Mostrando entradas con la etiqueta VIA COMUNITARIA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta VIA COMUNITARIA. Mostrar todas las entradas

domingo, 13 de septiembre de 2026

EL AYUNTAMIENTO COMUNAL COMO ESPACIO ECOSOCIAL PROPIO DE LA POLÍTICA EN SU MODO DE AUTOGOBIERNO (DEMOCRACIA) DEL COMÚN Y LO COMÚN




En el presente año se cumple el veinte aniversario de la muerte de Murray Bookchin (1921-2006) (1), historiador, investigador, profesor universitario y activista político, pionero del movimiento ecologista e iniciador del paradigma ecosocial y de su forma política, el comunalismo. Hoy escribo ésto a modo de personal y modesto homenaje a su memoria y a su obra, cuando se cumplen 20 años de su muerte, lo que me resulta perfectamente compatible con manifestar mis diferencias respecto de su teoría comunalista, debidas, principalmente, a que Murray Bookchin no pudo llegar a conocer, antes de su muerte en 2006, todo lo que nosotros sí sabemos a día de hoy. Me refiero a todos los graves acontecimientos de los que estamos siendo testigos las generaciones actuales, los que están marcando una inflexión histórica radicalmente nueva, con repercusiones inmediatas y trascendentales para la evolución general de nuestra especie. Y me refiero, obviamente, a la crisis multisistémica que ya nadie pone en duda y que nos sitúa al borde del colapso global de nuestra civilización, concretada en un conjunto de radicales cambios y alteraciones de dimensión global, que se presentan como evidentes e irreversibles, tales como el agotamiento de los combustibles fósiles que sostuvieron el espectacular desarrollo capitalista durante los dos últimos siglos, como el acelerado proceso de degradación ecológica, sea por un calentamiento global indiscutible o por una masiva extinción de especies y una devastación sistemática de la biodiversidad a cargo de un consumo ilimitado y patológico de los bienes naturales; unas gravísimas alteraciones, como la degradación del ideal comunitario, igualitario y democrático que, a malas penas, subyace en el sustrato moral de todas las culturas, o el regreso y auge de los viejos totalitarismos del siglo XX...en definitiva, un endemoniado panorama ideológico y geopolítico, de brutalismo neofascista, que amenaza con desencadenar nuevas guerras y genocidios...y, para remate, está la grave amenaza existencial que para nuestra especie supone la tecnología algorítmica de la denominada Inteligencia Artificial (IA), recién declarada por sus propios desarrolladores como agente potencial de una probable aniquilación de nuestra especie...o sea, todo un hipercomplejo escenario de tintes apocalípticos, que nos aboca directamente a un colapso global que avanza acelerado e imparable y que, por primera vez en la historia humana, hemos comenzado a percibir a escala global con una, todavía incipiente, conciencia ecosocial y comunitaria o comunal, a escala de especie.Ante todo ésto, entiendo que solo cabe pensar en una estrategia radical y urgente, con esa misma dimensión global y de especie, a la altura del grave riesgo existencial que pesa sobre las generaciones presentes y futuras, una estrategia que ni Murray Bookchin ni nadie pudo preveer, ni siquiera pensar, sin haber vivido todos estos acontecimientos de los que ahora  somos testigos. Por eso vengo dedicando estos últimos años a pensar la estrategia que creo más adecuada a la resistencia y superación del colapso global en el que ya estamos inmersos de manera irreversible. El colapso sucederá porque ya está sucediendo. 

Tengo muy claro que el acontecer del tiempo presente es predeterminado  por el pensamiento dominante que precede a cada época y que, por eso, porque el presente no tiene otro arreglo posible que no sea tratar de achicar el agua en una barca llena de agujeros cada vez más grandes, ahora lo que toca es construir un pensamiento poderoso, que nos ayude a sobrevivir a este colapso y a superar el salvaje Orden construido por el pensamiento que sigue siendo dominante, esta Ilustración Oscura, asentada a diestra y siniestra en las  primitivas instituciones del Capitalismo original (sistema de legitimación, por razón de la fuerza bruta, de un derecho de  apropiación o robo del "capital común universal" que conforman la Tierra y el Conocimiento) y la institución neolítica del Estado para la defensa de ese "derecho", con la adjudicación del monopolio de la fuerza como su "razón de Estado", que sirviera como campo de batalla "ad hoc", en el que librar una lucha de clases permanente, sistémica e institucionalizada, donde la clase propietaria se reserva esa "razón", bien armada y con las cartas marcadas.  

Pus bien, la novedad de una inédita conciencia humanista integral, a escala global y de especie, para mí es el fundamento estratégico  que puede desencadenar la revolución integral necesaria para subvertir y sobrevivir al bruto orden propietarista y estatal que desde la revolución neolítica viene dominando y organizando el mundo a partir de los instintos animales más primarios, de propiedad (genética/territorial/cognitiva) y de jerarquía social sustentada en un  "derecho natural de propiedad" (natural con sentido de "salvaje"), para cuya defensa se ha justificado el  uso de la fuerza bruta del Estado, al menos durante los últimos cinco milenios. 

Por todo eso, mi enmienda al paradigma ecosocial y comunalista es más estratégica que ideológica, no planteo una propuesta programática, para competir por el poder político, sino que presento una propuesta prepolítica y global, previa a toda constitución política: un básico pacto de especie, sobre los principios universales de convivencia simbioética integral -ecosocial y comunal- previos a la libre constitución de comunidades realmente democráticas, o sea plenamente autónomas y omnisoberanas, autoconstituidas y autogobernadas en asambleas comunitarias  de iguales, y libremente asociadas en redes confederales para el intercambio, la cooperación y la ayuda mutua en todas las escalas territoriales.  

Esta propuesta estratégica aúna lo que yo considero como dos poderosos antídotos frente a las instituciones del Orden dominante, contra la Propiedad capitalista  y contra  la Jerarquía estatal, que son, a mi entender: a) el principio  de responsabilidad simbioética universal (personal, comunitaria y de especie),  y b) el principio de convivencialidad comunitaria en regimen de democracia convivencial integral, ecosocial y solidaria a escala local y global. 

Antes  que un "programa" comunalista defiendo, como más prioritario  y estratégico,  un "pacto"  prepolítico y global al modo que he denominado como Pacto Humano Básico: del Común y lo Común", fundamentado en esos dos principios, que considero tan básicos como universales. 

Pero de eso trataré más adelante, en cuanto termine de editar el libro que estoy preparando sobre dicho Pacto. Ahora y aquí quiero centrarme en uno de los aspectos fundamentales del paradigma comunalista desarrollado por Murray Bookchin, el dedicado a la "espacialidad comunal", ese espacio democrático y propio de la política que M.B. identificaba con el municipio, tal como han seguido haciendo otros muchos comunalistas, confundiendo comunalismo y municipalismo libertario, según creo y como intentaré justificar a continuación.

* * * 

Defiendo que el espacio político propiamente democrático es el del "país" como  propio de la comunidad bioterritorial de convivientes que comparten un "pais-aje" ecosocial común, y no el del municipio, que corresponde a la demarcación administrativa perteneciente a un Estado, heredada del histórico sistema territorial del imperio romano y de todos sus herederos. Defiendo que la comuna o ayuntamiento comunal es ese espacio en el que suceden las relaciones e interacciones entre personas convivientes y su propio medio natural/ecosocial, compartiendo unas condiciones de vida que conciernen al común de personas convivientes, vecinas y paisanas. Más allá de esos límites de la relación de paisanía (2), de ámbito geográfico comarcal o regional, podrá haber diplomacia y buenas relaciones, incluso podrán practicarse unas intensas relaciones intercomunitarias,  de fraternidad y solidaridad, pero no es posible una democracia auténtica, no cuando y donde la distancia impide que se tengan relaciones y asuntos que conciernan al común, esas condiciones de projimidad y convivencialidad que solo pueden darse en las comunidades autoconstituidas en modo de asamblea de iguales, como Ayuntamientos Comunales, en un regimen de autogobierno plenamente autónomo y soberano que es el propio de una  auténtica democracia

En las sociedades campesinas de la antigüedad y del medievo -incluso hasta la revolución industrial- pudo pensarse que dicho espacio fuera el del "municipio", tal como lo definiera el imperio romano, eso era hasta razonable y tenía su lógica en sociedades campesinas autárquicas, que producian lo  suficiente para cubrir sus necesidades básicas, además de comerciar sus excedentes en mercados que fueron de proximidad local al menos hasta entrado el siglo XV europeo, el de las colonizaciones europeas tras el saqueo de medio mundo, que propiciaron un incipiente comercio global junto a la novedosa virtualización financiera del dinero y de la economía capitalista en su conjunto. 

Pero en las sociedades estatales plenamente industriales y capitalistas de los siglos IXX y XX todo cambió radicalmente: el espectacular desarrollo tecnológico de la industria y el comercio, su internacionalización con base en la nueva naturaleza virtual/financiera del capital financiero, y en el uso masivo de una energía fósil (a base de carbón y petróleo) que parecía inacabable, en un sistema industrial progresivamente deslocalizado en función del interés capitalista... todo eso fue convirtiendo a nuestras sociedades en "productoras especialidadas e insuficientes", tecnológica y financieramente muy dependientes de los centros transnacionales del poder económico que han llegado a concentrar todo el poder político, llegando a instrumentalizar a los Estados-Nación para acabar de sustraer toda posibilidad de comunidad que no sea la irreal y abstracta "comunidad nacional", y capaz de neutralizar todo intento de participación popular en las decisiones políticas que afectan a sus propias vidas, quedando solo una  mínima posibilidad de democracia simbólica o representativa...y eso en el mejor de los casos

El medio ecosocial y comunal propio de de una democracia real es el "país": ese espacio o comarca natural, "el pais-aje común" que  es el campo propio de la relaciones humanas de projimidad y convivencialidad, que son de vecindad (ámbito urbano) y también de paisanía (ámbito interurbano y territorial más amplio); en el contexto global contemporáneo, el "país" es el campo propicio para la autonomía y el autogobierno (democracia) de las comunidades humanas,   el propio de una libre y solidaria asociación para el intercambio, la cooperación y la ayuda mutua en todas las escalas territoriales. 

Pues bien, esta libre asociación, prepolítica y global, a partir de un básico pacto humano,  a mi entender es la principal opción estratégica que tenemos por delante, para poder resistir y superar el colapso en ciernes, hasta extinguir la bruta hegemonía  del sistema/mundo estatal-capitalista.  


Notas:

(1) Sobre Murray Bookchin: https://es.wikipedia.org/wiki/Murray_Bookchin

(2) Concibo el ámbito bioterritorial o paisano como el conjunto de vecindades o poblaciones de un mismo país o comarca natural, libremente asociadas y autoconstituyentes de su propia autonomía/soberanía, en modo de Ajuntamiento Comunal o Comuna, cuyos límites más óptimos entiendo que son los bioterritoriales que se corresponden con los límites de las cuencas hidrográficas, y no los "históricos" límites estatales, casi siempre fruto de los avatares, contratos matrimoniales o políticos, cuando no de las disputas territoriales entre familias y  entre dominios señoriales, de origen feudal -eclesiásticos, militares o civiles- de las clases dominantes. Así, pues, entiendo esos límites condicionados, por este orden: a) a la voluntad soberana de las comunidades autoconstituyentes; b) a la dimensión ecosocial de una economía suficiente, que necesariamente será producida ecológicamente y mediante trabajo comunitario y libre, ni servil ni asalariado; y c) condicionado a una delimitación geográfica estable y no contingente, que sea tan precisa y concreta como es la delimitación de las cuencas hidrográficas.

PD: 

Recomiendo leer el siguiente texto, publicado en la web del Instituto Transnacional de Ecología Social (TRISE), titulado "La importancia de la espacialidad en el proyecto político de Bookchin"del que es autor Yavor Tarinski, y que él mismo leyó en el Homenaje Internacional a Murray Bookchin que tuvo lugar el pasado 30 de julio de 2026, organizado por el colectivo alemán Netzwerk für Kommunalismus (Red para el Comunalismo).

 

sábado, 1 de agosto de 2026

EN HOMENAJE A MURRAY BOOKCHIN

 


Murray Bookchin,  destacado pensador, historiador y activista estadounidense, conocido por fundar la teoría original de la Ecología Social, falleció el 30 de julio de 2006 a los 85 años de edad. Desde aquí me sumo al homenaje que está teniendo lugar desde diferentes organizaciones de todo el mundo en este 20 aniversario de su fallecimiento en Burlington (Vermont, USA). 

Bookchin fue un apasionado defensor de la emancipación humana,  de inspiración antiestatista y anticapitalista, cuyas ideas han tenido una gran influencia  en  movimientos sociales a partir de la década de 1960, como la Nueva Izquierda asociada a la revista New Left (NLR) de pensamiento crítico, el movimiento antinuclear, el de la antiglobalización, Occupy Wall Street y más recientemente, el confederalismo democrático de Rojava en el Kurdistan.  También fue el principal representante del  Movimiento Verde Americano y del Burlington Green.  

A pesar de ser el fundador de la ecología social, esta teoría hoy es mayoritariamente asociada a una corriente marxista,  en torno a la fundación Fuhem, que se identifica como ecosocialista y cuyos representantes más conocidos en el estado español son Jorge Riechman y Jose Manuel Naredo, respectivamente identificados por sus valiosas aportaciones  sobre simbioética y economía ecológica.    Pues bien, siendo ésta la corriente ecosocialista de mayor presencia pública, sin embargo llama la atención que pase por alto el reconocimiento de M. Bookchin como fundador de la ecología social, lo que sucede a mi entender porque a esta corriente marxista no le acaba de gustar el comunalismo de M. Bookchin, que éste consideraba como la aplicación práctica, política, de su teoría de la ecología social. 

El pensamiento político de M. Bookchin evolucionó desde el marxismo tradicional hacia el socialismo libertario, en línea con la tradición anarcocomunista de Piotr Kropotkin. A finales de la década de 1990 abandonó su militancia anarquista, profundamente decepcionado por la deriva del movimiento anarquista hacia "estilos de vida" subculturales, como el primitivismo o las políticas identitarias, por lo que pasó a construir su propia filosofía política,  a la que denominó comunalismo, con la pretensión de reconciliar ambas tradiciones, anarquista y marxista, del pensamiento revolucionario. 

Mi reconocimiento personal de Murray Bookchin y mi identificación con la corriente de pensamiento que él denominó como comunalismo, no me ha impedido abordar una reflexión en profundidad sobre su propuesta,  que  mayormente tiene que ver con una visión estratégica y  que pretende contribuir a su actualización en el contexto histórico del convulso tiempo en que vivimos, en estas primeras décadas del siglo XXI.  

Básicamente, mis discrepancias con el pensamiento comunalista de M. Bookchin, son más estratégicas que de base teórica, y se centran en los principios de comunalidad y democracia integral. Resumidamente: 

* Respecto de los bienes comunales yo  diferencio entre bienes comunales universales (la Tierra y el Conocimiento) y bienes comunales producidos mediante el trabajo cooperativo-comunitario de las comunidades convivenciales (domésticas, vecinales y paisanas). Esto significa un concepto de la propiedad comunal que es inexistente en las corrientes ideológicas del izquierdismo tradicional, tanto marxistas como anarquistas.  Respecto de la democracia, yo identifico ésta como un sistema integral de convivencia ecosocial/comunal, que es un fin en sí mismo, justificado  en el respeto debido a la dignidad de cada individuo integrante de la comunidad política; defiendo que la democracia real es incompatible con la existencia del sistema estatal/capitalista, y  que solo es  posible en condiciones  de convivencialidad y comunalidad  (compartir lo común),  que corresponden a ese espacio propiamente ecosocial del "país" o "paisaje común", comarcal-convivencial (geográfico, ecológico, cultural y simbioético), en el que se  materializan la inmensa mayor parte de nuestras relaciones de convivencia social/natural, en modo bioterritorial o ecosistémico. Esta comunidad convivencial, políticamente autoconstituida como plenamente autónoma y soberana, es a lo que yo denomino "Ayuntamiento Comunal", constituido como libre asociación federal de las Vecindades (poblaciones) de cada bioterritorio o país. Defiendo la denominación de "ayuntamiento" (ajuntamiento o asamblea) frente a la denominación de "municipio" que refiere a la milenaria historia indemocrática del Estado. Y contra toda visión localista, entiendo la democracia integral del ayuntamiento comunal extendida en todas las escalas territoriales, mediante su libre asociación, mancomunada y/o confederal, con otros ayuntamientos comunales, para el intercambio, la cooperación y la ayuda mutua en todos los campos de la actividad humana. 

* A partir de esas diferencias conceptuales o teóricas, mi principal  diferencia con el comunalismo de M. Bookchin es estratégica (como también lo es respecto de todo el espectro del izquierdismo tradicional). Esta diferencia consiste en que yo considero la necesidad categórica de una desconexión y ruptura previa con las normas del juego político/electoral,  propio del sistema estatal/capitalista dominante, lo que significa el desarrollo de una estrategia radicalmente nueva, de construcción de poder popular, en paralelo y frente al Estado, con rechazo frontal de la falsa democracia parlamentaria/representativa y de todo el entramado institucional del Estado (incluidas las empresas, los partidos y los sindicatos). Por eso, mi propuesta pasa necesariamente por un pacto prepolítico del común y lo común, en torno a un acuerdo sobre los principios y condiciones materiales, previas y básicas, que eviten la reproducción de las relaciones de dominio, generadas por el Estado a lo largo de su historia milenaria, y que permitan la constitución de comunidades políticas-convivenciales,  reintegradas al medio natural en modo ecosocial/comunal,  o sea: radical e integralmente libres, autónomas, democráticas.    




miércoles, 29 de julio de 2026

SIMULACIÓN MENTAL O INTELIGENCIA ARTIFICIAL : EL ALUCINADO OJO DEL AMO

 



"El ojo del amo engorda al caballo" dice un refrán popular, en referencia a un doble sentido, con significados bien diferentes: el cuidado del animal como resultado de una propiedad responsable y la visión exagerada del caballo como producto a comerciar en el mercado de animales. Aquí me atengo a este último significado: considerar la Inteligencia Artificial como tecnología de simulación de la mente humana no deja de ser una exageración con clara intención comercial o política, según sea la condición del "amo": si una Empresa, un Partido o un Estado.

La inteligencia artificial no es una mente que piensa, sino un sistema que procesa datos


El concepto de Nooscopio, propuesto por Matteo Pasquinelli y Vladan Joler, nos ayuda a entender cómo funcionan los buscadores, las redes sociales y los algoritmos que ordenan lo que vemos. Como una biblioteca digital, la IA clasifica, predice y organiza información a partir de datos producidos por la sociedad. En la tradición de la ciencia, el aprendizaje maquínico es solo un Nooscopio, un instrumento para ver y navegar en el espacio del conocimiento (del griego skopein, “examinar, mirar” y noos “conocimiento”). (Fuente: @farodigitalok)

Pensarla así nos permite desmitificarla y preguntarnos también cómo puede fallar, sesgar o ser cuestionada.

El propósito del Nooscopio es secularizar la IA, llevarla del status de “máquina inteligente” al de instrumento de conocimiento. En lugar de evocar leyendas de cognición alienígena, es más razonable considerar al aprendizaje maquínico como un instrumento de magnificación del conocimiento, que ayuda a percibir características, patrones y correlaciones a través de vastos espacios de datos inaccesibles al alcance humano. En la historia de la ciencia y la tecnología, esto no es nuevo: ya ha sido realizado por instrumentos ópticos durante las historias de la astronomía y la medicina.  
(Fuente: revista La Fuga: https://lafuga.cl/el-nooscopio-de-manifiesto/1053)


De la ciencia ficción a la realidad  

Leo en la web que "en el verano de 1956, un pequeño grupo de científicos visionarios se reunió en el Dartmouth College, sentando sin saberlo las bases de uno de los mayores avances tecnológicos de la humanidad. Fue entonces cuando surgió por primera vez el término "Inteligencia Artificial", marcando el inicio de una saga extraordinaria que se extendería durante siete décadas y aún continúa.../...Como un explorador incansable que cartografía territorios desconocidos, la humanidad ha desarrollado un impresionante arsenal de tecnologías y herramientas en su incansable búsqueda de la inteligencia artificial (el subrayado es mío). Lo que antes solo existía en el ámbito de la ciencia ficción se ha transformado en una fuerza tangible que está remodelando nuestro mundo". 

Hoy en día, la huella de la IA se encuentra por doquier. Los asistentes virtuales entablan conversaciones naturales con los humanos, mientras que sofisticados algoritmos analizan ingentes cantidades de datos, descubriendo patrones ocultos que ayudan a predecir tendencias futuras. Los sistemas de visión artificial ahora ven y comprenden el mundo con una claridad asombrosa, mientras que los robots inteligentes orquestan complejos procesos de fabricación con una precisión que parecía imposible hace tan solo unos años.

En el ámbito sanitario, la IA se ha convertido en una aliada invaluable, analizando imágenes médicas y datos de pacientes con una precisión sobrehumana. Mientras tanto, en nuestra vida digital cotidiana, los sistemas de recomendación inteligentes crean experiencias personalizadas en plataformas de streaming y tiendas online, pareciendo conocer nuestras preferencias mejor que nosotros mismos.

En la web de Mind Simulation, laboratorio de una empresa puntera de IA, se dice que "detrás de este renacimiento tecnológico se encuentran tres enfoques fundamentales que conforman la base de las modernas soluciones de IA: a) el paradigma descendente, inspirado en el razonamiento humano; b) el paradigma ascendente, que aprende a partir de datos brutos; y c) el enfoque híbrido, que combina lo mejor de ambos mundos. Juntas, estas metodologías siguen ampliando los límites de lo posible, escribiendo nuevos capítulos en la búsqueda constante de la humanidad por crear máquinas verdaderamente inteligentes". (Este  subrayado también es mío).

Resumo lo que MSL considera una prioridad de la especie humana:  "la búsqueda incansable  de la inteligencia artificial  y la creación de máquinas verdaderamente inteligentes"...lo que a todas luces es incierto, solo una especie de alucinación patológica. 

Alucinar por sistema 

Alucinación?, parece ser que alucinamos cuando sensorialmente percibimos algo  sin que exista un estímulo externo real; puede afectar a cualquiera de nuestros sentidos, y la persona que lo experimenta siente que aquello es completamente verdadero y real. 

Gran parte de lo que se dice respecto de las utilidades y  el posible beneficio social de la tecnología de la IA, creo que es cierto, indiscutible en determinados casos, como en las aplicaciones médicas, en la ingeniería de proyectos o en el tratamiento de datos; eso lo tengo muy claro, sí, pero tan cierto como que patinan y alucinan estos expertos en IA, con un trabajo como el suyo que, antes que nada, no deja de ser una empresa o negocio necesitado de un mercado y clientes/creyentes interesados por su producto. Alucinan cuando piensan que  "la  creación de máquinas verdaderamente inteligentes" es una prioridad de la humanidad (esa masa de clientes potenciales a la que creen representar, en un alarde de alucinación)...ellos,  los tecnólogos expertos en IA,   sujetos alucinados en su propia salsa-sistema de simulación mental.

Simulación o ficción

En los comienzos del debate sobre simulación mental, Alvin Goldman (1) propuso en "Aplicaciones filosóficas de la ciencia cognitiva" su idea general de la simulación mental con un ejemplo: "como una instancia simple de simulación, la anticipación de un jugador de tenis de la próxima jugada de su oponente, quien se pregunta ¿hacia dónde apuntaría yo, si estuviera en ese lugar de la cancha, con sus creencias y sus habilidades? Al simular poseer las metas y las creencias del oponente, el simulador desarrolla sus propios mecanismos de razonamiento práctico o los procesos de cálculo para operar en aquellas metas y creencias para generar la elección. Luego, esta elección (fingida o simulada) es adoptada como la predicción del oponente. Simular es, entonces, poseer la capacidad de fingir o pretender poseer los estados mentales de otra persona con el objeto de predecir cuál será su acción subsiguiente". (2)

La IA o Inteligencia Alucinada 

Halupedia es una simulación de enciclopedia digital en línea (3) que tiene un formato similar al de Wikipedia. La propia IA de Google me explica que está hecha completamente de alucinaciones de inteligencia artificial inventadas al momento, de tal modo que cada artículo, evento histórico, biografía o concepto que aparece en el sitio de halupedia es falso, pero imita de manera muy convincente el tono académico y la estructura de una fuente seria. Su contenido es ficticio, no contiene información real ni verificada, y con total naturalidad genera textos sobre temas absurdos o inexistentes (como sucesos calendáricos imposibles) (4). En realidad su propósito es el de una sátira interactiva y una forma de ironizar sobre el problema de las alucinaciones en los modelos de lenguaje y el futuro de los datos en Internet. 

En esa misma web hay un enlace a Mind Simulation (Simulación Mental) que es el laboratorio de una empresa de IA, cuyo negocio se entiende que es propiedad de los mismos desarrolladores de Halupedia. Su eslogan publicitario dice: "Mind Simulation: we create AGI which thinks better than your brain does create AGI which thinks better than your brain does" (Simulación mental: creamos IAG -Inteligencia Artificial General que piensa mejor que tu cerebro" 

Leo Derikiants, director ejecutivo de Mind Simulation dice de su empresa: "somos pioneros en la vanguardia de la IA general, desafiando los límites de la IA tradicional, investigando nuevas formas de construir un cerebro artificial y creando lo que vendrá después de las redes neuronales. Hemos desarrollado un Mapa de Inteligencia único que revela la esencia de la Inteligencia Artificial en toda su complejidad. Esta herramienta permite una comparación detallada de las capacidades de la inteligencia humana y artificial, haciendo un seguimiento preciso del progreso hacia nuestros objetivos. Estamos creando un futuro donde la Inteligencia Artificial se convierta en parte integral del progreso humano". 

En esa misma web, el director de investigación de la empresa, V. Mazin, afirma que su finalidad es la búsqueda de la inteligencia universal: "nuestra investigación se esfuerza por lograr una IA general basada en nuestro pensamiento transparente y una tecnología libre de alucinaciones, con un firme compromiso con la seguridad y los resultados positivos. La implementación de la IA general revolucionará las industrias y redefinirá la colaboración entre humanos y máquinas. Nos centramos en la transparencia, la seguridad y en garantizar que los beneficios de la IA general se basen en principios éticos y sean accesibles para todos". 

En estas definiciones queda resumido el proyecto de "Inteligencia Artificial Universal": 

Inteligencia: Es una herramienta para la adaptación de los sistemas vivos. La inteligencia debe tener la capacidad de observar eventos y comprender las relaciones de causa y efecto.
El objetivo de crear Inteligencia General: es una adaptación eficaz y de alta calidad de cualquier sistema en el mundo evolutivo.
Evolución: es el proceso de redistribución de la energía en el tiempo.
Reflexión externa: está relacionado con el mundo exterior, abarca acciones, actividades, hechos, y permite responder a las preguntas: qué, cómo y cuándo hace el sujeto de la actividad vital.
Reflexión interna: es una apelación interna a uno mismo, una evaluación de la propia personalidad y un análisis.
Imaginación: es la forma más elevada de manifestación de la conciencia.
Un derivado de la imaginación: es una estrategia para adaptar un sistema a un mundo impulsado por eventos.
Estrategia: es un sistema de prioridades para eventos destinado a garantizar un alto grado de viabilidad.
Sistema: es un conjunto de elementos con diferentes propiedades recopilados en un único espacio de información para la adaptación en un entorno evolutivo.
Evento: es un resultado distinto del trabajo de sistemas similares o de un solo sistema, distribuido a lo largo del tiempo. Un evento ocurre cuando y solo cuando cambian los indicadores cuantitativos o cualitativos.
Humano: es la forma natural más elevada de inteligencia.

La IA, hacia el definitivo monopolio del conocimiento humano 

Estoy muy de acuerdo con Matteo Pasquinelli, profesor de Filosofía de la Ciencia,  cuyo trabajo de investigación se mueve  entre la filosofía de la mente y la economía política, con un enfoque propio, de tradición marxista. Desmitifica la IA,  y al respecto Pasquinelli defiende esta tesis: 
 
"Una visión dominante describe la IA como una "imitación de la inteligencia”, que supuestamente debe encontrarse en la lógica secreta de la mente o en la fisiología profunda del cerebro, como por ejemplo en sus complejas redes neuronales. Sostengo, por el contrario, que el código interno de la IA no está constituido por la imitación de la inteligencia biológica, sino por la inteligencia de las relaciones laborales y sociales. Por lo tanto, la IA no aparece como un robot antropomórfico que reemplaza al trabajador individual, sino como un monstruo mecánico o un autómata colosal que orquesta una multitud de usuarios-trabajadores. No estamos asistiendo a un fenómeno de sustitución de mano de obra, sino más bien de desplazamiento y orquestación desde un sistema extremadamente centralizado que se estructura como un monopolio. Esto es, esencialmente, ChatGPT: un modelo algorítmico de dimensiones monstruosas, alojado dentro de un centro de datos en una ubicación remota para orquestar las microtareas (y la vida) de millones de trabajadores. La paradoja de la IA es que no reemplaza a los trabajadores, sino que los multiplica. En lugar de acabar con el empleo, genera subempleo: una precarización del mercado laboral en la que los trabajadores se ven obligados a trabajar cada vez más". 

Aún así, pienso que Pasquinelli, en el análisis de la IA desde su visión marxista se queda corto, como explicaré,  tanto en su diagnóstico como en su propuesta. 

La necesidad imperiosa de una expropiación comunitaria de la IA 

Y no solo de la IA, también de la Internet y del conjunto de tecnologías que sirven a la dominación y control de la sociedades humanas. 

Estando básicamente de acuerdo en que el principal desafío de la tecnopolítica contemporánea pudiera consistir en  "crear prácticas de autonomía social, fomentar una cultura de invención y desarrollar una contrainteligencia colectiva", sin embargo, Pasquinelli sigue la inercia de la escuela marxista que interpreta la causa de la división social exclusivamente en el sistema productivo y en las relaciones laborales, lo que a mí me parece una interpretación muy reducida y desfasada, ajustada solo a las condiciones históricas de los pasados siglos XIX y XX, las de la eclosión industrial/capitalista y la consiguiente réplica de un potente movimiento obrero que solo hoy podemos considerar como fracasado en su proyecto de emancipación social a cargo de una clase proletaria que a día de hoy es  inexistente, diluida en una "clase/media/trabajadora" propia de los sistemas capitalistas industrializados, y que, por tanto, ya no puede "volver a ser" el sujeto histórico de la emancipación humana.

Esto quedará meridianamente esclarecido cuando se entienda de una vez por todas que previa a la antagónica relación de clase "patrón/trabajador", está la relación dominante  "propietarios/desposeídos";   la propiedad como institución que consiste en la concesión estatal de un "derecho" de apropiación o robo que ha terminado por ser sistémico: el robo de la Tierra y el Conocimiento (nuestros bienes comunales universales) y  el robo de la Democracia  o autogobierno como poder innato de cada una de las comunidades convivenciales y políticas (de la "polis" o ciudad) en modo necesariamente simbioético, ecosocial e integral, que en las condiciones históricas actuales su mejor dimensión es ecosistémica o bioterritorial: la polis o ciudad como paisaje convivencial o "país" común, que  en la realidad material coincide generalmente con las  cuencas o comarcas hidrográficas, y no con los  forzados y artificiales límites impuestos por las  burocracias estatales. 
En todo caso, será a la soberana autonomía  de cada comunidad política a quien corresponda decidir los  límites de su propia soberanía. 
 
Todo ello quedará esclarecido cuando se comprenda que en esa básica desposesión o robo sistémico, se localiza no solo la causa primera de la división social,  también el origen de la inercia autodestructiva que sigue nuestra especie bajo el imperativo del sistema de apropiación o robo que es el Estado en todas sus formas históricas -monarquías, dictaduras o repúblicas-, todas necesariamente asociales, apolíticas, indemocráticas e inecológicas.  
De esa convicción, con fundamento histórico/científico que  considero básicamente humanista, nace mi propuesta de un pacto global o de especie, que nunca antes fue posible, solo ahora que comienza a despertar una incipiente conciencia humanista, obligada por las evidencias de una crisis multisistémica que  sitúa a nuestra especie en la lista de la sexta extinción ya iniciada.

Entonces sí que la IA podrá ser liberada para un uso ecosocial y comunitario, en evitación del mal uso que es previsible de seguir en manos de las corporaciones capitalistas, privadas o estatales, a merced de su deriva en los avatares del mercado, como producto y negocio, a mayores de su principal utilidad totalitaria en manos del Estado. 

PD: Es obvio que no es necesario ser científico de profesión para pensar cientificamente. Pero incluso en medios académicos se sigue diciendo que "el cerebro piensa" e, incluso se habla de un "pensamiento colectivo". Ambas cosas son falsas, pensar es un acto individual y en el pensamiento interviene todo nuestro cuerpo. Sucede que una vez superada la concepción dualista alma-cuerpo al modo cartesiano), se tiende  a pensar en un cerebro independiente o aislado del cuerpo.  Esto no se ajusta a la realidad: el cerebro es solo una parte del sistema nervioso, que a su vez es solo una parte del cuerpo que, además, se enmarca en un contexto social, no es un "órgano aislado y metido en una cubeta". Así que ni son los pies quienes caminan, ni es el cerebro quien piensa. Es el individuo quien camina y quien piensa, es la totalidad de cada cuerpo, de cada individuo en el contexto de sus relaciones con el  medio ecosocial en el que vive.
(Fuente: https://theconversation.com)


Notas: 

(1). Alvin Godman (EEUU, 1938/2024) llevó a cabo una serie de trabajos muy influyentes en varias áreas de la filosofía, aiendo sus intereses principales la epistemología, la filosofía de la mente y la ciencia cognitiva.

(2) Fuente: "Algunas reflexiones acerca de la simulación mental y la perspectiva de la primera persona", de Patricia Brunsteins (Universidad de Córdoba).

(3) El proyecto fue lanzado en mayo de 2026 por los desarrolladores Bartłomiej Strama y Tomasz Mamala. 

(4) Algunos ejemplos de entradas en la Halupedia: "10 razones por las que se debería bloquear la pubertad", "Síndrome de los 10 dedos del pie", "Hambruna del cangrejo de 1208"




 


lunes, 13 de julio de 2026

UNA INFOGRAFÍA PARA REFLEXIONAR SOBRE EL CAMBIO DE PARADIGMA


El taller de ecología social y comunalismo "L'Adventice" es una corriente de pensamiento enfocada en la construcción de un nuevo paradigma alternativo, fundamentalmente inspirado en la propuesta original de Murray Bookchin, en la que "comunalismo" es la forma política de la teoría ecosocial de la que fuera precursor M.B. En su web se presentan así: 


"Procedentes de horizontes y experiencias vitales muy diferentes, sin sentirnos identificados con ningún partido político e incluso rechazando totalmente el principio, los miembros del Taller de Ecología Social y Comunalismo nos hemos reunido en torno a un proyecto a la vez político, social y ecológico, que es el de instaurar una organización social comunalista a escala planetaria.

Convencidos y convencidas de que el tipo de sociedad del «crecer o morir» en la que nos vemos obligados a vivir o sobrevivir actualmente, solo puede conducir al caos, que se opone fundamentalmente a las condiciones de una buena vida para todos y todas y conduce a la destrucción de todos los ecosistemas, creemos que solo un cambio radical de este modo de organización puede permitir a la humanidad, y al mundo vivo en su conjunto, escapar a la catástrofe. Un proyecto no es una ideología, parte de lo que es y apunta a lo que podría ser, es algo que hay que construir, elaborar pacientemente a pesar de la urgencia, pero también debido a ella, proponiendo un futuro diferente al de la extinción que nos amenaza cada vez más en este momento". 


Reconozco en su propuesta un pensamiento muy afín al paradigma  en el que vengo trabajando desde hace más de una década, igualmente ecosocial y comunalista, tanto en sus fuentes teóricas (Murray Bookchin principalmente), como en sus principios de partida, si bien con diferencias que siendo significativas  fundamentalmente refieren al planteamiento de lo estratégico: al qué y cómo hacer. Sigo los trabajos y publicaciones de esta corriente desde hace relativamente poco, apenas unos meses, pero hay que tener en cuenta que solo hace dos años que se constituyeron. No obstante, considero que estas diferencias no son insalvables y espero contribuir a una mejora de nuestras respectivas visiones. 


Me propongo hacer próximamente una comparativa de su propuesta con mi propio planteamiento de un pacto prepolítico y global, del común y lo común, junto con la pertinente reflexión acerca de las posibilidades de complementariedad entre ambas visiones. 

De momento, hoy publico esta infografía y el texto que la acompaña, recién publicado en su web, que quiere ser una especie de presentación sintética de su propuesta comunalista. 





Ecología Social Comunalista: de las instituciones impuestas a la autoinstitución de la sociedad.

Hoy estrenamos un nuevo formato de difusión: la infografía. Este primer soporte visual pretende ofrecer una introducción sintética al proyecto teórico y político del Atelier —la ecología social comunalista—, concebido como un cambio de paradigma, desde la heteronomía de las instituciones impuestas desde arriba hacia la autoinstitución democrática de la sociedad por sí misma.

Lo que muestra la infografía. El esquema se organiza en círculos concéntricos:


-La corona exterior recoge las grandes lógicas de dominación que estructuran y reproducen el sistema actual —estatización, colonialidad, patriarcado, valor, mercancía, trabajo abstracto, dinero, capital, acumulación ilimitada, crisis sistémicas, fetichismo— y dos cadenas laterales explican su derivación lógica, desde la separación inicial entre naturaleza y sociedad hasta las dominaciones generalizadas.


-El anillo intermedio y el círculo central presentan, a modo de espejo, las instituciones y prácticas que la ecología social comunalista propone para refundar la sociedad sobre otras bases: asambleas populares, mandatos imperativos, comunas libres confederadas, bienes comunes de uso, comunalización de la economía, democracia directa, ausencia de jerarquía, ética de la complementariedad. Una segunda cadena, simétrica a la primera, esboza lo que podría ser ese horizonte democrático abierto: desde la interdependencia hasta la emancipación individual y colectiva.


*Los principios transversales que atraviesan el conjunto —autonomía, solidaridad y ayuda mutua, ecología, prefiguración, convivencia— recuerdan que estas lógicas no son secuenciales ni jerárquicas entre sí: se entrelazan y se refuerzan mutuamente, al igual que las alternativas a las que responden.

*Los límites asumidos de un soporte de este tipo. Una infografía, por naturaleza, sintetiza; no demuestra. Cada categoría condensada aquí en unas pocas palabras clave responde a complejos debates teóricos, a genealogías conceptuales precisas (Bookchin, Castoriadis, la crítica del valor, los pensamientos descoloniales, las teorías de los comunes…) y a elecciones de vocabulario largamente discutidas entre nosotros. El formato visual, limitado por el espacio y por la exigencia de una legibilidad inmediata, no puede desarrollarlas, ni matizarlas, ni hacer justicia a los desacuerdos y tensiones internas que también atraviesan nuestra propia reflexión colectiva.


Por lo tanto, esta infografía no pretende zanjar una cuestión ni servir de exposición teórica: es un punto de partida, una invitación a la curiosidad más que una síntesis. Algunas simplificaciones son inevitables: una única categoría donde se necesitarían varios textos, una palabra clave donde merecería la pena establecer una distinción más precisa (como la diferencia entre confederación y federación, que se aclara en una nota, pero que por sí sola requeriría un artículo dedicado).

sábado, 11 de abril de 2026

DOS FUTUROS POSIBLES PARA LAS IZQUIERDAS (UNIDAS O NO)

 


Dentro del orden estatal/capitalista dominante, siempre habrá un futuro, por mínimo que sea, reservado para una o varias izquierdas, porque este hecho simbólico resulta fundamental para la apariencia democrática, para una mínima credibilidad popular y, en definitiva, para la supervivencia y reproducción del propio Orden.


Lo primero a subrayar respecto de la iniciativa de Gabriel Rufián, denominada mediáticamente como proyecto de unidad de las izquierdas, es lo erróneo del término “unidad”, ya que lo que en realidad persigue tal iniciativa es un objetivo mucho más modesto, que consiste en pactar una estrategia electoral común, de cara a un máximo aprovechamiento de las posibilidades que ofrece la ley electoral del estado español. Esta precisión es necesaria cuando en la actualidad los términos “izquierda” y “derecha” refieren básicamente a su significado como marcas corporativas que se disputan un mismo mercado político/electoral.



Cierto que en algunas de esa izquierdas perdura todavía un poso residual de nostalgia revolucionaria, algo así como un vago sentido de pulsión ética, justiciera y emancipatoria. Si se ha conservado y alimentado esta nostalgia ha sido por su eficacia propagandística en una parte del mercado electoral, a costa de una merma sustancial en su capacidad crítica respecto del sistema de dominación. No se olvide que este orden es hegemónico y que se viene produciendo y reproduciendo exitosamente desde hace milenios, en variadas formas de jerarquía social, gracias a un doble dispositivo de poder -económico y político-sobre la naturaleza y sobre la sociedad,   concretado y actualizado en las actuales instituciones del Capital y el Estado. Como vengo explicando, a pesar de su aparente "modernidad", este sistema es  muy viejo -ya que tiene la misma edad de la Historia (1)- y también muy simple en su esencia, con fundamento en los más básicos instintos de nuestra especie, los dirigidos a la supervivencia individual, que son los de propiedad y jerarquía, desplegados mediante el predominio de la fuerza bruta. Por eso que, sustancialmente, ésto no sea muy distinto a lo que sucede al interior de otras sociedades animales; y esta semejanza solo puede quedar disimulada mediante una costra superficial de sofisticación cultural y tecnológica, que distingue a la humana de otras especies también animales  sociales.

¿Cómo ser de izquierdas hoy, cuando ninguna de estas organizaciones se propone la emancipación humana, y solo aspiran a mejorar las condiciones de la dominación, pero no su eliminación?...¿Qué significa, pues, ser de izquierdas en el siglo XXI, cómo evitar la deriva conservadora de discursos originariamente revolucionarios y, por tanto, qué caminos seguir para volver a articular la crítica de la dominación con finalidad emancipatoria?...me hago estas preguntas en mi modesta condición de activista anónimo y práctico, preguntas que vienen a ser las mismas que desde el ámbito teórico/académico, se hacían Nancy Fraser y Luc Boltanski (2) en 2012, en el contexto de una conversación recogida en un pequeño libro titulado “Contra la izquierda conservadora” (3).

Hasta la revolución francesa las izquierdas no existían (4). En pasados tiempos se dieron formas distintas,  casi todas radicales o revolucionarias, de oponerse al orden dominante, y solo a partir de esa revolución, a finales del siglo XVIII, se empezó a hablar de “ser de izquierdas” en dos modos diferentes, uno liberal/socialista/reformista/moderado y otro radical/comunista/revolucionario, ambos con sus propias variantes, de inspiración liberal, marxista o anarquista. 

Ambas formas de izquierdas perduraron y convivieron, más o menos conflictivamente, hasta la disolución en 1991 del “estado comunista” de la Union de Repúblicas Socialistas Sovieticas (URSS), experiencia revolucionaria que devino en  un estado  inviable por sí mismo, no solo por su derrota política frente al bloque del “occidente capìtalista”, sino más bien por su propia naturaleza contradictoria, dado que Estado y Comunismo resultaron ser términos tan incompatibles como autoexcluyentes...claro que ésto lo sabemos ahora, a toro pasado, pero no lo podían saber entonces quienes por primera vez afrontaban aquella experiencia revolucionaria,  como algo “nuevo”, en modo de comunismo estatal.

A partir del fracaso de la revolución soviética  solo sobrevivió una forma de “ser de izquierdas”, la reformista o liberal/socialista, de tal modo que en la actualidad, ser de izquierdas supone aceptar el marco mental del orden dominante, estructurado en torno a la fusión de los dos principales dispositivos de la dominación, Estado y Capitalismo. Si puedo decir ésto es porque no se sabe de ninguna izquierda que a día de hoy se proclame revolucionaria, y menos  “al completo”, o sea, enfocada en la emancipación humana y radicalmente opuesta al sistema estatal/capitalista que ha logrado hacerse hegemónico a escala mundial. 

Así constatamos que las izquierdas autodeclaradas anticapitalistas son generalmente proestatistas en su grado más conservador o socialdemócrata, defensoras de un estado tutelar y protector , al que denominan "estado de bienestar", mientras que las izquierdas antiestatistas, aunque no se declaren procapitalistas lo son de facto cuando no cuestionan el sistema de explotación del trabajo asalariado, ni la propiedad privada de los medios de producción, ni el mercado  capitalista como forma única de la economía. 

Sé que hay quien piensa que presentarse con un programa auténticamente de izquierdas sería electoralmente suicida. Y es cierto, pero eso viene a confirmar mi tesis acerca de la degradación sistémica que aqueja a las izquierdas y que, aunque justificada por un continuado fracaso histórico, no ha podido ser más evidente a partir de la disolución de la revolución soviética.  

En lo que coinciden todas las variantes de las izquierdas conservadoras es en un mismo relajo y dejación democrática, todas incapaces de imaginar formas de democracia integral y auténtica,  la democracia como sistema de autogobierno o autonomía plena de las comunidades humanas;  democracia  no solo como "procedimiento participativo" (que acaba siendo un paripé "representativo"), sino como un fin en sí mismo, es decir: con pleno respeto por el igual valor y dignidad que corresponde a la vida de cada uno de nuestros prójimos,  y no como mera apariencia participativa. Esto es  radicalmente incompatible  con la pulsión emancipadora que, a mi entender, es  propiamente humana, ontológica y prepolítica por tanto...  que trasciende a la moderna sociedad burguesa, dividida en partidos y clases enfrentadas en una permanente disputa (lucha de clases), claramente escorada a favor de las élites y corporaciones que detentan la propiedad (mediante empresas) y el gobierno (mediante partidos).   

Tampoco sé de ninguna izquierda que reclame la naturaleza comunal (como bienes comunales universales), tanto del Conocimiento humano (conjunto de saberes, ciencias y culturas humanas), como  de la Tierra (conjunto material del planeta que habitamos). Bienes del Conocimiento y de la Tierra que respectivamente corresponden a la comunidad humana en su conjunto y a la comunidad  de la vida (conjunto de especies animales y vegetales). Todos los demás  comunales, materiales e inmateriales, como bienes y servicios, son derivados de éstos principales y necesariamente han de ser objeto de producción comunitaria a escala presencial/convivencial (doméstica, vecinal o paisana/bioterritoroial),  todos producidos mediante libre trabajo comunitario, personal o cooperativo. Porque sin bienes comunales, toda comunidad carece de sentido y solo es posible en un sentido figurado o ficticio, tal como sucede con las comunidades "nacionales" creadas por los Estados. 

Las dos formas de izquierdas que sobreviven comparten una misma naturaleza reformista; por ejemplo, los partidos Psoe y Podemos son distintos solo en el grado de su reformismo, pero es obvio que ambos partidos no se proponen acabar con el orden estatal/capitalista, y que solo pretenden mejorarlo más o menos. Todas las izquierdas son hoy reformistas y residuales, todas en franca decadencia, lo que también tiene una lectura positiva, que explica su decadencia por causa de su "mala deriva", liberal y conservadora.

En resumidas cuentas, entiendo que las izquierdas tienen dos futuros posibles, que necesariamente, en todo caso, pasan por reconocerse históricamente como "parte izquierda" del orden dominante:

-Un primer futuro consiste en aceptar el rol de oposición permanente, e intentar sobrevivir a su propia decadencia  mediante el logro ocasional de mejoras en "derechos", que no son sino graciosas concesiones del orden dominante, aprovechando la experiencia de las izquierdas en  su oficio histórico como oposición crónica o sistémica.

-Y el más improbable de los futuros posibles solo podrá ser a largo plazo y a condición de comenzar ahora, antes de que el colapso del sistema sea irreversible. Consiste en decidirse a superar las propias contradicciones, empezando por imaginar otro “marco mental”, realmente diferente, contrario y alternativo al orden estatal/capitalista y, en consecuencia, afrontar su propia disolución como "parte izquierda" del orden dominante, para pasar a autoorganizarse en comunidades convivenciales al margen y en paralelo a las instituciones estatalcapitalistas, en modo de comunidades autoconstituyentes de democracias auténticas e integrales, en modo de autogobiernos comunitarios plenamente autónomos y soberanos,  libremente asociados en redes confederales, para el intercambio, la cooperación y la ayuda mutua en todas las escalas territoriales.

Leo en Viento Sur que "en el discurso más superficial, la idea de crisis queda limitada al campo de lo electoral, como si la mediación entre los partidos políticos y la sociedad fuera única y principalmente la urna y ésta flotara sobre un vacío social compuesto por individualidades dispersas. En una versión más desarrollada de esta idea, la crisis estaría creada o como mínimo alimentada por la desaparición de la vida interna de los partidos, sus carencias democráticas y una lucha de egos que impediría el establecimiento de pactos. La crisis se vuelve así autoexplicativa: un fenómeno que surge de las tripas de los partidos y que tiene una consecuencia electoral, donde sociedad/votantes y organizaciones/representantes políticas mantienen una relación de otredad e incomprensión mutua". Eso está bien, pero me parece muy insuficiente esta explicación, como cualquier otra que pase por alto la excepcionalidad del momento histórico en que vivimos, cuando nos enfrentamos a riesgos existenciales, por primera vez a escala de especie, lo  que nos obliga a pensar políticamente, también por primera vez, en modo integral y a escala glocal, en términos de comunalidad universal,   desde la escala comunitaria  bioterritorial (presencial y convivencial), hasta  lo global, a escala de especie.

Notas:

(1) Insisto en recordar que la Historia es una creación estatal,  que tiene la  misma edad del Estado, de aproximadamente algo más de cinco mil años.

(2) Nancy Fraser es profesora de Filosofía y Política en la New Schol for Social  Research, intelectual y militante feminista, autora de numerosos libros, entre ellos: "¿Redistribución o reconocimiento? Un debate político-filosófico" y "Escalas de justicia; Fortunas del Feminismo y Disputas feministas: Un intercambio filosófico". Y Luc Boltanski, sociólogo que trabajó durante años con Pierre Bourdieu,  fue director de estudios en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París, y fue impulsor de la nueva corriente denominada sociología pragmática y autor de libros como: "La producción de la ideología dominante", "El nuevo espíritu del capitalismo"  y "De la Crítica. Compendio de la Sociología de la emancipación".

(3) “Contra la izquierda conservadora”.  Una crítica radical del capital sin nostalgia estatista. Debate presentado por Philippe Corcuff. Editado en castellano por Editorial Clave Intelectual, en 2019.

(4) Las dos principales facciones ideológicas de la Asamblea francesa fueron jacobinos y girondinos. Los jacobinos, más radicales, pretendían una república centralizada, apoyada por las clases populares. Y los girondinos, más moderados, defendían el liberalismo económico y el federalismo.