lunes, 22 de diciembre de 2025

LA METAPOLÍTICA DE LA METAMORFOSIS

 

 Van a flipar los patriotas cuando sepan que su unidad de destino en lo universal está en la China 

Nos equivocamos si pensamos que el actual Orden dominante a escala mundial (me refiero al sistema estatal/capitalista) es algo distinto a lo que parece: un campo de batalla, que en las últimas décadas, tras la Guerra Fría,  fue tomando la apariencia de un Mercado Único Global en el que, como en cualquier calle comercial, compiten a un tiempo estados nacionales y corporaciones multinacionales, lo que produce, lógicamente,  enemistades y alianzas, con continuas crisis y desajustes, conformando un permanente estado de guerra comercial/militar cada vez más híbrida, habiendo llegado a un punto de  complejidad y confusión en el que resulta difícil distinguir entre ambas formas de guerra. 

Pero a un nivel previo y más básico, sabemos que  al interior de las sociedades se libra otra guerra mucho más antigua y cotidiana, cuerpo a cuerpo, en forma de "lucha de clases", fácil de identificar con el sistema ideológico que denominamos "liberalismo" y que tenemos muy bien interiorizada, naturalizada y perfectamente institucionalizada mediante el cauce estatal de los partidos y sindicatos: son las "democracias liberales". 

Así, la idea burguesa de "libertad" asociada a la de propiedad (liberalismo) se convirtió en principal argumento ideológico de la revolución social, burguesa, iniciada en el siglo XVIII. Y, efectivamente, durante más de "dos siglos de estados liberales" hemos podido comprobar que los humanos más "libres" y a los que mejor les va en la lucha de clases, son aquellos que  acumulan más "capital" en forma de propiedades y/o de  cargos "públicos" (todos políticos o estatales.

Téngase muy en cuenta que el Sistema dominante, incluso en sus formas más "liberales" es necesariamente apolítico, en el sentido de que por su propia naturaleza libertaria/individualista niega la  política como espacio social y la primacía del interés general y común, impidiendo por sistema la existencia de comunidad, anteponiendo el interés y la voluntad individuales, para cuyo ejercicio reserva la denominación de "derechos y libertades".  Incluso en su forma más liberal,  además de negar la política, el Sistema es también necesariamente indemocrático, porque impide la participación de las personas en el gobierno de las cosas y de los asuntos que  les conciernen directamente. La forma estructural de "Estado", le es consustancial al Sistema de dominación en todas sus formas, incluso en las más liberales, por la necesidad que tiene del monopolio en el uso de las Fuerzas (militares y policiales), las que constituyen la "razón" del Estado desde su milenario orígen neolítico. 

Todo para defender un "sagrado" derecho de propiedad o apropiación, sobre aquellos bienes, materiales e inmateriales, que por su propia naturaleza son "comunales universales", me refiero a la Tierra misma y al Conocimiento humano; o que siendo producidos mediante trabajo comunitario, son bienes que pertenecen en común a la comunidad productora, como bienes de uso.  Fundado en tales principios, el Sistema de dominio sobre la naturaleza y la sociedad, solo puede existir como "Estado": un aparato de poder que es corrupto en sí mismo, que necesariamente  es apolítico e indemocrático por su propia naturaleza totalitaria y jerárquica, clasista, depredadora y propietarista/capitalista en todas sus formas históricas.

 * * *

El actual auge de los movimientos reaccionarios de ultraderecha apunta a una  forzada metamorfosis del Sistema; esos movimientos neofascistas ni son, ni pueden ser "antisistema", como se dice con gran ligereza. No pueden serlo porque lejos de criticar o de oponerse al Estado, más bien son su confirmación más primaria y más extrema.Lo que está sucediendo es una metamorfosis forzada, porque el Sistema no encuentra otra salida para la crisis terminal a la que ha llegado tras topar con sus límites energéticos y materiales. Ahora que su Crecimiento empieza a ser imposible, ésto  supone un grave peligro existencial para un Sistema que en los dos últimos siglos,  de capitalismo industrial y financiero, sostuvo su éxito sobre la abundancia de energías fósiles y sobre la ficticia ilusión de un Crecimiento Perpetuo. 

Ahora sabe que sin crecimiento, y ante la previsión de una radical reducción de la producción y el consumo, existe un elevado riesgo de insumisión social generalizada. De ahí su imperiosa necesidad de adelantarse y librar una batalla cultural ("metapolítica") preparatoria de los nuevos tiempos que ya tenemos encima. Necesita una absoluta mayoría ideológica, y eso justifica esta radical y acelerada  metapolítica o "guerra cultural".

Además de un clima cultural preparatorio del colapso capitalista ya iniciado, el Sistema o Estado neofascista va a necesitar de   un radical control demográfico, de un método eugenésico urgente, eficiente y lo más sutil posible, para reducir la población mundial drásticamente, porque en la próxima fase decreciente, la economía capitalista ya no podrá generar plusvalías, ni impuestos suficientes para mantener el "beneficio capitalista" de las clases propietarias y/o gobernantes, ni tampoco podrá financiar el "Estado de Bienestar" que sirvió para contentar a las clases medias. No, ese impensable  en un mundo superpoblado y con varios  miles de millones de individuos que resultan obsoletos para el Sistema, sobrantes e inservibles en la "nueva normalidad" neofascista y neofeudal, organizada en tres bloques de repúblicas imperiales (CHiNA-USA-RUSIA), aliadas con un puñado de grandes corporaciones o Señoríos Multinacionales, que sin miramiento alguno van a disputarse lo que vaya quedando de Mundo, en una batalla hipertecnológica, algorítmica, final. 

La confrontación que ahora tiene lugar al interior del Orden estatal/capitalista mundial, no excluye ninguna forma de guerra, tampoco la nuclear. En esta guerra generalizada y total (Tercera Guerra Mundial), la ideología nada tiene que ver, como no sea a modo de pretexto, como "guerra cultural", por mucho que se empeñen los analistas académicos y/o mediáticos. No, porque los tres bloques  imperiales comparten un mismo núcleo ideológico, heredado de la  época de la Modernidad y su revolución  industrial/liberal/burguesa.Los Tres Imperios  comparten un mismo fundamento o principio constituyente, que podemos resumir en sus propios términos como: una imperiosa necesidad de estructura jerárquica y clasista, bajo el dominio  o propiedad  de un estado policial/militar dirigido por una clase superior, dotada de razón y fuerza suficientes  para evitar la natural inclinación humana hacia el caos y la anarquía ("con la misma inercia que siguen las bestias en su estado natural"). De ahí la justificación de un falso Pacto Social, inventado por las élites propietarias y gobernantes, un pacto por el que -supuestamente- los súbditos renunciamos a nuestra libertad, a cambio de la seguridad y protección que nos brinda el Estado.

La sostenibilidad de este Orden está en grave riesgo, lo saben, y por eso andan buscando una salida por la izquierda y por la derecha.  La salida por la izquierda ya ha fracasado en su intento reformista, básicamente socialdemócrata; su proyecto  de Democracia Estatal con "capitalismo del bueno" (verde, sostenible, distributivo, feminista y renovable) ha resultado un fiasco, además de inviable cuando se ha llegado al límite de los recursos fósiles que hicieron posible la extensión global del dominio capitalista. La IE (Inteligencia Estatal) sabe que a partir de ahora los desórdenes sociales van a intensificarse y a multiplicarse a medida que las economías de mercado se vayan enfriando en un forzado e inevitable “decrecimiento”, que acabará siendo insoportable, como siempre, para las clases sociales más bajas, acostumbradas a la escasez, pero que será aún más insoportable para una aburguesada clase-media-trabajadora-sindical-occidental, que aunque pueda soportar una merma en sus “derechos y libertades”, no tragará fácilmente con retroceder en el nivel de ingresos y su capacidad de consumo.

En la guerra total que ahora se libra,  los actuales imperios de Rusia y USA están inmersos en un acelerado y radical proceso de transmutación o metamorfosis, dirigido a imitar al “exitoso” regimen imperial de la República Popular de China, cuyo sistema de gobernanza neomedieval no puede ser más innovador: una república monárquica y comunista con una economía hipertecnológica, feudal y capitalista. 

Sin duda, China es el modelo al que quieren ir las élites que gobiernan esta desquiciada parte occidental de nuestro mundo, guiadas por las respectivas monarquías  de Donald Trump y Vladimir Putin. Ambas monarquías tienen su mirada puesta en la  disciplinada monarquía comunista de la República Popular de China, gobernada por el poderoso Partido Comunista, donde "comunista" viene de “común" partido único. Su exitoso modelo de gobernanza neomedieval, consiste en una alianza sistémica entre la monarquía comunista y las grandes corporaciones capitalistas, tecnológico-financieras, que funcionan ad-hoc, como eficientes señoríos feudales. Al igual que en el medievo, estos señoríos (algunos con un PIB mayor que el de muchos Estados), lo mismo cooperan que compiten con el poder central del imperio, cuyo soberano, a fin de cuentas, no deja de ser uno de los suyos. 

Tanto en su variante occidental como en la oriental, el Sistema está agotado en su forma económica-capitalista, por haber topado con los límites de la energía fósil que le sirviera de motor y fundamento en su eclosión global, tecnológica y financiera que siguió a la Segunda Guerra Mundial. Y también considero que está agotado en su forma política de "Estado", porque tras cinco milenios de experiencia, también ha topado con su límite histórico: su "indemocracia" es el máximo al que puede llegar, ya no  da para más y  ya solo puede intentar una réplica de su momento medieval,  de dominio más sólido y duradero. En sus planes, la fe en la Tecnología sustituye ventajosamente a la fe religiosa de las sociedades campesinas del Medievo, cuya fe siempre fue proclive a la herejía. De nuevo, la fuerza militar y el derecho de pernada vuelve a ser el Derecho  primero y superior por excelencia. El poder aliado de las grandes corporaciones tecnológicas, industriales y financieras, le otorga consistencia a una "nueva economía" feudal.  Y para completar el esquema del imperio neomedieval, solo falta asegurar la sumisión mayoritaria de las clases subalternas, lo que espera tener asegurado mediante la poderosa tecnología que permite el control algorítmico de las voluntades.

La fiabilidad científica de tal diagnóstico y previsión, acerca de un masivo y contagioso conflicto social a corto plazo, es lo que viene acelerando la metamorfosis o cambio de pellejo del Orden dominante en su parte occidental (euroamericana y euroasiática). Eso justifica que estemos ahora mismo en medio de una “batalla total” que comenzó siendo cultural o “metapolítica”, de la que tiraron los populismos a derecha e izquierda del Sistema, tras copiar a Gramsci por la izquierda: me refiero al éxito de un marxismo cultural, más académico que político, al que siguieron otros fallidos intentos en 2011: la Primavera Árabe, el 15m español y el Occupy Wall Street. 

El rebote que siguió a ese continuado fracaso de "salida por la izquierda", explica el auge que ahora nos parece imparable, de la extrema derecha.  El inmediato futuro es suyo, de momento, de esas clases medias-trabajadoras, que ahora están ganando todas las elecciones en el mercado electoral de las indemocracias estatales y capitalistas. Esta es su verborrea vociferante hecha carne, la de esas masas “obreras” educadas en la teoría marxista de clases, al mismo tiempo que en un estilo de vida pequeñoburguesa. Nunca quisieron acabar con el trabajo asalariado, solo querían un convenio mejor, con más vacaciones y mayor salario. Son esas gentes que hace muy poco eran,“de natural” internacionalistas y fieles votantes socialistas o comunistas, que de modo no menos natural ahora están transmutando, a toda prisa, hacia un exaltado fervor nacionalista, xenófobo, conservador, bocazas y mal educado, al modo neofascista que en Occidente han reinventado las élites estatales propietarias de la Tierra y titulares del Estado...están probando a ver cómo salen del Atasco en el que nos han metido.

Todo ello está sucediendo en el contexto de una espectacular batalla tecnológica y mediática, que más que cultural o metapolítica, a mi me parece una extensión radical de la lucha de clases que está en la base de nuestras sociedades y que ahora se libra en medio de una  fase crítica del Orden dominante, para adaptarse  a estos nuevos tiempos, en los que los Estados-Nación se resisten a su disolución en el saco de un imperio y el conjunto de la economía capitalista amolda las nuevas tecnologías  y su IA a su propia finalidad depredatoria y acumulativa, en un contexto ecosocial altamente inestable e imprevisible, determinado por una aguda crisis climática, por una grave merma de la biodiversidad y, sobre todo, por una crisis energética que busca una salida para el mantenimiento de una economía, como la capitalista, que en sus dos últimos siglos estuvo asentada sobre un sistema productivo absolutamente dependiente del petróleo,  una energía fósil  que hoy está en fase terminal y cuya sustitución por energías "renovables" es absolutamente inviable sin una radical metamorfosis del Sistema en su conjunto.

Las generaciones actuales, las que asisten a la  espectacular batalla cultural o metapolítica que está ganando  el movimiento reaccionario de ultraderecha, van a poder comprobar en carne propia  las nefastas consecuencias de este auge. Y lo harán, por primera vez, a escala de especie...no solo a nivel personal, de clase o de nación. Y en ésto consiste, a mi entender,  la gran novedad del excepcional momento histórico que estamos viviendo. 

Es muy importante saber que la nueva dimensión imperial  del Estado va a tener su máxima debilidad en el terreno de lo  local/presencial, que es ese concreto espacio ecosocial y convivencial en el que los individuos y las comunidades, jugando en campo propio pueden hacerse más fuertes frente a las instituciones estatales. Saber ésto tendrá una enorme utilidad estratégica, incluso a corto plazo, porque solo en ese espacio comunitario-convivencial es donde la política va ser posible como democracia real. Solo por ahí cabe la oportunidad de cortarle los pies al Capital y al Estado, ahí es donde las próximas generaciones dispondrán de la mejor posibilidad para lograr la definitiva expropiación y disolución del  Estado y su sistema de dominación.

Respecto de las  izquierdas del Sistema: si ya no sirven, si se han inmolado en apenas una década, disipadas en su propia confusión ideológica, si ya no existen porque ellas mismas cavaron su propia tumba, lo mejor será celebrar su entierro con los honores básicos, e inventar algo nuevo. 

Y a toda esa mezcla neofascista, de gente patriota, de clase media-trabajadora y a última hora  metida a "ultra-antisistema", a esa gente que hoy se siente "ganadora" bajo el soplo favorable del todopoderoso Donal Trump, les digo muy seriamente que van a flipar mucho, pero que mucho, cuando se enteren de que su patriótica "unidad de destino en lo universal" está en la China.

martes, 16 de diciembre de 2025

MIRAR LA MIRADA, MANERAS DE MIRAR

 


La foto de la izquierda es una de las que están en la exposición del CAB (Museo de Arte Contemporáneo de Burgos) dedicada al fotógrafo Cristóbal Hara y que llamó especialmente  mi atención junto con la foto de la derecha.  La diferencia entre ambas imágenes no es su objeto, no son los diferentes niños o las diferentes  situaciones captadas en diferentes momentos por la mirada del fotógrafo, no, la diferencia consiste en que la de la derecha, la del niño dormido sobre el hombro de su padre,  es una foto mía y no del autor (obsérvese el detalle del reflejo de la sala en el cristal); es una foto de otra de las fotos colgadas en esa exposición. 

En estas fechas  pueden verse en el CAB, además, otras dos exposiciones de pintura: "Regard sur le regard" de Alain Urrutia y  "El color del ruido" de Virginia Rivas. Ninguna de éstas me conmovió lo más mínimo, a pesar de esforzarme en no poner resistencia. Me pasa con gran parte del arte contemporáneo, sobre todo cuando éste se empeña en epatarme a base de grandes tamaños y de obtusas abstracciones conceptuales, queriendo sorprenderme a toda costa,  como viendo en mí a ese espectador  tipo que parecen tener en su cabeza, uno más de la masa media, un individuo carente de historia y de criterio propio. 

Tengo que contar, además, que cuando entré en la sala dedicada a la exposición de Alain Urrutia titulada "Regard sur le regard" (algo así como "mirad la mirada"), allí estaba un grupo de gente joven que, por mi viejo olfato, me parecieron estudiantes de arte guiados por uno de sus profesores. Guardaron silencio al momento en que yo entraba en la sala y observé que el grupo al completo dirigía su mirada hacia mí, con cierto descaro..."mirad cómo mira la obra de arte ese señor mayor que acaba de entrar"... eso, estoy casi seguro, es lo que pienso que les decía aquel profesor mientras yo avanzaba por la sala mirando desde cierta distancia (no solo por imposición de su gran tamaño) los grandes cuadros en blanco y negro de Alain Urrutia; como por ejemplo, una inmensa cara de la momia de Nefertitis, que no sé qué demonios pinta ahí, no lo sé...como no sea que el misterio del arte contemporáneo consista en mirar la cara de pasmo que pone la gente cuando mira obras de arte como éstas...así lo pensé, incómodo, por sentirme utilizado,  a modo de performance, muy propia para una exposición titulada "mirad la mirada"...no sé, pero la verdad es que de entre mis muchas ignorancias, la que en concreto se refiere a estas formas de arte/conceptual/contemporáneo, me importa más bien poco. 

 

Otras fotografías de Cristóbal Hara, de su primera época, en blanco y negro.

 

El fotógrafo Cristóbal Hara junto a la foto de portada (el niño tamborilero) de su libro "An Imaginary Spaniard"

 

El propio CAB dice de esta exposición:  "Contar con Cristóbal Hara (Ma­drid, 1946) para la presentación de un nuevo proyecto en un centro de arte contemporáneo es, sin duda, un acontecimien­to en sí mismo. El Premio Nacional de Fotografía de 2022, uno de los auto­res más reconocidos en activo en nuestro país, y también uno de los más radicales y esquivos a la hora de ser encuadrado en cualquiera de los grupos y movimientos que han conformado la historia de la especiali­dad, comparece en el CAB con una obra que es tanto inédita y actual, como germinal y prepa­ratoria en su trayectoria".

"Si se pregunta a Cristóbal Hara qué distingue su forma de trabajar en color, responderá que quizá sea su falta de control sobre las imágenes. El patrimonio de este fotógrafo de tradición documental, Premio Nacional de Fotografía 2022, se enriquece aprovechando la intervención de la casualidad y el imprevisto. A partir del estudio de las alternativas en la construcción de imágenes, logra romper con la corrección de la composición tradicional en beneficio de la carga emocional de las obras".

En una entrevista, decía Cristóbal Hara:  

"Yo he sido siempre muy mal fotógrafo de prensa, porque me distraían las cosas formales de la fotografía, el cómo construir la imagen".                                                          (Quería ser fotoperiodista, pero su interés no era tanto por los temas como por el propio lenguaje fotográfico. El buen fotógrafo de prensa es como un perro de caza que va a cazar: va a por ello). "Pero yo me distraía: yo era el perro de caza que en vez de a buscar la pieza se distraía con el tiempo, con el sol, con la luz…El fotógrafo de prensa va a lo que tiene que ir. El bueno".

Leo en la presentación de uno de sus libros de fotografía - "An Imaginary Spaniard" (un español imaginario)- cuya portada la ocupa esa foto en color de un niño tamborilero, lo que ahí se dice de Cristóbal Hara y de su obra fotográfica: 

"¿Qué podría estar buscando la alegre mujer en medio de la multitud en ese ataúd? ¿Y qué tipo de obispo es ese con la belleza desnuda en su capa? Las fotografías de Cristóbal Hara muestran una España desconocida, lejos de las hermosas playas y los centros urbanos, llena de personas y animales completamente normales (y todas sus peculiaridades) que revelan lo extraordinario en lo ordinario. En procesiones y mercados, funerales y corridas de toros, o simplemente en la calle, Hara coloca su cámara para extraer detalles inesperados del ajetreo y el bullicio de las provincias. "Un español imaginario" contiene fotografías que hablan de alegría, tristeza, soledad y compañerismo, y crean su propio mundo de cuento de hadas a partir de una combinación de tristeza y encanto".

 

Jhon Berger junto a la portada de uno de sus libros de referencia

Jhon Berger experimentó y enseñó nuevos modos de mirar las obras de arte, en un modo de  mirada holística que confunde vida y arte. Nos ayudó a descubrir un significado oculto en la mirada cotidiana con la que contemplamos lo mismo un paisaje o una persona, que la pintura de un bodegón o un retrato. Así, en los lienzos de los grandes artistas, Berger evocaba una experiencia estética de proximidad, muy  cotidiana, acerca del misterio que rodea a la práctica del arte y a su contemplación, en una especie de  confusión perfecta con nuestra propia experiencia vital, que hace inseparable la mirada  de su objeto. En definitiva, lo que propuso J.Berger con sus "Modos de ver" es que "nunca vemos algo aisladamente, sino siempre en relación con nosotros mismos y nuestro contexto", de tal modo que estamos obligados a cuestionar toda ideología y circunstancia que pudiera condicionar nuestra percepción, tanto del arte como de la vida, como sucede con las ideologías políticas, de la publicidad, de la propiedad o del género, invitándonos a mirar las obras de arte, como a la vida, de forma más crítica y reflexiva: "nunca miramos solo una cosa; siempre miramos la relación entre las cosas y nosotros mismos". 

Respecto de la fotografía me parece muy interesante su apreciación: "la fotografía rompe el flujo continuo del tiempo, creando una relación entre el momento registrado y el momento de la mirada, alterando nuestra percepción"...ésto es lo que yo experimento al ver esas fotos en blanco y negro de Cristóbal Hara: que me veo dentro de la foto de sos dos niños que juegan al escondite y que siento los olores de esa cantina de barrio en la que un padre sostiene dormido a un niño que se parece mucho a cualquiera de los niños que fuimos. Así es como la mirada es contemporánea, con independencia del momento histórico en que el fotógrafo capturó esa imagen.

 

Vistas del exterior del Museo de Arte Contemporáneo (CAB) de Burgos

 

 

Las grandes puertas, obra de Antonio López, expuestas en la catedral de Burgos.

No puedo terminar esta entrada sin mencionar alguna de las circunstancias que envuelven lo que antecede: un hermosísimo día soleado de invierno y un edificio que me gusta más cada día que vengo a Burgos y miro su maravillosa catedral desde la terraza de este museo...por cierto, también aprovechamos la mañana para visitar otro magnífico museo que está al lado del CAB: el Museo del Retablo, ubicado en la magnífica iglesia gótica de San Esteban. 

Y al precio de 5 euros por persona, por fin pudimos ver en la Catedral, de cuerpo presente, las monumentales puertas de  la discordia, hechas en bronce y diseñadas por  Antonio López, esas que costaron 1,25 millones de euros.

sábado, 13 de diciembre de 2025

2026...¿EL AÑO DE LA GUERRA CON RUSIA?

Mark Rutte, secretario general de la OTAN, conferencia del 11-12-2025. (Foto de Michael Kappeler)
 

El pasado día 12 de diciembre, la prestigiosa revista europea "Le Grand Continent" (1) (con ediciones en francés, alemán, italiano, polaco y castellano) publicaba una traducción del discurso que pronunciara el día anterior, en Berlín, el actual secretario general de la OTAN, Mark Rutte, en la sesión de apertura de una Conferencia de Seguridad organizada por el Estado de Baviera.

Conviene no olvidar las advertencias contenidas en ese discurso, pronunciado a mayor gloria de la OTAN y en el que junto a un críptico aviso de alarma bélica, Mark Rutte deja muy claro -por si no nos hubiéramos enterado todavía- que el actual jefe de la OTAN es un tal Donald Trump, el trastornado y peligroso presidente de los EEUU de América del Norte, el mismo que por muy poco no ha recibido el premio Nobel de la Paz de este año. 

Pues bien, este "peculiar" presidente nunca ha ocultado su coincidencia estratégica con el de la Federación Rusa, Vladimir Putin (otro que tal baila), respecto de su común interés en debilitar a la Unión Europea. Trump incluso ha anunciado su ayuda económica directa a los partidos europeos de  ultraderecha a los que denomina "partidos patrióticos", porque sabe que una próxima mayoría de gobiernos nacionales en manos de esos partidos significaría una rápida disolución de la UE (Trump no sabe que la UE es capaz de autodestruirse por sí misma, sin su ayuda).

Pero si la disolución es el destino que tanto Trump como Putin le tienen reservado a la Unión Europea, ya me diréis cómo se mastica esta alianza estratégica de ambos en un momento en el que se  negocia y ultima la paz en Ucrania, al mismo tiempo que el secretario general de la OTAN lanza una grave alarma anunciando la altísima probabilidad de un inminente ataque del ejército ruso que significaría el comienzo de una larga guerra entre Rusia y una Unión Europea defendida por una OTAN  bajo el mando de alguien -como Donald Trump- que más bien está interesado en su derrota....no, no hay quien lo entienda y, probablemente, de eso se trata.

Incluso, en otro artículo de esa misma revista (2), titulado "¿Por dónde atacará Putin a Europa?" se concreta que será por la pequeña ciudad de Zilupe, en Letonia, por donde los ejércitos de Putin tendrían más posibilidades de abrirse paso en 2026.

Lo que es bien seguro es que la gente joven ya puede hacerse a la idea de ser reclutados en 2027, si no es en 2026.

 * * *

Esta es la reproducción del mencionado discurso de Mark Rutte:

«Somos el próximo objetivo de Rusia y ya estamos en peligro»
"Buenos días, querido Johann, querido Detlef, querido Wolfgang, buenos días a todos. Gracias por esta cálida bienvenida, siempre es un placer estar en Berlín.

Hace poco más de 36 años, en una noche de noviembre que ahora es famosa, el entonces secretario general de la OTAN, Manfred Wörner, se subió a su coche y condujo toda la noche hasta Berlín. En su prisa, se olvidó de informar a su equipo en Bruselas de su destino. Manfred regresaba a su hogar en Alemania para unirse a la multitud que celebraba la caída del Muro de Berlín.

Hoy en día, una parte del muro se encuentra en la sede de la OTAN. Se trataba de una barrera destinada a retener a las personas en el interior e impedir el paso de las ideas; ahora es un monumento a la fuerza de la libertad, un recordatorio del poder de la unidad y una lección que nos enseña que debemos mantenernos fuertes, confiados y decididos. Porque las oscuras fuerzas de la opresión están de nuevo en marcha. Hoy estoy aquí para decirles cuál es la posición de la OTAN y qué debemos hacer para evitar una guerra antes de que comience.

Debemos ser muy claros sobre la amenaza: somos el próximo objetivo de Rusia y ya estamos en peligro.

Cuando asumí el cargo de secretario general de la OTAN el año pasado, advertí que lo que estaba sucediendo en Ucrania también podía suceder en los países aliados y que debíamos adoptar una mentalidad de guerra. Este año hemos tomado decisiones importantes para reforzar la OTAN. En la cumbre de La Haya, los aliados acordaron invertir el 5 % del PIB anual en defensa de aquí a 2035, aumentar la producción de defensa en toda la Alianza y seguir apoyando a Ucrania. Pero no es momento de felicitarnos.

Me temo que hay mucha gente que se duerme en sus laureles, que no siente la urgencia de la situación, que piensa que el tiempo juega a nuestro favor. No es así: hay que actuar ahora.

El gasto y la producción de equipamiento de defensa de los países aliados deben aumentar rápidamente, nuestras fuerzas armadas deben disponer de lo necesario para garantizar nuestra seguridad, y Ucrania debe disponer de lo necesario para defenderse, ahora mismo.

Nuestros gobiernos, nuestros parlamentos y nuestros ciudadanos deben estar unidos en esta lucha, para que podamos seguir protegiendo la paz, la libertad y la prosperidad, nuestras sociedades abiertas, nuestras elecciones libres y nuestra prensa libre. Todos debemos aceptar que tenemos que actuar ahora mismo para defender nuestro modo de vida.

Porque este año, Rusia se ha vuelto aún más descarada, imprudente y despiadada con la OTAN y Ucrania.

Durante la Guerra Fría, el presidente Reagan advirtió contra los «impulsos agresivos de un imperio del mal». Hoy, el presidente Putin se ha propuesto construir un nuevo imperio. Está lanzando todas sus fuerzas contra Ucrania, matando a soldados y civiles, destruyendo los refugios de la humanidad: casas, escuelas y hospitales.

Desde principios de año, Rusia ha lanzado más de 46.000 drones y misiles contra Ucrania. Probablemente produce 2.900 drones de ataque al mes, así como un número similar de señuelos destinados a distraer la atención de las defensas aéreas. En 2025, Rusia produjo alrededor de 2.000 misiles de crucero y balísticos terrestres, lo que la acerca a su pico de producción.

Mientras Putin intenta destruir Ucrania, también está devastando su propio país. Desde el inicio de la guerra en 2022, se han registrado más de 1,1 millones de víctimas rusas. Este año, Rusia ha perdido una media de 1.200 soldados al día. Piénsenlo: más de un millón de víctimas hasta la fecha y 1.200 al día, muertos o heridos, solo este año.

Putin está pagando su orgullo con la sangre de su propio pueblo: si está dispuesto a sacrificar así a los rusos de a pie, ¿qué estará dispuesto a hacernos a nosotros? En su visión distorsionada de la historia y del mundo, Putin cree que nuestra libertad amenaza su control del poder y que queremos destruir Rusia. Pero Putin se encarga muy bien de ello por sí mismo.

La economía rusa se centra ahora en la guerra, y no en la prosperidad de su pueblo. Rusia dedica casi el 40 % de su presupuesto a la agresión, y alrededor del 70 % de todas las máquinas herramienta de Rusia se utilizan en la producción militar. Los impuestos aumentan, la inflación se ha disparado y la gasolina está racionada.

El próximo eslogan de la campaña presidencial de Putin debería ser: «Make Russia Weak Again». 1 Por supuesto, no es que le molesten las elecciones libres y justas.

¿Cómo puede Putin continuar su guerra contra Ucrania?...La respuesta es sencilla: China. China es el salvavidas de Rusia. Quiere evitar que su aliado pierda en Ucrania. Sin su apoyo, Rusia no podría seguir librando esta guerra. Por ejemplo, alrededor del 80 % de los componentes electrónicos esenciales de los drones rusos y otros sistemas se fabrican en China. Cuando mueren civiles en Kiev o Járkov, la tecnología china suele estar presente en las armas que los han matado.

Tampoco olvidemos que Rusia también cuenta con Corea del Norte e Irán en su lucha contra la libertad, para obtener municiones y equipo militar. Hasta ahora, Putin solo ha desempeñado el papel de pacificador cuando le ha convenido, con el fin de ganar tiempo para continuar su guerra.

El presidente Trump quiere poner fin al derramamiento de sangre ahora mismo, y es el único que puede llevar a Putin a la mesa de negociaciones. Pongamos a prueba a Putin: veamos si realmente quiere la paz o si prefiere que continúe la masacre. Es esencial que todos sigamos presionando a Rusia y apoyando los esfuerzos sinceros para poner fin a esta guerra.

Gracias al apoyo de la OTAN, Ucrania puede ahora defenderse, estar en posición de fuerza para garantizar una paz justa y duradera, y ser capaz de disuadir cualquier agresión rusa en el futuro. Miles de millones de dólares en material militar esencial están llegando a Ucrania, procedentes de Estados Unidos y financiados por los aliados y socios.

Se trata de una potencia de fuego que solo Estados Unidos puede proporcionar; lo hacemos en el marco de una iniciativa de la OTAN denominada PURL. Desde su lanzamiento este verano, PURL ha suministrado aproximadamente el 75 % de todos los misiles destinados a las baterías Patriot de Ucrania y el 90 % de la munición utilizada en sus otros sistemas de defensa aérea.

Quiero dar las gracias a Alemania y a los demás aliados por su apoyo. El programa PURL permite a Ucrania seguir luchando y protege a su población. Espero que más aliados contribuyan a él y refuercen su apoyo a Ucrania de muchas otras maneras. Porque debemos fortalecer a Ucrania para que pueda detener el avance de Putin.

Imaginemos por un momento que Putin logra su objetivo: Ucrania bajo el yugo de la ocupación rusa, sus fuerzas presionando contra una frontera más larga con la OTAN y un riesgo considerablemente mayor de un ataque armado contra nosotros. Esto requeriría un cambio verdaderamente gigantesco en nuestra disuasión y defensa.

La OTAN tendría que aumentar considerablemente su presencia militar a lo largo de su flanco oriental, y los aliados tendrían que ir mucho más lejos y más rápido en materia de gasto y producción de defensa. En tal escenario, echaríamos de menos los tiempos en que nos parecía suficiente dedicar el 3,5 % del PIB a la defensa. Esta cifra aumentaría considerablemente y, ante esta amenaza inminente, tendríamos que actuar con rapidez. Habría presupuestos de emergencia, recortes en el gasto público, perturbaciones económicas y una presión financiera adicional.

En este escenario, serían inevitables compromisos dolorosos, pero absolutamente necesarios para proteger a nuestras poblaciones. Por lo tanto, no lo olvidemos: la seguridad de Ucrania es nuestra seguridad. Las defensas de la OTAN pueden resistir por ahora. Pero con su economía dedicada a la guerra, Rusia podría estar lista para utilizar la fuerza militar contra la OTAN en un plazo de cinco años. Ya está intensificando su campaña secreta contra nuestras sociedades.

La lista de objetivos de sabotaje de Rusia no se limita a las infraestructuras críticas, la industria de defensa y las instalaciones militares. Se han perpetrado ataques contra almacenes y centros comerciales, se han ocultado explosivos en paquetes y Polonia está investigando actualmente actos de sabotaje contra su red ferroviaria. Este año hemos sido testigos de flagrantes violaciones del espacio aéreo por parte de Rusia.

Ya se trate de drones sobre Polonia y Rumanía o de aviones de combate sobre Estonia, este tipo de incidentes ponen en peligro vidas humanas y aumentan el riesgo de escalada. Aunque a menudo pensamos en el riesgo principalmente en términos del flanco oriental, el radio de acción de Rusia no se limita a tierra firme. El Ártico y el Atlántico son vías adicionales, que nos recuerdan una vez más por qué esta Alianza es tan crucial desde hace tantos años, a ambos lados del Atlántico.

Por lo tanto, trabajamos juntos para garantizar la seguridad de todos los Aliados, en tierra, mar y aire. Hemos reforzado nuestra vigilancia, disuasión y defensa a lo largo del flanco oriental con Eastern Sentry, y seguimos protegiendo nuestras infraestructuras críticas en el mar con Baltic Sentry.

La respuesta de la OTAN a las provocaciones de Rusia ha sido tranquila, decisiva y proporcionada, pero debemos prepararnos para una nueva escalada y una nueva confrontación. Nuestro compromiso inquebrantable con el artículo 5 del Tratado, según el cual un ataque contra uno es un ataque contra todos, envía un mensaje contundente. Cualquier agresor debe saber que podemos responder con fuerza, y que lo haremos. Por eso hemos tomado decisiones cruciales en La Haya: en materia de gasto en defensa, producción y apoyo a Ucrania.

Estamos observando avances importantes. Tomemos como ejemplo la producción de municiones: la producción europea de proyectiles de artillería de 155 milímetros se ha multiplicado por seis en comparación con hace dos años. Este año visité una nueva fábrica en Alemania, en Unterlüß, que tiene previsto producir 350.000 proyectiles de artillería al año.

Alemania está modificando profundamente su enfoque de la defensa y la industria con el fin de aumentar la producción, y las inversiones que destina a sus fuerzas armadas son extraordinarias. Se han previsto alrededor de 152.000 millones de euros para defensa hasta 2029, lo que representa el 3,5 % de su PIB hasta 2029. Alemania es una potencia líder en Europa y una fuerza motriz dentro de la OTAN. El liderazgo alemán es esencial para nuestra defensa colectiva. Su compromiso de asumir la parte que le corresponde en nuestra seguridad es un ejemplo para todos los aliados.

Debemos estar preparados. Porque, ahora que el primer cuarto del siglo XXI llega a su fin, los conflictos ya no se libran a distancia: están a nuestras puertas. Rusia ha traído de vuelta la guerra a Europa y debemos prepararnos para una guerra de una magnitud comparable a la que vivieron nuestros abuelos o bisabuelos.

Imaginemos un conflicto que afecte a todos los hogares, a todos los lugares de trabajo, que provoque destrucción, movilización masiva, millones de personas desplazadas, sufrimiento por todas partes y pérdidas extremas.

Es una idea terrible. Pero si cumplimos nuestros compromisos, es una tragedia que podemos evitar. La OTAN está ahí para proteger a mil millones de personas a ambos lados del Atlántico. Nuestra misión es protegerlos a ustedes, a sus familias, a sus amigos y a su futuro. No podemos bajar la guardia, y no lo haremos. Cuento con que nuestros gobiernos cumplan sus compromisos y vayan más allá y más rápido, porque no podemos flaquear ni fracasar.

Escuchen las sirenas que suenan en toda Ucrania, vean los cadáveres que se retiran de los escombros y piensen en los ucranianos que podrían acostarse esta noche y no despertarse mañana. ¿Qué diferencia hay entre lo que les está pasando a ellos y lo que nos podría pasar a nosotros?

Solo la OTAN. Como secretario general, es mi deber decirles lo que nos espera si no actuamos más rápidamente, si no invertimos en defensa y si no seguimos apoyando a Ucrania. Sé que este mensaje es difícil de escuchar ahora que se acercan las fiestas de fin de año, cuando nuestros pensamientos se dirigen hacia la esperanza, la luz y la paz. Pero podemos sacar valor y fuerza del hecho de que estamos unidos en la OTAN, decididos y conscientes de estar en el lado correcto de la historia.

Tenemos un plan, sabemos lo que hay que hacer, así que actuemos. Debemos hacerlo. Gracias".

 

Notas:

(1) Le Grand Continent se autodefine como "una revista nueva, fundada en mayo de 2019 en París, en pleno desarrollo y construcción. Constituye el primer proyecto serio capaz de producir una revista escrita en los principales idiomas del debate europeo. A partir de marzo de 2022, el Grand Continent se redactará y publicará integralmente en español. En los próximos meses se lanzarán también ediciones en italiano, alemán y polaco. La revista es una publicación del Groupe d’études géopolitiques, un centro de investigación independiente con sede en la École normale supérieure y reconocido como de interés general". 
 
(2) Texto del artículo"¿Por dónde atacará Putin a Europa?" en este enlace:   

jueves, 4 de diciembre de 2025

EL MAÑANA QUEDA ANULADO


De morir ahora, diría: "¿eso fue todo?", o "no he acabado de comprenderlo", o también: "resultó un tanto ruidoso" (Kurt Tucholsky, 1890-1935)


La frase que me sirve para titular esta entrada, en realidad  corresponde al primer capítulo de "Ahora", el panfleto del Comité Invisible publicado en castellano en 2017 por la editorial Pepitas de Calabaza y que así comienza:

"Todas las razones para hacer una revolución están ahí. No falta ninguna. El naufragio de la política, la arrogancia de los poderosos, el reinado de lo falso, la vulgaridad de los ricos, los cataclismos de la industria, la miseria galopante, la explotación desnuda, el apocalipsis ecológico...no se nos priva de nada, ni siquiera de estar informados sobre ello. Clima: 2016 bate un record de calor, titula Le Monde, ahora ya como casi todos los años. Todas las razones están reunidas, pero no son las razones las que hacen las revoluciones; son los cuerpos. Y los cuerpos están delante de las pantallas".

Sin duda que se quedaron cortos los anónimos autores de ese panfleto. Puedo entenderlo, porque en la fecha  en la que lo escribieron faltaban tres años para la pandemia del Covid19, aún no habían comenzado las guerras de Ucrania y Gaza, y por entonces solo se intuía el tsunami neofascista que a día de hoy se extiende por todo el mundo desde que tuviera lugar la primera victoria electoral (en el mes de enero de 2017) del impresentable presidente republicano de los EEUU, el supermillonario empresario capitalista  Donald Trump.

 

 * * * 


La desaparición del deseo y del tiempo: a lo que sigue la desaparición de sí mismo.

Sí, estoy muy de acuerdo en eso, la revolución hoy necesaria no es posible mientras los cuerpos estén a otra cosa, en las pantallas...el antropólogo francés David le Breton (*) afirma en su libro "La desaparición del deseo" que "si hubiera que señalar a un único culpable de la desaparición del deseo, no dudaría en apuntar al asesino más deseado del mundo: el teléfono móvil. Y, con él, a sus cómplices inmediatos: las redes sociales e internet. Una sobredosis digital tan invasiva como letal". Y explica muy bien cómo el teléfono móvil contribuye decisivamente a liquidar el deseo humano, advirtiendo que "nos adentramos en una sociedad fantasmal donde, incluso en las calles, los ojos se clavan en las pantallas, en un gesto de adoración perpetua"..."Nunca hemos comunicado tanto, pero nunca hemos hablado tan poco entre nosotros".

En los años 90, con Internet y luego la generalización de los teléfonos "inteligentes" vimos acelerarse una gran acumulación de nuevas tecnologías, que no ayudaron a reducir el tiempo de trabajo, ni el cansancio o la tensión asociadas al mismo, sino que en realidad contribuyeron a incrementarlos. Todo ello está produciendo una escasez de tiempo  y el sentimiento de estar atrapados en una "carrera contra el tiempo" que no para ni cuando estamos agotados, teniendo la sensación de estar corriendo en una cinta sin fin que nunca se detiene, ni cuando estamos más agotados. Nos esforzamos en ganar tiempo, sólo para descubrir que cada vez tenemos menos tiempo.

Desaparecer de sí

Este es el título del último libro de David Le Breton, donde dice que "en un mundo marcado por las obligaciones, las exigencias, los compromisos, la apariencia, por la búsqueda frenética de sensaciones, surge el deseo de ausentarse. El individuo no cesa de renacer nunca. Cambia para seguir siendo el mismo. Y puede llegar a sentir la tentación del abismo, o al menos la de desaparecer, la de ser alguien distinto o, a la inversa, multiplicarse".

Es frecuente que a veces tengamos ganas de incomunicarnos, de no querer ni siquiera participar en el presente, sin proyectos ni deseos, prefiriendo ver pasar la vida desde una orilla, como algo ajeno...son ganas de ausencia que afectan cada vez a más mujeres y hombres corrientes, un deseo de desconexión y de hacernos invisibles. Es algo que nos deja fuera del tejido social, al menos por un tiempo, pero que, paradójicamente, experimentamos como una necesidad, para seguir viviendo. Esas ganas de desaparecer es un sentimiento muy contemporáneo, que llevado a su extremo explica el incremento del suicidio en la adolescencia, tal como analiza muy bien David le Breton en el libro de referencia. Me impactó especialmente lo que dice al respecto: "los jóvenes no buscan en el alcohol la euforia de la borrachera, sino el coma etílico para dejar de estar presentes".

 

Nada piensa quien nada espera (o des-espera)

Pensar no se lleva, ahora más bien se vocea, se llora o se berrea, porque ante la acelerada actualidad que nos pasa de continuo por encima, no se está en disposición de esperar nada,  el poco tiempo del que disponemos tan solo nos da  para una reacción emocional instintiva, primaria, que como mucho comporta una respuesta escueta, condensada en unos pocos caracteres...y así, el tipo humano medio, el cliente habitual de las redes sociales y los massmedia, tiende a ser un típico bocazas, alguien que no esperando nada, lo quiere todo de inmediato y por eso prescinde de toda necesidad de reflexión (no hablemos de  pensamiento estratégico). Lo que hace este bocazas se parece mucho a lo que hacen los recién nacidos cuando sienten hambre, que solo sienten y solo atienden a su instinto animal más primario, no esperan, y por eso no piensan,  su única urgencia  es la de comer cuanto antes; en esa des-esperación  solo les sale llorar o berrear, y viéndose en su absoluta precariedad y soledad no pueden esperar, ni tampoco pensar.

Tras el nacimiento, y conforme se va desarrollando la capacidad de pensar a lo largo de los  meses y años siguientes, a la par irá creciendo la capacidad de espera. Sin temor a equivocarnos, podríamos decir que nuestra capacidad de pensar está directamente relacionada con las capacidades de espera y elección, ante el apremio de nuestros instintos animales más primarios. Al fin y al cabo, la vida es estar siempre esperando cosas, sea a corto plazo o a largo; y cuando se van consiguiendo, enseguida aparecen nuevas razones: para pensar y seguir esperando. 

A pesar de la que está cayendo,  intuyo que vamos siendo algo más de cuatro gatos quienes pensamos que nuestras sociedades no podrán continuar durante muchos años con su actual inercia autodestructiva, la que nos organiza jerárquicamente (por razas, sexos y clases sociales), en  identidades divisorias y aislantes, en sumisas multitudes de espectadores/clientes adictos al espectáculo tecnológico, en sociedades ruidosas e infoxicadas, privadas de tiempo para la reflexión y la conversación, como también para el silencio...porque así, ¿qué alternativa puede imaginarse, cuando nada se piensa, porque nada se espera...cuál que no sea la de llorar o berrear o, aún peor, el gobierno imperial de los bocazas? 

Este es el desafio al que estamos emplazados:  la política no puede limitarse a un ejercicio administrativo y de control de la vida, sino que está obligada a cuestionar y resistir activamente contra las estructuras del Poder que la reducen a mera biología domesticada y controlable. Nada justifica la necesidad de vivir aisladamente, encerrados en nuestras pobres individualidades, condenados a vivir clasificados y estabulados en granjas urbanas, con nuestra existencia reducida a una  permanente competencia y lucha por la supervivencia, entre individuos, sexos, clases, empresas,  mercados y naciones/estado.

En esta encrucijada evolutiva, como especie disponemos de conocimiento y experiencia histórica suficiente para entender que ninguna de las ideologías políticas procedentes de la Modernidad  burguesa está a la altura de los singulares desafíos de la época en que vivimos. Cierto que ninguna generación de las precedentes pudo saber lo que hoy sabemos nosotros, que  nunca antes nuestra especie tuvo a mano tecnologías tan avanzadas y que, además, nunca como ahora se dio la posibilidad de una mínima conciencia global, a escala de especie. Es en esta encrucijada, en un   contexto histórico tan singular y tan agónico como distópico,  cuando nos convendría, pienso yo,  ponernos en espera activa de un futuro mejor, comenzando por pensar en lo que ahora -como individuos y como especie- nos es más urgente y esencial: en cómo salir de ésta.

 

* * *

 

Y ahora, por favor, que levanten una mano los "communitas" presentes en esta sala...nadie... o ni caso...han debido entender otra cosa, quizá algo así como "comunistas"...¿o es que el auditorio está lleno de "inmunitas"?

Las palabras en latín "communitas" e "immunitas" refieren a conceptos filosóficos y  políticos acerca de la organización de la vida en común, son dos modos de entender la relación entre las personas y el cuerpo social, que entendemos como polos opuestos o dialécticos, sobre todo a través de la obra del filósofo italiano Roberto Esposito.

"Communitas" proviene de cum (con) y munus (con el significado de don: deber u obligación), que implica una relación entre los miembros de una sociedad, por la que éstos comparten un "munus", una obligación mutua. No se trata de una propiedad que se posee (como un territorio), sino que es una relación de radical coexistencia y de identidad abierta, del individuo hacia el otro y plural. Asi, la comunidad se define por este "tener en común una obligación mutua".

"Immunitas" proviene de munus (carga u obligación), con el prefijo privativo in- (no). Significa estar exento de la obligación del munus (ya sea personal, fiscal o civil). Representa la protección y la negación de esa deuda compartida que define a la communitas. Es un mecanismo de defensa que busca preservar al individuo o al cuerpo social de los riesgos que son  inherentes al "estar-en-común", riesgos como  el contagio, la violencia o la pérdida de identidad. El paradigma inmunitario busca neutralizar las amenazas mediante la exclusión o el control, como se ve en los sistemas jurídicos, políticos y también en los biológicos mediante el uso de vacunas. 

La política del Orden Dominante (estatal/nacional/capitalista/moderno) está dominada por el paradigma inmunitario, según argumentara Roberto Esposito; y es así, porque la comunidad (communitas), para este Sistema implica una exposición y  un riesgo muy radical, del que necesita protegerse mediante dispositivos inmunitarios. En resumen: mientras que la communitas supone exposición a una vulnerabilidad compartida por razón del munus,  la immunitas supone la exención de esa exposición mediante mecanismos de  aislamiento y control, a modo de vacunas que suponen la liberación de  la obligación comunitaria (del munus), una especie de "privilegio" que mantiene al individuo aislado de la comunidad.

Tal como yo lo entiendo, el Sistema que organiza el aislamiento social del individuo, que le deja  inerme, desvalido y solo ante el poder de la clase dominante, se sostiene no solo por la fuerza de su estructura legal/militar, sino también y sobre todo con fundamento en su primitiva y salvaje ideología que fija la Propiedad junto a la Fuerza Bruta como fuentes de Libertad, una ideología que tiene una antigüedad neolítica y que todavía es  compartida por la mayoría de nuestra especie, que aspira a vivir con la misma libertad que exhiben aquellos humanos que, por herencia o por mérito propio, llegan a formar parte de la clase dominante integrada por propietarios y gobernantes. 

Pero, si pienso que este Sistema tiene sus días contados, es precisamente porque advierto claros síntomas de que la ideología estatalista que lo sostiene (tanto en su versión neoliberal como socialdemócrata),  comienza a disiparse por efecto de su propia entropía. De ello, la prueba más sólida es el auge de los  movimientos neofascistas e hipernacionalistas que vemos extenderse por todos los continentes como una plaga, buscando irracionalmente el repliegue nacionalista de los capitalismos locales, ahora que ven como la Globalización Capitalista, en su crisis terminal  ya no da más de sí.

 

Nota:

 (*) David Le Breton (1953), nacido en Le Mans, es sociólogo y antropólogo, profesor en la Universidad de Estrasburgo,  miembro del Laboratorio Interdisciplinar de Estudios Culturales y del Instituto Universitario de Francia. Es autor de numerosos ensayos y libros  como "Antropología del cuerpo y modernidad", "Antropología del dolor" o "El silencio". Ha publicado también numerosos artículos en revistas y obras colectivas. Es uno de los autores contemporáneos más destacados en materia de estudios antropológicos. En castellano han sido publicados, por la editorial Siruela, sus libros: "Elogio del caminar", "La sociología del cuerpo", "Caminar la vida" y "Desaparecer de sí". 

En 2023 publiqué en este mismo blog un texto con referencias a una de sus libros más leídos, "Elogio del caminar":

https://blognanin.blogspot.com/2023/10/del-escalar-o-caminar-montanas.html

miércoles, 26 de noviembre de 2025

LA NACIONALIDAD DE LOS ANIMALES QUE HABLAN

 

 

Composición propia, con un fragmento de la portada del libro "La España que tanto quisimos. Cuándo y por qué se quebró el sentimiento de arraigo de los españoles", de Victor Gómez Pin.

 

Nuestra singularidad como especie humana consiste en que somos “el animal que habla”. Y la lengua que aprendemos desde el nacimiento es la transmitida por nuestros padres, sobre todo por nuestras madres, porque son ellas las que llevan el peso mayor de la crianza en los años en que el habla se aprende y se convierte en nuestro principal vínculo social. 

Pensemos lo mal que soportan los Estados modernos la existencia de lenguas  diferentes a la "oficial” o nacional del Estado -caso del catalán, del euskera y del gallego- que son vistos como potencial amenaza nacionalista, generadora de otros "estados".

Por tanto, a la altura del conocimiento y experiencia histórica que acumulan nuestras sociedades, entiendo que la nacionalidad es en esencia una relación pre-política y cultural, que depende de la lengua materna y no del "territorio estatal” de nacimiento. Al interior de cualquier Estado, la comunidad real, convivencial, es la de los hablantes de la misma lengua materna, siendo artificial e impuesta la "comunidad" política que los Estados denominan “nacional”. La primera es fija y para toda la vida, además de ampliable y compartida con quienes hablen la misma lengua materna en cualquier parte del mundo donde hayan nacido o residan. La otra, la estatal, es una comunidad artificial y coyuntural, variable, que puede perderse o ganarse en cualquiera de los avatares históricos en los que se meten los Estados: por las guerras en las que se pierden o conquistan territorios, como también por pactos de conveniencia o por matrimonios entre familias reales.

Por ejemplo, pensemos en la confusión a tal respecto, que tendrá la gente nacida en las regiones de habla rusa (Dombáss y Crimea) al interior del Estado de Ucrania, que son el  30% de la población total del estado, pero que muy probablemente en los próximos meses pasarán a ser ciudadanos de nacionalidad rusa, en virtud de los "acuerdos de paz" negociados por los presidentes Trump de EEUU y Putin de la Federación Rusa.

En todo caso, tengo muy claro que el uso predominante del concepto “nación”, como de sus derivados “nacionalismo” y “patriotismo”, es un uso forzado que hace el Estado Moderno, por su necesidad de legitimación, que para eso recurre a la idea abstracta de una “comunidad nacional”, a partir de un supuesto “pacto social” entre el individuo y el Estado, por el que queda establecida una relación de comunidad y pertenencia al Estado, que es denominada indistintamente como “nacionalidad” o “ciudadanía”. Este “pacto” es en esencia la teoría política que justifica el origen y finalidad de todo Estado, dirigida a explicar la supuesta legitimidad del poder político propiamente estatal, que necesariamente es vertical o de clase y que explica, por tanto, la formación de las sociedades estatales.

Como dijera Thomas Hobbes, en la versión más difundida del “pacto social”, éste es un acuerdo (?) o contrato (?) imaginario, para permitir la existencia de una autoridad política (del Aparato estatal) encargada de regular la convivencia y así sortear el “estado de naturaleza” que, según Hobbes, "es una guerra de todos contra todos, donde la inseguridad y el miedo a la muerte es el motor que impulsa a las personas a ceder su poder para evitar la caída en el reino de la violencia y el caos". El primer propósito de este pacto o contrato es el de crear un poder artificial  que imponga normas y garantice la paz y protección de la “nación” o “ciudadanía" perteneciente al Estado.

Téngase en cuenta que en los siglos anteriores al XVIII y remontándonos hasta el orígen milenario de los primeros Estados -hace unos 10.000 años- el concepto político de “nación” fue inexistente, porque hasta llegar a esa revolución burguesa del XVIII, el Estado no buscaba legitimidad, ni la necesitaba, porque le bastaba su Fuerza Bruta como básica "razón" de ser, integrada por los cuerpos mercenarios de policía y ejército. En esencia sigue siendo así, solo que ahora lo es disimuladamente (más o menos "democráticamente"): las denominadas “Fuerzas de Orden Público” y los Ejércitos en última instancia, como siempre, son la columna vertebral que sostiene el Aparato estatal de dominio (propiedad) sobre la población y el territorio "nacional" de cada Estado.

La idea política de “nación” y “nacionalidad” es, pues, una creación de los estados modernos que dieron en nombrar como “ciudadanía” a la categoría política de esa relación de pertenencia y sumisión de los individuos nacidos y en todo caso "contenidos" en un “territorio nacional” que, NO SE OLVIDE, es una porción de la Tierra que pertenece en calidad de "propiedad absoluta" al Estado, por encima de todas las posibles propiedades, porque todos los Estados reservan para sí el poder de expropiar cualquier propiedad, sea individual o colectiva. 

 ***

Por otra parte, asistimos a una novedad histórica trascendental, que ya está cambiando nuestra percepción del mundo, a escala individual como de especie. Consiste en el avance acelerado y arrollador de la denominada "inteligencia artificial", con las siglas IA, que cuestiona esta singularidad del ser humano como "el animal que habla". Hay teóricos que auguran un pronto reemplazo de esta singularidad a cargo de máquinas hablantes. Yo me niego a aceptar este reemplazo como inevitable y coincido en ello con el filósofo Víctor Gómez Pin cuando refuta esa tesis en su ensayo “El ser que cuenta”, en el que reivindica la singularidad humana “basada en un atributo excepcional en la escala evolutiva: el lenguaje, que le permite descifrar símbolos y hacer razonamientos abstractos”. Como explica el filósofo en ese libro, gracias a la palabra, la humana es "la especie que cuenta", que da cuenta de las cosas y, además, es consciente, se da cuenta de ello.

 

 Composición propia a partir de la ilustración que figura en la portada del libro de Víctor Gómez Pin titulado "Reducción y combate del animal que habla".

 

A pesar de que algunas entidades artificiales hayan alcanzado un sorprendente nivel de sofisticación, caso de ejemplos como AlphaFold2, un sistema que predice la estructura de las proteínas con una precisión que supera en mucho a la humana; o del artefacto denominado “Lamda” que “posee sentimientos y conciencia” según dicen algunos ingenieros, por lo que según éstos cabe plantearse si podemos considerarlo como una “persona”. Víctor Gómez Pin relativiza este fenómeno y considera que lo que hace el artefacto Lamda es en realidad “una simulación lingüística y no  una verdadera conversación racional”.

En la parte del libro que titula “La vida se hizo verbo”, el filósofo argumenta que ninguna otra criatura, animal o maquina, posee un lenguaje como el humano, capaz de articular una visión simbólica o representativa del mundo. Así dice, poéticamente a mi entender, que “cada niño que aprende a hablar repite el proceso que dio lugar a la humanidad misma”. Y que en ese trámite, “se despierta no solo la facultad de nombrar, sino también el asombro, la estética, la matemática y la conciencia de uno mismo y del universo”. Y en el capítulo “Verbo sin vida”, se pregunta si una máquina que tuviera el equivalente digital a nuestros sentidos de la vista, el oído, el tacto, el olfato y el gusto, pudiera llegar a tener también un equivalente digital del “sentido común”, que es rasgo específico del corpóreo y orgánico individuo humano. 

Según este filósofo podría considerarse como “verdadera inteligencia” la de una máquina que llegara a superar el test de Kant: siendo capaz de explicar los fenómenos que ha previsto, demostrando sensibilidad estética y distinguiendo lo digno de lo indigno. Termina el libro dedicado a las capacidades cognitivas de las especies animales no-humanas, atendiendo a que también por ahí es cuestionada la singularidad humana, dada la cercanía evolutiva que tenemos los humanos respecto de otros animales y  reconociendo la existencia de animales y plantas que sienten y hasta piensen y se comunican, pero negando que piensen en términos abstractos. Porque, una cosa es la conciencia primaria que compartimos con los mamíferos y otra es la secundaria y exclusivamente humana, que implica capacidad reflexiva y simbólica, que no posee ningún otro mamífero, ningún  animal, ni máquina alguna.

Una idea que  también comparto, es que la ética marca otro límite que nos separa de animales y máquinas. Frente al utilitarismo y nihilismo que defiende los derechos animales a un nivel semejante al de la especie humana, Gómez Pin reivindica el imperativo kantiano que nos diferencia de los entes irracionales: “tratar a todo ser dotado de razón como un fin en sí mismo y no un medio para conseguir algo”. Esto significa que el ser humano es el único animal que puede actuar éticamente y por convicción racional. Y por si todo ésto fuera poco, nos parece imposible que la creatividad humana pueda ser replicada por otros animales o por máquinas (que, NO SE OLVIDE: no son sino obra y producto de la creatividad humana).

Llama poderosamente mi atención que el autor, aún reconociendo la capacidad de narración que pueda desarrollar la tecnología de la IA, se pregunte si ésta será capaz de narrar “una historia realmente nueva, una jamás contada”. 

En la segunda parte del libro, titulada significativamente "La vida se hizo verbo", Gómez Pin subraya la singularidad que sobre el resto de los seres vivientes otorga al hombre el lenguaje y la capacidad de descifrar símbolos. Parte de Descartes para sostener que ninguna otra entidad animal o maquinal posee algo análogo a nuestro lenguaje y no es susceptible de mediar a través de palabras su relación con el mundo como nosotros. Todo niño que comienza a hablar, indica el autor, "rehace en sí mismo el proceso que condujo a la aparición y el devenir de la humanidad y está demandando todo aquello que las palabras han posibilitado: el mundo de los símbolos; el asombro por las cosas narradas; la música, que es inherente al lenguaje, parece separarse de él y adquirir entidad propia; la fascinación por los entes matemáticos y, por supuesto, las preguntas sobre el origen, tanto del universo como de sí mismo. En este sentido, la aparición del hombre en un momento determinado de la historia evolutiva no fue un momento más, un momento entre otros momentos. Siendo un ser natural, el hombre es, sin embargo, radicalmente singular respecto de su entorno, lo cual plantea la hipótesis de que el hombre sea la unidad focal de significación del propio orden natural".

En la tercera parte del ensayo, titulada "Verbo sin vida", Gómez Pin se pregunta si nuestra especie dará  lugar a «un ser artificial dotado de la inteligencia, a la vez perceptiva y conceptual, y que además tenga esa trágica certeza de la propia finitud que acompaña a todo individuo humano.   Y es que, además de ser "el animal que habla", también somos el único animal que sabe que va a morir.

Hay teóricos de la IA que respecto del sentido común y  la intuición especulan si estamos ante un atributo exclusivamente humano. Incluso los hay que se preguntan si una máquina que llegue a tener algo equivalente-digital a la vista, al oído, al tacto, al olfato y al gusto, tendría también un equivalente digital de la intuición y del sentido común. Incluso hay quien llega a creer que tanto  la intuición como el sentido común se pueden alcanzar mediante gigantescas redes neuronales artificiales. 

Todo ésto parece demostrar que hay una frontera, de momento inexpugnable, entre el hombre, las máquinas y los animales, que es ese deseo de explicar el sentido de la existencia propia y la del mundo, un "deseo intrínseco de hacer el mundo más inteligible", como sabemos desde Aristóteles hasta el físico Max Born. Si bien, como reconoce Gómez Pin, la frontera de la ética se nos presenta más porosa cuando vemos que expertos en comportamiento animal han estudiado ejemplos de altruismo en otras especies. Sin embargo, en ese mismo libro el filósofo apunta la gran diferencia entre el animal humano y las otras especies de animales, recordando que el comportamiento propiamente humano  consiste en no instrumentalizar la razón, teniendo a ésta como causa final, lo cual se trasluce en el célebre imperativo kantiano: "jamás tratar como un medio a ser alguno en quien la razón se encarne", o sea: lo que calificamos como Ética.

Concluyo pensando que, sin duda, la IA puede imitar la creatividad humana, dada la ingente cantidad de historias, de las que una inteligencia artificial dispone y dada su pericia algorítmica para reconocer patrones y combinarlos, siendo verosímil que pueda contarnos una historia, pero tengo la misma duda que el autor del libro que me sirve de referencia, no solo acerca de la frontera de la ética, de la intuición o del sentido común, también acerca de la posible originalidad y de la "chispa estética" de la IA. Porque, cualquiera que sea la historia que pueda contar una IA, ¿podrá ser una historia jamás contada?, ¿de qué memoria puede echar mano el algoritmo, que no sea  una extraída de la experiencia humana y ya contada por "el único animal que habla"?...porque solo si la respuesta fuera positiva, una IA podría ser homologada a la humana.

 

PD: 

Y además, ¿qué decir  de esa otra singularidad humana, que es la poética o religiosa...porque, díganme, si aparte del  animal humano hay otro animal o máquina que hable  con el vacío o con las esferas celestes, o que mantenga conversaciones con estatuas de dioses, santos y vírgenes?...y también, siendo cierto que  la especie humana todavía sigue el principio animal de organización jerárquica (clasista o estatal en el caso humano), sí que es otra y extraordinaria singularidad humana ese sueño/proyecto, permanente y siempre pendiente, de querer vivir en sociedades no jerárquicas, realmente igualitarias y democráticas...¿se sabe, acaso, de algún animal o máquina que sueñe con vivir en modo de autogobierno, en comunitarias asambleas de iguales?