jueves, 9 de diciembre de 2021

NO NO ME QUEDAN PALABRAS

 

  No no me quedan palabras

 

Tengo para pensar cuanto deseo

no para decir lo que quiero

un mundo al que ponerle

futuros con cuerpo


Palabras que se aproximen siquiera


No no tengo palabras nuevas

que digan por mí lo que siento


Se me agotaron las existencias

estoy esperando un pedido

perdonen la espera


Dediqué una vida a tomar distancia

del cuartel y de la escuela

a olvidar su tufo a semen y naftalina

 

Me llevé conmigo sólo el olor a madrugada

una botella de oxígeno obrero

envasado en los altos páramos

de los Pajarillos Altos mi barrio

 alto y molinero


Toda una vida ha pasado

y se me ha hecho toda muy corta

como una tarde de las pasadas al fresco

dudando si entrar o no

al prohibido corro de las niñas

vigiladas por sus abuelas


Y todo para volver a respirar

a estas alturas de los tiempos

aquel viejo tufo reciclado

de la escuela y del cuartel 

a mis setenta años


Quién me lo iba a decir

que no podría hablar sin cuidado

nada que parezca inconveniente


No no puedo con este hambre


Sin palabra que llevarme a la boca

otra vez aquel ansia por decir

el mismo tufo a semen y naftalina


Decía un humorista alemán del año 38

qué felices serán los que lleguen a vivir

el próximo año del próximo siglo


No no me quedan palabras

sábado, 27 de noviembre de 2021

ECOGRAFÍA

 

CRISIS DE LA PRESENCIA, PROSPECTO, CONTRAINDICACIONES                        (sobre sueltos de Tiqqun) 

Advertencia. Sólo me hago responsable de las palabras no cursivas y negritas, por lo que todas las posibles reclamaciones de los posibles lectores deberán ser dirigidas a Tiqqum, marca editorial, corporativa y anónima, de los verdaderos autores de estas líneas, que yo me he limitado a entresacar al azar de entre algunos de sus textos, eso sí, interesadamente.

Nativos del extranjero. En los últimos siglos del Imperio romano, todo estaba igualmente desgastado. Los cuerpos estaban cansados, los dioses muriéndose y la presencia en crisis. En los cuatro rincones de un mundo en exilio, se escuchaba la gran súplica: que se ponga fin a ésto. El fin de una civilización empujaba la búsqueda de otro comienzo. El vagabundeo venía a aliviar el sentimiento de ser un extranjero en todas partes. (TIQQUN: Y la guerra apenas ha comenzado, 2001) 

Consumidor intocable, ciudadano impotente. En la república burguesa, ahí donde el hombre es un sujeto reconocido y verdadero se le abstrae de cualquier atributo propio, es una figura sin realidad, un «ciudadano»; y ahí donde, ante sus propios ojos y los ojos de los demás, pasa por ser un sujeto real, en su existencia cotidiana es una figura sin verdad, un «individuo». La edad clásica ha planteado de este modo los principios cuya aplicación han hecho del hombre lo que conocemos, a saber, el agregado de una doble nada: por un lado, la del «consumidor», ese intocable, y por el otro, la del «ciudadano», esa irrisoria abstracción de la impotencia.

PROSPECTO

Lágrimas y chocolate. Hizo falta la conjunción de un analfabetismo emocional, a partir de ahora general, y de una pobreza del mundo que se endurece año tras año, para que los hombres llegaran a devorar semanarios en los que se puede leer que, en caso de penas amorosas, las lágrimas son aconsejadas de manera encarecida, ya que “contienen una gran cantidad de neurohormonas de estrés” pero que, si llorar es una operación demasiado compleja para nosotros, podemos dirigirnos a una tableta de chocolate, “porque contiene PEA, cafeína, magnesio y glucosa” (Quo, julio de 1999).

Solo sabe el experto. Sexólogos, nutricionistas, genetistas, pedagogos, investigadores y “especialistas” de todas las confesiones están involucrados a millares en una minuciosa empresa de desfamiliarización de nuestra fisiología, nuestros sentimientos y nuestra vida. Cada sensación debe pasar —el placer, por supuesto, no es una excepción— por la mesa de disección del “experto”, quien nos dirá lo que uno siente verdaderamente y qué consecuencia puede tener sobre nuestra “salud”.

La enfermedad como justo castigo. Y es ese cuerpo glorioso el que, habiéndose separado de nosotros en una instancia independiente, en un espectro, nos gobierna actualmente en fragmentos contradictorios. Quiere cremas para no envejecer, pues nuestros ojos se cubren de arrugas. Reclama un gel para nuestras piernas, puesto que ya nos pesan. Tal producto le hace falta para broncearse, tal otro para no quemarse y aquél, sobre todo, para mantenerse firme. Sólo nos queda reunir la profusión de decretos así emitidos y después ejecutar las órdenes, todo por nuestro bienestar. Hasta tal punto llega esta tiranía que sus esclavos necesitan creerse los amos: “No le dejo hacer nada, lo controlo todo el tiempo, siempre soy dura con él”, dice la top model Carla Bruni de su cuerpo, creyendo ocultar así las proporciones de su servidumbre. La astucia consiste en transformar toda verdadera intimidad con uno mismo en comportamiento de riesgo, en daño potencial para nuestra “salud”, que sólo nos pertenece, por supuesto, cuando hay que preservarla. La enfermedad figura entonces como un justo castigo.

Hay que impedir toda revolución futura. El brazo armado del poder que viene es la medicina. Es ésta, a partir de ahora, la que decide sobre la muerte y la vida, último vestigio de una soberanía que ya no encontramos por ningún lado en la política clásica. Se prepara una revolución que trata de impedir toda revolución futura. Trata de hacer de nuestro cuerpo un agente exclusivo de separación; quiere que cada uno se convierta en la excepción a una regla médicamente definida. Nosotros seremos entonces los pacientes, los anormales.

La medicina en gestación es una medicina genética, en absoluto terapéutica. Es una técnica que sabrá establecer qué enfermedades podríamos padecer, sobre la base del análisis del ADN. Por esta vía, la relación entre presente y pasado se encontrará invertida, tras haber decidido ya todo en nuestro lugar la combinación única de genes que nos constituye. Será una medicina de la culpabilidad, la certeza y la separación. La enfermedad, en todo lo que ha tenido de confortable y de imprevisible, desaparecerá, dando lugar a la responsabilidad que cada uno acarreará por el peso de su sufrimiento. Y como “más vale prevenir que curar”, nuestras enfermedades potenciales se alinearán en un siniestro cortejo de precauciones a tomar en el camino de la existencia.

La sumisión de los sanos. Habrá de un lado la comunidad de “sanos” y del otro la de los “enfermos”. Prestando atención al Nietzsche más dudoso, la primera huirá de la segunda como de la peste. La vida de los sanos estará constelada por los plazos de un ineludible calendario de prevención, pero los sanos serán los sumisos, los pacientes eternos que llevarán una vida de enfermos para no serlo. Los enfermos, por su parte, serán “los que lo quisieron”. Pues, una vez dados todos los consejos, cada uno se encontrará frente a su deber, hacia sus cónyuges, hacia sus amigos, hacia sus médicos. Y habrá que elegir un bando.

Adivinos sin misterios, los médicos tendrán un papel de una omnipotencia inquietante, pretenderán conocerlo todo y, especialmente, preverlo todo. Ya no serán la inquietud y la duda las que envenenarán nuestra alma, sino la dura certeza de la predisposición, la ley inmutable de lo hereditario. La potencia de los males que nos acechan servirá para acabar de raíz con cada uno de nuestros gestos, para minar de entrada todos nuestros actos.

El deseo de cambiar de cama. Este poder alcanza a lo que hay de más expuesto y al mismo tiempo más oculto en nosotros, la nuda vida, que ha producido una formación social donde todo lo que excede al dominio abstracto de “la economía” no participa de nada. El bloom es el nombre de esta vida sin defensa, sin valor, sin forma y, sinceramente, por debajo de lo humano. Lo que se juega aquí no es indigno de nuestra atención: implica tal devastación del sujeto occidental que lo político mismo se ha vuelto radicalmente imposible, en su forma clásica. La ausencia de este sujeto, que había habitado tanto la filosofía como las ciencias y la política, ha dejado un lugar que hace hiatos, que es el bloom. Con él, tenemos que vérnoslas con una vida humana disminuida, con una criatura incapaz de deseo, voluntad y autonomía. Lo político sólo puede ser trágicamente denegado a tal criatura, cuyo destino es el de una espera sin fin ni objeto. Por último, esta sociedad se asemeja a un hospital donde cada enfermo estaría poseído por el único deseo de cambiar de cama.

Todo sea por mi bien. La dominación ya apenas nos exige ser más que pacientes, en el doble sentido del término: habríamos de soportar y sufrir pasivamente su desastre sin exigir nunca reparación y, al mismo tiempo, tolerar ser dependientes de ella, no como se podría depender de un padre o un empleador —relaciones que siempre reservan la posibilidad de una emancipación—, sino como un paciente depende de su médico, es decir, en una relación cuya interrupción provoca la muerte del paciente mismo.

Contra toda evidencia, el cuerpo podría ser nuestro. Y mientras que los cuerpos humanos invaden el planeta en una proliferación sin precedentes, garantizada por los “progresos” de la medicina, el espíritu termina por abandonar esos cuerpos desapasionados, que se han vuelto extraños, ajenos a sí mismos y al otro, mientras que la realidad se aplana en una trama contingente, donde todo habla de todo salvo de nosotros y nuestro destino.

Entre nosotros y nosotros mismos se ha abierto un abismo de extrañeza que debe ser colmado de cualquier manera por esas figuras expertas que pretenden enseñarnos cómo servirnos de nosotros mismos. Tal es la política por venir de la dominación, la biopolítica: una política que gestiona los cuerpos como continentes de almas. Se trata de hacer que nos reduzcamos a aquello con lo cual el poder nos sujeta. ¿Y qué hay más necesario, más inmediato, qué hay más inalienablemente nuestro que nuestro cuerpo? Todo lo que somos, todo lo que hacemos, se desarrolla en los límites de nuestro cuerpo. Nuestra alma está, decíamos, enclavada en él. Es aquello que nos pone en comunicación con el mundo, con los demás, también es lo que nos separa irremediablemente. Pero sobre todo, es por el cuerpo por lo que somos “individuos”, sujetos distintos, seres identificables, y es precisamente esto lo que sirve como blanco privilegiado para toda opresión. Dicho de otro modo: nuestro cuerpo es prisionero de un alma prisionera del cuerpo.

Usted ni se imagina quién soy yo. Elevándose sobre dos milenios de perfeccionamiento continuo de las técnicas de opresión, el biopoder extrae la conclusión de nuestra debilidad; se arroga toda competencia sobre lo que tenemos de más íntimo: nuestros sentimientos, nuestras “pulsiones”. La luz excesivamente cruda de la realidad podría, dice, herirnos. ¿Y quiénes somos, después de todo, para pretender que sabemos conducirnos? ¿El hombre moderno no es, según Kant, un niño que no puede caminar sin su andador?

Curación preventiva. La medicina en gestación es una medicina genética, en absoluto terapéutica. Es una técnica que sabrá establecer qué enfermedades podríamos padecer, sobre la base del análisis del ADN. Por esta vía, la relación entre presente y pasado se encontrará invertida, tras haber decidido ya todo en nuestro lugar la combinación única de genes que nos constituye. Será una medicina de la culpabilidad, la certeza y la separación. La enfermedad, en todo lo que ha tenido de confortable y de imprevisible, desaparecerá, dando lugar a la responsabilidad que cada uno acarreará por el peso de su sufrimiento. Y como “más vale prevenir que curar”, nuestras enfermedades potenciales se alinearán en un siniestro cortejo de precauciones a tomar en el camino de la existencia.

De sujetos a pacientes. La enfermedad es un lenguaje. El cuerpo es una representación. La medicina es una práctica política. (Bryan S. Turner). El paciente ya no es una parte del engranaje de la medicina convencional. Ahora forma parte de un dispositivo integrado, en el sentido que lo entiende Deleuze. Es un material imprescindible para las actividades productivas, un mecanismo de valor monetario y un arquetipo individual necesario al poder que lo gestiona. No, ya no se trata de la vieja medicina. La nueva realidad es otra cosa.

CONTRAINDICACIONES

Las metrópolis de la separación. Las metrópolis se distinguen de cualquier otra gran formación humana, en primer lugar, porque son lugares en donde la mayor proximidad, y a menudo la mayor promiscuidad, coincide con el mayor extrañamiento. Nunca se había visto reunido semejante número de hombres, pero tampoco estuvieron nunca hasta tal punto separados.

El febril entusiasmo por la producción industrial de kits de personalidad, identidades desechables y demás naturalezas histéricas parece ineluctable. En lugar de considerar su vacío central, los hombres, en su mayoría, retroceden ante el vértigo de una ausencia total de propiedad. Louis Dumont, en su obra sobre la ideología moderna, la ideología económica, dice que la propiedad impone la construcción artificial de un sistema político a partir de átomos individuales (...). No es más que la medida del hecho de que en nuestro universo atomizado todo cae hecho pedazos” (1999, 75).

Podría haberlo dicho Tiqqun o cualquier filósofo radical, podría haberlo dicho cualquiera, incluso yo, pero es la afirmación de un solvente y riguroso científico, antropólogo para más señas.

PD:                                                                                                                                                  Definición y teoría del bloom:  es el afloramiento final de lo originario. Son  los nuevos sujetos anónimos, singularidades cualquiera, vacías, dispuestas a todo, que pueden difundirse por todos lados pero permanecen inasibles, sin identidad pero reidentificables en cada momento. El problema que se plantean es: ¿Cómo transformar el bloom?, ¿Cómo operará el bloom el salto más allá de sí mismo?" En lo sucesivo y por doquier, no habrá más que bloom y  huida del bloom. Queda la inevitable inquietud que creemos apaciguar exigiéndonos unos a otros la rigurosa ausencia de sí, ignorando esta potencia común que, por ser anónima, se ha vuelto incalificable. El bloom es el nombre de ese anonimato.


miércoles, 24 de noviembre de 2021

LEY DE LOS TRES PUNTOS, PURO HAIKU

 

                                                                     Luna de estío,
                                                             si le pones un mango
                                                                     ¡un abanico!

Un taburete mínimo, con tres puntos de apoyo, tres patas, tres versos que sirven para sustentar los caóticos mundos. Lo saben quienes suben verticales paredes, dos piernas y una mano, o dos manos y una pierna: se necesitan tres puntos de mínimo apoyo mutuo para no caer al vacío. Una pareja mas un hijo o un amante, o los tres estamentos de cualquier Estado: propietarios, sacerdotes y mercenarios. Incluso el misterio de la amistad y del amor: dos mas la distancia misma que une y separa sus respectivos cuerpos. Verás que siempre buscamos ser comunidad, de tres al menos. Cualquiera que sea la estadística de referencia, la cuenta del desorden siempre exige esa básica suma. La pareja de la guardia civil, pongamos por ejemplo: que se resume en un tricornio invisible. Pasado, presente y futuro; padre, hijo y espíritu santo; el triángulo de los Iluminados que figura en el anverso de un dólar; el de las Bermudas; gobierno, oposición y clientela...siempre un tres en uno, hombres, máquinas e instrucciones de uso, luna, mango y abanico, lo inerte, lo que vivo y lo que sueño. Entonces:
 
El hombre que diga
“mis hijos son una carga”
no habrá flores para él
 
En negrita, haikus de Matsuo Basho, poesía del aquí y el ahora, hit et nunc, del humilde asombro de la vida centrada en la sorpresa del momento,
 
Maravilloso:
ver entre las rendijas
la Vía Láctea

A MATSUO BASHO (OSAKA,1694)


                                                                      

 
                                                                     Bajando hayedos
                                                             no sé qué pasa que sientes
                                                           que alguien va detrás contigo
 
 
 
Otoñada sabinar 
de peña lampa
al fondo


Bajo el paralelo 43, el avellano a 27 de noviembre de 2021...creo
 
 
                                                                        el avellano
                                                                        solo nieve
                                                                        no da nada

jueves, 4 de noviembre de 2021

A LOS 10 AÑOS DE LA “PAZ DE ETA”. La teoría política del Movimiento de Liberación Nacional Vasco

Recién cumplidos diez años del anuncio que hiciera ETA sobre su abandono de la lucha armada contra el Estado español, en este artículo que sigue, Karlos Luckas hace una profunda reflexión histórica y estratégica que considero  le interesaría leer con detenimiento a esa parte de la izquierda reformista que, ilusoriamente, todavía se considera "revolucionaria".
 
 

A LOS 10 AÑOS DE LA “PAZ DE ETA”
La teoría política del Movimiento de Liberación Nacional Vasco
 
Han transcurrido 10 años desde que ETA firmara una “Paz” unilateral, y a nadie se le oculta hoy que en Euskal Herria persiste una relativa disconformidad en un sector abertzale respecto de la “nueva realidad” sin la presencia de ETA; a partir, primero, de su declaración unilateral de “Paz” de 20 de octubre de 2011, tres días después de la celebración de la Conferencia Internacional de Paz de San Sebastián, en que ETA anunció "el cese definitivo de su actividad armada", en un comunicado en el que también hizo "un llamamiento a los gobiernos de España y Francia para abrir un proceso de diálogo directo" destinado a solucionar "las consecuencias del conflicto". Y luego, de su autodisolución como organización armada, mediante declaración pública de 3 de mayo de 2018.
Como igual sabemos, atrás quedaron definitivamente todas las “alternativas” de una “salida negociada” al conflicto armado, desde KAS a la Alternativa Democrática, y en los variados y distintos intentos de negociaciones entre ETA y el Estado español, celebradas durante años, y a todos los niveles. Pero el Estado español, finalmente, ni negoció nada, ni concedió nada. Las instituciones nacionalistas de Euskal Herria son las que rigen, dentro de la Constitución Española de 1978, y es donde la representación política heredera del MLNV y ETA se encuentran gestionando la cuota de poder que el sistema les ha otorgado, la opresión “nacional” de la comunidad vasca continúa y los presos siguen en prisión. Estos acontecimientos históricos vienen siendo percibidos por un sector abertzale de Euskal Herria, básicamente juvenil, como un cierto abandono de los objetivos finales del MLNV, desde sus inicios: la Independencia y el Socialismo.
Domina una sensación mezcla de frustración y fracaso que tienen una base ideológica muy factible, puesto que de aquellos objetivos estratégicos que fueran planteados desde finales de los años 50 del siglo XX, después de tanta lucha y sacrificios, ha resultado prácticamente nada. Cierto que el modelo institucionalista abertzale actual, representado básicamente por SORTU-EH-Bildu, no deja de plantearse los objetivos “estratégicos” del MLNV, pero a partir de una táctica meramente institucional democrático-liberal dentro de la legalidad del Estado español, es decir, mera propaganda. No puede obviarse que las instituciones de los gobiernos vasco-navarros son otorgadas mediante el marco jurídico político fundamental del Estado nación capitalista español, la CE de 1978.
 
Hasta este punto, tal frustración de cierto sector, el más “revolucionario” del abertzalismo, sobre todo en la juventud, tiene una lógica bastante aplastante: a todas luces, el MLNV ha sido derrotado por el Estado nación español. Eso es una evidencia difícil de disimular, pero la gravedad del asunto no está en ello, sino que este sector, de igual manera a como sucedió con el MLNV desde sus orígenes, carece de análisis histórico, estratégico y táctico correctos, con lo cual, sus muy débiles y poco argumentadas posiciones, no dejan de ser la repetición, más burda aún, de las mismas sostenidas erróneamente por ETA. Desde que ETA VI plantea inicialmente el Frente Político Alternativa KAS, en agosto de 1975, en vida del propio dictador (iniciativa a la que se uniría luego la misma ETA V), comienza ahí claramente ya la “vía reformista” a la independencia. En realidad, como veremos a continuación, las posiciones ideológicas, estratégicas y tácticas, del “renovado abertzalismo” van camino de reproducir los postulados de ETA VI, al creer que disfrazando su nacionalismo con anticapitalismo marxista hace de esa versión nacionalista “algo más revolucionaria” (1). Como sabemos, este debate llevó a ETA VI a hundirse plenamente en el reformismo, a la vía del abandono de los postulados históricos de ETA (independencia, socialismo y táctica armada) para abrazar los postulados trotskistas en la forma partidista de la LKI (Liga Komunista Iraultzailea). Recuperar hoy el discurso doctrinal del marxismo-leninismo, en su forma más tosca y elemental, como hace este nuevo “movimiento abertzale” supone dos cosas: una, despreciar completamente la historia del propio MLNV, pues estos postulados estaban ya en ETA en los años 70, y a la vista está que no sirvieron para nada, ni en Euskal Herria ni en el mundo; y dos, las revoluciones triunfantes dirigidas por tal doctrina, incluida la maoísta, han acabado en dictaduras fascistas, como sabemos que sucedió en Rusia y China.
 
Por todas estas consideraciones, es muy importante que hoy se vuelva a recordar el
auténtico chauvinismo de la izquierda proletarista respecto de su posición doctrinal sobre la cuestión nacional, nada revolucionaria, y sí, sobre todo, seguidista de las posiciones nacionalistas propias de la ideología del Estado nación capitalista moderno.
Poco importa que tales posiciones se sostengan por partidos u organizaciones  provenientes de un Estado nación opresor (como nacionalismo que muerde), o por
parte de grupos y organizaciones provenientes de comunidades humanas y pueblos
oprimidos por exógenos Estados nación, como sucede en el caso de Euskal Herria
respecto del Estado nación español y francés (como nacionalismos que ladran). Al
final, es el mismo discurso: la defensa de un Estado nación, moderno y capitalista, que no tiene nada de revolucionario, ni nada que ver con la liberación de la opresión de los pueblos. El Estado nación moderno, aunque sea “propio” es un Estado, es una
maquinaria de explotación y opresión siempre, lleve la bandera que lleve.
 
Las claves del “nuevo” MLNV
 
Es indudable que el llamado Movimiento de Liberación Nacional Vasco (MLNV) (2) ha estado en Euskal Herria, desde sus inicios a finales de los años 60 del siglo XX, bajo la dirección política de ETA. El efecto inevitable ha sido que, desde el momento en que ETA asume que no puede obtener una “victoria militar” contra el Estado nación español y proclamar su objetivo estratégico esencial de la “independencia y el socialismo”, es decir, la constitución de un Estado nación moderno “vasco”, bajo los principios burocráticos-fascistas del socialismo histórico (proceso que inicia desde la proclamación de la Alternativa KAS), su estrategia “militar” se ha reducido a tratar de forzar una “negociación política” con el Estado español a fin de, al menos, garantizar “algún proceso soberanista” de tipo plebiscitario liberal-burgués como el derecho de autodeterminación y buscar alguna salida “digna” para sus presos. Lógicamente no se dieron las condiciones históricas, como pudo suceder en las colonias europeas africanas en los años 50-60, como Argelia, en el sentido de que era materialmente imposible que en un territorio como Euskal Herria, dominado por dos Estados imperialistas (Francia y España), y en el seno de Europa, pudiera alcanzarse una correlación de fuerzas militares capaces de forzar un proceso de independencia nacional, en medio de una coyuntura internacional, además, de “guerra fría” entre los bloques imperialistas encabezados por EE.UU. y la URSS. El final escenificado mediante una “declaración unilateral de paz” y de la “proclamación de la autodisolución de ETA”, era solamente cuestión de tiempo.
 
Es una tremenda lección histórica que la gente joven y revolucionaria de Euskal Herria debería aprender, sobre todo, para evitar una burda repetición de una historia y de una experiencia profundamente negativa por varios aspectos: uno, porque quemó a varias generaciones de genuinos revolucionarios intencionalmente; y dos, porque la superación de la explotación capitalista, de la dominación del Estado y de la opresión de los pueblos y comunidades oprimidas es completamente imposible que se realicen con modelos estatistas y nacionalistas basados en cualquier variante del proletarismo, propio del paradigma de la modernidad. Eso está plenamente superado por la historia, y no entenderlo es, directamente, un suicidio y una muy grave responsabilidad histórica.
 
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