domingo, 15 de septiembre de 2013

LA ARQUITECTURA DE LAS MANZANAS

Nueva York, la gran manzana

En las grandes metrópolis la edificación ha sido diseñada en “manzanas”, grandes bloques de casas rodeados en todo su perímetro por vías de tránsito motorizado, grandes bloques que suelen encerrar un patio. Ese espacio interior, invisible desde la calle, fue conservado en su mínima expresión en las épocas del desarrollismo industrial, como “patio de luces”, en los barrios de las periferias urbanas, donde fueron alojadas las masas de campesinos que emigraban a las grandes ciudades en busca de trabajo en las  fábricas. 

El uso de la palabra manzana no proviene del fruto del mismo nombre, sino de la castellanización del catalán "mansana", cuyo origen es el “manso” derivado del latín “mansio, mansum”, a su vez derivado de la forma verbal  manere, habitar una casa. En época medieval se llamaba "manso" a las mismas casas de campo que en la época romana eran denominadas "villas"…por cierto, villano no viene de vil sino de villa, porque villano era el habitante de las villas medievales, de aquellos caseríos poblados por labriegos que laboraban las tierras de los señores feudales; y fueron éstos, los propietarios, quienes, considerándoles brutos y viles , se encargaron de extender el actual concepto peyorativo de villano,  a partir de sus negativos prejuicios sobre la   naturaleza moral de los campesinos.

martes, 10 de septiembre de 2013

CAPITAL VIENTO: (TODAVÍA) CONTRA LAS EÓLICAS

Estuvimos en el nuevo parque eólico de Peña Miján (Montaña Palentina), en plena obra.

Cuando parece que la polémica sobre los parques eólicos ha amainado, que ya no está de actualidad, viene bien volver a reflexionar sobre ello, antes de que la propaganda política, junto con la fuerza de la costumbre y de los hechos consumados, nos hagan ver como “lógica y natural” esta industria, ocultando la ideología desarrollista y de capitalismo “sostenible” que impulsa su expansión por todo el mundo.

jueves, 5 de septiembre de 2013

EL LABERINTO COMO METÁFORA DE LA POSTMODERNIDAD



El capitalismo ha hecho su revolución en este tiempo  que denominamos postmodernidad. Ya no es sólo un sistema de dominación, como sucedía en la modernidad, sino que ha evolucionado hasta convertirse en un sistema social y universal, único y totalitario. La pertenencia a una clase social era la referencia obvia que organizaba y clasificaba a las gentes en otros tiempos, pero en la postmodernidad esa referencia ha sido difuminada, camuflada por el espejismo de las clases medias, felices habitantes clientelares del Estado de Bienestar, cuya posición es presentada como accesible a la mayoría de las gentes, a cambio de esforzarse, de adaptarse a los principios dominantes y, en último caso, a base de confiar en la deriva de la existencia, en el azar.
Su forma política actual sigue siendo la del Estado, que en la modernidad industrial admitía variables (conservadoras, progresistas, monarquías, repúblicas, dictaduras, democracias populares…), pero que hoy sigue un modelo global, aunque conserve peculiaridades locales que no alteran su modelo básico y universal, asentado sobre sus viejos cimientos: el patriarcado, la propiedad privada, el trabajo asalariado y la oligocracia como forma de gobierno en alguna de sus variantes, más o menos representativas.
Su mejor representación simbólica es la del laberinto,  un inmenso entramado de pasillos y paredes –leyes, medios coercitivos y de adoctrinamiento (fuerzas armadas, policía, familia patriarcal, escuela, universidad, empresas, servicios de salud, pensiones, partidos y sindicatos, publicidad, medios de comunicación y entretenimiento, etc)-  cuyo recorrido nos sitúa en un permanente picoteo a la deriva,  al tiempo que nos son presentados como atractivos sucedáneos de libertad, en un adentro sin afuera, en un inmenso descampado donde todas las libertades encuentran pasillo propio, excepto el que pudiera llevarnos a la salida del laberinto. Para la inmensa mayoría de sus habitantes,  ese lugar es invisible como tal laberinto y, por tanto, para ellos es muy difícil concebir la posibilidad de salir de allí  porque no pueden imaginar otra vida diferente.

viernes, 23 de agosto de 2013

CONTRA LA SUBLIMACIÓN INDUCIDA DESDE EL PODER

(Hacia la reconstrucción prepolítica del sujeto)


Muchacho con una máquina (Richard Lindner,1957)


“El alma es la unidad imaginaria que compensa el cuerpo realmente despiezado”
Jesús Ibáñez, “Por una sociología de la vida cotidiana” (Madrid, Siglo XXI, 1994)



En el “Tratado sobre lo sublime” atribuido al autor griego Longino y que fuera escrito entre los siglos III y I a.C. por quien probablemente fuera profesor de retórica, su autor pone el ejemplo del Dios de los judíos: el que no puede presentarse en imagen o palabra alguna, cuya presencia es invocada siempre como ausencia radical –todo lo contrario a la iconografía cristiana, tan profusa en imágenes de la divinidad-, como oscuridad que invoca a la luz: “Dios se hace presente, entonces, en la luz, que no es sino una señal de su poder, pero no de su presencia, Dios se ausenta en la luz que es signo, huella, presencia negativa, de su potencia insondable”.

No sé lo suficiente como para permitirme afirmar que la sublimación es un mecanismo propio de la dominación. Lo que sí observo en la historia que conozco es que le ha sido y le sigue siendo muy útil porque conduce a la sumisión de las gentes, sin la que su poder cesaría. Desentrañar su funcionamiento me parece, por tanto, una cuestión fundamental para el paradigma de la revolución integral que intentamos construir. Sostengo que este funcionamiento de lo sublime es parejo al desarrollo histórico de todos los instrumentos de los que se sirve la dominación y que, por tanto, su superación vendría a ser la superación de lo político “hacia atrás”, un “refoulement” que dirían los franceses, una reconstrucción del sujeto hasta situarlo en el estado prepolítico del que habla Félix RodrigoMora (FRM) en su artículo “Recuperarnos como seres humanos”:

jueves, 15 de agosto de 2013

DONDE SIGUE PRESA LA ANARQUÍA, EL OCULTO SECRETO DE LA BUENA VIDA

La estructura del  Poder, gráfico del libro
 “El asalto al Hades”, de Casilda Rodrigáñez. 

Siempre pensé que el éxito del capitalismo consistía en su apariencia de sistema “natural”, fundamentado en un orden muy parecido a la vida real, basado en la competencia como mecanismo de selección de los individuos y las especies. Así que, por tanto, su superación pasaba por  un sistema de organización social enfrentado a ese orden natural que nos hace ver el mundo como una selva, en la que triunfan los individuos depredadores y las especies más competitivas, todos a costa de sus víctimas, de la inmensa mayoría.

lunes, 12 de agosto de 2013

LA ANTIGUA Y UNIVERSAL IDEA DE LA REVOLUCIÓN



Hace unos días leí en el blog de mi amiga Ane (“musgo de estrellas”) un texto dedicado al hexagrama 49 del “libro de las mutaciones” (I Ching), que versa sobre la revolución y  que logró interrogarme sobre mi propia idea de revolución integral.
Me inquieta, de alguna manera, el hecho constatado a partir de mi propia experiencia, de que cuando hurgo en lo que pasa a mi alrededor y en la conciencia que de ello se deriva, cuando aparece lo que creo una nueva idea, no tardo en descubrir que alguien ya la pensó mucho antes que yo; sin tratarse de la misma experiencia histórica, cosa imposible, parece que sí lo es el estado de conciencia que conduce a esa idea, en este caso acerca de la revolución necesaria: ¡una conciencia que nos es común a personas desaparecidas hace miles de años y a personas que vivimos en la actualidad, en lugares y tiempos tan remotos y diferentes!, en una sucesión de ocasiones cíclicas, como si de las estaciones del año se tratara. Esto me lleva a pensar que entre esas personas y yo hay mucho más en común de lo que pudiera parecer a primera vista aunque, como en el caso del hexagrama 49, sean personas que vivieron en China hace más de tres mil años. Dice Ane:

49.-Ko (La Revolución). Los cambios son ahora posibles.