jueves, 2 de abril de 2026

QUÉ MENOS QUE UN MÍNIMO HUMANISMO-GENERAL-BÁSICO

 

Fig.1. Interpretación del original "Hombre de Vitruvio" adaptada a los dos géneros, según M.Boucher (BBC) 

1. El Hombre de Vitruvio es un dibujo de Leonardo da Vinci (s.XV) que ilustra las proporciones ideales del cuerpo humano masculino, con base en los textos del arquitecto romano Vitruvio, mostrando a un  humano varón en dos posiciones sobrepuestas, inscrito en un círculo (lo espiritual) y un cuadrado (lo físico/terrenal), con el ombligo como centro geométrico. Los dibujos de la figura 1 son una interpretación de ese dibujo original, adaptada a los cuerpos de ambos géneros de la especie humana, ambos inscritos en esa intersección a modo de vínculo intermedio entre  la tierra y el cielo, lo material y lo inmaterial, la carne y el espíritu, entre lo concreto, limitado, racional  e imperfecto y lo abstracto, infinito y tan perfecto como absurdo. 

2. He ahí el hábitat propio del  animal humano. En esa linde tan imprecisa  es donde tiene su domicilio la fugaz existencia del cuerpo que somos -queramos o no- los simios holobiontes,  los que entre los simios somos solo un poco más inteligentes de lo normal, confinados en esa singular situación, sobrepasados y agobiados muchas veces por nuestra propia, conflictiva, imperfecta, excepcional...y maravillosa autonomía: por todo eso que la vida humana es capaz de ser y hacer por sí misma cuando se lo propone, resistente a las leyes de la gravedad y contra la entropía. También contra toda forma de dictadura.

3. Si eres un simio, decir que desciendes de un simio es una verdad de perogrullo. Esa empírica verdad fue descrita por Charles Darwin como “teoría de la evolución natural de las especies”; y siendo de perogrullo, tal verdad significó una revolución científica en el contexto de la sociedad religiosa -y todavía campesina- de la Europa del siglo XIX, en el tránsito de la agricultura a la industria, y del feudalismo al capitalismo. No siendo creyente, mi crítica de la teoría darwinista nada tiene que ver con la de los religiosos creacionistas, que yo considero una crítica básicamente irracional, porque, como he dicho muchas veces, no puede ser más obvio que "si Dios existe es como idea abstracta y propiamente humana". Mi crítica de la teoría de Drwin tiene que ver con su manifiesta insuficiencia y superficialidad al ignorar la singularidad de la especie humana. Porque, aparte del simio de la especie homo sapiens, no se sabe de ninguna otra “criatura” que practique el habla (oración) con el Vacío y que también sea capaz de encontrarle sentido a la existencia, en medio de un Cosmos tan excesivo como absurdo.

4. Según los últimos descubrimientos de la ciencia astronómica,  el Gran Vacío o "Vacío de Boötes" tiene un diámetro  aproximado de 330 millones de años luz, y no siendo el único vacío conocido, sí que es el mayor entre éstos, desafiando a todas las teorías acerca de la distribución de la materia por el Cosmos. Es un vacío tan grande, que si entráramos en él no tropezaríamos con nada en un trecho de más de 750.000.000 años. Es un abismo de absoluta nada, en donde es imposible ver nada, ni  estrellas, ni galaxias, ni una mínima luz, nada, solo una oscuridad absoluta, total y eterna, que tiene toda la pinta de ser el descampado más solitario y vacío del Universo conocido. Al parecer, fue detectado por primera vez en 1981 por el astrónomo estadounidense Robert Kirshner, mientras estudiaba los desplazamientos de las galaxias, y en la actualidad los astrónomos especulan con la teoría de que este Gran Vacío pudiera tener su origen en la fusión de unos cuantos vacíos más pequeños, tal como se une un grupo de burbujas, todo ello "en el marco de la red de filamentos propia de la materia oscura del universo", una explicación que no alcanzo a comprender.  

5. Anthropos, de origen griegosignifica "ser humano" y es la raíz de términos como antropología, que refiere a la condición humana en general, sin distinción de género. Llama mi atención que  en el wikcionario se incluya su interpretación etimológica como condición "del (ser) que mira hacia arriba". Antropocentrismo es uno de los términos derivados y más polémicos, definido como pensamiento "que sitúa a la especie humana en el centro del universo, en una posición superior y dominante sobre todas las especies, llegando a ocupar el lugar de Dios". Entre las principales características del pensamiento antropocéntrico habría que destacar que surge asociado al pensamiento humanista del siglo XV, significando la ruptura con el Medievo (campesino y religioso) y el paso a la Modernidad, industrial y "seglar" en su doble acepción: relativa a la "costumbre del siglo" y  "ajena a las órdenes eclesiales"

6. En la actualidad ha alcanzado gran notoriedad, un pensamiento denominado "animalista" que junto a algunas variantes del ecologismo, se sostiene sobre su oposición radical al humanismo "antropocéntrico". Y para justificarlo, echan mano de una hipótesis  que define este humanismo antropocéntrico como "pensamiento favorable a la explotación desmedida de los recursos naturales, a la degradación ambiental y el maltrato de otras especies, consideradas como meros instrumentos para el beneficio humano". Así me recuerdan a un escritor, presuntamente "anarquista", que creyéndose más anarquista que nadie, se embarulló en una confusión entre Democracia y Estado, empeñado en descalificar en el mismo saco a la democracia directa,  dedicando varios cientos de páginas a marear una explicación basada en un  silogismo tan burdo como éste: "la democracia directa, siendo una forma de democracia -o sea, una dictadura de la mayoría sobre la minoría-  necesariamente es también una forma de dictadura". 

7. Si no podemos decir que "todo habitante del desierto sea un desertor" (tal como he leído en el libro que ahora me ocupa, de Josep María Esquirol, un ensayo sobre "la resistencia íntima"), tampoco podemos afirmar que todo humano, por el mero hecho de serlo, necesariamente tenga que ser  humanista.  No. Incluso abunda y está en auge un pensamiento animalista radicalmente contrario a considerar la singularidad de lo humano, lo que para mí es perfectamente compatible con un respeto máximo por la biodiversidad y por el valor intrínseco de todas y cada una de las especies, animales y vegetales. A mi entender, los animalistas confunden y pasan por alto, como hiciera Darwin, la singularidad humana, y hablan de antropocentrismo con trazo gordo, con cierto desdén y tono despectivo, como si homo sapiens no fuera el único animal entre los que habitan la Tierra que ha evolucionado hasta tener un sentido ético de la existencia y, en consecuencia, conciencia y  responsabilidad, de sí mismo y del mundo al que pertenece. Por supuesto que una visión humanista de la naturaleza puede ser compasiva y moral, además de científica, y estar al margen de la posible "utilidad" de otras especies; y que también puede estar comprometida en evitar su explotación y toda forma de sufrimiento. Pero, cuando se proclama que la experiencia humana debe integrarse en la totalidad natural y no por encima de ella, o cuando se considera al pensamiento humanista y antropocéntrico como responsable de la actual crisis ecológica y de la desarmonía entre la humanidad y la naturaleza, a mi entender se incurre en un error de juicio que tiene graves consecuencias, no solo epistemológicas.   

8. En "La resistencia íntima. Ensayo de una filosofía de la proximidad", dice su autor, Josep María Esquirol, que "por motivos más que evidentes, interpretar la existencia como resistencia no puede pasar por alto el sentido político de este concepto. La resistencia se entiende, coloquialmente, como un fenómeno político consistente en la oposición de un pequeño grupo al dominio impuesto por una ocupación o por un Gobierno de carácter totalitario", a lo me permito añadir que tan legítima es esa resistencia de una minoría oprimida, como la de cualquier mayoría sometida al dominio de oligarquías, lo que modestamente me permito recordarle a J.M. Esquirol que es lo más acostumbrado a lo largo de toda la Historia (que no por casualidad es la historia del Estado).

9. En ese mismo libro, se dicen cosas tan sabias como ésta:  "que nuestro existir sea un resistir es algo que se puede sostener precisamente porque una de las dimensiones de la realidad se deja interpretar como fuerza disgregadora. De hecho, la peor de las pruebas a que debe someterse la condición humana es la constante disgregación del ser. Como si las fuerzas centrífugas de la nada quisieran poner a prueba la capacidad del hombre para resistir la embestida". 

10. Cópula mundi, filosofía (antropocéntrica) de la proximidad y la resistencia íntima, metafísica y elogio del ayuntamiento. Se apostilla en el mismo libro, al respecto de la resistencia íntima, algo que me interesa personalmente y sobremanera:  "Quien va al desierto es, sobre todo, un resistente. No necesita coraje para expandirse sino para recogerse y, así, poder resistir la dureza de las condiciones exteriores. El resistente no anhela el dominio, ni la colonización, ni el poder. Quiere, ante todo, no perderse a sí mismo pero, de una manera muy especial, servir a los demás. Esto no debe confundirse con la protesta fácil y tópica; la resistencia suele ser discreta".

.../..."Tal vez nos ayude la imagen de juntura, el hilván, el cosido provisional de dos límites. La muerte es el deshilacharse o la rotura del hilo. Hasta entonces, la provisionalidad se muestra como cosmicidad precaria y vulnerable. Por eso tienen sentido el cuidado, de nosotros mismos y de los demás. El mítico hilo de la vida no es el cordón que nos une a alguna totalidad, sino cada trozo concreto que cose dos límites y da pie a cada una de las vidas singulares e irrepetibles. Somos una articulación, una reunión, una coyuntura, tan precaria como absolutamente admirable. Reunión de la diferencia. La juntura supone, en efecto, articulación de lo que es diferente y, por tanto, ni homogeneidad ni transparencia. Precisamente por eso nos preguntamos quiénes somos. Nuestra identidad—dirá Ricoeur—implica la alteridad: un sí mismo en tanto que otro; nuestra alteridad como sí mismo más recóndito, como ipse, implica la alteridad, la diferencia. Y la tensión. La figura de la juntura permite recuperar, transformándolas, varias distinciones ya conocidas. Así, por ejemplo, pese a que el lenguaje de los viejos dualismos resulte poco menos que inasumible, lo que no debe menospreciarse es la experiencia que lo motivaba. También nos parece caduco el lenguaje ascensional aplicado al conocimiento y a la vida espiritual, pero hay que reconocer que se da una tensión propia, tanto de la vida intelectual como de la moral, que de algún modo hay que poder expresar. Juntura o hilván provisional de dos límites. Ayuntamiento". 

PD: Demasiado libro para una sola tarde, tengo que buscar tiempo para leerlo mucho más despacio. Y lo recomendaré a mis amigos:

"La resistencia íntima.Ensayo de una filosofía de la proximidad", de Josep María Esquirol, 2018, Editorial Acantilado.

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