domingo, 29 de marzo de 2026

HABAS NO CONTADAS


Por lo que tengo entendido, la expresión "habas contadas" proviene de la antigua costumbre de votar para decidir sobre algún asunto, usando para ello habas blancas y negras; también se utiliza para indicar que una cantidad es exacta y generalmente escasa, además de referir a algo que estando  bien claro  no admite discusión.

Hoy escribo ésto a modo de conversación con el último escrito de Marga Mediavilla en su blog "Habas contadas" , donde se pregunta "Y ahora ¿qué hacemos?". Y antes que nada, aclaro que desde hace unos cuantos años sigo con mucho  interés ese blog y que, en general estoy muy de acuerdo con lo que ahí se dice, si bien, cada vez que lo leo me suele pasar lo mismo que con los escritos de Jorge Riechmann y con los de otros ecosocialistas de igual tradición marxista: que mis reparos tienen que ver con lo que omiten y no con lo que dicen. Aclaro que yo comparto con ellos una misma "visión" ecosocialista, pero que sigo la estela que iniciara Murray Bookchin, de tradición anarquista, quien, por cierto, conviene recordar que fue el primer ecosocialista. 

Por resumirlo, vengo observando que lo que en general evitan los ecosocialistas alineados en esa corriente de pensamiento, es toda mención a la "Propiedad" y al "Estado". En sus escritos es muy dificil encontrar esos dos términos y por eso me dan a entender que pasan por alto la trascendencia que tienen ambas instituciones en la construcción del orden social dominante, porque, ¿cómo obviar que la Propiedad, en cualquiera de sus formas es un factor condicionante para el equilibrio ecológico de los ecosistemas y determinante para su sostenibilidad?... y que  desde hace más de cinco mil años, el Estado es el aparato de poder del que se sirven las oligarquías dominantes  para su pleno dominio sobre la naturaleza y las sociedades, el dispositivo responsable  de todas las formas históricas de la explotación sin límite de los bienes naturales como del trabajo humano, y también responsable de la división social mediante la organización jerárquica de la sociedades, todo lo cual convierte a todo Estado, sin excepción, en una indemocracia sistémica, perfectamente incompatible con el más básico ideal de democracia. 

Con la experiencia y el conocimiento histórico del que disponemos las actuales generaciones -acerca de lo que es el orden dominante como alianza estatal/capitalista- resulta increíble y muy desconcertante el retraso evolutivo que acumulan nuestras sociedades. A mi entender, tiene la culpa de tal retraso evolutivo el pensamiento reformista de las izquierdas residuales que sobrevivieron al fracaso de la revolución socialista-soviética y que, como vengo diciendo desde hace años,  cumplen la función de "tapones", integrando al sistema estatal/capitalista toda energía social que asome la cabeza y tenga una mínima pulsión revolucionaria.

Por supuesto que, como dice Marga Mediavilla, "tenemos que empezar a adaptarnos a un mundo sin petróleo. Deberíamos habernos preparado para ésto hace décadas porque se sabía, las señales eran muy evidentes, pero apenas lo hemos hecho"...y también por supuesto que tenemos que adaptarnos a la adversas condiciones del cambio climático que ya han comenzado a cambiar nuestras formas de vida, y al decrecimiento, no como opción sino por necesidad,... y por supuesto que deberíamos tener en cuenta que todo ésto sucede a escala global y de especie, lo que sin darnos cuenta es una gran novedad histórica que, sin duda, acabará generando consecuencias de igual escala. 

Denota una gran ingenuidad política la creencia ecosocialista que no pasa de soluciones meramente ecológicas o científicas, como si el "Gran Problema" de la humanidad se redujera a la supercrisis energética y climática que atravesamos, como si no hubieran causas previas, políticas e históricas por tanto. No me extraña el desasosiego que nos inunda y que veo más justificado cuando no se alcanza a intuir siquiera una explicación realmente científica a esta crisis sistémica, que ya sentimos como un aliento mortal en la nuca. 

A mí me parece que nos está sucediendo algo muy parecido a lo de ese proverbio oriental que dice:  "cuando el sabio señala con el dedo a la luna, el necio fija su mirada solo en el dedo", que viene a ser toda una metáfora sobre los variados y contradictorios empleos de la ciencia,  más como distracción superficial que como auténtico conocimiento. 

Si Marga Mediavilla lleva veinte años investigando y dándole vueltas al asunto de las energías, por mi cuenta yo llevo otro tanto indagando la manera de hincarle el diente comunal al Sistema...y creo estar muy cerca de poder hacer una propuesta pronto y públicamente. Se trata de un pacto social-prepolítico, ecosocial y comunal, a escala local y global, sobre el común como democracia real (convivencial, simbioética y bioterritorial) y lo común como conjunto de bienes comunes (materiales e inmateriales, naturales y producidos, universales y comunitarios).  Una "democracia real" que, además de procedimiento, es un fin en sí mismo, que consiste en una libre asociación confederal de democracias reales, autoconstituidas en modo autogobierno (democracia directa) en ayuntamientos o asambleas comunales, bioterritoriales y convivenciales, de vecindades y de paisanías. Y lo común o bienes comunales, universales y comunitarios, que incluyen al conjunto de bienes que conforman el mundo material que tenemos en común con el resto de especies, junto a los bienes inmateriales que conforman el conocimiento propiamente humano, ese conjunto de saberes, ciencias  y culturas, producidas y transmitidas socialmente entre individuos y generaciones;  además de los bienes y servicios comunales que podemos producir comunitariamente, mediante trabajo personal y cooperativo, en comunidades convivenciales y productivas (domésticas, vecinales y paisanas). Pues en eso estamos. 

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