lunes, 16 de febrero de 2026

LA UNIDAD DE LAS IZQUIERDAS ES EL MENOR DE SUS PROBLEMAS

 

Pensando en la próxima foto de familia 


 "La lucha entre las izquierdas es algo parecido a una riña sobre las tumbonas en un trasatlántico que se hunde". Esto decía AlvinToffler (1928-2016).

Lo decía en 1983, y también decía por entonces que "los términos derecha e izquierda son reliquias del periodo industrial, que ahora han pasado ya a la historia. Derecha e izquierda tienen que ver con quién consigue qué: cómo se dívidieron la riqueza y el poder del sistema industrial".  (Avances y premisas, Plaza & Janés, Barcelona 1983).

* * *

Mi tesis al respecto de las izquierdas actuales es que su tradicional desunión no es su principal problema. Y que en el contexto geopolítico contemporáneo, esta desunión hay que verla como el principal síntoma de la crisis sistémica general, o sea, del complejo y caótico mundo global que hoy vemos cómo se organiza y reorganiza constantemente, en bloques estatales de sociedades capitalistas obligadas por su propia dinámica depredadora y colonial a existir en un estado de  permanente guerra mundial-total: comercial, cultural y militar.  

Antes de seguir, he de precisar que cuando aquí me refiero a "la izquierda" en singular, incluyo a todas las izquierdas, sin excluir al partido socialdemócrata que sirve de referencia al resto, tal como sucede en el ámbito del estado español y, en general, en todos los Estados en los que esa izquierda alcanza a gobernar. Y  aclaro también, que la dimensión global de la crisis es, sin duda, una gran novedad histórica, ya que nunca antes pudo darse la mínima "conciencia de especie" que ahora está surgiendo en consecuencia, y que por primera vez estamos experimentado  "a escala de especie", como un trágico y común presentimiento que barrunta grandes e inminentes peligros.  

La concentración y acumulación de capital en modo de propiedad (territorial y/o reproductiva), de conocimiento (religioso y/o científico) y de fuerza coercitiva (militar y/o normativa),  hace del capitalismo  una "forma de sociedad" y no sólo una forma de economía. Entiendo, pues, el capitalismo como un sistema de sociedad organizada jerárquicamente en modo "Estado". A día de hoy, tanto izquierdas como derechas siguen viendo al capitalismo como una modalidad de economía, y algunas izquierdas incluso han llegado a confundir sus propios conceptos de "democracia" y "estado". Entiendo que ambas facciones han desarrollado una visión desenfocada de la realidad histórica: con sesgo procapitalista o proestatista en cada caso. 

De acertar en mi diagnóstico, el Sistema  de sociedad estatal/capitalista que es heredero directo de la "modernidad industrial"  iniciada en la Europa del siglo XVIII,  podrá sostenerse y reproducirse perfectamente en ausencia de su parte izquierda, sin perder su forma estructural de Estado/Nación/Capitalista. Si esta "izquierda" tuvo justificación histórica como "representante" de la clase proletaria, eso deja de ser así cuando la misma clase proletaria carece de perfil propio y, además, comienza a ser perfectamente prescindible en un horizonte de máxima robotización del trabajo humano. 

El sistema capitalista contemporáneo ya no necesita una clase trabajadora controlada e integrada al sistema, y menos aún necesita a su representación política  (los partidos de la izquierda). En consecuencia, este sistema de sociedad capitalista  solo puede evolucionar como lo está haciendo: hacia Estados neofascistas de partido único, mejor asociados en grandes bloques, como son actualmente las  repúblicas capitalistas de  China, Rusia y EEUU,  o sea, hacia un sistema de sociedad capitalista en "estado puro",  neofeudal/corporativo y totalitario sin complejos. 

En ese proceso mutante estamos, en medio de una encrucijada que, según pienso, ha hecho creer a mucha gente que la crisis del Sistema era terminal, cuando en realidad es un "reset" anunciado y hasta previsible: si el Sistema fue viable gracias a la explotación del trabajo humano durante siglos, el  Estado hipertecnológico del futuro en ciernes podrá reproducirse y ser  viable una vez se vea liberado de su necesidad del trabajo humano. Por eso pienso que las sociedades capitalistas  tenderán a reducir drásticamente sus  poblaciones nacionales o estatales, hasta límites que la hagan "sostenible". Tengo la certeza de que para ese futuro hipertecnológico la clase dominante tiene prevista una mínima cantidad de trabajo asalariado o autónomo, solo mandos intermedios de policías-soldados, un ajustado cuerpo de tecnócratas y unos pocos sirvientes multioficio, mantenidos mediante una Renta Básica Universal. Básicamente, ese es el proyecto que se ve venir, a poco que se  estudie el asunto. 

* * *

Ahora miso, como en la espiral de un sinfín mecánico, se repite una y otra vez un mismo análisis al interior de todas las izquierdas, todas  residuales, que o no es  autocrítico o cuando lo es deviene en autodestructivo y directamente cainita. Cuando la óptica empleada es siempre la misma, lo que se ve a su través necesariamente vuelve siempre a ser lo mismo. A mi entender, esa defectuosa óptica  tradicional de las izquierdas es liberal y marxista en su mayoría, y minoritariamente libertaria. Y pienso, además, que  no es una crítica "radical", no, porque  ven  la naturaleza y  la cultura como entidades separadas, a modo de subsistemas. 

Así, por ejemplo, podemos ver gestos de humanidad en animales no humanos, al tiempo que podemos estar completamente ciegos ante nuestra propia animalidad normalizada. Con esa óptica sesgada, resulta imposible ver cómo la sociedad capitalista reduce las democracias a  su mínima expresión parlamentaria y meramente simbólica: de libertades, igualdades y justicias que, como la democracia, a la mayoría de la sociedad le  parecen "realmente" imposibles. 

Mayoritariamente, se piensa que el capitalismo es un sistema "moderno", surgido (naturalmente) de las grandes innovaciones de la sociedad industrial y burguesa del siglo XVIII europeo, pero se olvida  el contexto histórico de esa "modernidad", cuyo origen no es otro que el sistemático expolio colonial practicado por las "estados-nación-modernos" en los  siglos precedentes (XV, XVI y XVII). 

* * *

En el contexto del Estado español estamos ahora en plena ebullición de un debate en torno a la unidad de las izquierdas, un "dèjá vu" que lleva tiempo siendo recurrente tras cada nuevo fracaso electoral. Ahora es con Gabriel Rufián, el dirigente de ERC, en el ojo de una discusión que a mí me parece de besugos, porque se vuelve a pensar que “el problema" de las izquierdas es su desunión electoral, exhibiendo una patológica pulsión trágica: ¡unión o desaparición!...esa crónica pulsión fratricida de las izquierdas, una y otra vez  es interpretada en sentido autodestructivo, como cómplice y causa directa de un auge de las ultraderechas que a estas alturas ya parece imparable. Ese error, monumental, no es solo estratégico. 

Lo resumo: 

-Las izquierdas desenfocan su crítica al "sistema capitalista" porque lo tienen mal identificado; las de inspiración  marxista creen que es  un sistema en esencia económico, y las izquierdas de inspiración libertaria (liberales y anarquistas) creen que es un sistema en esencia jerárquico y autoritario.  De ahí que las primeras no cuestionen la existencia del Estado (no entienden que éste pueda ser la negación de la democracia),  y que las otras no cuestionen el "derecho de propiedad" como matriz ideológica del orden estatal/capitalista. (Recuérdese que hasta los anarquistas más radicales reclaman el derecho de propiedad privada sobre el principal medio de producción humana: "la tierra para quien la trabaja")

-Las izquierdas no pueden seguir diciendo que son anticapitalistas y demócratas, o ecologistas y feministas, al mismo tiempo que comparten con las derechas una misma veneración religiosa por el Sistema estatal/capitalista, y unos mismos principios axiales, de propiedad y jerarquía, que constituyen la matriz ideológica del Sistema de dominación en todos sus órdenes: ecológico, patriarcal, social, económico, cultural y político. Su existencia como "partidos" del Sistema, les impide comprender su propia identidad ideológica, como "parte" funcional del mismo, con total ignorancia y desorientación ante el  cambiante y convulso contexto histórico.  

Por eso que a día de hoy todavía me sienta en absoluta soledad "política",  básicamente: porque sigo considerando que tengo la obligación de respetar y tratar como "iguales" a todos mis semejantes, sin excepción. Y porque sigo defendiendo la necesidad de un Pacto Global del Común y lo Común, que junto al básico respeto por la dignidad humana, incluya una declaración unilateral de la Tierra y el Conocimiento como bienes comunales universales, y la organización autónoma y comunal de nuestras sociedades en democracia real, en  modo directo de autogobierno ecosocial, comunal y simbioético. Porque sigo defendiendo que la democracia ha de ser un fín en sí misma y no solo un medio, porque  sigue siendo la mejor prueba de excelencia evolutiva y condición necesaria de la "singularidad" humana: eso que nombramos como "humanidad" y experimentamos como necesidad existencial de comunidad, en con-vivencia amable, libre y responsable.


PD: Añado, no obstante, que respecto de la unión de las izquierdas, sí tengo  algunas dudas;  pero solo acerca de su  necesidad táctica, vista la brutal animalidad de la parte derecha de esta sociedad capitalista en la que nos toca vivir. 

domingo, 8 de febrero de 2026

SINIS TRASH (BASURA) Y COS´ É LO STATO

Mientras escribo ésto, en el Ateneu de Barcelona, Miguel Riera, director de "El Viejo Topo"  y Diego Fusaro (1) están presentando el libro del que es autor este último, títulado "Sinis Trash" (basura), con un subtítulo que adelanta la principal intención del libro: "Contra el neoliberalismo progresista", que también admite darle la vuelta: contra el progresismo neoliberal. 

El propio título ya es confuso. Sinis pudiera referirse tanto al significado "cínico", como al personaje  mitológico que fuera considerado como célebre malhechor, muy poderoso, con tanta fuerza que "doblaba árboles", pinos concretamente. A Sinis le dio muerte Teseo, el héroe mítico que fuera fundador de Atenas y matador de todo  bandido o monstruo que se cruzara en su camino al trono, siendo su más célebre asesinato el del Minotauro en el Laberinto de Creta. Se dice de Teseo que su figura representaba al héroe civilizador y unificador...y por ahí debiera andar la cabeza de Diego Fusaro cuando le puso tal título a ese libro. Sinis de malhechor y cínico, Trash de basura. Téngase en cuenta que a partir del ejemplo de Teseo en el Ática, se sigue llamando "sinecismo" -de Sinis- al movimiento "civilizador y unificador" que lleva a la concentración de la población y a la fundación del Estado.


 Sinopsis

“Aquí, Diego Fusaro reprocha amargamente a la izquierda progresista posmoderna y neoliberal, ampliamente mayoritaria hoy entre las izquierdas, que tras abandonar a Marx, a Gramsci y a los trabajadores, dé cobertura y amparo al capitalismo global, que ya no ve como su principal enemigo. En efecto, hoy esa izquierda ya no tiene como objetivo la lucha contra el capital y la defensa de los de abajo, sino que, sumisamente, se somete a él, dividiendo a la clase a través de políticas identitarias y convirtiéndose de facto en la guardiana protectora del capitalismo realmente existente, escondido tras la máscara de la lucha por el progreso y la conquista de derechos de minorías, combate que la vieja izquierda llevaba a cabo en una lucha global contra el patriarcado y el capital. Hoy, para Fusaro, la izquierda realmente existente es objetivamente cómplice del capitalismo, habiéndose divorciado del pueblo, de los trabajadores, sustituyendo esa lucha por la consecución de un progreso perfectamente compatible con los postulados del vigente neoliberalismo, sin cuestionamiento real de las relaciones de poder hoy existentes.Sinistrash da cuenta de esta reconversión de la izquierda y reclama el retorno a la lucha contra el capitalismo depredador de nuestros días".


 

Sinis, el cínico malhechor y forzudo doblador de árboles, 
es derrotado por el héroe Teseo, que es reconocido como civilizador 
y por realizar la unificación (sinecismo) de las tribus del Estado ateniense (Ática). 


 * * *

Recientemente "El Viejo Topo" ha anunciado la próxima publicación en castellano de un libro de Paolo Botta (2) titulado "Cos e l´stato" (qué es el Estado), que viene a ser complementario del anterior, porque abunda en la misma tesis de Fusaro en defensa del Estado-nación-presuntamente anticapitalista, un enfoque que resulta muy del gusto tanto de las extremas derechas de ultima hora, las trumpistas, como de esa parte de las izquierdas recicladas, neomarxistas y nacionalistas (rojipardas) que como el resto de las izquierdas residuales también se considera anticapitalista. Esta facción es la  representada por El Viejo Topo en el solar del estado español, con el joven filósofo italiano, Diego Fusaro, de mascarón de proa. 

Como adelanto del libro he leído el artículo de Paolo Botta publicado en la revista "Rebelión" el pasado 20/12/2025 titulado "Del occidente en crisis al modelo chino: el camino socialista en el siglo XXI"  En ese texto se dicen cosas como ésta:

“China representa una demostración concreta de la posibilidad de un socialismo del siglo XXI capaz de generar crecimiento, innovación y estabilidad”

¿A qué suena muy familiar esta retahila del "crecimiento-innovación-estabilidad"?, ¿acaso no es la misma del discurso neoliberal?


* * * 

 

 Sinopsis:

"El ensayo de Paolo Botta «¿Qué es el Estado?» analiza con lucidez la crisis estructural del capitalismo contemporáneo y la redefinición del Estado como actor central en la regulación de los procesos económicos, sociales y tecnológicos del siglo XXI. El autor desarrolla una perspectiva original que entrelaza la crítica marxista, el análisis geopolítico y las reflexiones sobre las nuevas formas de socialismo, con especial énfasis en la experiencia china como paradigma alternativo a la crisis occidental.

Este ensayo es una obra fundamental para comprender las dinámicas sociopolíticas contemporáneas. El autor no se limita a comentar la crisis actual del Estado-nación, sino que emprende una exploración teórica radical de los conceptos de Poder, Política y Estado. 

El resultado es una tesis audaz y bien argumentada: el Estado no está en decadencia, sino que simplemente ha reconfigurado su soberanía y protagonismo, a menudo ocultados tras las narrativas ideológicas de la globalización y el neoliberalismo. Todo el marco lógico, que culmina en el análisis de la estrategia estatal, incluyendo la de las diversas formas de socialismo, es admirablemente riguroso y de una relevancia sin precedentes". 

El periodista italiano Gianbattista Cadopi, apologeta del ensayo escrito por Paolo Botta, dice del mismo que explica muy bien cómo  el capitalismo no es igual en todas partes y que este libro de Botta lo demuestra: "el Estado ejerce sobre el modo de producción capitalista una  influencia muy fuerte en virtud de su fisonomía homogénea. La pregunta crucial que surge es: ¿adopta el capitalismo formas diferentes en los distintos contextos políticos (y, por lo tanto, estatales) en los que se ve obligado a operar?. La respuesta es afirmativa. El ensayo enfatiza que el capitalismo, con un enfoque puramente liberal y antiintervencionista, no existiría como tal. La intervención estatal no es una anomalía, sino la condición sine qua non del sistema".

Esta última frase lo explica todo...pero no sirve de nada razonar con quienes no ven contradicción en pronunciamientos como éste...no, y no es porque yo piense que son mala gente. Me pasa lo mismo  con la "buena gente" cristiana, esa que habla con imaginarios seres extraterrestres y hasta con estatuas de vírgenes y santos; y me pasa también con esa otra gente, que  acostumbrada a llevar la contraria por sistema,  cuando le das la razón también te lo discute.

En su día, me pasó con gente "de izquierdas", en aquellos tiempos en que se hablaba del "chavismo" y de su "revolución bolivariana", etiquetada como "el socialismo del siglo XXI", lo mismo  que ahora -según Botta, Fusaro y El Viejo Topo- tendríamos que adjudicarlo al actual Estado chino, esa república popular, monárquica y comunista, que va camino de ser la primera potencia capitalista del siglo XXI. Todo así de clarito.

Incluso declarándome yo "comunalista" de tradición anarquista, tuve gran discusión con anarquistas venezolanos que en su día estuvieron apoyando un proceso "comunalista" tan falso como el creado verticalmente desde el Estado, por el gobierno de Chaves...¡no veían contradicción alguna en la formación de un "Estado Comunalista"!...no, porque en todo caso, decían, "aún así, eso es mejor que nada".

En la imaginación de estas izquierdas no cabe una sociedad sin clases, no pueden pensar que la democracia pudiera ser un fin en sí misma, algo más que mero trámite o procedimiento. A pesar de los más de cinco milenios que cumple el aparato de dominación que llamamos "Estado", todavía andamos preguntándonos, como Paolo Botta: qué cosa o aparato es ese "stato". No ven, no pueden ver, la relación directa, cosanguínea,  entre patriarcado-derechos de propiedad/herencia-capìtalismo y Estado.  Son: feministas, ecologistas  y socialistas estatales, anticapitalistas imposibles, solo de boquilla, cínicos reclamantes de un "buen capitalismo" y de "otro mundo (estado mundial) mejor" .  Cargados con  ese batiburrillo ideológico, saturado de incongruencias tan básicas, ese barullo de partidos y facciones de partidos escindidos a su vez de otros partidos, es lo más parecido a lo que popularmente siempre se entendió como  jaula de grillos, un andar por el mundo como pollo sin cabeza y, en todo caso: un vendimiar sin saber para quien.

A Marx le gustaba el capitalismo por su eficiencia económica en el desarrollo tecnológico y de la industria; imaginaba lo que eso sería en manos del proletariado; pero el Estado  le gustaba poco, solo por el tiempo imprescindible; pensaba que tanto el Estado como el Capitalismo serían necesarios en los primeros tiempos de la revolución comunista, pero que a la larga, una vez consolidado el desarrollo capitalista bajo la dictadura del proletariado,  sería necesario abolir el aparato del Estado, por ser éste incompatible con  la desaparición de las clases y la emancipación humana (objetivo último de la revolución). 
Sin embargo, no se sabe de ningún partido marxista, ni neomarxista, que a día de hoy suscriba tal intención de abolir el Estado, ni pronto ni a la larga. Como tampoco se sabe de ninguno que reclame la abolición de la propiedad privada de los medios de producción, como de la tierra y del trabajo asalariado, que serían las medidas más básicas de cualquier proyecto realmente anticapitalista. 

Diego Fusaro ataca a ese progresismo multicultural que congracia bien con el neoliberalismo globalista y que se etiqueta a sí mismo de anticapitalista,  sin vergüenza y con la boca pequeña, en flagrante contradicción con sus políticas identitarias, claramente liberales, que le hacen el  caldo gordo al sistema financiero global y a su depredadora dinámica crecentista. Hace bien Diego Fusaro en reclamarle a esa izquierdas acomodaticias un retorno a la defensa de los desposeídos y más débiles (los de abajo), y a la lucha contra el capitalismo "verde y depredador" de nuestros días.Ahí acierta, pero no puedo estar más en desacuerdo con "la solución" que propone: un "sistema oximorón" de capitalismo estatal en versión "socialismo estatal", marxista/nacionalista y capitalista al modo comunista del Estado chino,  cuyo modelo  no es menos aberrante  que el del progresismo neoliberal al que desprecia Fusaro llamándole  basura (trash).

Por ejemplo, no hay ninguna facción de esas izquierdas progresistas que cuestione la Carta Universal de los Derechos Humanos, que como caballo de Troya,  esconde en su  interior mercancía tan averiada, como el "derecho" a la apropiación parcelaria y privada de la Tierra  y  ya, de paso, del  Conocimiento y del Trabajo humano, productivo y reproductivo.  Ni siquiera desde el ecologismo radical se cuestiona este derecho, haciendo gala de una clamorosa ignorancia científica: como si la propiedad privada de la tierra fuera compatible con una gestión realmente ecosocial, sostenible y democrática, como si la propiedad de la tierra no  fuera un factor tan determinante (o más) del desastre ecológico como lo es el calentamiento global, la contaminación o la depredación/devastación sistemática de la biodiversidad.  

Ni siquiera lo entiende esa facción "de izquierdas" que está más cerca de comprender la relación directa entre propiedad privada, capitalismo y totalitarismo, me refiero a ese ingenuo  anarquismo que históricamente reclama "la propìedad de la tierra para quien la trabaja"...¡como si fuera deseable una forma de capitalismo obrero o campesino, a condición de ser "pequeñocapitalismo"!. Díganme si ese no es el mismo pensamiento "de derechas" que exalta el ideal de "capitalista honrado, de origen humilde, hecho a sí mismo a base de mucho trabajo". 

Pues eso.


Notas: 

(1) Diego Fusaro es un filósofo italiano que se autodefine como pensador marxista y es conocido por su crítica mordaz al neoliberalismo progresista y a las políticas reales de la Unión Europea. Es una figura controvertida, situada por algunos críticos como difusor de teorías "rojipardas", y como un anticapitalista radical por otros.Ha publicado en El Viejo Topo: Marx idealistaTodavía MarxFilosofía y esperanzaLa farmacia de EpicuroEuropa y el capitalismoOdio la resilienciaEl nuevo orden eróticoDefender lo que somos.

(2) Paolo Botta es doctor por la Universidad Complutense de Madrid y Licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidad Católica de Córdoba. Además, diplomado en Estudios Avanzados por la Universidad Complutense de Madrid y diplomado en Lengua Árabe por el Centro Educacional de Lengua Árabe para extranjeros del Ministerio de Educación Superior de la República Árabe de Egipto. Es Investigador principal de la carrera de docente investigador científico de la Universidad de la Defensa Nacional, Investigador Senior (no residente) del Institute for Global Studies (Roma, Italia).