jueves, 14 de marzo de 2013

POR UNA ESTRATEGIA CONSTITUYENTE



“¿Se quiere que haya siempre gobernantes y gobernados, o bien se quiere crear las condiciones para que la necesidad de  existencia de esta división desaparezca?”  (Antonio Gramsci)

Cuanto antes, conviene dejar de alucinar con urgentes ensoñaciones “revolucionarias” y ser conscientes de que la Democracia no es posible a corto plazo; entre otras, por la razón principal de que el pensamiento crítico y democrático es todavía muy débil, muy minoritario en la sociedad actual, masivamente colonizada por la ideología antidemocrática del capitalismo, incluyendo a toda la izquierda reformista y estatista.
Quienes defendemos la idea de una revolución integral que nos conduzca a un cambio radical de las estructuras que impiden la Democracia, estamos emplazados a construir una estrategia en esa dirección, todavía muy lejana, pero debemos hacerlo a todos los niveles, también en el corto y medio plazo. Es verdad que no podemos caer en la trampa del hiperactivismo reactivo, que cada día nos provocan tanto la crisis como la corrupción,  como cada acción del gobierno o la prisa de la izquierda por hacerse con los asientos del poder. Pero tampoco podemos derivar hacia una parálisis expectante. Se ha abierto una posibilidad de transformación y hay que aprovecharla con inteligencia colectiva.


La primera y más urgente tarea es la de ayudar a clarificar los principios que nos mueven y utilizar el vocabulario apropiado. Por ejemplo, no deberíamos utilizar el nombre de la Democracia en vano. Nunca más deberíamos hacerlo para referirnos al sistema parlamentario propio del estado capitalista, cuya correcta denominación es la de Oligocracia. Por ejemplo, no deberíamos utilizar la palabra “izquierda” para referirnos a la oposición al sistema capitalista,  sino a su competencia interna, dentro del capitalismo, entre facciones (partidos) que se disputan el control del Estado y que, por tanto, son intrínsecamente capitalistas y antidemocráticos.
Deberíamos tener muy bien identificado el principio libertario, emancipador e igualitario de la Democracia, lo que nos llevaría a extender su comprensión junto con su perfecta incompatibilidad con los principios de dominio y desigualdad, con las instituciones que los reproducen y que constituyen el sistema capitalista: la Propiedad, el Salario, el Mercado y el Estado. Y, por tanto, sólo deberíamos identificar como Democracia al sistema de autogobierno de las comunidades humanas, autoconstituidas como asambleas de individuos soberanos, libres de todo dominio, autónomos e iguales. 

Revolución contínua. Lo siguiente sería adoptar una estrategia general coherente, que tuviera su preámbulo en la consideración de la Democracia como una revolución contínua, en permanente transición, una utopía que no se propone un objetivo final, sino que persigue la constante perfección de la convivencialidad humana en todos los ámbitos y dimensiones de la vida social, a extender universalmente y con total respeto a la Naturaleza de la que es su parte consciente.

Frenar el ataque del Estado. El primer objetivo estratégico de quienes trabajamos por la revolución integral es frenar el ataque del Estado a  los más débiles de la sociedad, a quienes están sufriendo más directamente los efectos de la crisis hasta verse situados en la marginalidad. Y para ello, no hay más remedio que sumar fuerzas con toda la gente que reclamando ésto mismo, todavía espera alguna solución por parte de los partidos políticos. No podemos olvidar que el pensamiento crítico y democrático es minoritario en nuestra sociedad, colonizada por la ideología capitalista y que, aunque en definitivo y agónico declive,  esta ideología todavía es asumida por la mayor parte de la sociedad. La confrontación con el Gobierno es imprescindible a condición de  sacarla del contexto partidista y parlamentario, de hacerla en la calle, mediante asambleas, huelgas y manifestaciones masivas. Se trata de una estrategia a corto plazo, para lograr el objetivo antes señalado; sabemos perfectamente que no va a solucionar la cuestión de fondo, que no va a servir para superar de golpe el sistema capitalista que concentra el poder en manos de las élites que se parapetan tras el Estado. Este es el territorio de confrontación propio del 15M y las mareas ciudadanas, en el que debemos seguir participando activamente, creando nuevos espacios de rebeldía individual y colectiva, al margen del Estado y de sus instituciones, con una permanente actitud de desobediencia civil, en una continuada denuncia e impugnación de las mismas, hasta que la multitud indignada identifique su conjunto: el sistema de falsa democracia y sumisión imperante, el capitalismo. 

En paralelo, ha llegado el momento de las asambleas constituyentes, asambleas municipales y democráticas, con un nítido programa para la transición a la Democracia e integradas por los ciudadanos y ciudadanas de cada municipio que comparten los principios de la Democracia y que están dispuestos a ejercer su soberanía individual y colectiva frente al Estado capitalista, mediante una revolución democrática, radicalmente integral y pacífica hasta donde sea posible. A estas asambleas corresponde la verdadera lucha frontal contra el sistema, convirtiéndose en contrapoder ciudadano y, en su momento, en alternativa democrática al Estado capitalista.



5 comentarios:

rafacolegaguay dijo...

Bravo!!!!!

Anónimo dijo...

http://integrarevolucio.net

Nacho Gallego dijo...

En estos puntos es donde no estoy del todo de acuerdo contigo. Ante la ignorancia, la arrogancia, rigidez y vejez de un sistema ya caduco, no me sale esa voz de enfrentamiento (que no pueden entender), sino algo diferente, una voz que la acoge, protege y lo sugiere que se relaje... como hacen los nietos con sus abuelos, los miman y cuidan en su madurez y en su rigidez, y los facilitan que cedan su poder...

No me es fácil explicarme, pues no es una estrategia, sino una intención surgida del sentir, como expreso en el dialogo entre el Sistema y los Indignados de mi último post: http://innoutopia.blogspot.com.es/2013/03/dialogo-de-voces-entre-el-sistema-y-los.html

nanin dijo...

No me cuadra el parentesco de nietos y abuelos cuando hablamos del mundo real, donde tanto nietos como abuelos pueden estar en el mismo error de considerar al otro como no igual.Esa ley no puede perpetuarse, porque conduce al mismo sitio que pretendíamos olvidar.La compasión es posible y deseable, pero la justicia es condición necesaria, porque sin ella, la ética me parece pura literatura de ficción, por muy bien intencionada que sea.

Nacho Gallego de Lerma dijo...

Osease, ¿que según tu, no hay salida?. ¿Siempre repetiremos el mismo ciclo abuelos-nietos egoistas que no ven al otro? En fin, que ya veo que las metáforas emocionales-humanas siguen sin calar en la dureza de esa obsesión por una realidad.