lunes, 20 de junio de 2022

NADA QUE HACER, TODO POR IMAGINAR

 

Fotomatón Us Army, Enjambre de Drones marca "Manada de Lobos"

Por fin la imaginación tomó el poder, ya era hora y mira que ha costado, 54 años han tenido que pasar desde aquella primavera en Montparnasse, ya estaba harta de  la chata realidad, tan vacía ella, de paisajes curvos, de matices y relieves de color, de aquellos bosques impenetrables todos del mismo color verde aburrido poblado de alimañas, y ciudades obsoletas con callejas estrechas donde no entraba el sol, que te lo tenías que imaginar de refilón reflejado al vies, en los escaparates que te salían al paso. Ahora, sin embargo, con la imaginación todo es posible, incluso aquello que creíamos inimaginable o científicamente imposible. Porque la imaginación sí que es democrática, accesible para cualquier ciudadano del mundo no como la realidad, aquella antigualla, ¿os acordáis? del pasado, una campiña urbana llena de verjas y de carteles de prohibido el paso y de cuidado con el perro que muerde, todo normas e impedimentos. Que no piense nadie que la ficción es para vagos que buscan atajos para ser directamente felices sin pasar por los obligados tragos y baches que imponía la realidad (según se cuenta). No, porque incluso también ahora puedes imaginar que sufres realmente, todo lo que que realmente te duele, cuanto puedas imaginar sufrir, por ejemplo, que lo que te hace disfrutar de verdad es la cruda y simple realidad las cosas como son, tal cual, todo lo reales que tú quieras imaginar sufriendo de verdad. ¿Quien podía (otro ejemplo) imaginar que Juanma llegaría a gobernar con mayoría absoluta en el país de Al-Andalus, ese país de ensueño situado al borde de Europa?, ¿o que Melenchon pudiera llegar a pactar algún día, lo veremos, con Marie Le Pen contra Macron para salvar de la República a la revolución francesa?, ¿quién podía pensar que sería posible?: fumar sin tabaco vapores con sabor a canela y chocolate o jugar a tenis en la cancha de un teclado...me diréis que soy presumido, pero yo lo supe hace muchos años, que Ésto llegaría, lo supe el mismo día que estrené mi primer Corel Drawn y pude ampliar cualquier cosa que se me ponía por delante, alterar sus dimensiones y proporciones, copiar y pegar, cortar y pegar, incluso duplicar la cosa hasta el infinito. Y de ahí, a solo un paso, supe que podría tener hijos por internet, volar sin casco ni carnet, hacer quedadas para botellones y masturbatones populares, eligiendo compañía y pudiendo elegir también entre “sin o con” pesar de conciencia, incluso con indiferencia moral, por encima del bien y del mal, ale, como el mismísimo Niestzche. Acaso, ¿no es eso lo que también hacía la Naturaleza en su antaña realidad?, dejar a los seres que se comieran los unos a lo otros, fueran animales o inertes, que jugaran entre sí a ver quien era más bruta, si la fuerza de la razón o la razón de la fuerza, vertebrados comiendo invertebrados y viceversa, propietarios y proletarios, animales y vegetales todos igualmente depredadores insaciables de nutrientes, veganos y carnívoros, sí, eso hacía la cruel Naturaleza, dejarlos a su suerte, que se comieran hasta reventar todo lo que pudieran, los unos a los otros y viceversa, lombrices, oxígeno, luz, nitrógeno...todos incluso los minerales y las tierras raras se comían, que tanto escaseaban en un planeta que por entonces ya se quedaba pequeño. Y no es de extrañar en una realidad tan mínima, y tan exageradamente tacaña. Por eso que sea mejor un planeta sin límites, generosamente plano e interminable, una Naturaleza sobrante de todo tipo de nutrientes, sin que falte oxígeno en ninguna estantería y, si falta, que se pueda poner aunque sea de oferta, un aire acondicionado que resulte barato o sea que se pueda reponer inmediatamente, por ejemplo con solo un click de Corel Drawn, cortar y pegar. No quepo de contento en mí, por fin la literatura se dedica a lo suyo, a imaginar y no a especular o a perder el tiempo en rodeos al cabo filosóficos sobre ilusorias realidades en realidad ficticias, es lo que siempre imaginé que acabaría sucediendo, siendo la literatura un campo realmente abierto y asequible a cualquier cerebro, autor o lector mínimamente inteligente, ese lugar de papel digital donde todo cabe en realidad, imaginar cielos que se desploman blandamente mientras suena la novena sinfonía de la UE de Bethoven, océanos evaporables formando nubes de azúcar que se derriten al poco en chupiteles de merengue, dioses y humanos de verdad alternando juntos, lo mismo en chiringuitos de playa que en catedrales góticas. No sé, la verdad, cómo pude resistir tantos años sin vacunarme soportando realidades tan cargantes, en estado tan lastimero que me lo decían muchos amigos del facebook con la imaginación que tú tienes y que todavía te resistas a vacunarte, expuesto a coger cualquier cosa. Solo ahora caigo en la cuenta de tamaño error tan colosal, pero ya está, esta misma semana toca meterme la octava dosis y ya no habrá bicho ni cepa ni variante que pueda infectarme, definitivamente  estaré a salvo completamente inmune (imagino), de por vida. Y por si fuera poco entre lo de Macron y Juanma me llega la buena nueva que me ha repletado el día, que en un lugar intermedio que se llama Groenlandia, entre Oriente y Occidente científicos de verdad, chinos de Wuhan y americanos de Silicon Valley han inventado un arma definitiva que acabará en bloque con todas las guerras, “Manada de Lobos” es su nombre comercial que ya de por sí da señales de su agudeza científica, que deja a las claras su intención filantrópica tanto que impresiona y tanto que parece realmente de ficción, pensar que fuera posible disuadir a cualquier tirano de invadir países a la ligera y que se lo tengan que pensar dos veces los dictadores de tres al cuarto antes de empezar una guerra. Es un arma modular y desechable y de bajo coste y digo yo que plegable y fácilmente transportable y que cambiará dice el portavoz el paisaje, cualquiera que sea éste, de los futuros campos de batalla para siempre, incrementando la velocidad y el alcance, la visión y letalidad que es de lo que se trata que lo entienda el enemigo, quien quiera que sea de sus unidades estratégicamente situadas a no menos de tres mil millas de prudente distancia del frente de batalla. Es un killer wolfpack o manada de lobos asesinos tan es así de fuerte que realmente se acabará denominando Air Launched Effects (efectos lanzados desde el aire) si quiere penetrar mejor en los mercados porque no es otra cosa que una gran manada de drones realmente inteligentes dirigidos por militares científicamente muy preparados que vuelan los drones quiero decir de forma coordinada favoreciendo así efectos escalables a las tropas de infantería que se desplazan por el suelo facilitando por supuesto su labor disuasoria o no, si hiciera falta, pudiendo detectar- localizar- interrumpir- engañar haciendo creer, o no,  una pesadilla interminable con efectos letales realmente disuasivos y disuasorios en un solo segundo que pasa en el suspiro que tarda el GPS de a bordo que funciona sin piloto de carne y hueso con inteligencia realmente artificial a distancia como lo están haciendo ya ahora mismo los solitarios drones Switchblade -Navaja de Muelle- en Ucrania Occidental pero mucho más efectivos que éstos porque aquellos son auténticos y verdaderos enjambres de lobos-drones que husmean cada centímetro cuadrado del enemigo a batir y se lanzan al territorio y a cada cuerpo que se menea en picado hasta dejarlo arreglado para siempre si no se rinde al momento y es no cabe duda una FAPRD, Fuerza Aérea Portátil Realmente Definitiva de potencia sin precedente...y es que la OTAN hace cosas chulísimas, así que en realidad ya no puedo pedir más ni estar más contento, o sí, no sé.



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