martes, 2 de julio de 2013

ECONOMÍA COMUNAL

Esquema clásico del  procomún, dibujo original de Carla Boserman

Vivimos en una sociedad de mercado, en un mundo en el que todo ha sido transformado en mercancía…la cultura, la salud, la educación, el tiempo de las personas, toda la experiencia vital de cada individuo ha sido privatizada y convertida en mercancía, en una economía de servicios generadora de la efímera ilusión de bienestar  momentáneo, que anula la libertad y autonomía del individuo humano y se dirige insoslayablemente hacia su propio precipicio sistémico, en acelerada y caótica deriva. Para apreciar los síntomas del caos anunciado no hace falta esperar, basta pararse un momento y  mirar el mundo : ¿no es ya un caos que el ideal de vida humana se reduzca a la mera función digestiva, que la existencia se limite al acto compulsivo de consumir hasta morir?, ¿en qué consiste el cacareado éxito de una economía, la capitalista, incapaz de gestionar con un mínimo de racionalidad la abundancia de recursos naturales y humanos, de despreciar la creatividad y el talento de grandes masas de individuos reducidos a la condición de esclavos asalariados o, incluso peor, excluidos del mercado por insolventes, seres sobrantes, obsoletos?, ¿cuál es el éxito de un sistema que convierte la vida en un concurso televisivo y competitivo al modo del Gran Hermano?... entender por qué esta economía ha logrado tal éxito de audiencia es el inicio de una nueva conciencia que lleva a la imperiosa necesidad de organizar la vida en sociedad de manera radicalmente diferente, orientada a la convivencialidad. Pues eso y no otra cosa es la revolución integral.

lunes, 24 de junio de 2013

¿ES POSIBLE LA CONFLUENCIA DESDE ABAJO Y A LA IZQUIERDA?



Escribo estas notas en el contexto del debate que ocupa desde hace tiempo a la izquierda histórica y, más recientemente, a los movimientos sociales emergentes.  Distingo dos tipos de debates claramente diferenciados y que representan estrategias contradictorias. El primero, de finalidad claramente reformista y electoralista, ya está realizando movimientos tácticos y celebrando encuentros como el registrado en esta información de prensa: “indignados y militantes de izquierda sientan las bases para crear un bloque social con vocación electoral”.

viernes, 14 de junio de 2013

PREFASCISMO COTIDIANO

Emanuel Mounier


Está presente en las conversaciones políticas, los telediarios  lo repiten con cierta frecuencia, se reconoce públicamente que la situación crítica que atraviesa Europa está favoreciendo el crecimiento de organizaciones totalitarias de extrema derecha, de corte neonazi o neofascista, de lo que son ejemplos el caso de Francia y de Grecia. 

El totalitarismo, que extiende su alcance a toda la historia humana, no es sino la antítesis de toda filosofía relacional, impone una forma vertical de convivencia en la que “el otro”, el diferente, ha de ser  necesariamente integrado, dominado por el yo único, poseedor de la verdad; su resistencia a la integración justifica su anulación o exterminio, siempre en defensa de la raza, de la nación o de la clase.  Es tópico ponerle nombre propio al totalitarismo y por eso se recurre a nombrar a personajes históricos -Hitler, Stalin, Mussolini- o a otros totalitarios más mediocres, como Francisco Franco o Nicolae Ceaușescu. Este perezoso recurso al tópico puede hacernos olvidar  lo común que es el pensamiento totalitario, la cotidianeidad en la que se nutre y cultiva este pensamiento destructivo para la convivencialidad humana.

miércoles, 12 de junio de 2013

PROPUESTAS CONSTITUYENTES PARA VOLVER AL LUGAR DE DONDE VENIMOS


Existe una especie de consenso en la izquierda “realmente existente” acerca de la necesidad de un proceso constituyente dirigido a lograr un cambio político radical al que se le pone el nombre de “democracia” en un intento de rescatar este concepto, secuestrado por el neoliberalismo. Surgen así varias propuestas de “democracia alternativa”, entre las que hay dos que, a mi entender, resumen la posición mayoritaria en el seno de esa izquierda nebulosamente autodefinida como progresista.

Una es la “democracia distribuida” de la Universidad Nómada, presentada como interpretación de las propuestas emanadas del 15M, resumidas en ocho puntos: 1. Eliminación de los privilegios de la clase política. 2. Control de las entidades bancarias. 3. Derecho a la vivienda. 4. Medidas contra el desempleo. 5. Servicios públicos de calidad. 6. Nueva fiscalidad. 7. Democracia participativa. 8. Reducción del gasto militar.  Es un programa reformista y re-constituyente que evidencia una intención muy clara, la de reparar el fallido proyecto socialdemócrata de la izquierda, hasta ahora liderado por el PSOE y en adelante, previsiblemente, por IU con el añadido de los retales supervivientes del 15M.

viernes, 7 de junio de 2013

POR LAS ALBAS LORAS

Peña Amaya en primer término y la Ulaña al fondo

He vuelto a las Loras hace unos días, cuando aún era Mayo y no hacia la calor que se supone, sino un fresco  impropio, que curte el pellejo cuando te pilla desprevenido y a estas alturas del calendario. Esta vez he vuelto con inmejorable compañía, un nutrido grupo de amigos y amigas, a mayores de mis hijos y mis nietos. He vuelto por enseñarles este paisaje extremo, que te sorprende en el camino, cuando sales de la Montaña Palentina camino de Burgos. Las Loras son calizas y albas, constituyen un paisaje tan armonioso como destartalado, resultado del levantamiento de los fondos marinos de hace sólo doscientos millones de años, casi nada, luego plegados y erosionados hasta convertirse en grandes islotes de pétreas párameras, como a la deriva en medio de ningún sitio, en las inmensas soledades que median entre Burgos y Aguilar de Campoo, con el tajo del Ebro limitándolas al norte y debastando la roca por las cántabras honduras  de Valderredible, el “valle del río de los iberos”.

miércoles, 5 de junio de 2013

POR UNA CONSTITUCIÓN DE TRANSICIÓN A LA DEMOCRACIA

166 años de constituciones fallidas

Antes de la modernidad liberal, los fueros eran los documentos que expresaban el pacto entre el pueblo y el estado feudal, por el que éste reconocía a aquél unos derechos, que otorgaban una cierta autonomía en el gobierno de los bienes comunales y en, general, sobre el autogobierno de cada comunidad a través de las asambleas de concejo. A cambio, el pueblo respetaba la propiedad señorial y eclesiástica y sostenía con sus impuestos los gastos de la corona, que incluían el mantenimiento de los ejércitos, si bien, durante mucho tiempo las propias milicias concejiles fueron mucho más eficientes que los ejércitos reales, como quedó demostrado en ocasiones tan fundamentales como la de la sublevación popular contra la invasión francesa en la guerra de la independencia.
Tras la revolución liberal, los Estados se dotaron de constituciones que sustituyeron a los fueros anteriores, pero que mantenían intacta la esencia del antíguo pacto: el pueblo cedía su soberanía a cambio de algunos derechos, considerados “ideales”, porque nunca fueron cumplidos por las élites gobernantes, como el derecho al trabajo o a la vivienda, como el de  igualdad ante las leyes o el ilusorio derecho a la igualdad de oportunidades.