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sábado, 1 de agosto de 2026

EN HOMENAJE A MURRAY BOOKCHIN

 


Murray Bookchin,  destacado pensador, historiador y activista estadounidense, conocido por fundar la teoría original de la Ecología Social, falleció el 30 de julio de 2006 a los 85 años de edad. Desde aquí me sumo al homenaje que está teniendo lugar desde diferentes organizaciones de todo el mundo en este 20 aniversario de su fallecimiento en Burlington (Vermont, USA). 

Bookchin fue un apasionado defensor de la emancipación humana,  de inspiración antiestatista y anticapitalista, cuyas ideas han tenido una gran influencia  en  movimientos sociales a partir de la década de 1960, como la Nueva Izquierda asociada a la revista New Left (NLR) de pensamiento crítico, el movimiento antinuclear, el de la antiglobalización, Occupy Wall Street y más recientemente, el confederalismo democrático de Rojava en el Kurdistan.  También fue el principal representante del  Movimiento Verde Americano y del Burlington Green.  

A pesar de ser el fundador de la ecología social, esta teoría hoy es mayoritariamente asociada a una corriente marxista,  en torno a la fundación Fuhem, que se identifica como ecosocialista y cuyos representantes más conocidos en el estado español son Jorge Riechman y Jose Manuel Naredo, respectivamente identificados por sus valiosas aportaciones  sobre simbioética y economía ecológica.    Pues bien, siendo ésta la corriente ecosocialista de mayor presencia pública, sin embargo llama la atención que pase por alto el reconocimiento de M. Bookchin como fundador de la ecología social, lo que sucede a mi entender porque a esta corriente marxista no le acaba de gustar el comunalismo de M. Bookchin, que éste consideraba como la aplicación práctica, política, de su teoría de la ecología social. 

El pensamiento político de M. Bookchin evolucionó desde el marxismo tradicional hacia el socialismo libertario, en línea con la tradición anarcocomunista de Piotr Kropotkin. A finales de la década de 1990 abandonó su militancia anarquista, profundamente decepcionado por la deriva del movimiento anarquista hacia "estilos de vida" subculturales, como el primitivismo o las políticas identitarias, por lo que pasó a construir su propia filosofía política,  a la que denominó comunalismo, con la pretensión de reconciliar ambas tradiciones, anarquista y marxista, del pensamiento revolucionario. 

Mi reconocimiento personal de Murray Bookchin y mi identificación con la corriente de pensamiento que él denominó como comunalismo, no me ha impedido abordar una reflexión en profundidad sobre su propuesta,  que  mayormente tiene que ver con una visión estratégica y  que pretende contribuir a su actualización en el contexto histórico del convulso tiempo en que vivimos, en estas primeras décadas del siglo XXI.  

Básicamente, mis discrepancias con el pensamiento comunalista de M. Bookchin, son más estratégicas que de base teórica, y se centran en los principios de comunalidad y democracia integral. Resumidamente: 

* Respecto de los bienes comunales yo  diferencio entre bienes comunales universales (la Tierra y el Conocimiento) y bienes comunales producidos mediante el trabajo cooperativo-comunitario de las comunidades convivenciales (domésticas, vecinales y paisanas). Esto significa un concepto de la propiedad comunal que es inexistente en las corrientes ideológicas del izquierdismo tradicional, tanto marxistas como anarquistas.  Respecto de la democracia, yo identifico ésta como un sistema integral de convivencia ecosocial/comunal, que es un fin en sí mismo, justificado  en el respeto debido a la dignidad de cada individuo integrante de la comunidad política; defiendo que la democracia real es incompatible con la existencia del sistema estatal/capitalista, y  que solo es  posible en condiciones  de convivencialidad y comunalidad  (compartir lo común),  que corresponden a ese espacio propiamente ecosocial del "país" o "paisaje común", comarcal-convivencial (geográfico, ecológico, cultural y simbioético), en el que se  materializan la inmensa mayor parte de nuestras relaciones de convivencia social/natural, en modo bioterritorial o ecosistémico. Esta comunidad convivencial, políticamente autoconstituida como plenamente autónoma y soberana, es a lo que yo denomino "Ayuntamiento Comunal", constituido como libre asociación federal de las Vecindades (poblaciones) de cada bioterritorio o país. Defiendo la denominación de "ayuntamiento" (ajuntamiento o asamblea) frente a la denominación de "municipio" que refiere a la milenaria historia indemocrática del Estado. Y contra toda visión localista, entiendo la democracia integral del ayuntamiento comunal extendida en todas las escalas territoriales, mediante su libre asociación, mancomunada y/o confederal, con otros ayuntamientos comunales, para el intercambio, la cooperación y la ayuda mutua en todos los campos de la actividad humana. 

* A partir de esas diferencias conceptuales o teóricas, mi principal  diferencia con el comunalismo de M. Bookchin es estratégica (como también lo es respecto de todo el espectro del izquierdismo tradicional). Esta diferencia consiste en que yo considero la necesidad categórica de una desconexión y ruptura previa con las normas del juego político/electoral,  propio del sistema estatal/capitalista dominante, lo que significa el desarrollo de una estrategia radicalmente nueva, de construcción de poder popular, en paralelo y frente al Estado, con rechazo frontal de la falsa democracia parlamentaria/representativa y de todo el entramado institucional del Estado (incluidas las empresas, los partidos y los sindicatos). Por eso, mi propuesta pasa necesariamente por un pacto prepolítico del común y lo común, en torno a un acuerdo sobre los principios y condiciones materiales, previas y básicas, que eviten la reproducción de las relaciones de dominio, generadas por el Estado a lo largo de su historia milenaria, y que permitan la constitución de comunidades políticas-convivenciales,  reintegradas al medio natural en modo ecosocial/comunal,  o sea: radical e integralmente libres, autónomas, democráticas.    




miércoles, 29 de julio de 2026

SIMULACIÓN MENTAL O INTELIGENCIA ARTIFICIAL : EL ALUCINADO OJO DEL AMO

 



"El ojo del amo engorda al caballo" dice un refrán popular, en referencia a un doble sentido, con significados bien diferentes: el cuidado del animal como resultado de una propiedad responsable y la visión exagerada del caballo como producto a comerciar en el mercado de animales. Aquí me atengo a este último significado: considerar la Inteligencia Artificial como tecnología de simulación de la mente humana no deja de ser una exageración con clara intención comercial o política, según sea la condición del "amo": si una Empresa, un Partido o un Estado.

La inteligencia artificial no es una mente que piensa, sino un sistema que procesa datos


El concepto de Nooscopio, propuesto por Matteo Pasquinelli y Vladan Joler, nos ayuda a entender cómo funcionan los buscadores, las redes sociales y los algoritmos que ordenan lo que vemos. Como una biblioteca digital, la IA clasifica, predice y organiza información a partir de datos producidos por la sociedad. En la tradición de la ciencia, el aprendizaje maquínico es solo un Nooscopio, un instrumento para ver y navegar en el espacio del conocimiento (del griego skopein, “examinar, mirar” y noos “conocimiento”). (Fuente: @farodigitalok)

Pensarla así nos permite desmitificarla y preguntarnos también cómo puede fallar, sesgar o ser cuestionada.

El propósito del Nooscopio es secularizar la IA, llevarla del status de “máquina inteligente” al de instrumento de conocimiento. En lugar de evocar leyendas de cognición alienígena, es más razonable considerar al aprendizaje maquínico como un instrumento de magnificación del conocimiento, que ayuda a percibir características, patrones y correlaciones a través de vastos espacios de datos inaccesibles al alcance humano. En la historia de la ciencia y la tecnología, esto no es nuevo: ya ha sido realizado por instrumentos ópticos durante las historias de la astronomía y la medicina.  
(Fuente: revista La Fuga: https://lafuga.cl/el-nooscopio-de-manifiesto/1053)


De la ciencia ficción a la realidad  

Leo en la web que "en el verano de 1956, un pequeño grupo de científicos visionarios se reunió en el Dartmouth College, sentando sin saberlo las bases de uno de los mayores avances tecnológicos de la humanidad. Fue entonces cuando surgió por primera vez el término "Inteligencia Artificial", marcando el inicio de una saga extraordinaria que se extendería durante siete décadas y aún continúa.../...Como un explorador incansable que cartografía territorios desconocidos, la humanidad ha desarrollado un impresionante arsenal de tecnologías y herramientas en su incansable búsqueda de la inteligencia artificial (el subrayado es mío). Lo que antes solo existía en el ámbito de la ciencia ficción se ha transformado en una fuerza tangible que está remodelando nuestro mundo". 

Hoy en día, la huella de la IA se encuentra por doquier. Los asistentes virtuales entablan conversaciones naturales con los humanos, mientras que sofisticados algoritmos analizan ingentes cantidades de datos, descubriendo patrones ocultos que ayudan a predecir tendencias futuras. Los sistemas de visión artificial ahora ven y comprenden el mundo con una claridad asombrosa, mientras que los robots inteligentes orquestan complejos procesos de fabricación con una precisión que parecía imposible hace tan solo unos años.

En el ámbito sanitario, la IA se ha convertido en una aliada invaluable, analizando imágenes médicas y datos de pacientes con una precisión sobrehumana. Mientras tanto, en nuestra vida digital cotidiana, los sistemas de recomendación inteligentes crean experiencias personalizadas en plataformas de streaming y tiendas online, pareciendo conocer nuestras preferencias mejor que nosotros mismos.

En la web de Mind Simulation, laboratorio de una empresa puntera de IA, se dice que "detrás de este renacimiento tecnológico se encuentran tres enfoques fundamentales que conforman la base de las modernas soluciones de IA: a) el paradigma descendente, inspirado en el razonamiento humano; b) el paradigma ascendente, que aprende a partir de datos brutos; y c) el enfoque híbrido, que combina lo mejor de ambos mundos. Juntas, estas metodologías siguen ampliando los límites de lo posible, escribiendo nuevos capítulos en la búsqueda constante de la humanidad por crear máquinas verdaderamente inteligentes". (Este  subrayado también es mío).

Resumo lo que MSL considera una prioridad de la especie humana:  "la búsqueda incansable  de la inteligencia artificial  y la creación de máquinas verdaderamente inteligentes"...lo que a todas luces es incierto, solo una especie de alucinación patológica. 

Alucinar por sistema 

Alucinación?, parece ser que alucinamos cuando sensorialmente percibimos algo  sin que exista un estímulo externo real; puede afectar a cualquiera de nuestros sentidos, y la persona que lo experimenta siente que aquello es completamente verdadero y real. 

Gran parte de lo que se dice respecto de las utilidades y  el posible beneficio social de la tecnología de la IA, creo que es cierto, indiscutible en determinados casos, como en las aplicaciones médicas, en la ingeniería de proyectos o en el tratamiento de datos; eso lo tengo muy claro, sí, pero tan cierto como que patinan y alucinan estos expertos en IA, con un trabajo como el suyo que, antes que nada, no deja de ser una empresa o negocio necesitado de un mercado y clientes/creyentes interesados por su producto. Alucinan cuando piensan que  "la  creación de máquinas verdaderamente inteligentes" es una prioridad de la humanidad (esa masa de clientes potenciales a la que creen representar, en un alarde de alucinación)...ellos,  los tecnólogos expertos en IA,   sujetos alucinados en su propia salsa-sistema de simulación mental.

Simulación o ficción

En los comienzos del debate sobre simulación mental, Alvin Goldman (1) propuso en "Aplicaciones filosóficas de la ciencia cognitiva" su idea general de la simulación mental con un ejemplo: "como una instancia simple de simulación, la anticipación de un jugador de tenis de la próxima jugada de su oponente, quien se pregunta ¿hacia dónde apuntaría yo, si estuviera en ese lugar de la cancha, con sus creencias y sus habilidades? Al simular poseer las metas y las creencias del oponente, el simulador desarrolla sus propios mecanismos de razonamiento práctico o los procesos de cálculo para operar en aquellas metas y creencias para generar la elección. Luego, esta elección (fingida o simulada) es adoptada como la predicción del oponente. Simular es, entonces, poseer la capacidad de fingir o pretender poseer los estados mentales de otra persona con el objeto de predecir cuál será su acción subsiguiente". (2)

La IA o Inteligencia Alucinada 

Halupedia es una simulación de enciclopedia digital en línea (3) que tiene un formato similar al de Wikipedia. La propia IA de Google me explica que está hecha completamente de alucinaciones de inteligencia artificial inventadas al momento, de tal modo que cada artículo, evento histórico, biografía o concepto que aparece en el sitio de halupedia es falso, pero imita de manera muy convincente el tono académico y la estructura de una fuente seria. Su contenido es ficticio, no contiene información real ni verificada, y con total naturalidad genera textos sobre temas absurdos o inexistentes (como sucesos calendáricos imposibles) (4). En realidad su propósito es el de una sátira interactiva y una forma de ironizar sobre el problema de las alucinaciones en los modelos de lenguaje y el futuro de los datos en Internet. 

En esa misma web hay un enlace a Mind Simulation (Simulación Mental) que es el laboratorio de una empresa de IA, cuyo negocio se entiende que es propiedad de los mismos desarrolladores de Halupedia. Su eslogan publicitario dice: "Mind Simulation: we create AGI which thinks better than your brain does create AGI which thinks better than your brain does" (Simulación mental: creamos IAG -Inteligencia Artificial General que piensa mejor que tu cerebro" 

Leo Derikiants, director ejecutivo de Mind Simulation dice de su empresa: "somos pioneros en la vanguardia de la IA general, desafiando los límites de la IA tradicional, investigando nuevas formas de construir un cerebro artificial y creando lo que vendrá después de las redes neuronales. Hemos desarrollado un Mapa de Inteligencia único que revela la esencia de la Inteligencia Artificial en toda su complejidad. Esta herramienta permite una comparación detallada de las capacidades de la inteligencia humana y artificial, haciendo un seguimiento preciso del progreso hacia nuestros objetivos. Estamos creando un futuro donde la Inteligencia Artificial se convierta en parte integral del progreso humano". 

En esa misma web, el director de investigación de la empresa, V. Mazin, afirma que su finalidad es la búsqueda de la inteligencia universal: "nuestra investigación se esfuerza por lograr una IA general basada en nuestro pensamiento transparente y una tecnología libre de alucinaciones, con un firme compromiso con la seguridad y los resultados positivos. La implementación de la IA general revolucionará las industrias y redefinirá la colaboración entre humanos y máquinas. Nos centramos en la transparencia, la seguridad y en garantizar que los beneficios de la IA general se basen en principios éticos y sean accesibles para todos". 

En estas definiciones queda resumido el proyecto de "Inteligencia Artificial Universal": 

Inteligencia: Es una herramienta para la adaptación de los sistemas vivos. La inteligencia debe tener la capacidad de observar eventos y comprender las relaciones de causa y efecto.
El objetivo de crear Inteligencia General: es una adaptación eficaz y de alta calidad de cualquier sistema en el mundo evolutivo.
Evolución: es el proceso de redistribución de la energía en el tiempo.
Reflexión externa: está relacionado con el mundo exterior, abarca acciones, actividades, hechos, y permite responder a las preguntas: qué, cómo y cuándo hace el sujeto de la actividad vital.
Reflexión interna: es una apelación interna a uno mismo, una evaluación de la propia personalidad y un análisis.
Imaginación: es la forma más elevada de manifestación de la conciencia.
Un derivado de la imaginación: es una estrategia para adaptar un sistema a un mundo impulsado por eventos.
Estrategia: es un sistema de prioridades para eventos destinado a garantizar un alto grado de viabilidad.
Sistema: es un conjunto de elementos con diferentes propiedades recopilados en un único espacio de información para la adaptación en un entorno evolutivo.
Evento: es un resultado distinto del trabajo de sistemas similares o de un solo sistema, distribuido a lo largo del tiempo. Un evento ocurre cuando y solo cuando cambian los indicadores cuantitativos o cualitativos.
Humano: es la forma natural más elevada de inteligencia.

La IA, hacia el definitivo monopolio del conocimiento humano 

Estoy muy de acuerdo con Matteo Pasquinelli, profesor de Filosofía de la Ciencia,  cuyo trabajo de investigación se mueve  entre la filosofía de la mente y la economía política, con un enfoque propio, de tradición marxista. Desmitifica la IA,  y al respecto Pasquinelli defiende esta tesis: 
 
"Una visión dominante describe la IA como una "imitación de la inteligencia”, que supuestamente debe encontrarse en la lógica secreta de la mente o en la fisiología profunda del cerebro, como por ejemplo en sus complejas redes neuronales. Sostengo, por el contrario, que el código interno de la IA no está constituido por la imitación de la inteligencia biológica, sino por la inteligencia de las relaciones laborales y sociales. Por lo tanto, la IA no aparece como un robot antropomórfico que reemplaza al trabajador individual, sino como un monstruo mecánico o un autómata colosal que orquesta una multitud de usuarios-trabajadores. No estamos asistiendo a un fenómeno de sustitución de mano de obra, sino más bien de desplazamiento y orquestación desde un sistema extremadamente centralizado que se estructura como un monopolio. Esto es, esencialmente, ChatGPT: un modelo algorítmico de dimensiones monstruosas, alojado dentro de un centro de datos en una ubicación remota para orquestar las microtareas (y la vida) de millones de trabajadores. La paradoja de la IA es que no reemplaza a los trabajadores, sino que los multiplica. En lugar de acabar con el empleo, genera subempleo: una precarización del mercado laboral en la que los trabajadores se ven obligados a trabajar cada vez más". 

Aún así, pienso que Pasquinelli, en el análisis de la IA desde su visión marxista se queda corto, como explicaré,  tanto en su diagnóstico como en su propuesta. 

La necesidad imperiosa de una expropiación comunitaria de la IA 

Y no solo de la IA, también de la Internet y del conjunto de tecnologías que sirven a la dominación y control de la sociedades humanas. 

Estando básicamente de acuerdo en que el principal desafío de la tecnopolítica contemporánea pudiera consistir en  "crear prácticas de autonomía social, fomentar una cultura de invención y desarrollar una contrainteligencia colectiva", sin embargo, Pasquinelli sigue la inercia de la escuela marxista que interpreta la causa de la división social exclusivamente en el sistema productivo y en las relaciones laborales, lo que a mí me parece una interpretación muy reducida y desfasada, ajustada solo a las condiciones históricas de los pasados siglos XIX y XX, las de la eclosión industrial/capitalista y la consiguiente réplica de un potente movimiento obrero que solo hoy podemos considerar como fracasado en su proyecto de emancipación social a cargo de una clase proletaria que a día de hoy es  inexistente, diluida en una "clase/media/trabajadora" propia de los sistemas capitalistas industrializados, y que, por tanto, ya no puede "volver a ser" el sujeto histórico de la emancipación humana.

Esto quedará meridianamente esclarecido cuando se entienda de una vez por todas que previa a la antagónica relación de clase "patrón/trabajador", está la relación dominante  "propietarios/desposeídos";   la propiedad como institución que consiste en la concesión estatal de un "derecho" de apropiación o robo que ha terminado por ser sistémico: el robo de la Tierra y el Conocimiento (nuestros bienes comunales universales) y  el robo de la Democracia  o autogobierno como poder innato de cada una de las comunidades convivenciales y políticas (de la "polis" o ciudad) en modo necesariamente simbioético, ecosocial e integral, que en las condiciones históricas actuales su mejor dimensión es ecosistémica o bioterritorial: la polis o ciudad como paisaje convivencial o "país" común, que  en la realidad material coincide generalmente con las  cuencas o comarcas hidrográficas, y no con los  forzados y artificiales límites impuestos por las  burocracias estatales. 
En todo caso, será a la soberana autonomía  de cada comunidad política a quien corresponda decidir los  límites de su propia soberanía. 
 
Todo ello quedará esclarecido cuando se comprenda que en esa básica desposesión o robo sistémico, se localiza no solo la causa primera de la división social,  también el origen de la inercia autodestructiva que sigue nuestra especie bajo el imperativo del sistema de apropiación o robo que es el Estado en todas sus formas históricas -monarquías, dictaduras o repúblicas-, todas necesariamente asociales, apolíticas, indemocráticas e inecológicas.  
De esa convicción, con fundamento histórico/científico que  considero básicamente humanista, nace mi propuesta de un pacto global o de especie, que nunca antes fue posible, solo ahora que comienza a despertar una incipiente conciencia humanista, obligada por las evidencias de una crisis multisistémica que  sitúa a nuestra especie en la lista de la sexta extinción ya iniciada.

Entonces sí que la IA podrá ser liberada para un uso ecosocial y comunitario, en evitación del mal uso que es previsible de seguir en manos de las corporaciones capitalistas, privadas o estatales, a merced de su deriva en los avatares del mercado, como producto y negocio, a mayores de su principal utilidad totalitaria en manos del Estado. 

PD: Es obvio que no es necesario ser científico de profesión para pensar cientificamente. Pero incluso en medios académicos se sigue diciendo que "el cerebro piensa" e, incluso se habla de un "pensamiento colectivo". Ambas cosas son falsas, pensar es un acto individual y en el pensamiento interviene todo nuestro cuerpo. Sucede que una vez superada la concepción dualista alma-cuerpo al modo cartesiano), se tiende  a pensar en un cerebro independiente o aislado del cuerpo.  Esto no se ajusta a la realidad: el cerebro es solo una parte del sistema nervioso, que a su vez es solo una parte del cuerpo que, además, se enmarca en un contexto social, no es un "órgano aislado y metido en una cubeta". Así que ni son los pies quienes caminan, ni es el cerebro quien piensa. Es el individuo quien camina y quien piensa, es la totalidad de cada cuerpo, de cada individuo en el contexto de sus relaciones con el  medio ecosocial en el que vive.
(Fuente: https://theconversation.com)


Notas: 

(1). Alvin Godman (EEUU, 1938/2024) llevó a cabo una serie de trabajos muy influyentes en varias áreas de la filosofía, aiendo sus intereses principales la epistemología, la filosofía de la mente y la ciencia cognitiva.

(2) Fuente: "Algunas reflexiones acerca de la simulación mental y la perspectiva de la primera persona", de Patricia Brunsteins (Universidad de Córdoba).

(3) El proyecto fue lanzado en mayo de 2026 por los desarrolladores Bartłomiej Strama y Tomasz Mamala. 

(4) Algunos ejemplos de entradas en la Halupedia: "10 razones por las que se debería bloquear la pubertad", "Síndrome de los 10 dedos del pie", "Hambruna del cangrejo de 1208"




 


miércoles, 1 de julio de 2026

ZOOFUTURISMO

Y cuando vieron que Dios no estaba, se repartieron equitativamente el Paraíso.

Para ver la luz de los dioses extinguieron la del hombre, y fue así la Tierra sombra, sepulcro, osario, pozo ciego, caverna sin salida, barahúnda ininteligible y estúpida de rogativas, plegarias e invocaciones.

¿En qué boca se posará la palabra cuando ya no estemos?

(Fragmentos de Aforismos del Pájaro, de Juan Carlos Pajares Iglesias)


Centro de creación contemporánea en Cerezales del Condado (León)
Fundación Cerezales-Antonino y Cinia)

 

No sabíamos qué exposición nos ibamos a encontrar. Fuimos porque teníamos ganas de volver a Cerezales del Condado y al centro de creación artística de la "Fundación Cerezales-Antonino y Cinia", para dejarnos sorprender una vez más por la elegante sencillez de un paisaje generado por una arquitectura  singular, como de nave agrícola, solo imaginable en algún futuro posible.  

Y nos encontramos que estaba llegando bastante gente a esa hora, cerca de las doce del mediodía, para lo que cabe esperar en un lugar como ese, localizado en una aldea de la montaña leonesa poblada por poco más de cien habitantes. 

Resulta que en unos minutos estaba previsto presentar la nueva exposición ("Zoofuturismo") que podrá verse en Cerezales hasta el mes de octubre, y que el acto contará con la presencia de los creadores, los artistas franceses Marion Laval y Benoit Mangin, que desde los años noventa conforman el grupo Art Orienté Objet, lo que viene a ser "arte orientado al objeto", lo que pude entender más tarde, cuando en su intervención aclararon su preferencia por lo concreto y tangible de los objetos y hechos, por delante de lo abstracto y conceptual, que es propio del pensamiento teórico y especulativo, casi siempre desvinculado  de la experiencia vital.

Acto de presentación en el auditorio, con Marion Laval y Benoit Mangin 

 

Marion Laval, con prótesis de caballo y gato



Esqueleto de uno de los miles de canguros atropellados en las carreteras de Australia




Esqueleto de una hydra de 5 cabezas, realizado con huesos de 29 animales diferentes.
Y esqueleto de un imaginario híbrido humano-caballo





Versión de la piedra de Rosetta y prótesis de patas de caballo para humanos

El término zoofuturismo es nuevo para mí. Leo en la hoja de sala que surge de los intercambios de Art Orienté Objet con el filósofo y etólogo Dominique Lestel, y que remite a la urgencia de revisar nuestra relación con los demás animales, teniendo en cuenta que tenemos con ellos una historia evolutiva común, forjada durante  milenios de cohabitación y domesticación mutua, que inevitablemente nos conduce a un destino compartido...hasta el punto que este experto en el comportamiento animal sentencia: “de la constatación del desastre de una sociedad artificializada y del deseo de reparar el vínculo roto con lo vivo, surge la reflexión sobre el futuro animal. Porque el animal es el porvenir humano, con o sin humanos”
A mí me parece que hay un fallo en la redacción (o en la traducción), porque sin humanos el porvenir podrá ser animal, pero no humano...(de cajón). 
Me pasa lo que a los dos artistas de AOO, Marion y Benoit, que me fío más de los fenómenos, hechos  y objetos que de los conceptos i nociones, más de la moral que refiere al comportamiento, relacional o social, que de la ética (que no pasa de ser un concepto, un mero pensamiento, siempre al interior de un individuo ensimismado. Como estas cosas son para digerirlas muy despacio, ya en casa,  me descargo el libro de Dominique Lestel "Nosotros somos los otros animales", donde se dice que "Marion Laval y Benoit Mangin son los que fueron más lejos en esa dirección del zoofuturísmo, con una representación pasmosa (lo que en el argot artístico se conoce por performance), con el título "El caballo que vive en mí", en cuyo  transcurso Marion se hizo inyectar sangre equina en un laboratorio de veterinaria. Tras esa transfusión, la imagen de Marion junto a un caballo, calzada con una prótesis de patas de caballo (que también están expuestas en Cerezales del Condado), es una imagen tan impactante como intrigante. 


Ai Hasegawa, la zoofuturista japonesa dispuesta a dar a luz a un feto de tiburón

Sin embargo, el mismo Dominique Lestel, en ese mismo libro, dice a continuación que quien concibió la forma más radical de fusión con otra especie animal fue la artista japonesa Ai Hasegawa con su proyecto de embarazo con un feto de tiburón...¡para después comérselo!, una vez alcance el tamaño adecuado. Me cuesta creerlo, pero en internet encuentro una entrevista en la que, con total naturalidad, esta artista explica y se reafirma en su proyecto: 

"Pronto tendremos que afrontar una crisis por escasez de alimentos. ¿Cómo vamos a alimentar a los nuevos humanos? Sin embargo, yo todavía quiero dar una vida. No quiero que 30 años de dolores menstruales hayan sido en vano. Y también quiero comer buena carne, como la de tiburón.../...¿Pero es técnicamente posible estar embarazada del feto de otra especie? He hablado con un ginecólogo sobre posibles maneras de agrandarlo. Creo que las hembras humanas podrían usar sus úteros como un acuario o una incubadora. ¿No habría problemas de compatibilidad entre la placenta de un humano y la de un tiburón? La placenta viene del feto, no de la madre, lo que significa que no hay necesidad de modificar el ADN de los humanos. Me han asegurado que debería ser posible crear placentas medio delfín y medio humanas, y lo mismo sirve para los tiburones, simplemente modificando el ADN del animal. Todavía lo estoy investigando, pero los tiburones parecen ser los más compatibles. Y, como especie, el tiburón cumple todos mis criterios: están en peligro de extinción, su esperanza de vida es casi tan larga como la de los seres humanos y, lo más importante de todo, su carne está deliciosa"...según leo, doy en pensar qué pensarán los veganos de todo ésto, esos a los que se les hiela la sangre si les dices que una lechuga también es un ser vivo, y les preguntas por qué se las comen sin el escrúpulo que exhiben, por ejemplo, respecto de la carne de un pollo. 

* * *

Vuelvo a la exposición de Marion y Benoit en  Cerezales del Condado, que ellos mismos explicaron como una selección de sus obras pertenecientes a la serie denominada Andachtsraum, que refiere al "espacio de contemplación" al que aludió  Aby Warburg, el historiador del arte y filósofo alemán, en una célebre conferencia que diera en 1923 y que tuvo una gran repercusión. Se titulaba "El ritual de la serpiente" y un extracto de ese texto está recogido en la hoja de sala; leo:

La serpiente de cascabel ya no causa temor al hombre contemporáneo: lejos de adorarla, trata de extinguirla. Lo único que hoy se le ofrece a la serpiente es su exterminio". 

En el libro, ese texto continua así: 

"El rayo apresado dentro del cable y la electricidad prisionera han creado una cultura que aniquila el paganismo. Pero ¿qué es lo que se ofrece a cambio? Las potencias naturales ya no son vistas como elementos antropomorfos o biomorfos, sino como una red de ondas infinitas que obedecen dócilmente a los mandatos del ser humano. De esta manera, la cultura de la máquina destruye aquello que el conocimiento de la naturaleza, derivado del mito, había conquistado con grandes esfuerzos: el espacio de contemplación, que deviene ahora en espacio de pensamiento”. 

Me interesa sobremanera esa explicación del "espacio de contemplación", perdido en el tránsito de la modernidad y convertido ahora en "espacio de pensamiento", que es como decir en objeto especulativo. 

En "Nosotros, los otros animales", Dominique Lestel aborda el fenómeno de la domesticación, la cuestión de las plantas y los hongos como seres complejos, el problema del antropomorfismo, la desaparición de las especies, la creación de animales artificiales y examina críticamente la postura vegana, acertando cuando observa que habitamos la Tierra vinculados con muchos otros individuos de otras especies y que "en esas cercanías, cohabitaciones y fricciones nos constituimos a la vez como humanos y como personas. Solo existimos en la existencia de los otros seres vivos".


Enfatiza la necesidad de recuperar la dimensión espiritual de la animalidad y de pasar de una postura moral a otra ontológica y animista. Y aquí yo tengo mis dudas...porque estoy muy convencido de que, precisamente, es la diferencia moral lo que hace tan singular la evolución de nuestra especie y lo que comporta un principio de responsabilidad de nuestra especie para con el conjunto de la biosfera. Entiendo la dificultad de comprenderlo así, cuando apenas está naciendo una mínima conciencia moral y ecosocial  a escala de especie...y eso, forzados ante las evidencias del inminente colapso del Orden dominante, que ya barruntamos.  

* * *

Se pregunta Domenique Lestel: "¿Estamos dispuestos a cambiar de civilización para reconectarnos con la animalidad, o hemos decidido, de una vez por todas, que solo queremos conformarnos con una postura compasiva y empática que no le hace ni mal ni bien a nadie (ni siquiera al animal)?". 

El espacio animal es de una complejidad intrigante, y reconozco que el deseo de comprenderlo es uno de los deseos más nobles a los que el ser humano pueda acceder, cierto, pero no por eso tenemos que liarnos con ensoñaciones de futuras híbridaciones, sea con máquinas o con bestias, ni con fantásticos viajes planetarios, a lo Elon Musk, huyendo de la responsabilidad que nos corresponde como especie animal adelantada y la única capaz de hacerle frente a la entropía que convierte en polvo a toda la materia, sea inerte o viva. 

La "diferencia moral" aún es muy corta, todavía  cargamos con la rémora de instintos tan primarios y bestiales como el de propiedad territorial y reproductiva, que mantienen estancada nuestra evolución, como atrancada en un eterno momento neolítico, recién inventada la vida urbana, la esclavitud, el Estado y un "derecho" de propiedad privada sobre la Tierra, el Conocimiento y el Trabajo humano, que han servido para sentar las bases del Sistema dominante que ahora cumple unos 10.000 años desde aquel día en que alguien dijo "esta tierra y esta hembra son míos".

Cada vez que asisto a un acto de artistas me pasa igual que cuando me topo con un acto de políticos, que no puedo por menos de pensar: ¡cuanto rodeo y gasto de energía, cuanto andarse por las ramas!...y todo "para evitar el hacer lo que hay que hacer", que básicamente consiste en compartir el Conocimiento con la gente de nuestra especie  y la Tierra con el conjunto de seres vivos, con todos sus reinos, especies y generaciones.




domingo, 7 de junio de 2026

LA FLIPANTE INGENUIDAD (O NO) DE LOS CREYENTES



Aclaración:
en el título me refiero a los creyentes religiosos de todos los credos, también a los creyentes progresistas, de derechas y de izquierdas, y como no, a los tecnófilos, mayormente transhumanistas, que para mí son una especie de compendio o precipitado químico de religiosidad y progresismo. El adjetivo "flipante" es un anglicismo, cuyo significado entre los hablantes de la lengua castellana ya poco tiene que ver con su raíz inglesa original (to flip primero y luego flip out, concretado como "volverse loco" y traducido en la jerga juvenil como referencia a un estado de alucinación por efecto de las drogas); el caso es que, al final, el verbo flipar se ha quedado entre nosotros como sinónimo de alucinar, en cualquiera de sus grados, de modo que tiene un uso tan ancho y polivalente que vale para cualquier grado de asombro, entre la tontuna y la mística.

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Acabo de enterarme: 
las plantas con flores no existieron hasta el Cretácico Medio, hace solo unos 100 millones de años; por eso que las criaturas del Jurásico, como los diplodocus, que habitaron la Tierra hace entre 145 y 201 millones de años, no  llegaron a conocer las flores, ni siquiera la hierba. Esto nunca lo hubiera sabido, ni imaginado, si no fuera porque hace unos días acabé de leer "Otros mundos.Viaje por los ecosistemas extintos de la tierra", un libro editado por primera vez en 2022, en Inglaterra, cuya autor es Thomas Halliday, científico e investigador que combina el conocimiento paleontológico tradicional y la moderna biología, dedicado al estudio de los patrones ecológicos y evolutivos de nuestro planeta, 

Así, pues, parece ser que por Aguilar de Campoo y sus entornos (ocupados a día de hoy por un castillo en ruinas, un gran pantano y un polígono industrial donde a diario se fabrican toneladas de galletas),   no  había flores ni hierba cuando por allí corrían los dinosaurios a orillas de  ríos que todavía no desembocaban en el Pisuerga, rìos a su vez  ocupados en devastar los relieves emergidos de los fondos oceánicos, de las Loras a  Brañosera. Por eso mismo, que tampoco en la película Jurassic Park debieran de haber figurado esos grandes bichos, clonados por antojo de un yanqui multimillonario -cómo no- correteando por idílicas y exuberantes selvas; no, de haberlo sabido a tiempo el director de esa película, un tal Steven Spielberg.

La verdad es que flipo con estas lecturas y con todas las que hablan de los orígenes de la Tierra y de la Vida, que por cierto, ahora sé que guardan entre sí solo una distancia temporal de apenas setecientos millones de años. 

Tanto si me detengo en observar la inmensidad de los cielos nocturnos o en admirar el revoloteo sincrónico de las nubes de vencejos, o de los bancos de peces, ante la grandiosidad, complejidad y minuciosidad de todo este Mundo,  lo mires por donde lo mires, macro o micro, en todas sus dimensiones, acabo pensando que no es de extrañar que haya tanta gente enganchada a mágicas y religiosas creencias, acerca del origen de la vida y del cosmos

Pasadas las prisas por disponer de una explicación suficiente, acabo por imaginar el ser y evolución de la materia viva,  como un compuesto de trama y urdimbre (o sea, lo que viene a ser un tapiz), tal como explica magistralmente la bióloga argentina Sandra Myrna Díaz, cuando afirma que "en el tapiz de la Vida hay barroquismo (mucha complejidad y biodiversidad) en la trama, pero no en la urdimbre", que no puede ser más simple, en referencia, sin duda, a la hipótesis científica de un océano primitivo, a modo de "caldo primigenio" o sopa química-prebiótica  en la que se formaron poco a poco los primeros ladrillos de la construcción celular y de la vida en todas sus formas. 

De ser así, aquél útero común nos hermana a todos los seres vivos...pero ¡qué difícil de imaginar es que a partir de tan poca cosa haya podido derivar la inmensa diversidad y belleza  de la vida!...replicada de continuo en miles de millones de individuos pertenecientes a cientos de miles de especies, organizadas en muy diferentes reinos, que se extinguen y suceden tomando el relevo a cada cambio brusco del clima, y a cada catástrofe que sacude al planeta, sea en forma de grandes tsunamis o de fuegos  procedentes de las estrellas, incluso de otras galaxias, cuando no del interior mismo de la Tierra.  No me extraña que todo ésto le parezca posible solo como milagro, a la mayor parte de nuestra especie, a este animal humano-medio que somos los homo sapiens que nos hemos pasado más de 300 mil años mirando  con temor a los cielos nocturnos, soñando con paraísos fértiles, repletos cuarteles de caza  e ilimitadas praderas de pasto para las manadas y rebaños...un animal muy singular -el único consciente de su propia debilidad y de su próxima muerte-, y por eso forzado durante tantos años a ganarse la compasión y  favor de los dioses, entrando así en ese estado de creencia religiosa y alucinada, como terapia. 

Solo cuando los humanos hemos visto nuestro planeta de lejos, a través de los ojos de los astronautas, hemos empezado a tener cierta conciencia común, global y de especie. Ni siquiera pasó cuando cayó la primera gran bomba atómica sobre la ciudad de Hirosima. Este nuevo sentimiento común lo estamos ganando bastante después de haber perdido la conciencia  de clase-social-subordinada, desposeída, gobernada y  ninguneada al detalle, una a una, en la dignidad de cada persona ninguneada; toda una conciencia humana perdida, al menos  en esta parte cristiana y occidental del Mundo-mercado...precisamente ahora, que la IA acaba de declarar la obsolescencia (programada) de la clase trabajadora. 
 
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Qué fácil de explicar y qué difícil de entender lo simple y compleja a la vez que puede ser la realidad, incluida la vida, toda reunida en esa metáfora de la trama y la urdimbre. Qué difícil cuando todavía no hemos digerido los grandes descubrimientos de la Física cuántica, respecto de una realidad compuesta de objetos, materia cuya existencia resulta imposible sin ese inmenso océano Vacío o salsa inmaterial que los contiene y relaciona creando múltiples vínculos entre ellos (incluidos nosotros), unos vínculos tan inasibles  como invisibles, que por la costumbre de los siglos tendemos a imaginarlos, todavía,  como  natural criatura de los dioses...¡alucinante! 

En 1945, en plena guerra mundial, un científico ruso de nombre Vernadsky daba esta respuesta a la pregunta por "el ser" de la vida: "los seres vivos son entes que retrasan (todo lo que pueden), el momento en el que llegan a su estado de máxima entropía" (que no es sino la muerte). Después, todos los ecologistas y progresistas de derechas y de izquierdas, le echaron la culpa de todos los males, incluyendo la devastación de la biodiversidad y el cambio climático, al "Hombre": un ser concretamente abstracto y perfectamente inexistente por tanto, tal como hiciera el grandísimo escritor Miguel Delibes: 

"El hombre de hoy usa y abusa de la Naturaleza como si hubiera de ser el último inquilino de este desgraciado planeta, como si detrás de él no se anunciara un futuro". Todos los progresismos acabaron pensando más o menos lo mismo, y puede que fuera por eso que la clase sometida fuera perdiendo conciencia de sí, a cada negociación sindical, en cada mínimo incremento salarial y a cada pacto con la patronal.  

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Recurro, pues, al verbo flipar  para expresar mi propio asombro o pasmo, el que siento frente a esa triada de  ingenuos y alucinados creyentes (religiosos, políticos progresistas y tecnófilos), que  entre todos suman la inmensa mayoría de la humanidad sometida al gobierno de  la Propiedad,  calculo que no menos de las tres cuartas partes de los casi 10 mil millones de humanos que ahora mismo habitamos este mundo. 

La ingenuidad de las izquierdas y derechas progresistas solo es comparable a la de los transhumanistas, cuyo flipe tecnológico es también tecnocrático. Su tecnofilia les lleva a creer que no tardando habrá un reparto general de prótesis cerebrales unisex, cargadas con un completo software de la felicidad, con su SIA (superinteligencia artificial) incorporada, junto a un implante de memoria externa y expandida, además de un recambio de cuerpos sanos y esbeltos, enteramente disponibles para quienes lo necesiten...y por supuesto, un asiento seguro para 10.000 millones de terrestres, en las naves de Elon Musk que habrán de llevarnos a Marte para evitar ser torrefactados aquí, en el planeta Tierra, por un sol achicharrante. 

Flipo, de verdad, por tanta ingenuidad, que no puedo explicar sin  mediación  de alguna sustancia alucinógena...antes de  continuar, describiré el perfil básico que le asigno a cada una de las categorías de creyentes a las que vengo refiriéndome: 

1) Creyentes religiosos: personas como el papa León XIV, que esperan la resurrección de la carne y, por tanto, la existencia de otra vida supuestamente mejor, para después de ésta; y que en esa espera mantienen relaciones  y conversaciones virtuales con imaginarios seres inmateriales y extraterrestres, y hasta con sus artísticas representaciones gráficas o escultóricas, de profetas, santos, vírgenes y dioses.

2) Creyentes políticos:  personas como Gabriel Rufián, que esperan la imposible resurrección de una clase trabajadora, rebelde y revolucionaria, ya extinguida. O como Alberto Nuñez Feijoo, que cree que con el capitalismo hemos llegado al fin de la Historia, y que -como Gabriel Rufián- todavía piensa que el capitalismo, no siendo el mejor de los mundos, sí es el único mundo posible...y que en el peor de los casos siempre tendrá un arreglo...que para eso están el Algoritmo y el Estado.

3) Creyentes tecnófilos: personas como Nick Bostrom, que esperan llegar muy pronto a convertirse en seres posthumanos, algo así como una nueva especie de individuos mediomáquinas, que dispondrán de capacidades físicas e intelectuales mucho mayores que las que tenemos los simplones humanos actuales. Pienso hasta qué punto ha calado ésta paranoia de la tecnofilia y el transhumanismo en las jóvenes generaciones de nativos digitales, lo pienso cada vez que oigo decir eso de "¡eres un máquina!"

En general, las opciones de mejoramiento humano que contempla el  transhumanismo, incluyen la ampliación del tiempo de vida, la eliminación de sufrimientos innecesarios, la erradicación de enfermedades, así como el incremento de las capacidades  físicas, intelectuales y emocionales...¿pero quién no va a querer estas mejoras?...pero es que sucede que en el mismo paquete te meten la colonización planetaria y la creación de máquinas superinteligentes, junto a desarrollos tecnológicos capaces de alterar  la condición humana en profundidad, sin olvidar que este pensamiento transhumanista  también se propone el diseño ad-hoc de un nuevo modelo único  de sociedad cibernética.

Observo un perfil común a esos tres tipos de creyentes: como  tales, todos ellos son individuos "esperantes", individuos en espera de "algo" que todavía no existe, pero que existirá próxima y necesariamente para cumplir su expectativa de una mejor vida, en función de sus  particulares deseos y creencias, sean religiosas, políticas o tecnológicas. Personalmente, hace bastantes años que dejé de ser esperante y creyente, que ya no espero ninguna forma de salvación o redención, y no es porque me queden un par de telediarios por vivir...no, es porque hace tiempo  decidí  empezar a pensar por mí mismo,  especialmente en las tres materias a las que vengo refiriéndome -religión, política y tecnología-, que a mi entender son la mayor causa de las patologías que nos aquejan en este azaroso siglo. No por eso dejan de interesarme los avances del Conocimiento científico, especialmente de la historia y de las ciencias, naturales y sociales, pero rehuyendo en lo posible toda afiliación precipitada, o puramente emocional, que por propia experiencia he podido comprobar que acaba en doctrinaria y retrógada militancia...sí, porque te reduce y te deja  como detenido en un tiempo muerto,  lo que es mucho peor en estos malos tiempos, en los que más necesitados estamos  de estar bien espabilados y a la par del devenir de los tiempos, echándole una ojeada al horizonte y al retrovisor, al tiempo y cada poco.

Intento, pues, autoinmunizarme lo más que pueda, lo que no es fácil en medio de esta pandemia global de sectarismo  que envenena la convivencia  en el final de Nuestra Era (de la Propiedad Privada). Por eso que sigo la estela humanista y ecosocial, que yo interpreto a mi manera,  a partir del pensamiento ecológico y comunal de Murray Bookchin (de inspiración anarquista) y del pensamiento poético y simbioético de Jorge Riechman (de inspiración marxista).  Si bien, necesito matizar que del anarquismo  tradicional y sus fobias antiestatales, me sobra su total carencia de pensamiento estratégico; y del marxismo  tradicional y sus fobias anticapitalistas me sobra su filia por la dirigencia autoritaria y centralista, me sobra el partido. Quieras o no, por experiencia histórica sabemos que sus respectivas biografías, anarquistas y marxistas, suelen acabar en  respectiva querencia por la Propiedad y el Estado...que una cosa lleva a la otra, como el roce lleva al cariño. 

Y es que, lo que entendemos por "realidad", como urdimbre no puede ser más sencilla, ni más variada y compleja como trama. Y llegado aquí no puedo por menos que recurrir una vez más a la inteligencia poética (IP) del asturiano  Pablo Ardisana (1940-2017),  mi poeta de cabecera, el de Llanes:  "todo lo que no es amor es mercancía".

Nota: 

(*) Pablo Ardisana nació en Hontoria (Llanes) en 1940 y ye un poeta de vocación tardía. El so primer llibru:  Armonía d’anxélica sirena publícalu en 1986, con cuarenta y seis años, cuando los autores más mozos de la segunda Xeneración del Surdimientu (nacíos na década de los 60) empiecen a dase a conocer. A esti poemariu van siguilu:

Rosamaría (1987),  Azul mirar d’amor (1989) y  Una luz inesperada (1991). Practicante d’un versu cenciellu y breve, que busca tanto la eufonía de la palabra como la emotividá, Ardisana anda a caminar peles intemporales siendes estétiques del romanticismu y d'un ciertu modernismu. Nos sos poemes recrea’l sentir amorosu sobre’l paisaxe más cercanu y construi una de les voces más personales de les actuales xeneraciones lliteraries asturianes.


PD: 

"Creo recordar que Pedro Abelarso y el doctor Marañón vinieron a decir, más o menos, que la amistad es cosa más grande que Dios". 
Así comienza un breve texto de Pablo Ardisana, de 1992, cuya lectura recomiendo a mis amigos, porque habla de la amistad (que no deja de ser amor), en unos tiempos en los que se suele decir que "si quieres un amigo, cómprate un perro"LAS PALABRAS DE LA TRIBU:Escritura y habla