viernes, 17 de diciembre de 2010

UN MUNDO MUY PELIGROSO



No se me va de la cabeza el artículo que leí el pasado domingo en el suplemento dominical de “El País”, referido a la próxima publicación del libro “Los cornetas del Apocalipsis”, cuyo autor es Jose María Izquierdo. Recurro a las palabras del autor en su blog, para situar el contexto emocional en el que ha escrito dicho libro: “el catavenenos probaba la comida para sus señores, fueran Agripina o cualquiera de los Borgia, y les informaba: ojo, aquí puede haber cicuta (o cianuro, o belladona). El autor de este blog asume esta profesión de riesgo y se sumerge en lo más profundo de la derecha española, tan vociferante y venenosa….”


Pues bien, la vanguardia ideológica de la derecha española está constituida por buena parte de los personajes de ese libro, los cornetas siguientes: Alfonso Ussía, Carlos Dávila, Pío Moa, César Vidal, Federico Jiménez Losantos, Fernando Sánchez Dragó, Hermann Tertsch, Juan Manuel de Prada, Antonio Burgos e Isabel San Sebastián. Son los arcángeles del liberalismo, los guerreros  bocazas encargados de vociferar en los medios de comunicación y de inyectar el veneno al que se refiere Jose María Izquierdo. Y  entre ellos, sin duda, el más bestia es Fernando Sánchez Dragó, el  frikiescritor que  encontró su nicho de mercado diciendo barbaridades y tocando con arrebato la  corneta de la transgresión moral y la apocalipsis liberal, el que anunció la buena nueva  de la pederastia  de clases, en orgiástica simbiosis con el totalitarismo individualista, con la propiedad privada, con el capitalismo  y con su  madre, la sabia ley de la selva:  "Los ricos, por su perspicacia e iniciativa, merecen un premio; los pobres, un castigo fiscal, ligero, para que espabilen''"No soy demócrata, soy aristócrata: gobierno de los mejores. El sufragio no debe ser universal. Mi voto no vale lo mismo que el de quienes ven los programas de telebasura. Deben votar solo los ciudadanos, no los súbditos. Pero allá ellos. ¡Libertad, fraternidad, desigualdad!".

Palabras basura...a buenas horas, mangas verdes. Que  se te ha visto el plumero, que  sabemos cuál es tu truco: llamar la atención de la audiencia y generar su confusión distorsionando la  imagen de la realidad  presente,  pero proponiéndola al tiempo como deseable utopía de futuro, esperando  lograr con ello  el beneplácito de la desorientada audiencia. Esta es la fórmula:  “se le llama pastel a la mierda, se menosprecia y vilipendia a la mierda y luego se grita ¡viva el pastel, abajo la mierda!...y a esperar la recompensa, a ver si cuela.
Entérese, despreciado señor Dragó: ya  vivimos en su mundo ideal, ya tenemos una falsa democracia donde todo lo  deciden  los  propietarios (a los que  usted llama ciudadanos) y  donde los pobres (a los que  usted llama súbditos) no deciden nada. Incluso son  castigados por ser pobres, bastante más que fiscalmente.
Me repugna su ideología sobre la condición humana y sus proclamas ultraliberales. Y, además, me producen mucho miedo, porque nos abocan a un mundo muy peligroso. Imagine, por un momento, algo que bien pudiera pasar de no corregir el rumbo liberal  de este mundo, imagine que  la gente pobre, los súbditos, los desposeídos, acataran su misma y despreciable escala de valores, señor Dragó: ¿porqué habríamos de respetar la vida y las propiedades de nadie, por qué pasar penalidades pudiendo  apropiarnos por la fuerza (su misma herramienta) de los bienes que necesitamos para salir de la miseria, por qué respetar la autoridad y las leyes, por qué no disfrutar salvajemente de la  abundancia  que nos ofrece el mundo y que ustedes acaparan, por qué no caparlos  a todos ustedes en amenas orgías japonesas, violando de paso a  sus elegantes y aristócratas consortes, por qué no gozar de las  mieles de la venganza, por qué no, si hiciera falta?

Se me tranquilicen los cornetas del apocalipsis liberal-capitalista, los ángeles custodios de la Propiedad y los Mercados. No se me pongan nerviosos, que todavía ganan por goleada. Pero tengan en cuenta que  juegan con fuego muy  peligroso y que tienen la inmensa suerte de que  los súbditos somos  aún más débiles y educados que  todos ustedes. De momento.

2 comentarios:

conchi dijo...

Cuanto he disfrutado leyendo esta entrada.
Una súbdita tranquila. De momento.
Salud!

Rubén García Colsa dijo...

No es que a mi el liberalismo me atraiga especialmente pero no deja de sorprenderme que esta gente se defina como liberal. Adam Smith tiene que estar revolviéndose en su tumba y pensando para que para que narices escribió unos tochos considerables sobre ética si esta gente sólo iba a tomar nota sobre la economía y además se les nota que prefieren a Keynes (ese si que aplaude desigualdades y discriminaciones sin ponerse colorao). En fin que a veces me da por pensar que ojalá fueran liberales de verdad, de esos que piensan que hay valores que no se pueden dejar en manos del mercado. No estaríamos deacuerdo pero al menos podríamos discutir tranquilamente.