a partir del vínculo ecosocial y simbioético resultante de las relaciones sociales, personales y comunitarias (domésticas, vecinales y paisanas). Inequívocamente, entiendo el “país” como el ámbito ecosocial y propio de la política y, por tanto, de la democracia. A partir de ahí, caben múltiples formas de libre asociación, mancomunada o confederal, para el intercambio, la cooperación y la ayuda mutua en todas las escalas territoriales, con respeto a la plena autonomía/soberanía política de cada “comunidad paisana” (el Ayuntamiento Comunal, que yo digo).  

*Nación:  la expresión "nación sin Estado" es un oximorón, algo que no puede ser y que además es imposible, porque el Estado es, necesariamente, la condición previa, existencial, de toda "nación". Por algo se dice Estado-Nación y no Nación-Estado. Asistimos al predominio de un equívoco e ilusorio significado, de origen propiamente estatal, nación como “comunidad nacional” o "pueblo soberano", algo que carece de existencia propia, siendo solo producto de la voluntad de las clases dominantes que son titulares de cada Estado. No se sabe de ninguna "comunidad nacional que fuera constituyente de un Estado, más bien tenemos constancia de todo lo contrario. Y bien que lo siento por los nacionalistas, que la mayoría son buena gente, del tipo “Gabriel Rufíán”, o del tipo de mis amigos palestinos, a los que les deseo Democracia, pero nunca un Estado. (2)

*Democracia y Soberanía: su equívoco parte de una interpretación oscura y confusa del “demos” (pueblo): a la vez como sujeto y objeto de gobierno, lo que sabemos que es tan irracional como imposible, porque no puede ser al mismo tiempo. No puede ser más equívoco, ni más cínico, el concepto de soberanía en las democracias estatales o “representativas”, en las que ni los individuos, ni las comunidades son "constituyentes", y en las que ni siquiera pueden participar, aunque fuera simbólicamente, en la deliberación y toma de decisiones, algo que se pareciera mínimamente a una soberanía real y no fuera solo imaginaria o representativa. 

*Ecología: que tiene un uso  ordinario que no puede ser más equívoco, ni menos científico, cuando se emplea generalmente con burda ignorancia de la "propiedad de la Tierra" como factor determinante y sistémico del desequilibrio ecológico y la consiguiente devastación de la biodiversidad que está comprometiendo la sostenibilidad y viabilidad de nuestra especie. Porque, no es la Tierra como planeta lo que corre peligro, tal como dice la propaganda idiota...no, porque quien corre peligro de extinción es nuestra especie y todas las que pueden extinguirse arrastradas, de seguir esta deriva irracional, absurda, autodestructiva. 

 

Notas:

(1) Cuando ésto escribo, es día de elecciones en Castilla y León, esta región del Estado español, equívocamente incluida como  "comunidad autónoma". Momento bien oportuno para recordar lo que dijera Emma Goldman al respecto del voto:  "si el voto sirviera para algo, ya estaría prohibido".

(2) "No le deseo un Estado a nadie", tal como  reza el título de un libro colectivo firmado por Santiago López Petit, Tomás Ibáñez, Miguel Amorós y Corsino Vela, ...yo, además, lo suscribo con mis propias razones. No se lo deseamos a nadie, porque desde la fundación del primer Estado, allá por el año 3.200 antes de nuestra era, no se sabe de ningún Estado, aunque fuera como excepción,  que no fuera un sistema de dominio sobre las sociedades y sobre la naturaleza toda. Siempre, sin excepción, del Estado es titular inequívoco la misma alianza delictiva integrada por sacerdotes/propietarios/ mercenarios, actualizada a cada época, pero inequívocamente fraguada en las religiosas y jerárquicas sociedades campesinas  del Neolítico y luego del Medievo.

miércoles, 11 de marzo de 2026

MARX, BOOKCHIN, COMUNAS Y COMUNALISMOS

 



Acabo de traducir y editar un texto de Pierre Sauvetre, profesor de sociología de la Universidad de París-Nanterre, que me parece relevante para quienes seguimos la traza abierta por Murray Bookchin en torno a su paradigma de ecología social y comunalismo. Este texto tiene el interés de aportar un estudio comparativo entre los pensamientos de Bookchin y Marx respecto a las comunas y el comunalismo, más desconocido en el caso de Marx. Intenta el autor   una aproximación entre las tradiciones marxista y anarquista, que le permitan afirmar en sus conclusiones que "Marx y Bookchin tendían a la búsqueda de este comunalismo planetario, este universalismo de comunas cuyos vínculos pueden concebirse a través de la idea de una pluralidad de autonomías dentro de una interdendencia planetaria".
Personalmente, puedo comprender la buena intención de este esfuerzo de aproximacíón, si bien, y aunque yo me sienta más próximo a Bookchin (que, por cierto, acabó renegando de su militancia anarquista), entiendo que la realidad de los acontecimientos que están marcando nuestro tiempo desborda todas las premisas de ambas tradiciones de pensamiento, obligando a una redefinición y actualización del paradigma ecosocial y comunalista, cualquiera que sea la tradición de partida. para estar a la altura de  las circunstancias extremas  que condicionan el futuro de este  convulso y distópico mundo en que vivimos.  


Enlace al texto AQUÍ 





lunes, 2 de marzo de 2026

SIETE MAÑANAS PREVIAS AL MES DE MARZO


Fragmento de "La nieve", plumilla y tinta china sobre papel, blanco sobre blanco, obra de Nacho Zubelzu (1966), artista y vecino de Reinosa. Exposición SAL, NIEVE Y AZUCAR, febrero de 2026 (omito la parte de la Antártida y Groenlandia) 

El último lunes me propuse escribir un haiku cada mañana, era solo un pequeño reto de autodisciplina, solo un juego. Copio y pego: "La índole misma del haiku es favorable a un humor seco, nada sentimental. El haiku es una pequeña cápsula cargada de poesía, capaz de hacer saltar la realidad aparente. La poética del haiku generalmente se basa en el asombro y la emoción que le produce al poeta la contemplación de la realidad, tradicionalmente en un espacio de pura naturaleza".  Valgan estos tres ejemplos de los antíguos maestros:



1 Un viejo estanque / se zambulle una rana / ruido de agua 

2. Escribo, borro, reescribo / borrar de nuevo y luego / una amapola florece 

3. Quiero dormir / aplastar las moscas / suavemente por favor 

1. (Matsuo Basho, 1644-1694). 2. (Katsushika Hokusa,1760-1849).3. (Masahoka Shiki, 1867-1902)

He reunido lo escrito durante estas siete mañanas previas al mes de marzo:

Lunes, 

son las cumbres blancas 

y es el agua que producen, 

es donde vivo 


No son las cinco

y ya me duele todo

es esta artrosis


Martes,

es una caseta de aperos 

y herramientas campesinas, 

un monumento al olvido 


Quiere nacer

es un ecobionte

sabe quién es


Miércoles,

un talud descubre el tormento, 

la geología de los tiempos, 

carretera del Valle de Polaciones


Oigo ese ruido

sordo y metálico

de soledades


Jueves,

una calle peatonal de Avila, 

muy cerca de la catedral

y un voyer de madrugada


Ya huele a café

amanecen los cuerpos

nadie se asombra


Ciegos del todo

corazones que no ven

me están mirando


Viernes,

un museo asomado 

a la bahía de Santander, 

colgado, vacío 


Esta claridad

su propia performance

inhabitable


Sábado, 

es un balcón del Botín, 

no un mirador, 

que mirador es quien mira


En las honduras

sola mirando estaba

transatlánticos


Hora de siesta

se dice mi-ra-de-ro

no hay manera


Domingo, 

otro pueblo que cubre de colores 

sus tapias de adobe,

la comida estaba fría 


Tan iguales

señoras homo sapiens

del mes de marzo


Oceánicas

si no fuera por eso

dónde la vida


lunes






martes





 miércoles


 jueves


viernes


sábado


domingo