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jueves, 30 de abril de 2026

PRIORIDAD HUMANA, CONTRA LA MEGAMÁQUINA (EL PENTÁGONO DEL PODER)



No es casualidad el auge simultáneo de la IA y del movimiento neofascista. La conveniencia de releer a Lewis Mumford

Estamos en medio de una peligrosa transición, de guatemala a guatepeor: vamos de la democracia representativa o imaginaria, hacia el predominio de democracias regidas por una inteligencia artificial e igualmente falsa y representativa. 

En los sistemas probabilísticos y estadísticos de la tecnología algorítmica y de procesamiento de datos, que es propia de la IA, no caben  ideas que pudieran cuestionar las estructuras del poder totalitario. Recuérdese que la IA, como la Internet y las Redes Sociales, son productos tecnológicos, mercancías destinadas a competir en los mercados  capitalistas del mundo, y que son propiedad de grandes corporaciones empresariales, todas ellas íntima y orgánicamente asociadas con las  estructuras del poder político-económico-militar de sus respectivos estados o imperios. Todas estas tecnologías propician y fomentan un radical empobrecimiento de las facultades mentales que son necesarias para formar un pensamiento complejo y realmente crítico, sin el que no es posible una  comprensión de nuestra sociedad, ni menos aún, un mínimo disenso.  

No es una coincidencia el auge de la IA y del movimiento neofascista, y todo ello  apunta a un mismo diagnóstico: estamos a merced de una megamáquina o aparato de dominación que viene funcionando desde hace unos 5000 años, coincidiendo con la institución -simultánea y asociada- de los "derechos" de propiedad y  esclavitud,  sobre la Tierra y sobre la Especie, que han evolucionado y se han desplegado hasta derivar en el actual sistema o megamáquina, de dominio totalitario a escala global. Esta megamáquina es el "pentágono del poder" concentrado que describiera Lewis Mumford (1): una alianza estructural y totalitaria entre la tecnología, el estado, la ciencia, el ejército y el capitalismo.



Lectores y escritores contra la Inteligencia Artificial 


La imagen anterior corresponde a los logos diseñados por Justin Clark, por encargo de Paul Kingsnorth, autor de "Against the machine" (Contra la máquina) para la campaña que éste promueve en contra de la Inteligencia Artificial. 

La megamáquina del algoritmo, los datos y la Inteligencia Artificial (IA)

"Aquí estoy, y aquí estamos todos, pero todo ha cambiado, y está a punto de cambiar aún más, más rápido y para siempre. Las historias seguirán contándose, por supuesto. Solo que sus autores tal vez ya no sean humanos.
Si la IA no nos mata, sin duda nos volverá incapaces de comprender la realidad.

Un profesor universitario que conozco hace que sus alumnos escriban sus trabajos a mano para evitarlo...otro me comentó recientemente que sus alumnos ya no pueden leer libros enteros, tienen que leerlos en fragmentos cortos porque no pueden concentrarse en una texto completo...esta es la pregunta más importante de todas: si las máquinas pueden investigar por nosotros, escribir nuestras historias, construir nuestras casas, pensar con mayor inteligencia que nosotros y todo lo demás, ¿cuál es nuestro papel?, ¿cuál es el sentido de la humanidad?"  
(de "Against the machine", de Paul Kingsnorth)



De izquierda a derecha: Dougald Hine y Paul Kingsnorth, 
autores del  Dark Mountain Project y el 
manifiesto Uncivilization.  


Portada del último libro de Paul Kingsnorth y de la segunda novela
de la saga de ciencia ficción "Guía del autoestopista galáctico",
de Douglas Adams.


Paul Kingsnorth es un escritor y pensador inglés que actualmente vive en Irlanda y que es conocido, además de por sus libros, porque en su dia fue subdirector de la revista  The Ecologist y cofundador del Dark Mountain Project (2).

"Contra la máquina. Sobre la destrucción de la humanidad" (Against the machine, 2025)  es el último libro de Paul Kingsnorth, todavía no publicado en castellano. Su editora resume así su contenido: "este libro explica cómo una fuerza difícil de nombrar, pero que todos sentimos, está remodelando lo que significa ser humano". En palabras de su autor,  el libro  "es un análisis de la matriz tecnológico-cultural que nos envuelve a todos. Fruto de dos décadas de escritura y reflexión sobre tecnología, cultura, espiritualidad y política, busca ofrecer una perspectiva sobre cómo la cultura tecnoindustrial que denomino «la Máquina» ha asfixiado a la civilización occidental, está destruyendo la Tierra y nos está transformando a todos a su imagen y semejanza".

Ya en 2009, en el manifiesto (Uncivilization) del proyecto Dark Mountain (Montaña Oscura)  se cuestionaba la creencia en los mitos de la sociedad moderna y su idea de "progreso", advirtiendo sobre la fragilidad de la civilización ante el colapso medioambiental y social en ciernes, e instando a afrontar esta realidad sin sucumbir al fatalismo y sugiriendo que la propia noción de "progreso" debería ser reevaluada. Aún coincidiendo en la necesidad de tal reevaluación, lo cierto es que los autores del manifiesto no  proponen ninguna acción política, tan solo un lustroso y superficial "cambio cultural", una especie de "actitud positiva", para afrontar el inevitable  colapso de la civilización con "realismo", lo que no es sino un modo eufemístico de nombrar un propósito de adaptación al orden dominante, con sumisión y conformismo. 

Entre otras reseñas, encuentro una del New York Times que abunda en esta crítica, señalando que la obra fue duramente criticada, siendo sus autores tachados de nihilistas y catastrofistas. Refiere a un ensayo publicado  en The Ecologist (la revista que Kingsnorth ayudó a dirigir), en el que se compara a los autores y seguidores del Dark Mountain Proiect con los personajes complacientes de una novela de Douglas Adams titulada "El restaurante del fin del mundo", en la que los comensales disfrutan viendo la aniquilación de la vida, del universo y de todo lo demás, mientras disfrutan de un buen bistec.

Pierre Vandier, almirante de la OTAN y autor del artículo publicado por la revista
Le Grand Continent, acerca del papel de la IA en la guerra contemporánea

La megamáquina militar 

De vez en cuando leo la edición en castellano de la revista francesa Le Grand Continente. Hoy ha llamado mi atención un artículo que asocia la IA a la guerra, escrito por un estratega de alto rango al servicio de la OTAN: "La velocidad es la matriz del nuevo poder: hoy, la lógica de la guerra se reduce a un principio -hay que aprender más rápido que el adversario- y a una consecuencia estratégica: transformarse o estancarse". Escojo un fragmento del mismo, que me sirve de resumen y conclusión del mencionado escrito: 

"La IA condena a las organizaciones lentas y excesivamente burocráticas.Otorga a quien aprende rápido una ventaja exponencial sobre quien no aprende. No es una herramienta más entre otras. Es una prueba de supervivencia darwiniana. Una Alianza que domina este ciclo -aprender, experimentar, implementar- es una Alianza que renueva su ventaja de forma continua. Transformar no significa predecir la próxima crisis. Nadie puede hacerlo. Transformar significa desarrollar la capacidad de sobrevivir a ella y mantener la iniciativa. 

La OTAN cuenta con ventajas que ningún otro actor posee: treinta y dos naciones unidas por un tratado, una capacidad industrial sin parangón y décadas de interoperabilidad forjada a lo largo del tiempo. Estas ventajas son reales. Pero no bastan si la Alianza no se transforma al ritmo que impone la nueva naturaleza de la guerra. Esto significa invertir en capacidades, sin duda. Pero, sobre todo, invertir en la velocidad del aprendizaje colectivo. Reformar los ciclos de adquisición. Abrir las arquitecturas. Conectar la industria con el campo de batalla. Gestionar los datos como un activo estratégico compartido. Formar a combatientes capaces de aprender, no sólo de ejecutar. 

La historia no espera a las organizaciones que dudan. Nunca avisa. Sólo constata, a posteriori, cuáles han sabido transformarse y cuáles han desaparecido, aniquiladas por la derrota. Transformarse o fracasar. No hay una tercera opción". 
(Almirante   Pierre Vandier, Comandante Supremo Aliado de Transformación de la OTAN) 


Un sondeo interno del PP apuntala su pacto con Vox


La megamáquina capitalista y estatal, nacional y/o global (imperial)

En un periódico de edición "nacional", el presidente del PP, señor Feijóo, se reafirma en el pacto con Vox y también en la vinculación de la "prioridad nacional" al arraigo, porque una encuesta al respecto de esta cuestión  revela que "no solo no nos penaliza, sino que nos permite pescar en el votante más centrado del PSOE"Si Feijóo dice ésto es porque los resultados de dicha encuesta revelan que un 40% de los votantes socialistas ven bien la "prioridad nacional".


Para los escasos creyentes que resistimos ante el dogma ideológico estatal/capitalista,  el término "nacional" equivale a "estatal"; y ésto de la "prioridad nacional" solo tiene un significado discriminatorio y profundamente antidemocrático, lo que es perfectamente normal para un orden social  estructurado jerárquicamente en base a un sistema de clases sociales inmersas en una  lucha de clases permanente y sistémica. Así, lo "nacional" tiene una doble correspondencia: refiere  al territorio geográfico en el que se libra la lucha de clases, un territorio cuya propiedad se reparte entre las clases dominantes y su propio aparato burocrático/militar del "Estado", al tiempo que refiere también al espacio social creado artificialmente  como "falsa comunidad" nacional.
Me parece a mi que a la máquina  "nacional", resultante de la alianza capital/estado  le importa poco la raza, el sexo o el lugar de nacimiento de los individuos y comunidades a los que explota y parasita. Más bien le importa solo su potencial utilidad o "rentabilidad"; si su trabajo sirve o no al beneficio de la cuenta capitalista, sea como productores o consumidores, por la doble vía de la explotación laboral y  de la recaudación de impuestos. Toda esa operativa, básicamente financiera, no es sino una gigantesca transferencia de riqueza al interior de las sociedades "nacionales", siguiendo siempre la misma dirección, de abajo hacia arriba: de los desposeídos a los propietarios, de los subordinados a los jefes, de los gobernados a los gobernantes.  La llamada globalización solo es tecnológica y financiera, y nunca dejó de ser una fase expansiva del mismo sistema de dominación, siempre asistida y tutelada por el aparato burocrático, y militar en esencia, propio de cada Estado "nacional". 

Frente a toda esta distopía, mi conclusión (provisional, como siempre), se resume en un llamamiento  práctico y de urgencia:

Aunque seamos cuatro gatos, es muy urgente que nos asociemos cuanto antes quienes pensamos que la primera prioridad de nuestra especie es asegurar su propia reproducción, eliminando la amenaza existencial que representa la  "megamáquina" y creando condiciones de vida humana con plena  dignidad, autonomía.  De ahí mi insistente propuesta de un Pacto Ecosocial Integral, a escala individual, comunitaria y de especie, que al menos  incluya:
1.La imperiosa necesidad de un inmediato y general desarme unilateral de nuestras sociedades.
2. Un mismo e ineludible compromiso, personal y comunitario, de respeto y cuidado por la dignidad y calidad de cada vida humana, sin excepción alguna.  
3. La declaración de la Tierra y el Conocimiento como Bienes Comunales Universales. 
4. Nuestro compromiso existencial con el deber de cuidar de los equilibrios ecológicos de los que depende la continuidad y reproducción de todas  las formas de vida, incluida la humana. 
5. Nuestra voluntad de existencia autónoma y emancipada, mediante la autoorganización social en modo convivencial y comunitario, en ayuntamientos comunales autoconstituidos en modo de asamblea de iguales, en regimen de democracias integrales, autogestionadas y plenamente autónomas, libremente asociadas  en solidarias redes confederales, para el intercambio, la cooperación y la ayuda mutua en todas las escalas territoriales.


Notas: 

(1) El proyecto Dark Mountain es una red global de escritores, artistas y pensadores fundada en 2009 por Paul Kingsnorth y Dougald Hine, centrada en un manifiesto de 2008 titulado Unicivilization, que cuestiona las narrativas de la civilización industrial, reconociendo el colapso ecológico y el cambio climático.
(2) Lewis Mumford (Flushing, Queens, nacido en la ciudad de Nueva York, el 19/10/1895, y fallecido en Amenia, estado de Nueva York, el 26/01/1990). Un tanto olvidado durante las últimas décadas, su obra es reconsultada actualmente a medida que crece la preocupación por  el avance imparable de la IA y el movimiento neofascista. Sus obras más consultadas son:  Técnica y civilizaciónEl mito de la máquina,  Técnica y evolución humana, El pentágono del poder y La ciudad en la historia. 

lunes, 20 de abril de 2026

VIVIR MIENTRAS VALGA LA PENA

 




Voy, pues, a seguir, hay que decir palabras, mientras las haya, hay que decirlas, hasta que me encuentren, hasta que me digan…Eso decía Samuel Becket (1906-1989) al final de su libro "El innombrable". Y en su último libro, de título "Sobresaltos", escrito con más de ochenta años y publicado un año antes de su fallecimiento,  como resumen y  conclusión a su vida y oficio de escritor dejaba dicho que "la palabra es lo único y lo último que sostiene la desintegración del yo". 

Había ganado el Nobel de Literatura en 1969, según se dijo en el acto de entrega, "por su escritura, que, renovando las formas de la novela y el drama, adquiere su grandeza y elevación en la indigencia moral del hombre moderno", En ese acto, Becket ahorró las palabras, solo agradeció el reconocimiento, guardó silencio y no pronunció ningún discurso....y lo entiendo perfectamente, más ahora, que voy camino de esas  edades en las que se tiene una cierta intuición acerca de lo descolocado que anda nuestro yo por este mundo, con ese mismo sentimiento que refiriera Samuel Becket, algo así como una oscuridad de la existencia,  que en sus palabras  es "la relación truncada entre sujeto y objeto que caracteriza al mundo moderno desde que no existe ninguna garantía trascendental que asegure esa relación, un Dios, por ejemplo". 

Beckett exploró la oscuridad y el desamparo del individuo acosado por esa falta de relación,  exploró esa quiebra del vínculo con la existencia y con el propio mundo, que a los humanos nos deja tirados y desvalidos ante la intemperie de la nada. Lo hizo con un lenguaje crudo, sin fe alguna en el posible poder compensatorio de la escritura (que no deja de ser una forma de ficción). Pensaba que un mundo sin sentido solo puede ser representado mediante un lenguaje que contenga ese sinsentido junto a la confusión que de él resulta...lo entiendo, porque me está pasando algo muy parecido. 

Ese último texto, "Sobresaltos", es un libro corto y lleno de melancolía por el peso de la vejez y por la ausencia de los amigos que van desapareciendo. Es  una reflexión sobre el presentimiento de Samuel Becket acerca del final de su existencia como un lento proceso de desintegración del yo, que además del cuerpo incluye también la memoria y los vínculos con todo "lo otro", eso que nombramos como "el mundo", ese Algo que presentimos  como una ley de la entropía a domicilio y adelantada a la general del Universo. Escribió "Sobresaltos" a modo de balance personal de su trayectoria como escritor, a la altura de lo que sus críticos y biógrafos han dado en nombrar como "poética del despojamiento", en virtud de la cual su pensamiento y su escritura se atienen a lo que consideraba esencial, que no era sino esa inmensa y solitaria desnudez en la que se sentía abandonado el anciano escritor a medida que presentía el final de sus días, llegando a dudar si su confusión no sería reflejo de un delirio, crecido en esa estrecha distancia que hay entre lucidez y locura. 

Pensando en ésto, me parecía a mí que esta distorsión de la realidad viene a ser  algo así como una enfermedad literaria, muy propia de escritores profesionales, que de tanto imaginar acaban colocando a la ficción en el lugar de la vida. 

"Soy un discurrir de arena que resbala/ entre la duna y los guijarros/ la lluvia del verano llueve sobre mi vida/ sobre mí vida mía que me persigue y huye/ y tendrá fin el día del comienzo/ caro instante te veo/ en el retroceder de este telón de bruma/ donde ya no deberé pisar estos largos umbrales movedizos/ y viviré lo mismo que una puerta/ que se abre y se vuelve a cerrar." (De Poemas en francés, 1947-1949). 

Siendo los humanos los únicos animales que sabemos que vamos a morir, la verdad es que la vida se nos pasa intentando ignorar que lo sabemos. Y abrumados por el roce de esa sombra  que los viejos sentimos  en la nuca como un aliento que nos sigue a todas horas, parece imposible cualquier forma de reconciliación con nuestros límites. No solo los viejos, también  los enfermos crónicos, los desamados, los despreciados, y todos los suicidas en potencia. 

Pero hay algo fundamental en lo que no coincido con Becket, algo que me aparta de la melancolía que rezuma su obra, repleta de andrajosos personajes marginales, vagabundos  menesterosos y ancianos casi siempre. Y quiero explicarlo, si puedo: me refiero a eso que hoy, en este preciso momento histórico  en que empezamos a tener una mínima conciencia común, con origen en los grandes peligros y carencias que nos acechan a escala global y de especie, a mi la melancolía me parezca un lujo sobrante, y hasta un exceso algo burgués, propio de gente ociosa y aburrida, que en vez de vivir, invierte su tiempo en entretenimientos literarios o políticos. 

Así, pues, de Becket yo salvo su poética del despojamiento, pero solo como punto de partida que pudiera servirnos a escala personal y de especie, para una comprensión que siendo compasiva de la desnudez humana,  nos haga resistentes a la melancolía, esa  moderna enfermedad de los cuerpos que no encuentran compañía, ni siquiera un mínimo reconocimiento...y que, por eso, con total indiferencia, lo mismo hacen Literatura que organizan Genocidios o Viajes a la Luna.





2

Hasta que valga la pena vivir es el título común de dos libros cuya respectiva autoría corresponde a dos escritores chilenos,  Constanza Michelson y Alvaro Inostroza Bidart. Con toda seguridad ese título estuvo inspirado por los numerosos grafitis callejeros que aparecieron en las paredes de Viña del Mar (Chile), y también en las pancartas que encabezaron las revueltas durante el estallido social que allí tuvo lugar, en octubre de 2019. 

Del libro de Constanza Michelson, que incluye nada menos que ocho ensayos, he leído una crítica que me anima a leerlo, porque ve su mejor propuesta en que "el amor no es realmente emancipador si no se acompaña de una intuición política...¿cómo reinventar el amor sin caer en el escollo del individualismo?"; y añade esta frase  que refiere a Samuel Becket sin quererlo: "la fragilidad es una forma de pensar una ética laica que nos sostenga y nos permita ponernos de rodillas afuera de los templos". 

Del libro de Alvaro Inostroza Bidart solo sé que son treinta y dos poemas, que dialogan con imágenes fotográficas de las revueltas  y que, según dice su editora, podrían resumirse en dos versos con los que yo estoy en radical desacuerdo:  “toda vida debe caber/ en la Constitución de la República”.

jueves, 2 de abril de 2026

QUÉ MENOS QUE UN MÍNIMO HUMANISMO-GENERAL-BÁSICO

 

Fig.1. Interpretación del original "Hombre de Vitruvio" adaptada a los dos géneros, según M.Boucher (BBC) 

1. El Hombre de Vitruvio es un dibujo de Leonardo da Vinci (s.XV) que ilustra las proporciones ideales del cuerpo humano masculino, con base en los textos del arquitecto romano Vitruvio, mostrando a un  humano varón en dos posiciones sobrepuestas, inscrito en un círculo (lo espiritual) y un cuadrado (lo físico/terrenal), con el ombligo como centro geométrico. Los dibujos de la figura 1 son una interpretación de ese dibujo original, adaptada a los cuerpos de ambos géneros de la especie humana, ambos inscritos en esa intersección a modo de vínculo intermedio entre  la tierra y el cielo, lo material y lo inmaterial, la carne y el espíritu, entre lo concreto, limitado, racional  e imperfecto y lo abstracto, infinito y tan perfecto como absurdo. 

2. He ahí el hábitat propio del  animal humano. En esa linde tan imprecisa  es donde tiene su domicilio la fugaz existencia del cuerpo que somos -queramos o no- los simios holobiontes,  los que entre los simios somos solo un poco más inteligentes de lo normal, confinados en esa singular situación, sobrepasados y agobiados muchas veces por nuestra propia, conflictiva, imperfecta, excepcional...y maravillosa autonomía: por todo eso que la vida humana es capaz de ser y hacer por sí misma cuando se lo propone, resistente a las leyes de la gravedad y contra la entropía. También contra toda forma de dictadura.

3. Si eres un simio, decir que desciendes de un simio es una verdad de perogrullo. Esa empírica verdad fue descrita por Charles Darwin como “teoría de la evolución natural de las especies”; y siendo de perogrullo, tal verdad significó una revolución científica en el contexto de la sociedad religiosa -y todavía campesina- de la Europa del siglo XIX, en el tránsito de la agricultura a la industria, y del feudalismo al capitalismo. No siendo creyente, mi crítica de la teoría darwinista nada tiene que ver con la de los religiosos creacionistas, que yo considero una crítica básicamente irracional, porque, como he dicho muchas veces, no puede ser más obvio que "si Dios existe es como idea abstracta y propiamente humana". Mi crítica de la teoría de Drwin tiene que ver con su manifiesta insuficiencia y superficialidad al ignorar la singularidad de la especie humana. Porque, aparte del simio de la especie homo sapiens, no se sabe de ninguna otra “criatura” que practique el habla (oración) con el Vacío y que también sea capaz de encontrarle sentido a la existencia, en medio de un Cosmos tan excesivo como absurdo.

4. Según los últimos descubrimientos de la ciencia astronómica,  el Gran Vacío o "Vacío de Boötes" tiene un diámetro  aproximado de 330 millones de años luz, y no siendo el único vacío conocido, sí que es el mayor entre éstos, desafiando a todas las teorías acerca de la distribución de la materia por el Cosmos. Es un vacío tan grande, que si entráramos en él no tropezaríamos con nada en un trecho de más de 750.000.000 años. Es un abismo de absoluta nada, en donde es imposible ver nada, ni  estrellas, ni galaxias, ni una mínima luz, nada, solo una oscuridad absoluta, total y eterna, que tiene toda la pinta de ser el descampado más solitario y vacío del Universo conocido. Al parecer, fue detectado por primera vez en 1981 por el astrónomo estadounidense Robert Kirshner, mientras estudiaba los desplazamientos de las galaxias, y en la actualidad los astrónomos especulan con la teoría de que este Gran Vacío pudiera tener su origen en la fusión de unos cuantos vacíos más pequeños, tal como se une un grupo de burbujas, todo ello "en el marco de la red de filamentos propia de la materia oscura del universo", una explicación que no alcanzo a comprender.  

5. Anthropos, de origen griegosignifica "ser humano" y es la raíz de términos como antropología, que refiere a la condición humana en general, sin distinción de género. Llama mi atención que  en el wikcionario se incluya su interpretación etimológica como condición "del (ser) que mira hacia arriba". Antropocentrismo es uno de los términos derivados y más polémicos, definido como pensamiento "que sitúa a la especie humana en el centro del universo, en una posición superior y dominante sobre todas las especies, llegando a ocupar el lugar de Dios". Entre las principales características del pensamiento antropocéntrico habría que destacar que surge asociado al pensamiento humanista del siglo XV, significando la ruptura con el Medievo (campesino y religioso) y el paso a la Modernidad, industrial y "seglar" en su doble acepción: relativa a la "costumbre del siglo" y  "ajena a las órdenes eclesiales"

6. En la actualidad ha alcanzado gran notoriedad, un pensamiento denominado "animalista" que junto a algunas variantes del ecologismo, se sostiene sobre su oposición radical al humanismo "antropocéntrico". Y para justificarlo, echan mano de una hipótesis  que define este humanismo antropocéntrico como "pensamiento favorable a la explotación desmedida de los recursos naturales, a la degradación ambiental y el maltrato de otras especies, consideradas como meros instrumentos para el beneficio humano". Así me recuerdan a un escritor, presuntamente "anarquista", que creyéndose más anarquista que nadie, se embarulló en una confusión entre Democracia y Estado, empeñado en descalificar en el mismo saco a la democracia directa,  dedicando varios cientos de páginas a marear una explicación basada en un  silogismo tan burdo como éste: "la democracia directa, siendo una forma de democracia -o sea, una dictadura de la mayoría sobre la minoría-  necesariamente es también una forma de dictadura". 

7. Si no podemos decir que "todo habitante del desierto sea un desertor" (tal como he leído en el libro que ahora me ocupa, de Josep María Esquirol, un ensayo sobre "la resistencia íntima"), tampoco podemos afirmar que todo humano, por el mero hecho de serlo, necesariamente tenga que ser  humanista.  No. Incluso abunda y está en auge un pensamiento animalista radicalmente contrario a considerar la singularidad de lo humano, lo que para mí es perfectamente compatible con un respeto máximo por la biodiversidad y por el valor intrínseco de todas y cada una de las especies, animales y vegetales. A mi entender, los animalistas confunden y pasan por alto, como hiciera Darwin, la singularidad humana, y hablan de antropocentrismo con trazo gordo, con cierto desdén y tono despectivo, como si homo sapiens no fuera el único animal entre los que habitan la Tierra que ha evolucionado hasta tener un sentido ético de la existencia y, en consecuencia, conciencia y  responsabilidad, de sí mismo y del mundo al que pertenece. Por supuesto que una visión humanista de la naturaleza puede ser compasiva y moral, además de científica, y estar al margen de la posible "utilidad" de otras especies; y que también puede estar comprometida en evitar su explotación y toda forma de sufrimiento. Pero, cuando se proclama que la experiencia humana debe integrarse en la totalidad natural y no por encima de ella, o cuando se considera al pensamiento humanista y antropocéntrico como responsable de la actual crisis ecológica y de la desarmonía entre la humanidad y la naturaleza, a mi entender se incurre en un error de juicio que tiene graves consecuencias, no solo epistemológicas.   

8. En "La resistencia íntima. Ensayo de una filosofía de la proximidad", dice su autor, Josep María Esquirol, que "por motivos más que evidentes, interpretar la existencia como resistencia no puede pasar por alto el sentido político de este concepto. La resistencia se entiende, coloquialmente, como un fenómeno político consistente en la oposición de un pequeño grupo al dominio impuesto por una ocupación o por un Gobierno de carácter totalitario", a lo me permito añadir que tan legítima es esa resistencia de una minoría oprimida, como la de cualquier mayoría sometida al dominio de oligarquías, lo que modestamente me permito recordarle a J.M. Esquirol que es lo más acostumbrado a lo largo de toda la Historia (que no por casualidad es la historia del Estado).

9. En ese mismo libro, se dicen cosas tan sabias como ésta:  "que nuestro existir sea un resistir es algo que se puede sostener precisamente porque una de las dimensiones de la realidad se deja interpretar como fuerza disgregadora. De hecho, la peor de las pruebas a que debe someterse la condición humana es la constante disgregación del ser. Como si las fuerzas centrífugas de la nada quisieran poner a prueba la capacidad del hombre para resistir la embestida". 

10. Cópula mundi, filosofía (antropocéntrica) de la proximidad y la resistencia íntima, metafísica y elogio del ayuntamiento. Se apostilla en el mismo libro, al respecto de la resistencia íntima, algo que me interesa personalmente y sobremanera:  "Quien va al desierto es, sobre todo, un resistente. No necesita coraje para expandirse sino para recogerse y, así, poder resistir la dureza de las condiciones exteriores. El resistente no anhela el dominio, ni la colonización, ni el poder. Quiere, ante todo, no perderse a sí mismo pero, de una manera muy especial, servir a los demás. Esto no debe confundirse con la protesta fácil y tópica; la resistencia suele ser discreta".

.../..."Tal vez nos ayude la imagen de juntura, el hilván, el cosido provisional de dos límites. La muerte es el deshilacharse o la rotura del hilo. Hasta entonces, la provisionalidad se muestra como cosmicidad precaria y vulnerable. Por eso tienen sentido el cuidado, de nosotros mismos y de los demás. El mítico hilo de la vida no es el cordón que nos une a alguna totalidad, sino cada trozo concreto que cose dos límites y da pie a cada una de las vidas singulares e irrepetibles. Somos una articulación, una reunión, una coyuntura, tan precaria como absolutamente admirable. Reunión de la diferencia. La juntura supone, en efecto, articulación de lo que es diferente y, por tanto, ni homogeneidad ni transparencia. Precisamente por eso nos preguntamos quiénes somos. Nuestra identidad—dirá Ricoeur—implica la alteridad: un sí mismo en tanto que otro; nuestra alteridad como sí mismo más recóndito, como ipse, implica la alteridad, la diferencia. Y la tensión. La figura de la juntura permite recuperar, transformándolas, varias distinciones ya conocidas. Así, por ejemplo, pese a que el lenguaje de los viejos dualismos resulte poco menos que inasumible, lo que no debe menospreciarse es la experiencia que lo motivaba. También nos parece caduco el lenguaje ascensional aplicado al conocimiento y a la vida espiritual, pero hay que reconocer que se da una tensión propia, tanto de la vida intelectual como de la moral, que de algún modo hay que poder expresar. Juntura o hilván provisional de dos límites. Ayuntamiento". 

PD: Demasiado libro para una sola tarde, tengo que buscar tiempo para leerlo mucho más despacio. Y lo recomendaré a mis amigos:

"La resistencia íntima.Ensayo de una filosofía de la proximidad", de Josep María Esquirol, 2018, Editorial Acantilado.

domingo, 22 de marzo de 2026

PUNTADAS SIN HILO

 



Visitantes y vigilantes

Me intrigan mucho esas personas que trabajan en los museos, esparcidas por las salas, casi siempre sentados en una silla generalmente alta como un taburete, bien situadas en lugar visible a la entrada de cada sala, personas que se pasan la mañana ahí, solas o paseando de arriba abajo y que de vez en cuando te siguen (me mosquean sus pisadas a mi espalda), no sea que se te ocurra tocar algún cuadro o hacer fotos en caso de estar prohibido, ya ves, tú, anónimo visitante jubilado que tienes la entrada gratis...pero ¿quiénes son, me pregunto, estos seres discretos y silenciosos que se tiran horas y horas sin hablar apenas, que disponen de tanto tiempo para pensar o leer novelas o  escuchar música, qué misteriosa identidad ocultan...y también me pregunto qué pensarán de nosotros, de los visitantes? Hoy, un vigilante me ha llamado la atención, era un chico muy joven: caballero, disculpe, no se pueden hacer fotos, me dice, y yo me quejo inmediatamente: solo hago fotos de los textos, que me gusta leerlos luego, tranquilamente en casa, es que aquí me cansa mucho, sabes...no solo la vista, también las piernas...le comprendo, señor, pero son las normas. Pienso lo duro que sería el oficio de "visitante de museos"...si fuera un oficio, porque cansa tanto este mirar y mirar leyendo sin parar, de pie, durante tantas horas. 

El Museo de León ocupa un singular edificio de nombre Pallarés, construido en 1922 como almacén y comercio de ferretería  que durante cerca de sesenta años se mantuvo como grandes almacenes comerciales. Hoy es el museo más antiguo y nutrido de esa provincia y el único de titularidad estatal en la ciudad. Dice de sí mismo que "custodia, incrementa, investiga y difunde el patrimonio cultural mueble en manos públicas, el que nos pertenece a todos". En 1987 su gestión fue transferida a la Junta de Castilla y León y sus temas son la arqueología, artesanía, las bellas artes, la epigrafía y la numismática, organizado en siete áreas de conocimiento: Prehistoria, Romanización, el final del mundo antiguo, la Edad Media, la Edad Moderna, el Mundo Contemporáneo, a lo que hay que añadir las magnificas vistas que ofrecen sus grandes ventanales, asomados sobre buena parte del cogollo monumental de esta amable ciudad de León.


Al principio de los tiempos, donde estamos

"Os entrego  todas las plantas que existen sobre la tierra y tienen semilla para sembrar; y todos los árboles que producen fruto con semilla dentro os servirań de alimento; y a todos los animales del campo, a las aves del cielo y a todos los seres vivos que se mueven por la tierra les doy como alimento toda clase de hierba verde. (Génesis, 1, 29-30). 

Con el dominio de la agricultura surgen la ideas de propiedad y acumulación de capital, junto a los derechos de herencia y patriarcado que sentarán la base rústica del Estado-nación-capitalista-moderno. También la primera arquitectura monumental a base de menhires que marcan límites y caminos, y de dólmenes funerarios que sirven para enterrar a los muertos y señalar de paso a qué clan pertenece  la tierra circundante. Pronto, las primeras ciudades-estado, los primeros atisbos de democracias simuladas, y todo a base de trabajo esclavo, servil o asalariado...o sea, lo de siempre. Se dice en el panel correspondiente que: "más tarde, en plena Edad de los Metales, se construyen poblados fortificados, se extienden el cereal y la ganadería de pastoreo, aparecen los excedentes, los contactos mercantiles, la acumulación de riqueza y poder en aristocracias  y una organización social ligada al parentesco, con sistemas de jefaturas y frecuentes rivalidades".


El signum equitum de los equites

En el pueblo donde vivo, a orillas del Pisuerga, por encima del caserío del barrio de abajo tenemos un cerro que llamamos del Otero. Se sabe que en los siglos previos a la invasión romana ese alto fue un castro fortificado, donde habitaron los primeros paisanos del lugar, de cultura celta, cántabros para más señas. Allí fue  encontrado un magnífico ejemplar de signum equitum, un objeto con la forma de un caballo, hecho en bronce, que se empleaba como remate en los bastones de mando, cumpliendo una función distintiva de pertenencia a la clase social de los equites, los ricos propietarios de un caballo que constituían  la pequeña aristocracia guerrera de aquellos tiempos.

Digo ésto porque en el museo de León me fijé en una fíbula o alfiler de los que usaban los romanos, con la figura de un jinete y un caballo que me  recordaba al  encontrado en el Otero de mi pueblo...y ya se sabe que muchas veces una cosa lleva a otra: así que en otro lugar del museo me encontré con una acuarela enmarcada en un rústico marco, que estaba firmada por Juan Crisóstomo Torbado Flórez (1867-1947), dando cuenta de su adquisición en 1926. Despertó mi curiosidad y ya en casa pude averiguar cosas sobre este personaje, el arquitecto Torbado, nacido en Galleguillos de Campos, al parecer muy conocido como responsable de la restauración de la catedral de León.  Y lo más curioso de cuanto averigué, fue a través de una publicación del  Diario de León: resulta que a Juan Crisóstomo Torbado no le importaba cobrar sus honorarios de arquitecto en la restauración de la Catedral de León tomando algo artístico de valor, tal  como una tabla del retablo de Nicolás Francés. En las crónicas de aquel tiempo, de J.C.Torbado se decía que era "seco de carnes y enjuto de rostro, de mirada profunda, sabio y socarrón, ataviado con una poblada barba que fue blanqueando con el paso de los años". 


 

 

 

 De península a colonia, una mina de oro

"A partir de entonces fueron fieles y tuvieron una paz duradera, no sólo por su ingenio bien dispuesto para las artes propicias en una situación de paz, sino también por el buen entendimiento de César, quien recelando de la buena fe de quienes se escondían en los montes, les mandó habitar en la zona llana y trabajar la tierra" (Floro, II, 33,40-60, siglo II d.C). 

Mira que me lo estoy imaginando: un montón de gente cabizbaja, cántabros, habitantes del Monte Bernorio, bajando derrotados al llano de Aguilar de Campoo, donde había un gran destacamento militar, junto al que  comenzaron a construir sus nuevas cabañas urbanas, unos siglos antes de ponerse a levantar grandes naves de ladrillo y hormigón, donde se dedicaron, por los siglos de los siglos, a la fabricación de galletas. 

 

Emigrar al campo, digo yo: para que decaiga el imperio

"Qué villa, pues, es ésta, dijo, que no tiene ni los ornamentos de la ciudad ni las dependencias rústicas?, se preguntaba en el siglo I antes de Cristo un tal Varrón, considerado sabio y polígrafo, militar y funcionario romano que fuera también escritor, autor de "Las cosas del campo". 

En torno al siglo III de la era cristiana se produce un desplazamiento  de la ciudad al campo que marca la decadencia del imperio romano. La vida suntuosa y tranquila de los hacendados romanos deja a las ciudades sin ingresos por la merma de impuestos, y así, sin poder mantener a funcionarios, ni realizar obras, los municipios se empobrecen y deshabitan en consecuencia. Es el tiempo de la Hispania Vaciada.   

 


Que la vida terrenal no os seduzca

Una señora en silla de ruedas, acompañada por un hombre algo mayor que ella, está contemplando un epitafio primorosamente escrito en piedra blanca de mármol. Entonces, espero para poder hacer una foto. Y cuando se van, el señor que empuja la silla me mira y me parece que hace una seña con la cabeza indicando el epitafio, lo que entiendo a la primera. Esto dice el texto del epitafio musulmán primorosamente escrito en mármol, siglo X, hallado en Vega de Boñar:  

"En el nombre de Dios, el Clemente, el Misericordioso, oh hombres, la promesa de Dios es verdad. Que no os seduzca la vida terrenal, y que no os seduzca, ¡por Dios!, el Seductor. Esta es la sepultura de al-Husayn".



 Caminos de peregrinación y románico, más allá de lo visible 

Sobre el trazado de una vieja calzada romana que probablemente ya había sido senda prehistórica (ya se sabe que la Historia cumple la misma edad del Imperio) y que es un haz de arterias hacia el Occidente, la aparición -sin duda imaginaria- de la legendaria tumba  del apóstol Santiago revitalizó el camino que unía el Finis Terrae hispano con las tierras allende los Pirineos.

A propósito de las peregrinaciones, ya  puestas de moda siglos atrás, desde antes del cambio del milenio, en el siglo XIII decía Alfonso X, en sus Siete Partidas:  

"...por gusto de hacer esto extrañanse de sus linajes y de sus lugares, y de sus mujeres, y de sus casas y de todo lo que tienen, y van por tierras lejanas lastimando los cuerpos y gastando los haberes buscando los santuarios".  Cómo podría ese rey sabio imaginar que en pocos siglos ese lastimar de los cuerpos iba a convertirse en un negocio, turismo, como se dice hoy en día.

Cuando las imágenes eran menos abundantes, sin duda sus significados eran más profusos, y se servían de un rico lenguaje simbólico que remitía a textos (de ahí el término icono-grafía) de honda tradición cultural. 

Me detuve un buen rato delante de un grupo escultórico de arte románico, hecho en madera policromada, cuyo motivo es "El Calvario", que incluye tres figuras, de Cristo, María y Juan. Data de mediados del siglo XII y procede de la iglesia de San Miguel de Corullón. Me detuve, más que nada por el gesto de la niña que el escultor tuvo de modelo, mientras imaginaba aquella niña-madre atormentada por la pérdida de su hijo. Disculpo la falta de rigor en el relato (por ser imposible ser madre-niña de un muerto con edad de más de treinta años), eso me da igual, lo que me importa es el gesto de pesadumbre de esa niña-madre, el sostenerse la cabeza con una de sus manos, ese sentimiento de dolor contenido que  transmite, sereno, inmenso, más allá de lo visible.  


Hágase la luz en León y, de paso, una catedral francesa

Me cuesta imaginar un poblachón del medievo, como era León a principios del siglo XIII, cuando se comenzó la construcción de una  catedral altísima y tan grande, en medio de una mayoría de casas con techo de paja, con calles de tierra llenas de charcos, de hoyos y piedras, y con  apenas cinco mil habitantes, de un tamaño parecido a la actual villa de Aguilar de Campoo.

                   "Banquete de Herodes", pintura al temple y óleo sobre tabla, obra del Maestro de Palanquinos, de finales del siglo XV (Museo de León)


De seguida, un renacimiento

"Es tan poderosa la naturaleza y tan varía en sus cosas, y el mundo tan grande, que cada día vienen a nuestra noticia muchas novedades".  

Eso decía en 1570 Antonio de Torquemada, el escritor leonés y renacentista, autor del "Jardín de flores curiosas", quien nada tuvo que ver con el famoso inquisidor de su mismo apellido. Adquirió fama de pacífico y humanista, conocedor de la obra de sus contemporáneos Luis Vives, Nebrija  y Erasmo de Roterdam. Recordemos que unos años antes, en 1521, la derrota de las Comunidades ya había marcado una línea de distancia con la Edad Media. Imagino un cierto ambiente de euforia,   identificado como "humanismo" con el paso del tiempo. En esos años, por cierto, llegaron a la ciudad de León un grupo de escultores europeos para trabajar en el convento de San Marcos, el francés Juan de Juni entre ellos. En años precedentes, un enigmático artista anónimo pintaba cuadros tan coloridos como el que he puesto más arriba; se le considera autor de seis tablas halladas en la parroquia de la aldea de Palanquinos, situada al sur de la ciudad de León,  por eso recibe el nombre de "Maestro de Palanquinos". 



Un aparato barroco de apariencias

"El hermoso aparato de apariencias, de trajes el ornato, hoy prevenido quiero que, de alegre, liberal y lisonjero, fabriques apariencias que de dudas se pasen a evidencias" (Pedro Calderon de la Barca, "El gran Teatro del Mundo", 1635). 

Dice uno de los textos del museo de León, acerca del Barroco, que "el gusto conventual por el naturalismo costumbrista es el retrato de una sociedad agazapada tras la imagen que quiere dar de sí misma".

Disfruto escuchando la música del Barroco, pero me repelen los excesos escultóricos de esa época, esa horrorosa proliferación de retablos brillantes, pretenciosos, poblados de santos y árboles retorcidos. No obstante, de lo visto en el museo de León salvo la talla de una magnífica cabeza, la de San Francisco de Asís (siglo XVIII) , obra de Luis Salvador Carmona, tallada en madera y policromada, que llama la atención por su "verismo", potenciado al ponerle al santo dientes de hueso y ojos de cristal. 


 

Urraca I de León, reina ella,  primera mujer soberana por derecho propio

Había mucha gente ese día en el museo, para ser un día laborable. Se explica porque hay una exposición temporal sobre la reina Urraca I de León, que reclama la atención sobre la primera mujer que  en Europa fuera soberana "por derecho y ejercicio propio".  Llama mi atención el mapa del reino que heredara Urraca de su padre Sancho VI en calidad de primogénita: casi media península ibérica, incluyendo tierras de Galicia, Castilla, Portugal, Extremadura y Aragón. Su reinado duró 17 años, entre 1109 y 1126, y como nació en 1080 deduzco que fue reina a la edad de 29 años, hasta su muerte, que  la sobrevino estando de visita en Saldaña.

Cubierta mi curiosidad histórica, paso de largo por esta exposición, porque la verdad es que  me interesa muy poco ese feminismo oficial que reclama la igualdad con los machos de clase alta, que quiere más mujeres poderosas, gobernantes, más empresarias, policías  y militares...y ya puestos, por qué no más "verdugas", como la bestia aquella de nombre Lynndye England, la militar del ejército USA que pasó a la historia como maltratadora de prisioneros iraquíes desnudos, tratados como perros, durante la guerra de Iraq, entre 2003 y 2011, si mal no recuerdo. 

Ya en casa, me entretuve en averiguar la correspondencia etimológica entre la Urraca-reina y la Urraca-pájaro: parece ser que la raíz urra, indoeuropea,  existente en el euskera actual, refiere al significado de "oro" o, al menos, a cosas brillantes. Y precisamente por eso es conocida la urraca-pájara, porque le gusta acumular en el nido cosas brillantes, como trozos de cristal y hasta discos DVD que recoge en los basureros. Sea como sea, no me queda nada claro si el nombre Urraca  se debe, o no, a esa querencia por lo brillante.