martes, 21 de octubre de 2014

LOS HUMANISMOS

Posthumanismo. Escultura de Bogdan Rata


Pudiera ser que este vertiginoso suceder de la política, que nos provoca una continua opinión y posicionamiento sobre cada noticia, nos haga perder de vista lo general y nos lleve a una falsa comprensión de la realidad, como una maraña de árboles sueltos e inconexos que brotan del suelo a cada instante ocupando nuestra atención en lo inmediato e impidiéndonos ver la magnitud integral del paisaje, del mundo en que vivimos. Si así fuera, parece necesario detenerse un momento a cada poco, para tomar perspectiva e intentar comprender el porqué de lo que sucede, más allá de su descripción mediática, escapando a la dinámica de acción-reacción a que nos han acostumbrado los medios de comunicación. De no hacerlo, seríamos objeto de esa exitosa estrategia de domesticación que nos atrapa en lo superficial y nos oculta el conocimiento de lo esencial. Pudiera ser, entonces, que el conocimiento surgido de la reflexión personal y colectiva, sólo pudiera fundamentarse en la experiencia vital y nunca en un relato retransmitido por escrito y por los nuevos medios de domesticación...tengo mis dudas y también la certeza de que, en todo caso, es un conocimiento no abordable desde un blog, un twit o un comentario en el facebook. 

lunes, 6 de octubre de 2014

PASTORES, PERROS Y OVEJAS



Cuando se sustituye la realidad por su representación, la percepción de la misma se hace ambígua y confusa, estamos entonces en la sociedad del espectáculo, fundada en una patología que conocemos por paranoia. Consiste ésta en proyectar hacia el exterior -el mundo, los demás- las frustraciones y fantasías que no podemos explicar, las que nos resultan insoportables en nosotros mismos. El pensamiento paranoide es, pues, patológico, totalitario e incorregible, desprecia a priori todo otro pensamiento posible, sólo atiende a los datos que puedan confirmar su prejuicio de partida, su intención es rígida y unívoca, va exclusivamente dirigida a convertir ese prejuicio en convicción, quiere institucionalizar el espectáculo -la representación-, quiere normalizar la paranoia.

lunes, 29 de septiembre de 2014

MALAGUSTO

Páramos de León


En los años setenta y ochenta yo visitaba con frecuencia el páramo leonés, donde ayudaba en las inacabables tareas de una casa hecha a fines de semana por Leandro, mi suegro, en su tierra, en la que él quería acabar sus días tras muchos años de ausencias forzadas por la necesidad de subsistir.
Para él, como para tanta otra gente que he conocido, ir los fines de semana al páramo era una vuelta a casa.
Poco a poco empezó a fascinarme el lugar, aquellas parameras inmensas y deshabitadas que parecen convocar a la desolación , donde me empezaron a pasar cosas inauditas; como que los cantos no se desgastaban con el paso del tiempo y la lluvia, sino que crecían y se multiplicaban; como que un lobo surgía de la niebla y pasaba tranquilo a nuestro lado mientras labrábamos la viña en una helada mañana; como aquel “tomar las diez” en compañía, una jarra de clarete con unas raspas de queso y un puñado de nueces.

viernes, 12 de septiembre de 2014

ORBE ES URBE


Fotografía de Spencer Tunick


Puede que tenga razón Silberius de Ura cuando dice que tenemos un cerebro formado en el paleolítico que no se ha adaptado bien a la vida neolítica que le ha seguido después. Al fin y al cabo, Ur, la primera ciudad conocida, aquella en la que naciera Abraham, se fundó hace poco más de seis mil años, al sur de lo que hoy es Irak, en la antigua Mesopotamia. Puede, entonces, que seamos seres sedentarios, neolíticamente urbanos, que cargan malamente con su alma paleolítica y nómada, grupal, recolectora y cazadora; puede, entonces, que nuestras incertidumbres y contradicciones procedan en última instancia de esa inadecuación a la vida sedentaria de las urbes. La agricultura retuvo al nómada que éramos junto al curso de los ríos y creó la ciudad. Y el pastoreo se hizo de proximidad, transhumante a medias, antes de estabularse en cuadras y corrales.



Ur y las siguientes ciudades debieron nacer con el tamaño entonces necesario, pequeñas y autosuficientes, como nuestras aldeas medievales, las que dieron origen a la mayoría de nuestros pueblos actuales. Como aldea o megalópolis, el neolítico mundo del presente es definitivamente urbano. Urbe -no hacía falta decirlo- viene de Ur, como de esa misma raíz procede el nombre de muchas otras ciudades del mundo, como Jaipur o Singapur en Asia, o Edimburg y Estrasburg en la europa germana, o como aquí al lado, en las ibéricas ciudades de Urueña o Burgos. Así, la palabra burguesía debería referirse, en rigor, a la población que habita una ciudad; lo que ha pasado con nuestra experiencia histórica, tras unos cuantos siglos de vivir en las ciudades, es que esa experiencia nos ha llevado a restringir el uso de esta palabra para referirnos excusivamente a una clase social, la que desde la primera modernidad medieval empezó a ordenar y dominar la vida en las ciudades...y así hasta hoy, cuyo uso es propio de aquellos habitantes que se sienten incómodos y excluídos de la ciudad, burgueses que dicen “burgués” como un insulto. Será por algo. Quizá porque la ciudad haya experimentado una evolución nada positiva.

domingo, 17 de agosto de 2014

EL DEBER DE RESISTENCIA





Tenemos por delante tiempos de máxima confusión y oscurantismo. No hay otra conclusión posible cuando a la certeza del colapso ecológico, al que nos conduce la ideología desarrollista que domina el mundo en que vivimos, se le añade la sumisión cómplice de las masas, domesticadas por las estructuras económicas y políticas del poder omnímodo, estatal-capitalista. 

Podríamos esperar a que el colapso suceda para empezar de nuevo y desde cero. Podríamos hacerlo incluso sin dolor de conciencia, al fin y al cabo lo más probable es que no vivamos para cuando el colapso alcance de pleno a los países del primer mundo. Y en esa corta espera, al menos nos sentiríamos liberados de tal responsabilidad. Pero no podemos esperar, no sabemos muy bien porqué.

lunes, 11 de agosto de 2014

PROFESIONES A EXTINGUIR


“Niños-problema de matices siempre nuevos eran descubiertos entre los pobres, conforme los asistentes sociales iban aprendiendo a marcar a sus papás y a tipificar las necesidades de los mismos. Se empleó el sustantivo necesidad como forraje para alimentar y engordar a las profesiones y conferirlas el supremo dominio. La pobreza fue modernizada. El pobre pasó a ser el necesitado. Durante la segunda mitad de mí vida, ser necesitado se volvió algo respetable. Las necesidades computables e imputables le hacían a uno ascender por la escala social. Tener necesidades dejó de ser un signo de pobreza”

“Sólo sí comprendemos de qué forma la dependencia de medios institucionalizados ha legitimado necesidades, las ha acuñado con urgencia y las ha exasperado, al mismo tiempo que destruía nuestra capacidad de arreglárnoslas por nuestra propia cuenta, podrá ser evitada una nueva era oscurantista, una era en la que una autoindulgencia masturbadora podría ser la más segura declaración de independencia. Sólo si la intensidad mercantil de nuestra cultura es denunciada sistemáticamente como la fuente de nuestras frustraciones más profundas, se pondrá coto a la actual perversión de la investigación, la preocupación ecológica y la misma lucha de clases. En el presente estas actividades están principalmente al servicio de una mayor esclavitud del pueblo respecto de las instituciones”. (Extracto de “Profesiones inahabilitantes”, de Ivan Illich)