martes, 17 de marzo de 2026

LOS EQUÍVOCOS DEL COMÚN Y LO COMÚN

 


 "Nada sabemos de los seres que amamos, salvo la necesidad de su presencia" 

(Cristina Peri Rossi, 1984, La nave de los locos)

 

Entiendo el adjetivo "equívoco" referido a algo que puede interpretarse en varios sentidos, lo que acaba produciendo dudas, ambigüedad y confusión. Su antónimo "inequívoco" refiere a algo que tiene un significado único y evidente que produce claridad y certeza. 

No  confundo lo equívoco con la maldad, que en principio nada tienen que ver. Lo equívoco puede ser compatible con la ignorancia y también con la inocencia. Sin embargo, con frecuencia acabamos dando por ciertos algunos conceptos que son equívocos, intencionada o intrínsecamente; lo hacemos solo por razón de conveniencia, a veces por no discutir, para favorecer la convivencia y para no llegar a las manos, no pocas veces. 

Sucede, por ejemplo, con la cuestión religiosa, cuando tragamos el relato de la Creación  a sabiendas de que es Dios quien debe su existencia a la imaginación de homo sapiens...y sin que valgan justificaciones del tipo "como desconocíamos el origen de las cosas, tuvimos que inventarlo" (a Dios)...y ¡por Dios!, que no se moleste la buena gente que es creyente, quienes se toman muy en serio el mandato de "amarás al prójimo como a tí mismo", que a mí eso es lo que realmente me importa, y me da igual de donde proceda tal mandamiento, si de un dios o de una conciencia.

Pero tendrán que reconocerme la preexistencia de un bien y de un mal  que ya andaban a la gresca por todo el mundo, intuyo que mucho antes de la humana invención de Dios.  Y en ésto sí podemos tener alguna certeza, tal como que la idea del bien y del mal solo pudo darse entre simios humanos, no en otras especies; y que tuvo que ser a partir del momento en que una pequeña tribu de homo sapiens, conversando en torno al fuego llegaron a convenir un primer rudimento de ley moral, acerca del bien y del mal como formas opuestas de comportamiento; lo que sirve a la convivencia y a la reproducción de la vida, por un lado; y por otro, lo que sirve a impedirla, a modo de guerra, y cuyo fin primordial es el de hacer daño, incluso hasta llegar a matar a un prójimo de sangre si es tomado por "enemigo"...ay, esa pulsión cainita, casi siempre por razones de  envidia o celo, si no es -como veremos durante el correr de la historia- por causa de comercio y mercancía. Tal es la cara y cruz del simio que somos, por esa singularidad humana que consiste en tener conciencia de las consecuencias, trascendencia,  que nos hace tan libres como responsables. 

¿Cómo explicar, entonces, el predominio en nuestra especie de ese “irresponsable” individuo medio que puebla la Tierra, producto de las sociedades estatales y mercantiles...cómo, para que podamos tener localizado ese punto donde quedó truncada la evolución “racional” de nuestra especie?, ¿dónde fue que quedamos atascados, obligados como el resto de animales a seguir la salvaje ley "natural/estatal/mercantil" de la fuerza bruta, la misma que rige la vida de las bestias al interior de las selvas?

No obstante, mantengo a contracorriente mi radical tesis de la homofilia, esa tendencia de los animales de mi especie a establecer vínculos de proximidad con sus semejantes...a partir de ahí, como dijera el poeta asturiano Pablo Ardisana, "todo lo que no es amor es mercancía"...Amor, pues, podría ser el nombre genérico de esa tendencia al vínculo social, que no es sino ganas de proximidad, de conversación y de encuentro, ganas que pueden llevarnos, incluso, al apareamiento o cópula de los cuerpos.

En "El mal o el drama de la libertad" (1997), decía Rudger Safrinsky que "el mal no es ningún concepto, sino más bien es un nombre para lo amenazador, algo que sale al paso de la conciencia libre y que ella puede realizar. Le sale al paso en la naturaleza, allí donde ésta se cierra a la exigencia de sentido, en el caos, en la contingencia, en la entropía, en el devorar y en el ser devorado, en el vacío exterior, en el espacio cósmico, al igual que en la propia mismidad, en el agujero negro de la existencia. Y la conciencia puede elegir la crueldad, la destrucción por mor de ella misma. Los fundamentos para ello son el abismo que se abre en el hombre" . Aquí, sin duda, se refería Safrinsky al abismo de la libertad. 

Estando muy de acuerdo con Safrinsky, sin embargo me permito añadir que siendo inevitable el juego del bien y del mal en las relaciones personales, privadas o prepolíticas,  donde el mal juega con clara ventaja, dado que tiene de su lado el poderío físico de la fuerza bruta, sin embargo, hay un campo de lo social, el de la política o democracia, donde podríamos impedir que el mal campara a sus anchas ocupando el lugar del "soberano"...pero, claro, para eso necesitamos tener "el mal político" bien identificado y no metido en el oscuro limbo de "lo equívoco". 

Tal es el caso de la institución legal del  aparato “Estado” por las clases dominantes, como alianza de propietarios y gobernantes, y  organización social propiamente jerárquica e indemocrática;  o el flagrante caso del  "derecho" de impunidad para el delito de robo -en cualquiera de sus formas- de la Tierra Común y también del Conocimiento Humano, que juntos  son nuestros comunales universales, aunque solo fuera por una básica razón de conciencia ecoética. Y no hay justificación alguna para la permisividad con un delito social tan básico como la falsificación de la democracia, que impide "por sistema" el mínimo respeto por la igual dignidad de cada individuo. Sin ese  básico respeto por el prójimo, ¿cómo reclamarlo para nuestra propia dignidad personal?

Yo no lo veré, que por mi edad no estaré aquí para verlo, pero tengo la certeza de que en  dos o tres generaciones será "normalizada" la necesidad de abolición de las indemocracias, de todos los sistemas estatales  que tienen su fundamento en los instintos animales más salvajes, de propiedad territorial y reproductiva, de insaciable depredación y acumulación capitalista, de organización jerárquica, clasista, patriarcal e inequívocamente totalitaria...y también, en el mismo paquete,  resultará necesario un cambio radical en nuestro metabolismo social, otra forma de vivir acorde con el principio de racionalidad social, ética y ecológica, comenzando por un pacto comunal global a partir de la Declaración  de la Tierra y el Conocimiento como Bienes Comunales Universales.

Queda por delante, pues, acabar con esos equívocos que oscurecen la comprensión de "el Común" (como asamblea de iguales y sujeto soberano de la política o democracia), y "lo Común" como su objeto y materia prima, integrada por los bienes comunales al completo:  tanto los universales (Tierra y Conocimiento), como los producidos comunitariamente, mediante el trabajo personal y comunitario. 

Nada menos, éste es el reto para una "nueva ilustración" dedicada a esclarecer esos equívocos, a fin de acabar con la totalitaria ambigüedad del relativismo moral, grosero y cutre, que es tan del gusto de los Partidos apolíticos y de las Academias acientíficas. Y toca una reconversión radical de las "izquierdas", todas inequívocamente afines al Orden dominante del que forman su parte ilusoria,  con la imposible  pretensión de hacerlo compatible con su finalidad emancipatoria.

Denle, Partidos y Academias, todas las vueltas que quieran a este asunto, que siempre nos quedará el poso de certeza que sentenciara mi apreciado Pablo Ardisana, cuando decía con tanta rotundidad lo mal que se llevan el amor y la mercancía. Porque es inequívoco el amor como querencia propiamente humana hacia todo vínculo social  que ayude al  cuidado de la vida, a su reproducción y al gozo de la existencia, o sea y en resumen: querencia por todo aquello que constituye la versión concreta e  inequívoca del  "bien común".

 ***

 

PD: Valgan como ejemplo de nociones equívocas, términos como  "política", "nación", "democracia", "soberanía" y "ecología" :

*Política: concepto que a mi entender solo es inequívoco si refiere a los asuntos comunes de los habitantes convivientes en la "polis", que actualizada a las condiciones históricas actuales -necesariamente ecosociales-, no corresponde a la “ciudad”, ni al “municipio”, sino al “país” como “paisaje común” o espacio bioterritorial, de proximidad convivencial.  Con límites pactados por las propias comunidades que son convivientes en una misma geografía común, a partir del vínculo ecosocial y simbioético resultante de las relaciones sociales, personales y comunitarias (domésticas, vecinales y paisanas). Inequívocamente, entiendo el “país” como el ámbito ecosocial y propio de la política y, por tanto, de la democracia. A partir de ahí, caben múltiples formas de libre asociación, mancomunada o confederal, para el intercambio, la cooperación y la ayuda mutua en todas las escalas territoriales, con respeto a la plena autonomía/soberanía política de cada “comunidad paisana” (el Ayuntamiento Comunal, que yo digo).  

*Nación:  la expresión "nación sin Estado" es un oximorón, algo que no puede ser y que además es imposible, porque el Estado es, necesariamente, la condición previa, existencial, de toda "nación". Por algo se dice Estado-Nación y no Nación-Estado. Asistimos al predominio de un equívoco e ilusorio significado, de origen propiamente estatal, nación como “comunidad nacional” o "pueblo soberano", algo que carece de existencia propia, siendo solo producto de la voluntad de las clases dominantes que son titulares de cada Estado. No se sabe de ninguna "comunidad nacional que fuera constituyente de un Estado, más bien tenemos constancia de todo lo contrario. Y bien que lo siento por los nacionalistas, que la mayoría son buena gente, del tipo “Gabriel Rufíán”, o del tipo de mis amigos palestinos, a los que les deseo Democracia, pero nunca un Estado. (2)

*Democracia y Soberanía: su equívoco parte de una interpretación oscura y confusa del “demos” (pueblo): a la vez como sujeto y objeto de gobierno, lo que sabemos que es tan irracional como imposible, porque no puede ser al mismo tiempo. No puede ser más equívoco, ni más cínico, el concepto de soberanía en las democracias estatales o “representativas”, en las que ni los individuos, ni las comunidades son "constituyentes", y en las que ni siquiera pueden participar, aunque fuera simbólicamente, en la deliberación y toma de decisiones, algo que se pareciera mínimamente a una soberanía real y no fuera solo imaginaria o representativa. 

*Ecología: que tiene un uso  ordinario que no puede ser más equívoco, ni menos científico, cuando se emplea generalmente con burda ignorancia de la "propiedad de la Tierra" como factor determinante y sistémico del desequilibrio ecológico y la consiguiente devastación de la biodiversidad que está comprometiendo la sostenibilidad y viabilidad de nuestra especie. Porque, no es la Tierra como planeta lo que corre peligro, tal como dice la propaganda idiota...no, porque quien corre peligro de extinción es nuestra especie y todas las que pueden extinguirse arrastradas, de seguir esta deriva irracional, absurda, autodestructiva. 

 

Notas:

(1) Cuando ésto escribo, es día de elecciones en Castilla y León, esta región del Estado español, equívocamente incluida como  "comunidad autónoma". Momento bien oportuno para recordar lo que dijera Emma Goldman al respecto del voto:  "si el voto sirviera para algo, ya estaría prohibido".

(2) "No le deseo un Estado a nadie", tal como  reza el título de un libro colectivo firmado por Santiago López Petit, Tomás Ibáñez, Miguel Amorós y Corsino Vela, ...yo, además, lo suscribo con mis propias razones. No se lo deseamos a nadie, porque desde la fundación del primer Estado, allá por el año 3.200 antes de nuestra era, no se sabe de ningún Estado, aunque fuera como excepción,  que no fuera un sistema de dominio sobre las sociedades y sobre la naturaleza toda. Siempre, sin excepción, del Estado es titular inequívoco la misma alianza delictiva integrada por sacerdotes/propietarios/ mercenarios, actualizada a cada época, pero inequívocamente fraguada en las religiosas y jerárquicas sociedades campesinas  del Neolítico y luego del Medievo.

miércoles, 11 de marzo de 2026

MARX, BOOKCHIN, COMUNAS Y COMUNALISMOS

 



Acabo de traducir y editar un texto de Pierre Sauvetre, profesor de sociología de la Universidad de París-Nanterre, que me parece relevante para quienes seguimos la traza abierta por Murray Bookchin en torno a su paradigma de ecología social y comunalismo. Este texto tiene el interés de aportar un estudio comparativo entre los pensamientos de Bookchin y Marx respecto a las comunas y el comunalismo, más desconocido en el caso de Marx. Intenta el autor   una aproximación entre las tradiciones marxista y anarquista, que le permitan afirmar en sus conclusiones que "Marx y Bookchin tendían a la búsqueda de este comunalismo planetario, este universalismo de comunas cuyos vínculos pueden concebirse a través de la idea de una pluralidad de autonomías dentro de una interdendencia planetaria".
Personalmente, puedo comprender la buena intención de este esfuerzo de aproximacíón, si bien, y aunque yo me sienta más próximo a Bookchin (que, por cierto, acabó renegando de su militancia anarquista), entiendo que la realidad de los acontecimientos que están marcando nuestro tiempo desborda todas las premisas de ambas tradiciones de pensamiento, obligando a una redefinición y actualización del paradigma ecosocial y comunalista, cualquiera que sea la tradición de partida. para estar a la altura de  las circunstancias extremas  que condicionan el futuro de este  convulso y distópico mundo en que vivimos.  


Enlace al texto AQUÍ 





lunes, 2 de marzo de 2026

SIETE MAÑANAS PREVIAS AL MES DE MARZO


Fragmento de "La nieve", plumilla y tinta china sobre papel, blanco sobre blanco, obra de Nacho Zubelzu (1966), artista y vecino de Reinosa. Exposición SAL, NIEVE Y AZUCAR, febrero de 2026 (omito la parte de la Antártida y Groenlandia) 

El último lunes me propuse escribir un haiku cada mañana, era solo un pequeño reto de autodisciplina, solo un juego. Copio y pego: "La índole misma del haiku es favorable a un humor seco, nada sentimental. El haiku es una pequeña cápsula cargada de poesía, capaz de hacer saltar la realidad aparente. La poética del haiku generalmente se basa en el asombro y la emoción que le produce al poeta la contemplación de la realidad, tradicionalmente en un espacio de pura naturaleza".  Valgan estos tres ejemplos de los antíguos maestros:



1 Un viejo estanque / se zambulle una rana / ruido de agua 

2. Escribo, borro, reescribo / borrar de nuevo y luego / una amapola florece 

3. Quiero dormir / aplastar las moscas / suavemente por favor 

1. (Matsuo Basho, 1644-1694). 2. (Katsushika Hokusa,1760-1849).3. (Masahoka Shiki, 1867-1902)

He reunido lo escrito durante estas siete mañanas previas al mes de marzo:

Lunes, 

son las cumbres blancas 

y es el agua que producen, 

es donde vivo 


No son las cinco

y ya me duele todo

es esta artrosis


Martes,

es una caseta de aperos 

y herramientas campesinas, 

un monumento al olvido 


Quiere nacer

es un ecobionte

sabe quién es


Miércoles,

un talud descubre el tormento, 

la geología de los tiempos, 

carretera del Valle de Polaciones


Oigo ese ruido

sordo y metálico

de soledades


Jueves,

una calle peatonal de Avila, 

muy cerca de la catedral

y un voyer de madrugada


Ya huele a café

amanecen los cuerpos

nadie se asombra


Ciegos del todo

corazones que no ven

me están mirando


Viernes,

un museo asomado 

a la bahía de Santander, 

colgado, vacío 


Esta claridad

su propia performance

inhabitable


Sábado, 

es un balcón del Botín, 

no un mirador, 

que mirador es quien mira


En las honduras

sola mirando estaba

transatlánticos


Hora de siesta

se dice mi-ra-de-ro

no hay manera


Domingo, 

otro pueblo que cubre de colores 

sus tapias de adobe,

la comida estaba fría 


Tan iguales

señoras homo sapiens

del mes de marzo


Oceánicas

si no fuera por eso

dónde la vida


lunes






martes





 miércoles


 jueves


viernes


sábado


domingo



lunes, 16 de febrero de 2026

LA UNIDAD DE LAS IZQUIERDAS ES EL MENOR DE SUS PROBLEMAS

 

Pensando en la próxima foto de familia 


 "La lucha entre las izquierdas es algo parecido a una riña sobre las tumbonas en un trasatlántico que se hunde". Esto decía AlvinToffler (1928-2016).

Lo decía en 1983, y también decía por entonces que "los términos derecha e izquierda son reliquias del periodo industrial, que ahora han pasado ya a la historia. Derecha e izquierda tienen que ver con quién consigue qué: cómo se dívidieron la riqueza y el poder del sistema industrial".  (Avances y premisas, Plaza & Janés, Barcelona 1983).

* * *

Mi tesis al respecto de las izquierdas actuales es que su tradicional desunión no es su principal problema. Y que en el contexto geopolítico contemporáneo, esta desunión hay que verla como el principal síntoma de la crisis sistémica general, o sea, del complejo y caótico mundo global que hoy vemos cómo se organiza y reorganiza constantemente, en bloques estatales de sociedades capitalistas obligadas por su propia dinámica depredadora y colonial a existir en un estado de  permanente guerra mundial-total: comercial, cultural y militar.  

Antes de seguir, he de precisar que cuando aquí me refiero a "la izquierda" en singular, incluyo a todas las izquierdas, sin excluir al partido socialdemócrata que sirve de referencia al resto, tal como sucede en el ámbito del estado español y, en general, en todos los Estados en los que esa izquierda alcanza a gobernar. Y  aclaro también, que la dimensión global de la crisis es, sin duda, una gran novedad histórica, ya que nunca antes pudo darse la mínima "conciencia de especie" que ahora está surgiendo en consecuencia, y que por primera vez estamos experimentado  "a escala de especie", como un trágico y común presentimiento que barrunta grandes e inminentes peligros.  

La concentración y acumulación de capital en modo de propiedad (territorial y/o reproductiva), de conocimiento (religioso y/o científico) y de fuerza coercitiva (militar y/o normativa),  hace del capitalismo  una "forma de sociedad" y no sólo una forma de economía. Entiendo, pues, el capitalismo como un sistema de sociedad organizada jerárquicamente en modo "Estado". A día de hoy, tanto izquierdas como derechas siguen viendo al capitalismo como una modalidad de economía, y algunas izquierdas incluso han llegado a confundir sus propios conceptos de "democracia" y "estado". Entiendo que ambas facciones han desarrollado una visión desenfocada de la realidad histórica: con sesgo procapitalista o proestatista en cada caso. 

De acertar en mi diagnóstico, el Sistema  de sociedad estatal/capitalista que es heredero directo de la "modernidad industrial"  iniciada en la Europa del siglo XVIII,  podrá sostenerse y reproducirse perfectamente en ausencia de su parte izquierda, sin perder su forma estructural de Estado/Nación/Capitalista. Si esta "izquierda" tuvo justificación histórica como "representante" de la clase proletaria, eso deja de ser así cuando la misma clase proletaria carece de perfil propio y, además, comienza a ser perfectamente prescindible en un horizonte de máxima robotización del trabajo humano. 

El sistema capitalista contemporáneo ya no necesita una clase trabajadora controlada e integrada al sistema, y menos aún necesita a su representación política  (los partidos de la izquierda). En consecuencia, este sistema de sociedad capitalista  solo puede evolucionar como lo está haciendo: hacia Estados neofascistas de partido único, mejor asociados en grandes bloques, como son actualmente las  repúblicas capitalistas de  China, Rusia y EEUU,  o sea, hacia un sistema de sociedad capitalista en "estado puro",  neofeudal/corporativo y totalitario sin complejos. 

En ese proceso mutante estamos, en medio de una encrucijada que, según pienso, ha hecho creer a mucha gente que la crisis del Sistema era terminal, cuando en realidad es un "reset" anunciado y hasta previsible: si el Sistema fue viable gracias a la explotación del trabajo humano durante siglos, el  Estado hipertecnológico del futuro en ciernes podrá reproducirse y ser  viable una vez se vea liberado de su necesidad del trabajo humano. Por eso pienso que las sociedades capitalistas  tenderán a reducir drásticamente sus  poblaciones nacionales o estatales, hasta límites que la hagan "sostenible". Tengo la certeza de que para ese futuro hipertecnológico la clase dominante tiene prevista una mínima cantidad de trabajo asalariado o autónomo, solo mandos intermedios de policías-soldados, un ajustado cuerpo de tecnócratas y unos pocos sirvientes multioficio, mantenidos mediante una Renta Básica Universal. Básicamente, ese es el proyecto que se ve venir, a poco que se  estudie el asunto. 

* * *

Ahora miso, como en la espiral de un sinfín mecánico, se repite una y otra vez un mismo análisis al interior de todas las izquierdas, todas  residuales, que o no es  autocrítico o cuando lo es deviene en autodestructivo y directamente cainita. Cuando la óptica empleada es siempre la misma, lo que se ve a su través necesariamente vuelve siempre a ser lo mismo. A mi entender, esa defectuosa óptica  tradicional de las izquierdas es liberal y marxista en su mayoría, y minoritariamente libertaria. Y pienso, además, que  no es una crítica "radical", no, porque  ven  la naturaleza y  la cultura como entidades separadas, a modo de subsistemas. 

Así, por ejemplo, podemos ver gestos de humanidad en animales no humanos, al tiempo que podemos estar completamente ciegos ante nuestra propia animalidad normalizada. Con esa óptica sesgada, resulta imposible ver cómo la sociedad capitalista reduce las democracias a  su mínima expresión parlamentaria y meramente simbólica: de libertades, igualdades y justicias que, como la democracia, a la mayoría de la sociedad le  parecen "realmente" imposibles. 

Mayoritariamente, se piensa que el capitalismo es un sistema "moderno", surgido (naturalmente) de las grandes innovaciones de la sociedad industrial y burguesa del siglo XVIII europeo, pero se olvida  el contexto histórico de esa "modernidad", cuyo origen no es otro que el sistemático expolio colonial practicado por las "estados-nación-modernos" en los  siglos precedentes (XV, XVI y XVII). 

* * *

En el contexto del Estado español estamos ahora en plena ebullición de un debate en torno a la unidad de las izquierdas, un "dèjá vu" que lleva tiempo siendo recurrente tras cada nuevo fracaso electoral. Ahora es con Gabriel Rufián, el dirigente de ERC, en el ojo de una discusión que a mí me parece de besugos, porque se vuelve a pensar que “el problema" de las izquierdas es su desunión electoral, exhibiendo una patológica pulsión trágica: ¡unión o desaparición!...esa crónica pulsión fratricida de las izquierdas, una y otra vez  es interpretada en sentido autodestructivo, como cómplice y causa directa de un auge de las ultraderechas que a estas alturas ya parece imparable. Ese error, monumental, no es solo estratégico. 

Lo resumo: 

-Las izquierdas desenfocan su crítica al "sistema capitalista" porque lo tienen mal identificado; las de inspiración  marxista creen que es  un sistema en esencia económico, y las izquierdas de inspiración libertaria (liberales y anarquistas) creen que es un sistema en esencia jerárquico y autoritario.  De ahí que las primeras no cuestionen la existencia del Estado (no entienden que éste pueda ser la negación de la democracia),  y que las otras no cuestionen el "derecho de propiedad" como matriz ideológica del orden estatal/capitalista. (Recuérdese que hasta los anarquistas más radicales reclaman el derecho de propiedad privada sobre el principal medio de producción humana: "la tierra para quien la trabaja")

-Las izquierdas no pueden seguir diciendo que son anticapitalistas y demócratas, o ecologistas y feministas, al mismo tiempo que comparten con las derechas una misma veneración religiosa por el Sistema estatal/capitalista, y unos mismos principios axiales, de propiedad y jerarquía, que constituyen la matriz ideológica del Sistema de dominación en todos sus órdenes: ecológico, patriarcal, social, económico, cultural y político. Su existencia como "partidos" del Sistema, les impide comprender su propia identidad ideológica, como "parte" funcional del mismo, con total ignorancia y desorientación ante el  cambiante y convulso contexto histórico.  

Por eso que a día de hoy todavía me sienta en absoluta soledad "política",  básicamente: porque sigo considerando que tengo la obligación de respetar y tratar como "iguales" a todos mis semejantes, sin excepción. Y porque sigo defendiendo la necesidad de un Pacto Global del Común y lo Común, que junto al básico respeto por la dignidad humana, incluya una declaración unilateral de la Tierra y el Conocimiento como bienes comunales universales, y la organización autónoma y comunal de nuestras sociedades en democracia real, en  modo directo de autogobierno ecosocial, comunal y simbioético. Porque sigo defendiendo que la democracia ha de ser un fín en sí misma y no solo un medio, porque  sigue siendo la mejor prueba de excelencia evolutiva y condición necesaria de la "singularidad" humana: eso que nombramos como "humanidad" y experimentamos como necesidad existencial de comunidad, en con-vivencia amable, libre y responsable.


PD: Añado, no obstante, que respecto de la unión de las izquierdas, sí tengo  algunas dudas;  pero solo acerca de su  necesidad táctica, vista la brutal animalidad de la parte derecha de esta sociedad capitalista en la que nos toca vivir. 

domingo, 8 de febrero de 2026

SINIS TRASH (BASURA) Y COS´ É LO STATO

Mientras escribo ésto, en el Ateneu de Barcelona, Miguel Riera, director de "El Viejo Topo"  y Diego Fusaro (1) están presentando el libro del que es autor este último, títulado "Sinis Trash" (basura), con un subtítulo que adelanta la principal intención del libro: "Contra el neoliberalismo progresista", que también admite darle la vuelta: contra el progresismo neoliberal. 

El propio título ya es confuso. Sinis pudiera referirse tanto al significado "cínico", como al personaje  mitológico que fuera considerado como célebre malhechor, muy poderoso, con tanta fuerza que "doblaba árboles", pinos concretamente. A Sinis le dio muerte Teseo, el héroe mítico que fuera fundador de Atenas y matador de todo  bandido o monstruo que se cruzara en su camino al trono, siendo su más célebre asesinato el del Minotauro en el Laberinto de Creta. Se dice de Teseo que su figura representaba al héroe civilizador y unificador...y por ahí debiera andar la cabeza de Diego Fusaro cuando le puso tal título a ese libro. Sinis de malhechor y cínico, Trash de basura. Téngase en cuenta que a partir del ejemplo de Teseo en el Ática, se sigue llamando "sinecismo" -de Sinis- al movimiento "civilizador y unificador" que lleva a la concentración de la población y a la fundación del Estado.


 Sinopsis

“Aquí, Diego Fusaro reprocha amargamente a la izquierda progresista posmoderna y neoliberal, ampliamente mayoritaria hoy entre las izquierdas, que tras abandonar a Marx, a Gramsci y a los trabajadores, dé cobertura y amparo al capitalismo global, que ya no ve como su principal enemigo. En efecto, hoy esa izquierda ya no tiene como objetivo la lucha contra el capital y la defensa de los de abajo, sino que, sumisamente, se somete a él, dividiendo a la clase a través de políticas identitarias y convirtiéndose de facto en la guardiana protectora del capitalismo realmente existente, escondido tras la máscara de la lucha por el progreso y la conquista de derechos de minorías, combate que la vieja izquierda llevaba a cabo en una lucha global contra el patriarcado y el capital. Hoy, para Fusaro, la izquierda realmente existente es objetivamente cómplice del capitalismo, habiéndose divorciado del pueblo, de los trabajadores, sustituyendo esa lucha por la consecución de un progreso perfectamente compatible con los postulados del vigente neoliberalismo, sin cuestionamiento real de las relaciones de poder hoy existentes.Sinistrash da cuenta de esta reconversión de la izquierda y reclama el retorno a la lucha contra el capitalismo depredador de nuestros días".


 

Sinis, el cínico malhechor y forzudo doblador de árboles, 
es derrotado por el héroe Teseo, que es reconocido como civilizador 
y por realizar la unificación (sinecismo) de las tribus del Estado ateniense (Ática). 


 * * *

Recientemente "El Viejo Topo" ha anunciado la próxima publicación en castellano de un libro de Paolo Botta (2) titulado "Cos e l´stato" (qué es el Estado), que viene a ser complementario del anterior, porque abunda en la misma tesis de Fusaro en defensa del Estado-nación-presuntamente anticapitalista, un enfoque que resulta muy del gusto tanto de las extremas derechas de ultima hora, las trumpistas, como de esa parte de las izquierdas recicladas, neomarxistas y nacionalistas (rojipardas) que como el resto de las izquierdas residuales también se considera anticapitalista. Esta facción es la  representada por El Viejo Topo en el solar del estado español, con el joven filósofo italiano, Diego Fusaro, de mascarón de proa. 

Como adelanto del libro he leído el artículo de Paolo Botta publicado en la revista "Rebelión" el pasado 20/12/2025 titulado "Del occidente en crisis al modelo chino: el camino socialista en el siglo XXI"  En ese texto se dicen cosas como ésta:

“China representa una demostración concreta de la posibilidad de un socialismo del siglo XXI capaz de generar crecimiento, innovación y estabilidad”

¿A qué suena muy familiar esta retahila del "crecimiento-innovación-estabilidad"?, ¿acaso no es la misma del discurso neoliberal?


* * * 

 

 Sinopsis:

"El ensayo de Paolo Botta «¿Qué es el Estado?» analiza con lucidez la crisis estructural del capitalismo contemporáneo y la redefinición del Estado como actor central en la regulación de los procesos económicos, sociales y tecnológicos del siglo XXI. El autor desarrolla una perspectiva original que entrelaza la crítica marxista, el análisis geopolítico y las reflexiones sobre las nuevas formas de socialismo, con especial énfasis en la experiencia china como paradigma alternativo a la crisis occidental.

Este ensayo es una obra fundamental para comprender las dinámicas sociopolíticas contemporáneas. El autor no se limita a comentar la crisis actual del Estado-nación, sino que emprende una exploración teórica radical de los conceptos de Poder, Política y Estado. 

El resultado es una tesis audaz y bien argumentada: el Estado no está en decadencia, sino que simplemente ha reconfigurado su soberanía y protagonismo, a menudo ocultados tras las narrativas ideológicas de la globalización y el neoliberalismo. Todo el marco lógico, que culmina en el análisis de la estrategia estatal, incluyendo la de las diversas formas de socialismo, es admirablemente riguroso y de una relevancia sin precedentes". 

El periodista italiano Gianbattista Cadopi, apologeta del ensayo escrito por Paolo Botta, dice del mismo que explica muy bien cómo  el capitalismo no es igual en todas partes y que este libro de Botta lo demuestra: "el Estado ejerce sobre el modo de producción capitalista una  influencia muy fuerte en virtud de su fisonomía homogénea. La pregunta crucial que surge es: ¿adopta el capitalismo formas diferentes en los distintos contextos políticos (y, por lo tanto, estatales) en los que se ve obligado a operar?. La respuesta es afirmativa. El ensayo enfatiza que el capitalismo, con un enfoque puramente liberal y antiintervencionista, no existiría como tal. La intervención estatal no es una anomalía, sino la condición sine qua non del sistema".

Esta última frase lo explica todo...pero no sirve de nada razonar con quienes no ven contradicción en pronunciamientos como éste...no, y no es porque yo piense que son mala gente. Me pasa lo mismo  con la "buena gente" cristiana, esa que habla con imaginarios seres extraterrestres y hasta con estatuas de vírgenes y santos; y me pasa también con esa otra gente, que  acostumbrada a llevar la contraria por sistema,  cuando le das la razón también te lo discute.

En su día, me pasó con gente "de izquierdas", en aquellos tiempos en que se hablaba del "chavismo" y de su "revolución bolivariana", etiquetada como "el socialismo del siglo XXI", lo mismo  que ahora -según Botta, Fusaro y El Viejo Topo- tendríamos que adjudicarlo al actual Estado chino, esa república popular, monárquica y comunista, que va camino de ser la primera potencia capitalista del siglo XXI. Todo así de clarito.

Incluso declarándome yo "comunalista" de tradición anarquista, tuve gran discusión con anarquistas venezolanos que en su día estuvieron apoyando un proceso "comunalista" tan falso como el creado verticalmente desde el Estado, por el gobierno de Chaves...¡no veían contradicción alguna en la formación de un "Estado Comunalista"!...no, porque en todo caso, decían, "aún así, eso es mejor que nada".

En la imaginación de estas izquierdas no cabe una sociedad sin clases, no pueden pensar que la democracia pudiera ser un fin en sí misma, algo más que mero trámite o procedimiento. A pesar de los más de cinco milenios que cumple el aparato de dominación que llamamos "Estado", todavía andamos preguntándonos, como Paolo Botta: qué cosa o aparato es ese "stato". No ven, no pueden ver, la relación directa, cosanguínea,  entre patriarcado-derechos de propiedad/herencia-capìtalismo y Estado.  Son: feministas, ecologistas  y socialistas estatales, anticapitalistas imposibles, solo de boquilla, cínicos reclamantes de un "buen capitalismo" y de "otro mundo (estado mundial) mejor" .  Cargados con  ese batiburrillo ideológico, saturado de incongruencias tan básicas, ese barullo de partidos y facciones de partidos escindidos a su vez de otros partidos, es lo más parecido a lo que popularmente siempre se entendió como  jaula de grillos, un andar por el mundo como pollo sin cabeza y, en todo caso: un vendimiar sin saber para quien.

A Marx le gustaba el capitalismo por su eficiencia económica en el desarrollo tecnológico y de la industria; imaginaba lo que eso sería en manos del proletariado; pero el Estado  le gustaba poco, solo por el tiempo imprescindible; pensaba que tanto el Estado como el Capitalismo serían necesarios en los primeros tiempos de la revolución comunista, pero que a la larga, una vez consolidado el desarrollo capitalista bajo la dictadura del proletariado,  sería necesario abolir el aparato del Estado, por ser éste incompatible con  la desaparición de las clases y la emancipación humana (objetivo último de la revolución). 
Sin embargo, no se sabe de ningún partido marxista, ni neomarxista, que a día de hoy suscriba tal intención de abolir el Estado, ni pronto ni a la larga. Como tampoco se sabe de ninguno que reclame la abolición de la propiedad privada de los medios de producción, como de la tierra y del trabajo asalariado, que serían las medidas más básicas de cualquier proyecto realmente anticapitalista. 

Diego Fusaro ataca a ese progresismo multicultural que congracia bien con el neoliberalismo globalista y que se etiqueta a sí mismo de anticapitalista,  sin vergüenza y con la boca pequeña, en flagrante contradicción con sus políticas identitarias, claramente liberales, que le hacen el  caldo gordo al sistema financiero global y a su depredadora dinámica crecentista. Hace bien Diego Fusaro en reclamarle a esa izquierdas acomodaticias un retorno a la defensa de los desposeídos y más débiles (los de abajo), y a la lucha contra el capitalismo "verde y depredador" de nuestros días.Ahí acierta, pero no puedo estar más en desacuerdo con "la solución" que propone: un "sistema oximorón" de capitalismo estatal en versión "socialismo estatal", marxista/nacionalista y capitalista al modo comunista del Estado chino,  cuyo modelo  no es menos aberrante  que el del progresismo neoliberal al que desprecia Fusaro llamándole  basura (trash).

Por ejemplo, no hay ninguna facción de esas izquierdas progresistas que cuestione la Carta Universal de los Derechos Humanos, que como caballo de Troya,  esconde en su  interior mercancía tan averiada, como el "derecho" a la apropiación parcelaria y privada de la Tierra  y  ya, de paso, del  Conocimiento y del Trabajo humano, productivo y reproductivo.  Ni siquiera desde el ecologismo radical se cuestiona este derecho, haciendo gala de una clamorosa ignorancia científica: como si la propiedad privada de la tierra fuera compatible con una gestión realmente ecosocial, sostenible y democrática, como si la propiedad de la tierra no  fuera un factor tan determinante (o más) del desastre ecológico como lo es el calentamiento global, la contaminación o la depredación/devastación sistemática de la biodiversidad.  

Ni siquiera lo entiende esa facción "de izquierdas" que está más cerca de comprender la relación directa entre propiedad privada, capitalismo y totalitarismo, me refiero a ese ingenuo  anarquismo que históricamente reclama "la propìedad de la tierra para quien la trabaja"...¡como si fuera deseable una forma de capitalismo obrero o campesino, a condición de ser "pequeñocapitalismo"!. Díganme si ese no es el mismo pensamiento "de derechas" que exalta el ideal de "capitalista honrado, de origen humilde, hecho a sí mismo a base de mucho trabajo". 

Pues eso.


Notas: 

(1) Diego Fusaro es un filósofo italiano que se autodefine como pensador marxista y es conocido por su crítica mordaz al neoliberalismo progresista y a las políticas reales de la Unión Europea. Es una figura controvertida, situada por algunos críticos como difusor de teorías "rojipardas", y como un anticapitalista radical por otros.Ha publicado en El Viejo Topo: Marx idealistaTodavía MarxFilosofía y esperanzaLa farmacia de EpicuroEuropa y el capitalismoOdio la resilienciaEl nuevo orden eróticoDefender lo que somos.

(2) Paolo Botta es doctor por la Universidad Complutense de Madrid y Licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidad Católica de Córdoba. Además, diplomado en Estudios Avanzados por la Universidad Complutense de Madrid y diplomado en Lengua Árabe por el Centro Educacional de Lengua Árabe para extranjeros del Ministerio de Educación Superior de la República Árabe de Egipto. Es Investigador principal de la carrera de docente investigador científico de la Universidad de la Defensa Nacional, Investigador Senior (no residente) del Institute for Global Studies (Roma, Italia).