Existe una especie de consenso en la izquierda “realmente existente” acerca de la necesidad de un proceso constituyente dirigido a lograr un cambio político radical al que se le pone el nombre de “democracia” en un intento de rescatar este concepto, secuestrado por el neoliberalismo. Surgen así varias propuestas de “democracia alternativa”, entre las que hay dos que, a mi entender, resumen la posición mayoritaria en el seno de esa izquierda nebulosamente autodefinida como progresista.
Una es la “democracia distribuida” de la Universidad Nómada, presentada como interpretación de las propuestas emanadas del 15M, resumidas en ocho puntos: 1. Eliminación de los privilegios de la clase política. 2. Control de las entidades bancarias. 3. Derecho a la vivienda. 4. Medidas contra el desempleo. 5. Servicios públicos de calidad. 6. Nueva fiscalidad. 7. Democracia participativa. 8. Reducción del gasto militar. Es un programa reformista y re-constituyente que evidencia una intención muy clara, la de reparar el fallido proyecto socialdemócrata de la izquierda, hasta ahora liderado por el PSOE y en adelante, previsiblemente, por IU con el añadido de los retales supervivientes del 15M.




