lunes, 28 de septiembre de 2015

CONFLUYAMOS EN CONCRETO

..."El espacio no respondía a las expectativas generadas y no estaba sirviendo para acercar posiciones, sino para alejarlas".

..."El panorama ha resultado cada vez más desolador en estos últimos días, con el uso indiscriminado y a veces indebido de AeC por parte de todos y cada uno de los dirigentes políticos que apelaban a la confluencia".
  




CONFLUYAMOS EN CONCRETO

Confluir para echar a Mariano Rajoy del gobierno sería un objetivo acertado en el caso de que este señor fuera quien realmente nos gobierna, pero todo el mundo debiera saber a estas alturas que quienes gobiernan de verdad son quienes tienen el poder real y que, sean quienes sean, nunca cometerán el error de presentarse a las elecciones. Por tanto, lo que se dirime en todos los procesos electorales es, como mucho, un recambio en ese limitado y predeterminado contexto, una renovación del mandado de turno, una operación que siempre contribuye a reforzar al sistema de poder, según atestiguan los tres siglos de historia de la democracia liberal, por lo que tenemos visto y comprobado hasta la saciedad.


Convendremos, pues, que el gobierno no es “el poder” sino su intermediario, su mandado, que el poder ni se presenta a las elecciones ni lo necesita, porque está a buen recaudo, dirigiendo todo el juego; el auténtico poder no dará la cara mientras la sociedad no cuestione su origen, el origen concreto del sistema de dominación que, a mi entender, es la apropiación privada de la Tierra y del Conocimiento para su acumulación y concentración, esa es su esencia, la del capitalismo, junto con el monopolio de la ley y la violencia, que eso y no otra cosa es el Estado. Todo lo contrario al ideal humano de autogobierno, a lo que  debería ser la democracia.

Es un autoengaño, pues, pensar que cambiando de gobierno se acaba con la dominación. Como es un engaño decir que votando al menos nos acercamos a ello. No. Como mucho, votar sólo sirve para renovar a los beneficiarios del poder, ¿o es que para convencernos de ello necesitamos otros tres siglos más de electorales confluencias?

Esto es una democracia liberal, compañeros confluyentes. Esto es Capitalismo y Estado en hibridación perfecta, por mucho que os empeñéis en identificar lo estatal con lo público, lo público y estatal con lo comunitario, la organización electoral con la lucha por la libertad, por la autonomía de los individuos y las sociedades humanas. Eso ha sido y sigue siendo así, aquí y en Sebastopol. Lo que sigue pendiente no es un cambio de gobierno ni una revolución en abastracto, limitada y etérea, sino una revolución integral y bien concreta, que podría comenzar dándole un nombre apropiado a la forma en que ha de organizarse, como “democracia integral”: una revolución completa y concreta, personal y social, local y global, económica, política, ecológica, tan ética como pragmática.

Naturalmente que ésto no se resuelve en el corto plazo, que así no solucionamos de inmediato las necesidades acuciantes, pero si no empezamos alguna vez, si las tareas trascendentales las seguimos  subordinando a las urgencias de cada momento, si las seguimos aplazando para después de cada frustración electoral, nunca tendremos eternidad suficiente para empezar a resolverlo.

Mayorías y minorías, izquierda y derecha son conceptos definitivamente propios del sistema de dominación, sólo útiles a la reproducción del orden impuesto. Por evidencia científica, por su constatación experiencial. Esa es la política realmente existente, la que necesitamos cambiar radicalmente. Hay un principio prepolítico que es ocultado por sistema: que la lucha política es algo a superar, pero no a perpetuar, que su reproducción eterniza al sistema de dominación. Porque las luchas cuerpo a cuerpo siempre las gana el contendiente más fuerte y mejor armado. A éste hay que desarmarlo recurriendo al consenso básico y global que nos permita empezar a practicar la democracia integralmente. No puede ser que la mayoría de la sociedad se niegue hoy a vivir en auténtica democracia, algo muy grave debe estar pasando cuando son las víctimas de la dominación las que, además de consentirla, defienden su statu quo, la democracia liberal que sirve a la perpetuación de la lucha fraticida generalizada.

La experiencia histórica nos explica con contundencia que esa no es la estrategia necesaria, que sería mejor cambiar de método, reiniciar, boicoteando al sistema, abordando de una vez la construcción paralela de la vida comunitaria deseada. Porque partimos de una sociedad debilitada, de una vida humana en exceso dependiente de condiciones impuestas, porque somos así un contendiente fácil de dominar, si aceptamos jugar con las reglas del contendiente al que nos oponemos. Así la derrota está asegurada, es la consecuencia ya cantada y predeterminada.

En ésto consiste, a mi entender, la confluencia necesaria y concreta: en no afiliarnos a a ningún partido ni sindicato, como a ninguna organización de las que nos son ofertadas desde el sistema, dejando de consumir los productos del mercado capitalista, progresivamente, a medida que vamos organizando el nuevo sistema de producción autogestionada y según vayamos avanzando en el rescate de los bienes comunales expropiados, restituyendo al comunal lo que al comunal pertenece, renunciando al derecho burgués de apropiación privada y anteponiendo el comunal derecho de uso, aplicado a los bienes derivados de la Tierra y el Conocimiento humano; reduciendo nuestro consumo a los productos resultantes del trabajo autónomo y cooperativo mejor que los provenientes del trabajo asalariado, a los productos de los mercados locales mejor que los provenientes del mercado global; creando un sistema productivo propio, autónomo y autogestionado; un mercado social con moneda propia, que nos sirva para intercambiar lo que producimos personal y comunitariamente, en paralelo y al margen del mercado estatal-capitalista; volviendo al uso individual y comunitario de la tierra, a la producción responsable y ecológica de nuestra propia autosuficiencia básica: de habitación, alimento y energía; autoorganizando la educación, la salud, la cultura, la información y la comunicación, liberando estas actividades sociales del adoctrinamiento para el que fueron creados como “servicios públicos” del Estado. No votando ni participando en las instituciones del sistema. Con el fin de debilitarlo, dejando de nutrirlo con nuestra participación; construyendo instituciones propias, autoorganizándonos en asambleas comunales autónomas, no por decisión de una mayoría, sino por consenso, en torno al procomún universal y básico: el uso común de la Tierra y del Conocimiento, junto a la práctica del autogobierno o democracia integral. CONFLUYENDO en asambleas localmente autoconstituidas, como ayuntamientos comunales, a su vez confederados solidariamente, con el fin de sustituir a los gobiernos por disolución progresiva: a los gobiernos municipales dependientes del Estado, a los de las nacionalidades y las falsas autonomías regionales y a los gobiernos de todos los Estados. Creando un orden mundial radicalmente nuevo, basado en la confluencia libertaria universal, en solidaria confederación de comunidades autoconstituidas por individuos decididos a ser verdaderamente libres y autónomos.

Soy consciente de que propongo una sociedad autoconstruida por imperfectos seres humanos y que, por eso nunca será perfecta. Pero a su favor digo que eso mismo nunca podremos decirlo de la actual sociedad, construida a imagen y semejanza del orden estatal-capitalista, manifiestamente empeorable, que por su propia naturaleza destructiva, fundamentada en la dominación de la naturaleza y de unos seres humanos sobre otros, sólo puede ir a peor.

Así pues, siendo confluyente convencido, para perpetuar el sistema de dominación no conteís conmigo. Para eso no quiero confluir con nadie y elijo seguir mi propio camino. Para eso, prefiero vivir en soledad que en falsa comunidad.



5 comentarios:

margarita dijo...

Cierto; no se trata de cambiar de collar; hay que cambiar de perro o incluso de animal.

David de Ugarte dijo...

¿Te veremos en Somero 2015> en Gijón esta semana?

Urbano Barri dijo...

Todo camino se inicia dando un primer paso... Yo me planto un huerto

Urbano Barri dijo...

Todo camino se inicia dando un primer paso... Yo me planto un huerto

Urbano Barri dijo...

Todo camino se inicia dando un primer paso... Yo me planto un huerto